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La Prensa (Nicaragua)

La Prensa (Nicaragua)

Por Julián Schvindlerman

  

Un cese del fuego no es el fin del conflicto – 18/07/14

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Cruzado ya el umbral de los primeros siete días de guerra entre el Movimiento de Resistencia Islámico —tal su nombre— Hamás y el Estado de Israel, con más de mil cohetes lanzados contra la nación hebrea y cantidades de ataques aéreos sobre Gaza, Egipto elevó una propuesta de cese de fuego que buscaba calmar la tormenta. Israel la aceptó a pesar de tener reparos; Hamás la rechazó de cuajo. Vuelta a foja cero. Es dable, sin embargo, analizar las raíces de la hesitación israelí. Desde la perspectiva humanitaria son bienvenidas las treguas en las contiendas, pero estratégicamente este no siempre es el caso. Aún cuando esta postulación desafíe nuestro humanismo, es menester profundizar en ella si aspiramos a un cabal entendimiento de lo que allí está en juego.

En el año 2005 el ejército israelí abandonó la Franja de Gaza por completo. Ni un solo soldado, ni un solo colono, permanecieron allí. La ocupación terminó. Los israelíes creyeron que por fin gozarían de cierta seguridad en esa frontera caliente. Se equivocaron. Desde entonces, en tres oportunidades Hamás inició ataques con cohetes contra Israel, forzando una respuesta militar que rápidamente derivó en una contienda abierta. En 2008, 2012 y 2014 los israelíes debieron correr a sus refugios antiaéreos cada vez que Hamás lanzó misiles inesperadamente. Militarmente, Israel es mucho más poderoso que Hamás. Pero políticamente, este grupo terrorista se anota puntos en la corte de la opinión pública mundial con cada muerte palestina. Cuando la confrontación alcanza niveles intolerables para la sensibilidad internacional, la comunidad diplomática impone un cese de fuego. Forzados a interrumpir su campaña militar sin haber alcanzado los objetivos, los israelíes se repliegan, resignados, a sabiendas de que esa no será la última pelea.

Este es un ciclo perverso que el gobierno de Israel anhela detener. Hamás utiliza tales treguas para recomponerse, rearmarse y planificar el próximo ataque sorpresa. Hasta tal punto esto es así que incluso los propios israelíes se mostraron alarmados por el nuevo arsenal de su enemigo, de fabricación siria e iraní. Los cohetes que Hamás lanzó antaño llegaron al sur de Israel primero, luego al centro y en esta contienda misiles cayeron en el norte del país. Es por ello que un cese de fuego que no contemple el desarme total de Hamás y un bloqueo al contrabando de armamentos estará destinado al fracaso a la larga.

Al calibrar su represalia, Israel debe haber contemplado tres opciones. Una consistiría en asestar un golpe mortal al enemigo. El riesgo de este camino es que al remover a este grupo extremista del poder bien podría darse el caso que agrupaciones más radicales todavía pujasen por ganar espacio en la franja, tales como ISIS y Al-Qaeda, que ya están desafiando seriamente al poder central en Siria y en Irak y entablando un creciente riesgo para Jordania y Egipto. Otra opción puede haber sido neutralizar a Hamás y reemplazarlo por el gobierno más moderado de la autoridad Palestina, que perdió la franja en el 2007 en una cruenta lucha fratricida con Hamás y busca recuperarla. Pero Mahmoud Abbas no puede ser visto popularmente como un títere sionista, de modo que la opción no parece viable. Lo cual posiblemente ha dejado a Israel ante la alternativa final de preservar políticamente a su enemigo gazatí pero anular su capacidad ofensiva futura. Esta es la campaña que sería interrumpida si la propuesta egipcia prosperase.

Bienvenida una tregua. Pero si la familia de las naciones desea evitar una nueva —¡y cuarta!— contienda entre las partes de aquí a futuro, es crucial que el cese de fuego contemple el desarme de Hamás y prevenga su rearme. Una tregua inmediata e imperfecta calmará nuestras ansiedades pacifistas? pero sólo momentáneamente, hasta el próximo e inevitable round. ©FIRMAS PRESS

El autor es escritor y analista político internacional. Magíster en Ciencias Sociales por la Universidad Hebrea de Jerusalem.

Artículo publicado originalmente en Libertad Digital

Libertad Digital, Libertad Digital - 2014

Libertad Digital

Por Julián Schvindlerman

  

Un cese del fuego no es un fin del conflicto – 17/07/14

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Cruzado ya el umbral de los primeros siete días de guerra entre el Movimiento de Resistencia Islámico -tal su nombre- Hamas y el Estado de Israel, con más de mil cohetes lanzados contra la nación hebrea y cantidades de ataques aéreos sobre Gaza, Egipto elevó una propuesta de cese de fuego que buscaba calmar la tormenta. Israel la aceptó a pesar de tener reparos; Hamas la rechazó de cuajo. Vuelta a foja cero. Es dable, sin embargo, analizar las raíces de la hesitación israelí. Desde la perspectiva humanitaria son bienvenidas las treguas en las contiendas, pero estratégicamente este no siempre es el caso. Aun cuando esta postulación desafíe nuestro humanismo, es menester profundizar en ella si aspiramos a un cabal entendimiento de lo que allí está en juego.

En el año 2005 el ejército israelí abandonó la Franja de Gaza por completo. Ni un solo soldado, ni un solo colono, permanecieron allí. La ocupación terminó. Los israelíes creyeron que por fin gozarían de cierta seguridad en esa frontera caliente. Se equivocaron. Desde entonces, en tres oportunidades Hamas inició ataques con cohetes contra Israel, forzando una respuesta militar que rápidamente derivó en una contienda abierta. En 2008, 2012 y 2014 los israelíes debieron correr a sus refugios antiaéreos cada vez que Hamas lanzó misiles inesperadamente. Militarmente, Israel es mucho más poderoso que Hamas. Pero políticamente, este grupo terrorista se anota puntos en la corte de la opinión pública mundial con cada muerte palestina. Cuando la confrontación alcanza niveles intolerables para la sensibilidad internacional, la comunidad diplomática impone un cese de fuego. Forzados a interrumpir su campaña militar sin haber alcanzado los objetivos, los israelíes se repliegan, resignados, a sabiendas de que ésa no será la última pelea.

Este es un ciclo perverso que el gobierno de Israel anhela detener. Hamas utiliza tales treguas para recomponerse, rearmarse y planificar el próximo ataque sorpresa. Hasta tal punto esto es así que incluso los propios israelíes se mostraron alarmados por el nuevo arsenal de su enemigo, de fabricación siria e iraní. Los cohetes que Hamas lanzó antaño llegaron al sur de Israel primero, luego al centro y en esta contienda misiles cayeron en el norte del país. Es por ello que un cese de fuego que no contemple el desarme total de Hamas y un bloqueo al contrabando de armamentos estará destinado al fracaso a la larga.

Al calibrar su represalia, Israel debe haber contemplado tres opciones. Una consistiría en asestar un golpe mortal al enemigo. El riesgo de este camino es que al remover a este grupo extremista del poder bien podría darse el caso que agrupaciones más radicales todavía pujasen por ganar espacio en la franja, tales como ISIS y Al-Qaeda, que ya están desafiando seriamente al poder central en Siria y en Irak y entablando un creciente riesgo para Jordania y Egipto. Otra opción puede haber sido neutralizar a Hamas y reemplazarlo por el gobierno más moderado de la Autoridad Palestina, que perdió la franja en el 2007 en una cruenta lucha fratricida con Hamas y busca recuperarla. Pero Mahmoud Abbas no puede ser visto popularmente como un títere sionista, de modo que la opción no parece viable. Lo cual posiblemente ha dejado a Israel ante la alternativa final de preservar políticamente a su enemigo gazatí pero anular su capacidad ofensiva futura. Esta es la campaña que sería interrumpida si la propuesta egipcia prosperase.

Bienvenida una tregua. Pero si la familia de las naciones desea evitar una nueva -¡y cuarta!- contienda entre las partes de aquí a futuro, es crucial que el cese de fuego contemple el desarme de Hamas y prevenga su rearme. Una tregua inmediata a imperfecta calmará nuestras ansiedades pacifistas… pero sólo momentáneamente, hasta el próximo e inevitable round.  

Página Siete (Bolivia)

Página Siete (Bolivia)

Por Julián Schvindlerman

  

Hamas e Israel fuera de foco – 16/07/14

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Tal como el proverbial cuento del hombre que pierde sus llaves en una zona oscura del barrio pero las busca en el patio de su casa sólo porque allí hay un faro de luz que le permite ver bien, la atención mundial sobre el último round bélico entre Hamas e Israel se ha vertido sobre los aspectos usuales que la prensa internacional ha destacado, a expensas de otras cuestiones que por no estar bajo el foco de luz mediático han quedado relegadas de la mirada global. Bien vale la pena echarles un vistazo pues ellas dicen mucho a propósito de la naturaleza de este conflicto, de la conducta de los combatientes y de la cultura de estos pueblos enfrentados.

Esta nueva confrontación -la tercera desde que Israel abandonó Gaza- no surgió de la nada; tuvo un hecho disparador y un actor responsable. El 12 de junio tres adolescentes israelíes fueron secuestrados y asesinados en Cisjordania. Sus ejecutores cantaron luego de matarlos. Pasarían tres semanas hasta que sus cuerpos serían hallados. En ese lapso y a modo de celebración, grupos jihadistas comenzaron a lanzar cohetes desde Gaza hacia poblados de Israel. Un gesto se popularizó en la calle palestina: una mano con tres dedos elevados, simbolizando a los tres jóvenes secuestrados y anunciando la esperanza de un nuevo intercambio como el de Gilad Shalit, soldado israelí secuestrado antaño por Hamas y recuperado a cambio de la liberación de 1027 terroristas que habían matado, en conjunto, a 569 israelíes. Cuando la policía israelí informó del arresto de dos sospechosos en el crimen, la madre palestina de uno de ellos declaró: “Estaré orgullosa de él hasta el día del Juicio Final… El objetivo de mis hijos es el triunfo del Islam”.

Al poco tiempo, en injustificada represalia, seis ultranacionalistas israelíes secuestraron y asesinaron a un adolescente palestino. Prácticamente toda la sociedad israelí se mostró consternada y el gobierno condenó enérgicamente el crimen. La madre de uno de los chicos israelíes asesinados denunció el acto de venganza y un tío hizo llegar sus condolencias personales a la familia de la víctima palestina. Estas respuestas moralmente dispares a crímenes similares no tuvieron el subrayado que merecían en la cobertura de medios.

El arresto de islamistas en Cisjordania y el crimen del joven palestino elevaron la determinación de Hamas de atacar a Israel. Cuando la cantidad y regularidad de misiles lanzados desde Gaza se tornaron intolerables, los israelíes respondieron con ataques aéreos. Los medios masivos de comunicación se ocuparon de mostrar las fotos de las víctimas palestinas: niños, mujeres, ancianos, familias enteras diezmadas en los bombardeos de la aviación hebrea; lo cual es trágico. Pero fracasaron en informar cabalmente sobre los diametralmente opuestos comportamientos militares de los contrincantes. Típicamente, Hamas escondió militantes y arsenales en zonas densamente pobladas de civiles. Para evitar o minimizar víctimas civiles palestinas, el ejército israelí llamó telefónicamente a los habitantes de los edificios en los que miembros de Hamas se ocultaban para advertirles que ese edificio sería próximamente atacado. A continuación la fuerza aérea disparaba un misil sin carga explosiva que, al impactar en el objetivo, servía de alerta a los residentes para que se diesen a la fuga. Recién entonces era lanzado el misil real. Esta técnica lleva por nombre “golpe en la puerta” en la jerga castrense israelí. En los anales de la historia militar es difícil hallar ejemplo semejante de sensibilidad hacia una población enemiga. Y sin embargo, la noticia apenas fue divulgada por la prensa internacional. Tristemente, tampoco recibió demasiada cobertura, si alguna, la reacción de Hamas, cristalizada en este comunicado de su Ministerio del Interior, publicado en la prensa gazatí: “El Ministerio de Interior advirtió a los habitantes a no prestar atención a los mensajes que las Fuerzas de Defensa israelíes transmiten a través de teléfono a los ciudadanos según los cuales deben desalojar sus viviendas inmediatamente [antes de los bombardeos]… El Ministerio solicita a los ciudadanos no prestar atención a esos mensajes y no abandonar sus hogares”. Los palestinos obedecieron a Hamas. Las fotos de sus cadáveres hicieron titulares de prensa críticos de la represalia militar israelí.

Tampoco fue lo suficientemente notado en los cables de prensa el hecho de que Hamas disparó cohetes contra Ashdod, donde está alojada la central eléctrica desde la cual Israel provee de energía a Gaza (aún durante la contienda); contra Jerusalem, lugar de residencia de las mezquitas más sagradas para el Islam y en cuyo nombre en el pasado los palestinos han lanzado intifadas contra los israelíes; y contra el centro atómico en Dimona, ubicado a pocos kilómetros de Gaza, cuya explosión presuntamente detonaría una carga radioactiva que afectaría no solamente a israelíes sino a masas de palestinos, egipcios, jordanos y según soplen los vientos quien sabe a quién más. ¿No debiera esta actitud genocida ser noticia de interés para la prensa internacional?

Boko Haram, ISIS, Al-Qaeda y los talibanes instantáneamente despiertan una mirada escéptica por parte de la opinión pública mundial. No así Hamas. A pesar de ser un movimiento fundamentalista islámico idénticamente comprometido con el desprecio hacia -y la lucha contra- los infieles, reina una cierta complacencia en la actitud periodística hacia él. Eso no es mérito de este grupo integrista. Es sencillamente suertudo: tiene por enemigo a una nación que la prensa ama odiar.

Esta nota fue originalmente publicada en Infobae

Comunidades, Comunidades - 2014

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Hamas e Israel fuera de foco – 16/07/14

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Tal como el proverbial cuento del hombre que pierde sus llaves en una zona oscura del barrio pero las busca en el patio de su casa sólo porque allí hay un faro de luz que le permite ver bien, la atención mundial sobre el último round bélico entre Hamas e Israel se ha vertido sobre los aspectos usuales que la prensa internacional ha destacado, a expensas de otras cuestiones que por no estar bajo el foco de luz mediático han quedado relegadas de la mirada global. Bien vale la pena echarles un vistazo pues ellas dicen mucho a propósito de la naturaleza de este conflicto, de la conducta de los combatientes y de la cultura de estos pueblos enfrentados.

Esta nueva confrontación -la tercera desde que Israel abandonó Gaza- no surgió de la nada; tuvo un hecho disparador y un actor responsable. El 12 de junio tres adolescentes israelíes fueron secuestrados y asesinados en Cisjordania. Sus ejecutores cantaron luego de matarlos. Pasarían tres semanas hasta que sus cuerpos serían hallados. En ese lapso y a modo de celebración, grupos jihadistas comenzaron a lanzar cohetes desde Gaza hacia poblados de Israel. Un gesto se popularizó en la calle palestina: una mano con tres dedos elevados, simbolizando a los tres jóvenes secuestrados y anunciando la esperanza de un nuevo intercambio como el de Gilad Shalit, soldado israelí secuestrado antaño por Hamas y recuperado a cambio de la liberación de 1027 terroristas que habían matado, en conjunto, a 569 israelíes. Cuando la policía israelí informó del arresto de dos sospechosos en el crimen, la madre palestina de uno de ellos declaró: “Estaré orgullosa de él hasta el día del Juicio Final… El objetivo de mis hijos es el triunfo del Islam”.

Al poco tiempo, en injustificada represalia, seis ultranacionalistas israelíes secuestraron y asesinaron a un adolescente palestino. Prácticamente toda la sociedad israelí se mostró consternada y el gobierno condenó enérgicamente el crimen. La madre de uno de los chicos israelíes asesinados denunció el acto de venganza y un tío hizo llegar sus condolencias personales a la familia de la víctima palestina. Estas respuestas moralmente dispares a crímenes similares no tuvieron el subrayado que merecían en la cobertura de medios.

El arresto de islamistas en Cisjordania y el crimen del joven palestino elevaron la determinación de Hamas de atacar a Israel. Cuando la cantidad y regularidad de misiles lanzados desde Gaza se tornaron intolerables, los israelíes respondieron con ataques aéreos. Los medios masivos de comunicación se ocuparon de mostrar las fotos de las víctimas palestinas: niños, mujeres, ancianos, familias enteras diezmadas en los bombardeos de la aviación hebrea; lo cual es trágico. Pero fracasaron en informar cabalmente sobre los diametralmente opuestos comportamientos militares de los contrincantes. Típicamente, Hamas escondió militantes y arsenales en zonas densamente pobladas de civiles. Para evitar o minimizar víctimas civiles palestinas, el ejército israelí llamó telefónicamente a los habitantes de los edificios en los que miembros de Hamas se ocultaban para advertirles que ese edificio sería próximamente atacado. A continuación la fuerza aérea disparaba un misil sin carga explosiva que, al impactar en el objetivo, servía de alerta a los residentes para que se diesen a la fuga. Recién entonces era lanzado el misil real. Esta técnica lleva por nombre “golpe en la puerta” en la jerga castrense israelí. En los anales de la historia militar es difícil hallar ejemplo semejante de sensibilidad hacia una población enemiga. Y sin embargo, la noticia apenas fue divulgada por la prensa internacional. Tristemente, tampoco recibió demasiada cobertura, si alguna, la reacción de Hamas, cristalizada en este comunicado de su Ministerio del Interior, publicado en la prensa gazatí: “El Ministerio de Interior advirtió a los habitantes a no prestar atención a los mensajes que las Fuerzas de Defensa israelíes transmiten a través de teléfono a los ciudadanos según los cuales deben desalojar sus viviendas inmediatamente [antes de los bombardeos]… El Ministerio solicita a los ciudadanos no prestar atención a esos mensajes y no abandonar sus hogares”. Los palestinos obedecieron a Hamas. Las fotos de sus cadáveres hicieron titulares de prensa críticos de la represalia militar israelí.

Tampoco fue lo suficientemente notado en los cables de prensa el hecho de que Hamas disparó cohetes contra Ashdod, donde está alojada la central eléctrica desde la cual Israel provee de energía a Gaza (aún durante la contienda); contra Jerusalem, lugar de residencia de las mezquitas más sagradas para el Islam y en cuyo nombre en el pasado los palestinos han lanzado intifadas contra los israelíes; y contra el centro atómico en Dimona, ubicado a pocos kilómetros de Gaza, cuya explosión presuntamente detonaría una carga radioactiva que afectaría no solamente a israelíes sino a masas de palestinos, egipcios, jordanos y según soplen los vientos quien sabe a quién más. ¿No debiera esta actitud genocida ser noticia de interés para la prensa internacional?

Boko Haram, ISIS, Al-Qaeda y los talibanes instantáneamente despiertan una mirada escéptica por parte de la opinión pública mundial. No así Hamas. A pesar de ser un movimiento fundamentalista islámico idénticamente comprometido con el desprecio hacia -y la lucha contra- los infieles, reina una cierta complacencia en la actitud periodística hacia él. Eso no es mérito de este grupo integrista. Es sencillamente suertudo: tiene por enemigo a una nación que la prensa ama odiar.

Esta nota fue originalmente publicada en Infobae.

Infobae, Infobae - 2014

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Hamas e Israel fuera de foco – 12/07/14

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Tal como el proverbial cuento del hombre que pierde sus llaves en una zona oscura del barrio pero las busca en el patio de su casa sólo porque allí hay un faro de luz que le permite ver bien, la atención mundial sobre el último round bélico entre Hamas e Israel se ha vertido sobre los aspectos usuales que la prensa internacional ha destacado, a expensas de otras cuestiones que por no estar bajo el foco de luz mediático han quedado relegadas de la mirada global. Bien vale la pena echarles un vistazo pues ellas dicen mucho a propósito de la naturaleza de este conflicto, de la conducta de los combatientes y de la cultura de estos pueblos enfrentados.

Esta nueva confrontación -la tercera desde que Israel abandonó Gaza- no surgió de la nada; tuvo un hecho disparador y un actor responsable. El 12 de junio tres adolescentes israelíes fueron secuestrados y asesinados en Cisjordania. Sus ejecutores cantaron luego de matarlos. Pasarían tres semanas hasta que sus cuerpos serían hallados. En ese lapso y a modo de celebración, grupos jihadistas comenzaron a lanzar cohetes desde Gaza hacia poblados de Israel. Un gesto se popularizó en la calle palestina: una mano con tres dedos elevados, simbolizando a los tres jóvenes secuestrados y anunciando la esperanza de un nuevo intercambio como el de Gilad Shalit, soldado israelí secuestrado antaño por Hamas y recuperado a cambio de la liberación de 1027 terroristas que habían matado, en conjunto, a 569 israelíes. Cuando la policía israelí informó del arresto de dos sospechosos en el crimen, la madre palestina de uno de ellos declaró: “Estaré orgullosa de él hasta el día del Juicio Final… El objetivo de mis hijos es el triunfo del Islam”.

Al poco tiempo, en injustificada represalia, seis ultranacionalistas israelíes secuestraron y asesinaron a un adolescente palestino. Prácticamente toda la sociedad israelí se mostró consternada y el gobierno condenó enérgicamente el crimen. La madre de uno de los chicos israelíes asesinados denunció el acto de venganza y un tío hizo llegar sus condolencias personales a la familia de la víctima palestina. Estas respuestas moralmente dispares a crímenes similares no tuvieron el subrayado que merecían en la cobertura de medios.

El arresto de islamistas en Cisjordania y el crimen del joven palestino elevaron la determinación de Hamas de atacar a Israel. Cuando la cantidad y regularidad de misiles lanzados desde Gaza se tornaron intolerables, los israelíes respondieron con ataques aéreos. Los medios masivos de comunicación se ocuparon de mostrar las fotos de las víctimas palestinas: niños, mujeres, ancianos, familias enteras diezmadas en los bombardeos de la aviación hebrea; lo cual es trágico. Pero fracasaron en informar cabalmente sobre los diametralmente opuestos comportamientos militares de los contrincantes. Típicamente, Hamas escondió militantes y arsenales en zonas densamente pobladas de civiles. Para evitar o minimizar víctimas civiles palestinas, el ejército israelí llamó telefónicamente a los habitantes de los edificios en los que miembros de Hamas se ocultaban para advertirles que ese edificio sería próximamente atacado. A continuación la fuerza aérea disparaba un misil sin carga explosiva que, al impactar en el objetivo, servía de alerta a los residentes para que se diesen a la fuga. Recién entonces era lanzado el misil real. Esta técnica lleva por nombre “golpe en la puerta” en la jerga castrense israelí. En los anales de la historia militar es difícil hallar ejemplo semejante de sensibilidad hacia una población enemiga. Y sin embargo, la noticia apenas fue divulgada por la prensa internacional. Tristemente, tampoco recibió demasiada cobertura, si alguna, la reacción de Hamas, cristalizada en este comunicado de su Ministerio del Interior, publicado en la prensa gazatí: “El Ministerio de Interior advirtió a los habitantes a no prestar atención a los mensajes que las Fuerzas de Defensa israelíes transmiten a través de teléfono a los ciudadanos según los cuales deben desalojar sus viviendas inmediatamente [antes de los bombardeos]… El Ministerio solicita a los ciudadanos no prestar atención a esos mensajes y no abandonar sus hogares”. Los palestinos obedecieron a Hamas. Las fotos de sus cadáveres hicieron titulares de prensa críticos de la represalia militar israelí.

Tampoco fue lo suficientemente notado en los cables de prensa el hecho de que Hamas disparó cohetes contra Ashdod, donde está alojada la central eléctrica desde la cual Israel provee de energía a Gaza (aún durante la contienda); contra Jerusalem, lugar de residencia de las mezquitas más sagradas para el Islam y en cuyo nombre en el pasado los palestinos han lanzado intifadas contra los israelíes; y contra el centro atómico en Dimona, ubicado a pocos kilómetros de Gaza, cuya explosión presuntamente detonaría una carga radioactiva que afectaría no solamente a israelíes sino a masas de palestinos, egipcios, jordanos y según soplen los vientos quien sabe a quién más. ¿No debiera esta actitud genocida ser noticia de interés para la prensa internacional?

Boko Haram, ISIS, Al-Qaeda y los talibanes instantáneamente despiertan una mirada escéptica por parte de la opinión pública mundial. No así Hamas. A pesar de ser un movimiento fundamentalista islámico idénticamente comprometido con el desprecio hacia -y la lucha contra- los infieles, reina una cierta complacencia en la actitud periodística hacia él. Eso no es mérito de este grupo integrista. Es sencillamente suertudo: tiene por enemigo a una nación que la prensa ama odiar.

Triángulo De Infamia - Reseñas

Veintitrés – 18/06/14

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Wagner, una de las figuras más discutidas de la historia: el hombre antes que el artista
Por Raquel Roberti

Controvertido, contradictorio, amado y odiado por igual, Richard Wagner ha superado a lo largo de la historia la condición de músico creativo y genial para
convertirse en símbolo representativo del nazismo. De eso trata este libro de Julián Schvindlerman. Organizado casi como una biografía, el texto apunta al hombre y no al artista, una arista que no resulta favorable al compositor pero que demuestra que el nazismo no nació con Adolf Hitler.

En los 70 años de su vida, entre 1813 y 1883, el autor de El anillo del nibelungo dejó huellas de su antisemitismo en escritos diversos. Medio siglo después, Hitler y sus seguidores abrevarían en ellos. Pero Wagner era contradictorio y también trababa amistad con hombres judíos, muchos admiradores de su obra.

Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel aporta información interesante, como la relación de Wagner con Friedrich Nietzsche y un intento trasnochado de generar una “pequeña Alemania” en Paraguay.

Hace poco más de un mes se cumplieron 131 años de la muerte de Wagner, que continúa siendo una de las figuras más discutidas de la historia. En el capítulo “Wagner en Israel”, luego de un extenso detalle del debate acerca de si permitir o prohibir la música del compositor alemán en ese país, Schvindlerman se pronuncia a favor de la prohibición. Y hay que decirlo: tampoco se muestra imparcial (si esa cualidad fuera posible) en el resto del texto.”.

Triángulo De Infamia - Reseñas

Revista Sinfónica

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Triangulo de Infamia – Richard Wagner, los Nazis e Israel

El año 2013 marcó los doscientos años del nacimiento de Richard Wagner (1813-1883), acontecimiento que brindó la oportunidad de reflexionar acerca de su arte, de su ideología y de su persona. Este libro ofrece un enfoque integral sobre aspectos de su vida y obra que usualmente han sido abordados separadamente en la literatura wagneriana universal; específicamente en la literatura en español será difícil hallar libros que tengan esta aproximación abarcadora.

En sus páginas el autor aborda la ideología de Wagner y su relación ambivalente con los judíos de su tiempo, su adopción ulterior como modelo artístico y político por parte del nazismo, y el debate intenso y prolongado sobre la representación de sus obras en Israel, para finalmente cerrar con un epílogo que reúne la narración y la reflexión. Contiene además un anexo dedicado a la compleja relación que Friedrich Nietzsche tuvo con el compositor alemán.

En este nuevo libro, Schvindlerman nos ofrece una penetrante mirada sobre un compositor profundo y profundamente controvertido que ahondará el debate que desde siempre ha rodeado a este creador singular.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Sobre el acercamiento de Argentina a Israel – 13/06/14

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Artículo publicado en La Palabra Israelita (Chile)
Entrevista:

Argentina da vuelta la cara a Irán y asume compromisos con Israel en una próxima compra de aviones Kfir (fuera de uso hace décadas pero que han sido reciclados por Israel Aircraft Industries).

-Se habla de un futuro viaje de la presidenta a Israel, ¿por qué ahora?

-La Argentina Kirchnerista presuntamente se acercó a Irán buscando energía y complacer la causa populista de Lula da Silva y a Hugo Chávez. Pretendió dejar la causa AMIA de lado para allanar el camino al intercambio comercial con una nación que anhelaba profundizar sus lazos en Latinoamérica.
Pero Teherán no acompañó a Buenos Aires en su entusiasmo ni en su celeridad en facilitar el flujo de las cosas. Al no validar Irán el Memorando de Entendimiento mutuo,el gobierno argentino entendió que quedó colgando en soledad y timoneó para otro rumbo.
Se refiere al Memorandúm que firmaron Argentina e Irán con el objeto de facilitar la investigación del atentado de la AMIA, que sin embargo molestó a la colectividad judía que consideró inútil y ofensivo dicho acercamiento.

-¿Tiene alguna influencia el filosemitismo del Papa, su viaje a Israel en estos pasos de Cristina Kirchner?

-En lo más mínimo, son temas desvinculados. El gobierno argentino no es antisemita ni antiisraelí, es tercermundista y populista, bajo ese prisma deben ser evaluadas sus políticas.

-Pero el Papa es argentino, es el más popular de los papas y los papas son populares. Timerman manifestó en Israel el deseo de Cristina de viajar a Israel antes de que termine el mandato.

-Lo veo de otro modo. Como le dije, son temas desconectados.

-Timerman es de padre judío, ¿puede eso estar influyendo?

-Puede estar influyendo negativamente. El padre (reconocido periodista) parece haber educado al hijo en el mismo desprecio hacia Israel, un país que le salvó la vida después de que la junta militar lo persiguiera y torturara, y que sin embargo respondió hostigando a Israel cuando discrepó con sus políticas.
Luego el hijo orientó Argentina hacia Irán, el máximo enemigo mundial de Israel. Si la identidad judía del canciller argentino tiene algún papel aquí es pernicioso, al generar falsas culpas de doble lealtad que son canalizadas malamente.

-A los políticos judíos del tercer mundo les sucede mucho con la izquierda, se les acusa de trabajar para Israel. ¿No podría decirse que Timerman está teniendo suerte de que la coyuntura en Argentina esté tan abierta
a Israel? ¿o usted cree que Timerman está incómodo con su papel como restaurador de las relaciones entre Argentina e Israel, justo a él?


-Timerman es un funcionario obsecuente, él hará lo que la Jefa mande. No tiene una visión propia de las relaciones internacionales ni de donde Argentina debería estar ubicada en la constelación global.
Cristina Fernández, para bien o para mal, tiene ideología, el canciller meramente ejecuta órdenes. No tuvo pruritos en estrechar la mano de representantes de un régimen negador del Holocausto y patrocinador de terrorismo antiisraelí. No los tendrá tampoco si debe abrazar a un ministro israelí.

-Pero cuesta entender el cambio en 180 grados ¿Tendrá algo que ver el desbarajuste en Venezuela, el no querer estar con los perdedores? ¿O que en Argentina esté la segunda mayor colectividad judía del mundo y no pueda seguir pasándose por alto?

-Este gobierno pasa por alto a cualquier adversario, rara vez intenta componer, usualmente confronta sin medir demasiado el tamaño del contrincante: Estados Unidos, Uruguay, España, Gran Bretaña, etc. La comunidad judía local puede protestar, dialogar, pero no presionar al nivel de alterar política exterior.
La muerte de Chávez en Venezuela puede haber influido dado que él aparentemente fomentó el acercamiento
argentino-iraní.

-¿Será menos difícil hacer gestos a Israel ahora con la polarización de los palestinos al unirse con Hamas?

-No creo. La Casa Rosada y el Palacio San Martín actuales no hacen evaluaciones geopolíticas profundas o completas al definir sus políticas y además este desarrollo está desconectado del lazo Buenos Aires-Teherán.

-De hecho es algo burdo pasar de ser amigos de Irán a acercarse a Israel comprando aviones y pagando más caro que la propuesta de España meses antes ¿Qué buscan? ¿No estarán pagando un precio muy caro, en
todo sentido?


-A mi modo de ver, es una actitud semi-revanchista, como si Buenos Aires estuviera queriendo dar un mensaje excesivamente obvio a Teherán de que, si Irán se alejó, entonces la Argentina también lo hará. Ir a Israel entonces es el “castigo” máximo que el gobierno cree puede dar al régimen ayatollah por su desplante político. Puede también que haya alguna cosmovisión materialista, típicamente K, de querer “comprar” voluntades, y la adquisición de aviones encajaría con ello en esa lectura, más allá de la necesidad real en el plano militar.

-Además está la tensión con Inglaterra, se dice que estos aviones pueden intimidar a las embarcaciones petrolíferas de UK ¿puede ser esa la clave de esta movida?

-No creo que el gobierno argentino llegue tan lejos. El país ya ofendió militarmente a Londres en 1982 y le salió muy mal.

-En Chile solo somos 16 mil, nos ponemos felices cuando no condenan a Israel, cuando un diputado nos defiende si tomamos en cuenta que tenemos la colectividad palestina más grande fuera de Israel, ¿qué piden ustedes? El tema de la derogación del memorándum fue un triunfo.

-La DAIA y la AMIA han logrado que el memorándum sea declarado inconstitucional. Eso fue una ofensiva antigubernamental notable. Las dirigencias mantienen reuniones privadas y en público emiten comunicados.
Son las gestiones de una minoría en una gran república.

Clarín

Clarín

Por Julián Schvindlerman

  

¿Qué puede hacer un rezo en el conflicto Israelí-Palestino? – 10/06/14

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Tribuna. El relieve espiritual del encuentro entre el papa Francisco y los líderes de Israel y Palestina está fuera de duda. Pero las discrepancias perduran.

El relieve espiritual y la dimensión simbólica del encuentro del Papa Francisco con los presidentes de Israel y la Autoridad Palestina para orar juntos por la paz son enormes y, en un sentido, se erige en réplica política del reciente abrazo interreligioso del líder de la Iglesia Católica con referentes del Islam y del Judaísmo frente al Muro de los Lamentos. Francisco debe ser saludado por tan noble iniciativa pero, como él mismo ha reconocido, el impacto diplomático de esta plegaria con seguridad será acotado.

La hazaña pontificia transita un canal espiritual un tanto alejado de las crudas realidades políticas terrenales. Las discrepancias históricas -estatus de Jerusalem, refugiados, fronteras finales, asentamientos- seguirán atormentando a los negociadores palestinos e israelíes y frustrando a los mediadores internacionales, en tanto que el reciente acuerdo de unión nacional entre Fatah y Hamas tiene el potencial de elevar el nivel de complejidad -e incluso, peligrosidad- de las cosas gravemente.

La rápida aceptación del nuevo gobierno palestino de transición por parte de las Naciones Unidas, la Unión Europea y los Estados Unidos ha generado un movimiento casi celebratorio del acuerdo palestino que desconoce las motivaciones y los objetivos de Hamas al acceder a la coexistencia política con su archirival Fatah. La reunión dominical en Roma contribuirá a reforzar la noción de buenaventura reinante en círculos diplomáticos internacionales en tanto Mahmoud Abbas asistió como presidente de una Autoridad Palestina asociada al Hamas. Israel puede verse así forzada por la opinión pública a lidiar con un gobierno que incluye un elemento dedicado a su aniquilación.

Muchos creen que por medio de este acuerdo la Autoridad Palestina estará incorporando Gaza a su jurisdicción, normalizando de este modo una situación de quiebre político y geográfico que apartó antaño a la franja del Margen Occidental y facilitando así el prospecto del diálogo. Puede que ello ocurra pro forma, pero en la práctica es probable que pase lo inverso y que sea el Hamas quien estará ganando terreno en Cisjordania a la larga, lo cual atentará contra la paz. Hamas mantendrá su infraestructura militar intacta -su poderoso arsenal y sus miles de combatientes- y buscará “libanonizar” Cisjordania. Es decir, emulará la política de Hezbolla en el Líbano, grupo terrorista armado hasta los dientes que cuenta con representación política en el gabinete libanés y controla la zona sur del país. No es causalidad que líderes de Hamas hayan tenido últimamente reuniones con oficiales de Hezbollah y funcionarios de Irán.

Naturalmente, Francisco es ajeno a estas complicaciones. Al Sumo Pontífice lo anima un sincero anhelo de paz y una vocación ecuménica por la conciliación. Su aporte fue positivo en el plano de la imagen y el simbolismo. No obstante -debemos admitir- la dinámica política palestino-israelí probablemente permanecerá impermeable a su gestión espiritual.

Escritor y analista político. Autor de Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el estado judío (Debate)