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Libertad Digital

Por Julián Schvindlerman

  

Vacunas por paz – 20/07/21

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Por Julián Schvindlerman
Libertad Digital (España) – 20/7/2021

https://www.libertaddigital.com/opinion/julian-schvindlerman/vacunas-por-paz-6802478/

En lo que va de año, el panorama pandémico en las zonas palestinas está siendo sombrío. Médicos Sin Fronteras (MSF) informaba el 24 de marzo: desde febrero, «otra fuerte ola de covid-19 ha barrido Cisjordania, Palestina»; y señalaba que más de 20.000 pacientes estaban siendo tratados por el nuevo coronavirus, lo que presionaba un sistema de salud ya de por sí frágil y dejaba al personal médico luchando en condiciones muy difíciles.

Decía más MSF: «Hebrón ha sido una de las zonas más afectadas de Cisjordania. En Naplusa, en el norte de Cisjordania, la situación es igualmente preocupante. En Gaza, el número de pacientes con covid-19 disminuyó en febrero, pero a mediados de marzo comenzó a aumentar nuevamente. El sistema de salud de Gaza ya está paralizado (…) A medida que el covid-19 se propaga por Cisjordania y Gaza, los palestinos siguen desprotegidos». Ely Sok, jefe de misión de MSF en los territorios palestinos, comunicaba que para mediados de marzo menos del 2% de los palestinos habían sido vacunados en Cisjordania y Gaza, «un número alarmantemente pequeño a la luz de la tercera ola de la pandemia mortal».

El 22 de abril, el coordinador especial de Naciones Unidas para el Proceso de Paz en Oriente Medio, Tor Wennesland, informó al Consejo de Seguridad sobre la situación en los territorios palestinos indicando que la tasa de infección diaria en Gaza estaba en su nivel más alto desde que comenzó la pandemia, en marzo de 2020; que «en Cisjordania muchos hospitales están funcionando a su capacidad máxima o casi» y que Israel continuaba «vacunando a segmentos de la población palestina en Cisjordania». Además, incidió en «la necesidad de más vacunas y de acelerar el proceso».

Por su parte, Rein Paulsen, director de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA), afirmó en abril que la pandemia empeoró la situación humanitaria de la población palestina: «Cerca de uno de cada dos palestinos, la mayoría de ellos en la Franja de Gaza, requieren asistencia y protección». Paulsen observó que apenas el 3% de la población de los territorios había sido vacunada por las autoridades palestinas y advirtió que Israel llevaba vacunados «a más de 120.000 palestinos, incluidos los de Cisjordania con permisos de ingreso al país».

Luego, el 15 de julio, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió su reporte sobre la situación pandémica en los territorios palestinos. Reportó 344.345 contagios (228.862 en Cisjordania y 112.668 en Gaza) y 3.853 muertes (2.775 en Cisjordania y 1.078 en Gaza). Hasta el 15 de abril se había vacunado a 560.195 personas (466.522 en Cisjordania y 93.673 en Gaza), alrededor del 11% de la población palestina. Las zonas palestinas habían recibido 1.061.020 vacunas (744.230 destinadas a Cisjordania y 316.790 a Gaza), de Pfizer, AstraZeneca, Moderna, Sputnik V, Sputnik Light y Sinopharm. El informe concluía:

“Cada vez hay más casos de la variante infecciosa Delta en los territorios palestinos ocupados. Se teme que la cuarta ola de covid-19 esté a la vuelta de la esquina (…) La evaluación de riesgos de la OMS sigue siendo alta”.

En este contexto comprometido, los Gobiernos de Israel y la Autoridad Palestina acordaron a mediados de junio que el primero entregaría 1.2 millones de vacunas de Pfizer (algunas de próximo vencimiento) al segundo a cambio de vacunas de la misma marca que la AP recibiría en octubre y daría a Israel en reintegro. Dado que Israel había vacunado a una porción considerable de su población y tenía un excedente de vacunas, y que los palestinos necesitaban dosis urgentemente, el pacto cubría las necesidades de ambas partes. Los palestinos podrían inocularse velozmente y más adelante reembolsar a los israelíes las vacunas cedidas con otras nuevas. Nada oscuro en el acuerdo. Ramala y Jerusalem llevaban meses negociándolo, conocían cada detalle del mismo y habían aceptado gestionar de ese modo las cosas.

Pero, apenas unas pocas horas después del anuncio, el Gobierno de Mahmud Abás anuló el arreglo, alegando que el primer lote de 100.000 vacunas tenía un vencimiento inminente. Lo cual era cierto. Lo cual era lógico. Lo cual era conocido por Ramala de antemano. Justamente, Israel entregaba vacunas próximas a vencer –que de otro modo se desperdiciarían– a los palestinos, quienes necesitaban ser inoculados inmediatamente. En consecuencia, esas vacunas eran útiles para ellos. El pacto beneficiaba tanto a los israelíes como a los palestinos. Pero, una vez más, la política interna palestina, la miopía legendaria de su liderazgo, la pasión popular antiisraelí echaron todo a perder. Las redes sociales se incendiaron con alegatos infundados de una conspiración sionista y, con el trasfondo de un vacunatorio VIP preexistente en las zonas palestinas que ya había recalentado el ambiente, el acuerdo sensato saltó por los aires. Así, esas vacunas Pfizer quedaron en Israel.

Afortunadamente, no se desperdiciaron. Ese lote que vencía en junio fue destinado a adolescentes israelíes no vacunados expuestos a la variante Delta. 700.000 vacunas del lote de julio fueron enviadas a Corea del Sur, que compensará a Israel con las vacunas Pfizer que tiene planeado recibir entre septiembre y noviembre. Y hay otras más disponibles.

En definitiva: las vacunas que se habían destinado inicialmente a paliar la situación pandémica en las zonas palestinas terminaron siendo inoculadas a ciudadanos de Israel y Corea del Sur. Vaya conspiración. ¿Rendirá cuentas el Gobierno palestino por su decisión equivocada? Tras estudiar todo este absurdo episodio, Yair Rosenberg vio en él una manifestación del desorden político que ha trabado todo progreso en el proceso de paz. Rosenberg escribió en la revista Tablet:

“Mientras los extremistas tengan poder de veto incluso sobre las políticas cooperativas menos controvertidas, será muy difícil lograr un avance serio en el [proceso de paz] israelo-palestino”.

Este fiasco no es solamente palestino. Rosenberg sostiene que también deja moralmente en evidencia a la comunidad del activismo pro derechos humanos, que se pasó buena parte de la pandemia criticando a Israel por no inocular a los palestinos mientras avanzaba eficazmente en la vacunación de su propia población. En enero, Amnistía Internacional protestaba: «Negar las vacunas de la covid-19 a la población palestina deja de manifiesto la discriminación institucionalizada de Israel». Ese mismo mes denunciaba Human Rights Watch (HRW): «La obligación de Israel, en virtud del Cuarto Convenio de Ginebra, de garantizar los suministros médicos, incluida la lucha contra la propagación de pandemias, es más nítida que nunca después de más de 50 años de ocupación sin final a la vista». En abril, HRW acusó a Israel de implementar un apartheid sobre el territorio palestino. Cuando, en junio, Israel quiso enviar vacunas (las codiciadas mundialmente Pfizer, nótese) al pueblo palestino y este las rechazó, los ilustrados humanistas abrazaron acríticamente los argumentos palestinos para justificar la ruptura del acuerdo. Kenneth Roth, director ejecutivo de HRW:

“Después de toda la fanfarria sobre el Gobierno israelí, finalmente, cumpliendo tardíamente con sus obligaciones del Cuarto Convenio de Ginebra de proporcionar vacunas contra el covid a los palestinos bajo ocupación, las vacunas estaban a punto de expirar, por lo que el acuerdo fracasó”.

Poco importa que Cisjordania tenga su propio Ministerio de Salud, que Gaza tenga el suyo y que ambas sean receptoras de Covax. Este episodio ha dejado en claro que, a ojos de los palestinos y sus animadores humanitarios globales, Israel siempre será culpable. En enero, por no entregar vacunas. En junio, por querer entregarlas.

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Por Julián Schvindlerman

  

Cien años de comunismo chino: hablemos de Mao – 09/07/21

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Por Julián Schvindlerman
Infobae – 9/7/2021

Autor de “Escape hacia la utopía: el Libro Rojo de Mao y el Libro Verde de Gadafi” (Biblos).

https://www.infobae.com/opinion/2021/07/09/cien-anos-de-comunismo-chino-hablemos-de-mao/

La primera biografía de Mao Tse-Tung se la debemos al periodista estadounidense Edgar Snow, quien, tras pasar cuatro meses con los guerrilleros comunistas en el noroeste de China durante el año 1936, publicó al año siguiente “Estrella roja sobre China”, texto que presentó a Mao ante el mundo mucho antes de que este llegase a la cima del poder político en el gigante asiático. Snow fue el primer corresponsal occidental en entablar contacto con los luchadores comunistas de la China Popular liderados por Mao. Tomó nota de lo que Mao le contaba o directamente le dictaba, por lo que esa obra puede ser considerada casi una autobiografía, en la opinión de Tilemann Grimm, otro biógrafo del líder comunista chino. Al igual que Snow, este profesor alemán de sinología de la Universidad de Münster, abrazó la figura de Mao con admiración. “Estrella roja sobre China”, sin embargo, es la biografía cumbre, primigenia de Mao, y la que más contribuyó a promover la imagen global de Mao como un romántico luchador por la libertad, imagen que lo sobrevivió aun después del Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural. Una traducción al mandarín introdujo a Mao entre los jóvenes citadinos bien educados de la costa China, quienes se desplazaron a la base comunista en Yenán y se comprometieron con la causa. Fue un manual para los partisanos anti-nazis en Rusia, para los rebeldes indios que luchaban contra Inglaterra y para las guerrillas Huk en las Filipinas, entre otros. Entre sus lectores entusiastas se cuenta al malayo Chin Peng y al sudafricano Nelson Mandela.

Un contraste biográfico interesante es ofrecido en las memorias de dos hermanos chinos, Xiao San y Xiao Yu, compañeros de juventud de Mao. Uno escribió un texto procomunista, “La juventud del camarada Mao Zedong”, en lengua china en 1949; el otro dejó un texto anticomunista titulado Mao Zedong y yo éramos mendigos, en idioma inglés en 1961. Otros colegas de Mao también han legado sus experiencias por escrito: camaradas del partido, un guardaespaldas, su médico personal y una de sus esposas. Y luego está el aporte de historiadores chinos y no chinos que han asistido al enorme desafío de documentar, detallar y facilitar el conocimiento acerca de unas de las figuras políticas más relevantes del siglo XX.

Para 1945 Mao era la figura política suprema del comunismo chino. Oficiaba de Jefe del Comité Central del PCCh, del Politburó, de la Secretaría y del Consejo Militar. Sólo Stalin detentaba más poder que Mao en el comunismo mundial. Ese mismo año, el PCCh declara que Mao “ha aplicado creativamente las teorías científicas de mayor sabiduría de toda la historia de la humanidad, es decir, el marxismo-leninismo, en un país tan grande como China” y que “Mao Zedong ha desarrollado brillantemente las doctrinas de Lenin y Stalin”. Finalmente, el 1 de octubre de aquél año, desde la Ciudad Prohibida Mao declaró el nacimiento de la República Popular China: “¡El pueblo chino se ha levantado!”. Así, dos tercios de la humanidad que estaban bajo la bandera roja eran ahora gobernados por Beijing, como observó el Jean-Louis Margolin en El Libro Negro del Comunismo.

Roderick Macfarquhar y Michael Schoenhalls, en su obra “La revolución cultural china”, señalan que cuando la revolución comunista triunfó en China en 1949 y Mao proclamó el nacimiento de la República Popular, Japón estaba bajo ocupación extranjera, desmoralizado por su debacle en la Segunda Guerra Mundial y traumado por la devastación nuclear que sufrió. Taiwán era un territorio rural atrasado que había dado acogida a los enemigos derrotados del comunismo chino, mientras que Corea del Sur estaba por ser invadida desde el norte con el apoyo posterior del ejército chino y sumida en una traumática contienda. Para cuando Mao murió en 1976, Asia se había transformado: Japón, Taiwán y Corea del Sur, así como Hong Kong y Singapur, prosperaban económicamente y más adelante serían catalogados globalmente con admiración como “tigres asiáticos”. China permanecía maniatada y atascada económicamente. Al cabo de casi tres décadas de égida maoísta, China tenía un ingreso per cápita apenas arriba del de Bangladesh y el 80% de su población era rural y analfabeta. En la caracterización del periodista Adrián Foncillas de La Nación, China era un país “misérrimo y hambriento, con Mao como excepción obesa”. Sólo tras la muerte del Gran Timonel pudo China iniciar su propio proceso de conversión hacia el desarrollo económico, dejando de ser una nación agraria hasta transformarse en la segunda economía mundial. En la actualidad, más de la mitad de la población china es urbana, y en la últimas cuatro décadas el analfabetismo cayó al 1% en tanto que la esperanza de vida se duplicó. Según datos aportados por la experta argentina en asuntos chinos Carola Ramón-Berjano, en los pasados cuarenta años China sacó a casi ochocientos millones de personas de la pobreza, lo que representó una reducción del 80% de la pobreza a nivel mundial. El economista Steven Radelet lo expresó con humor negro: “En 1976, Mao sin ayuda y dramáticamente cambió la dirección de la pobreza global con un acto simple: se murió”.

Sus sucesores abandonaron las crueles políticas económicas de Mao, sus nociones de equidad salvaje, su apego al colectivismo y ruralización forzados, y se abrieron a reformas sustantivas. Liberaron las restricciones agrarias, fomentaron el comercio internacional y la inversión extranjera, aceptaron el derecho a la propiedad privada y al enriquecimiento personal y transformaron a China en una nación capitalista. Modernizaron la economía y dieron la bienvenida a la privatización, a la industrialización y a la tecnologización del país. La visión social y económica del maoísmo fue sumariamente apartada en la nueva China, y a decir de Tilemann Grimm, las estructuras revolucionarias edificadas por Mao fueron desmanteladas, se revisaron sus tesis y fueron condenadas sus interpretaciones más radicales. Emergió así un “socialismo de características chinas”, en la definición de sus creadores, o bien un “leninismo de mercado”, en la mirada de observadores occidentales. El gobierno chino entendió que el progreso económico del país no yacía en el comunismo, sino en un alejamiento del mismo.

Evan Osnos, autor de China: la edad de la ambición, ha observado que para sobrevivir, el Partido Comunista Chino preservó a su Santo (Mao) pero claramente renunció a su Evangelio.

The Times of Israel, The Times of Israel - 2021

The Times of Israel

Por Julián Schvindlerman

  

Yarmouk: Little Palestine Under Siege – 24/06/21

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By Julián Schvindlerman
The Times of Israel – 24/6/2021

https://blogs.timesofisrael.com/yarmouk-little-palestine-under-siege/

“Killing the flowers will not delay the spring” is written on a wall in the Palestinian district of Yarmouk, Syria. It is one of several intense shots that Palestinian director Abdallah Al-Khatib shows with grace and eloquence in his film Little Palestine, diary of a siege.

This film portrays life in the place that until a few years ago concentrated the largest number of Palestinian refugees in the world. Although Yarmouk is referred to as a “camp” it is actually a small town of streets and buildings. It was filmed between 2013-2015 by one of its residents, and gives testimony to the period in which the Syrian government imposed a cruel siege on the entire district of 160,000 Palestinians to force the surrender or exit of the rebel forces, in which 181 people died of starvation. In a tragic twist of fate, Yarmouk was captured by ISIS in 2016 and two years later the Syrian and Russian air force destroyed 80% of it, the film reports. Currently only a few dozen families reside there, as the Bashar al-Assad regime forced the Palestinians into a new exile. The director of the film, for example, lives in Germany today.

In a review for Variety, Emiliano Granada defined the film as “a love letter to his fellow citizens and their humanity amidst a profoundly inhuman situation.” Khatib endows the film with an unmistakable poetic aura, either through his delicate brushstrokes or through the reflections that accompany the story, such as this one: “The siege is as long as a day in prison, like a railway station on a hot summer´s day; a path leading to madness or suicide. Under siege, time is the true prison of the besieged.”

The director shows scenes from everyday life. Several include the child population, which looks naively happy; at the beginning at least. A boy tries to fly a balloon, until it pricks. Some girls sue for peace, while blushing at the camera. Towards the end we meet Tansim, a girl who with overwhelming stoicism and fearlessness, collects potentially poisonous herbs to bring home; the meager food she can access in a besieged town. The dialogue that the director establishes with her is moving, and it is impossible not to remain thinking about the fate of that girl after the film´s end. Did she survive Bashar al Assad, ISIS, Russian planes, hunger, lack of medicine and the brutal collective demoralization that surrounds her? One hopes so.

In an intermediate scene, a well-dressed teenage girl in black pants and sweater and wearing a coat, cap and boots -all in red- walks along what appears to be the main avenue of Yarmouk towards the director’s camera. It lasts a few long seconds, and the contrast with the muted and sad tones that characterize the entire film -although shot in color- is noticeable. To the point that it reminded me of that iconic scene from Schindler’s List (shot in black and white) in which a girl dressed in a red coat walks in a Polish ghetto under Nazi attack. I was concerned that the Palestinian director may have wanted to create an association. I was able to ask him about it at a Zoom meeting organized by the French in Motion organization. I chose to simply ask him about the meaning of that image, without inserting the reference to Spielberg’s film, so that I would not be the one to introduce the subject of the Shoah in the debate. Khatib said that this was one of his favorite moments in the film, given the naturalness and self-confidence with which the teenager moved in an otherwise horrifying context. I will grant him the benefit of the doubt.

“For Yarmouk,” wrote Jonathan Steele in The Guardian, “to become a spectacle of suffering far worse than Gaza, marked an indelible stain on the mantle that Bashar al-Assad inherited from his father.” Without intent, Abdallah Khatib reminds us that Palestinian suffering exists even when no one can hold Israelis responsible for it. Although the filming ended six years ago, its publication in April of this year -almost coinciding with the latest Hamas war against Israel- gives it a unique moral prominence. Palestinian misery, even when caused by Arabs and thus cannot be used as a tool to condemn Israel, deserves to be told. In a sense, this film depoliticizes the Palestinian refugee issue and frames it in its essential humanitarian nature.

Those genuinely interested in learning more about modern Palestinian history will find a landmark documentary in Little Palestine, Diary of a Siege. Those who engage in selective moral indignation, don’t bother to watch it. This is not an opportunist-friendly film.

Version en Español:

Yarmouk: la pequeña Palestina asediada:

“Matar a las flores no va a demorar a la primavera» se ve escrito en una pared en el distrito palestino de Yarmouk, en Siria. Es una de las varias tomas intensas que con gracia y elocuencia nos muestra Abdallah Al-Khatib, el director palestino de Pequeña Palestina, diario de un sitio. 

Esta película retrata la vida en el lugar que hasta hace pocos años atras concentraba la mayor cantidad de refugiados palestinos del mundo. Aunque Yarmouk es referido como un “campo” en realidad es una pequeña localidad de calles y edificios. Fue filmada entre 2013-2015 por uno de sus residentes y testimonia el período en que el gobierno sirio impuso un sitio cruento sobre todo el distrito de 160.000 palestinos para forzar la rendición o salida de las fuerzas rebeldes, plazo en el que murieron de inanición 181 personas. En un giro trágico del destino, en 2016 Yarmouk fue capturado por ISIS y dos años más tarde la aviación siria y rusa redujeron a escombros el 80% del lugar, según informa la película. Actualmente solo unas pocas docenas de familias residen allí, dado que el régimen de Bashar al-Assad forzó a los palestinos a un nuevo exilio. El director del film, por caso, vive hoy en Alemania.

En una reseña para Variety, Emiliano Granada definió a la película como “una carta de amor a sus conciudadanos y su humanidad en medio de una situación profundamente inhumana”. Khatib dota a la película de un aura poética inconfundible, sea por medio de sus pinceladas delicadas o por medio de las reflexiones que acompañan al relato, como ésta: “El asedio es tan largo como un día en prisión, como una estación de tren en un caluroso día de verano; un camino que conduce a la locura o al suicidio. Bajo asedio, el tiempo es la verdadera prisión de los asediados”. 

El director nos muestra escenas de la vida cotidiana. Varias comprenden a la población infantil, la cual se ve ingenuamente alegre; al principio al menos. Un niño intenta hacer volar un globo, hasta que se pincha. Unas niñas piden por la paz, mientras se sonrojan ante la cámara. Hacia el final conocemos a Tansim, una niña que con un estoicismo e impavidez abrumadores, colecta hierbas potencialmente venenosas para llevar a su casa; el magro alimento al que puede acceder en una localidad sitiada. El diálogo que el director entabla con ella es conmovedor y resulta imposible no seguir pensando en el destino de esa niña tras la conclusión de la película. ¿Sobrevivió a Bashar al Assad, a ISIS, a la aviación rusa, al hambre, a la falta de medicinas y a la brutal desmoralización colectiva de todo su entorno? Esperemos que sí.

En una escena intermedia, una adolescente bien vestida, con pantalón y sweater negros  y un tapado, gorra y botas -todo en color rojo- camina por la que aparenta ser la avenida principal de Yarmouk hacia la cámara del director. Dura algunos largos segundos, y el contraste con las tonalidades apagadas y tristes que caracterizan a toda la película -aunque filmada a color- es apreciable. A punto tal que me remitió a aquella escena icónica de La Lista de Schindler (filmada en blanco y negro) en la cual una niña vestida con un tapado rojo camina en un gueto polaco bajo ataque nazi. Me inquietó la idea de que el director palestino hubiera querido crear una asociación. Pude preguntarle al respecto en una reunión de Zoom que organizó la organización French in Motion. Opté por simplemente consultarle por el significado de esa imagen, sin insertar la referencia a la película de Spielberg, para no ser yo quien introdujera el tema de la Shoá en ese debate. Khatib dijo que aquél era uno de sus momentos favoritos del film, dada la naturalidad y auto-confianza con la que la adolescente se movía en un contexto de otro modo horroroso. Le concedo el beneficio de la duda.

“Para Yarmouk”, escribió Jonathan Steele en The Guardian, “convertirse en un espectáculo de sufrimiento mucho peor que Gaza, marcó una mancha indeleble en el manto que Bashar al-Assad heredó de su padre”. Sin proponérselo, Abdallah Khatib nos recuerda que el sufrimiento palestino existe aun cuando nadie pueda responsabilizar a los israelíes por ello. Aunque la película terminó de ser filmada seis años atrás, su publicación en abril de este año -casi en coincidencia con la última guerra de Hamas contra Israel- le confiere un relieve moral singular. La desdicha palestina, aun si es ocasionada por árabes y no pueda entonces ser usada como herramienta de condena a Israel, merece ser contada. En cierto sentido, esta película despolitiza la cuestión de los refugiados palestinos y la dimensiona en su carácter humanitario esencial. 
Quienes estén genuinamente interesados en conocer más sobre la historia palestina moderna, hallarán en Pequeña Palestina, diario de un sitio un documental de referencia. Quienes se dedican a la indignación moral selectiva, no se molesten en verlo. Este no es un film apto para oportunistas.

Profesores Republicanos

Profesores Republicanos

Por Julián Schvindlerman

  

Proclama de Profesores Republicanos + cobertura en LN e Infobae

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DESPRECIO POR LA VIDA EN LA EMERGENCIA SANITARIA

PROFESORES REPUBLICANOS advierte con gran preocupación que, en la emergencia sanitaria que atraviesa el país, el Gobierno nacional actúa sin un plan de vacunación ni vacunas suficientes que permitan la mayor inmunización de los ciudadanos.
La falta de planificación lleva a las autoridades a manipular las libertades de la población mediante sucesivas prórrogas de DNU que restringen -o, directamente, prohíben- su ejercicio. Así, los derechos consagrados en la Constitución Nacional son vulnerados sin el necesario debate político.

De esta forma, se naturaliza todo lo que está mal y se genera un “estado de alarma” permanente. La ciudadanía observa atónita mientras sus muertos crecen, superándose hoy las cifras de 80.000 decesos y 4.000.000 de contagiados. El clima social se enrarece; la incertidumbre prima.

Frente a contradicciones desconcertantes y escandalosas, las autoridades no sienten la necesidad -ni el deber- de dar ninguna explicación. No les importa llevar tranquilidad a la población. Tampoco les importa la prolijidad en el mensaje.
Las vacunas se han transformado en una herramienta política, útil para sus fines electorales. Han logrado instaurar la “militancia de la vacuna”; algo que, per se, repugna a la ética no solo republicana sino del servicio público en general. Así, oscuros acuerdos con países que desconocen los Derechos Humanos nos han hecho perder la posibilidad de contar con las mejores vacunas fabricadas por laboratorios que vacunan eficientemente al mundo.

En cuanto a las escasas dosis disponibles, estas son distribuidas en función de afinidades ideológicas, dando la espalda a quienes habrían sido sus legítimos destinatarios. Solo importa el rédito político: a cara descubierta y por medio de un “Vacunagate” a la criolla, han arrebatado las vacunas, en un claro atentado contra la vida.

Nuestras autoridades operan como una casta privilegiada, sin dar explicaciones, destruyendo paso a paso el principio de igualdad ante la ley.

Han demolido la confianza social. La ciudadanía aguarda, sumisa y expectante, el derrotero de la vacunación. El país está desgarrado.
La prensa adicta fomenta el engaño; lo difunde para que, a través de la repetición, se transforme en una mentirosa verdad al mejor estilo de los regímenes totalitarios.

Sin embargo, solo engañan a quienes están dispuestos a aceptar tales mentiras. En la Argentina hay civilización y, mientras ella exista, no se renunciará a combatir el mal. Es la correcta aplicación de la ley la que logrará desbaratar la impunidad. Y, precisamente, porque le temen a la ley, debemos exigir que se la aplique en su mayor rigor.
Por todo ello:

PROFESORES REPUBLICANOS hace un llamado a la conciencia ciudadana para que, todos juntos, luchemos por la vigencia del Estado de derecho, evitando que logren sustituirlo por otro ajustado a pretensiones autocráticas y de perpetuidad.

PROFESORES REPUBLICANOS manifiesta su repudio frente al manejo de la Pandemia de COVID-19 por parte del Poder Ejecutivo Nacional y exhorta a los Poderes Legislativo y Judicial a ejercer sus facultades en el marco de la Constitución Nacional, con la finalidad de restaurar la plena vigencia de los principios republicanos. La hora así lo exige.

Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 10 de junio de 2021

KOVADLOFF, Santiago; SALVAT, Jorge; PARODI, Juan Carlos; GAMBIER, Beltrán; WIÑAZKI, Miguel; NERCELLAS, Marta; MIZRAJI, Guillermo J. H.; VEGA, Gerardo; ODRIOZOLA, Juan Martín; SIGAL, Jorge L.; FARGOSI, Alejandro; VICENTE, Alicia L.; GARRIDO CORDOBERA, Lidia; VITOLO, Alfredo; LEIVA FERNÁNDEZ, Luis; OSSONA, Jorge; ABALLAY, María Verónica; RÓVERE, Graciela; BERGMAN, Sergio; RAHOLA, Pilar; FRANZONI-MOLDAVSKY, Ada; PAPPACENA, Rubén; COHAN, Alberto; HALPERÍN, David; MIRA, Carlos; CHEDIACK, Alicia; BORDA, Alejandro; BARREIRA DELFINO; Eduardo; SBARBATI NUDELMAN, Norma; MINASSIAN, Luciana; LAZZARI, Eduardo; MATOZO, Alejandro; SCHVINDLERMAN, Julián; BORISONIK, Sergio; PERINA, Emilio; FOTHERINGHAM, Alejandro; GONZÁLEZ, Carlos; SPADAFORA, Rómulo; ABIERI, Roberto; BUNGE, Diego; BERMÚDEZ, Horacio; MALKASSIAN, Roberto; MELAMEDOFF, Silvia; MAYAUD MAISONNEUVE, Marcelo; SALVOCHEA, Ramiro; GÓMEZ DAGNINO, Gabriella; GASTALDI, José María; ROVEGNO, Julio; CASTROGIOVANNI, Marcelo; LEVY, Alberto; GARZÓN FUNES, Oscar; ALTMAN, Daniel; TON, Walter R. J.; BOUR, Enrique; IMAZ, Ignacio; GARCÍA GONZÁLEZ, Ernesto; LANDINI, Raúl; GUAIA, Carlos; GENTILE, Ana María; LUNA, Darío M.; SCHMIDBERG, Eduardo; VOLMAN, Mario; VARELA, Eduardo J.; RAIMONDI, Eduardo; DUBIN, Daniel H.; KLEIDERMACHER, Arnoldo; PRATESI, Juan Carlos; COHEN, Jorge; SUÁREZ, Sergio Pablo; LUCHIA-PUIG, Horacio; MARTÍNEZ TANOIRA, Ignacio; SVARTZ, Héctor; PARADIS, Roberto; GAUTO, Javier; y siguen las firmas.

Coberturas:

La Nación
https://www.lanacion.com.ar/politica/coronavirus-la-asociacion-profesores-republicanos-dijo-que-el-gobierno-desprecia-la-vida-de-los-nid11062021/

Infobae:
https://www.infobae.com/politica/2021/06/12/dura-condena-de-academicos-al-manejo-de-la-pandemia-por-parte-del-gobierno/

Mundo Israelita

Mundo Israelita

Por Julián Schvindlerman

  

Judíes Feministas y el estatus de la mujer en Gaza – 06/21

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Por Julián Schvindlerman
Mundo Israelita – junio 2021

Como sucede con cada guerra de agresión de Hamas contra Israel, surgen voces en la judería diaspórica anhelantes de hacer saber públicamente sus disidencias con la respuesta militar de Jerusalem. Al parecer preocupadas por la asociación que la sociedad pueda hacer entre su identidad judía y las acciones del estado judío, que ellas reprueban, se aseguran de marcar su propia línea en la arena; y publicitarla. Su postura es invariablemente clara: el espartano Israel no los representa.

Así, durante la última confrontación, el Llamamiento Argentino Judío emitió un comunicado de condena a Israel. Sí, incluyó también un rechazo a la agresión de Hamas y lamentó la muerte de civiles “a ambos lados de la frontera”. Pero el corazón del texto apuntaba contra Israel y, de paso, contra “voces judías argentinas de carácter reaccionario y discurso alineado con la derecha israelí”. Repudiaban las expresiones de antisemitismo que afloraron mundialmente a raíz del conflicto, manifestaban su identificación con los sectores pacifistas israelíes y palestinos “muchas veces silenciados e invisibilizados” y pedían por un cese de hostilidades “desde una profunda identidad judía humanista”.

Lo que llamó mi atención de este comunicado no fue su contenido, más bien típico, sino una agrupación específica que sumó su firma: Judíes Feministas. Intrigado, indagué en internet. El buscador de Google devolvió muy poca información útil. Su página oficial de Facebook no muestra mucho más que su logo institucional -un pañuelo verde con una diminuta Estrella de David negra en el centro- y se ve que cuenta con poco más de cincuenta seguidores. La data más relevante a los efectos de conocer a esta agrupación era una entrevista del año pasado publicada en la revista Mantis, titulada “Reparar el mundo. Entrevista a Judíes Feministas” en la cual la entrevistadora Lucía Lago conversaba con dos referentes del grupo, las hermanas Libertad y Delfina Averbuj. A lo largo del texto se detallaba que el colectivo fue fundado en 2019 y narraba sus orígenes espontáneos en un chat de WhatsApp y algunas reuniones incipientes en el hogar de una rabina reformista. De esa charla surgían algunas definiciones que permitían conocer un poco las ideas que animaban a las Judíes Feministas en torno a su percepción del judaísmo e Israel.  

“Entendemos al judaísmo como una cuestión mucho más cultural y no tanto como una cuestión religiosa per se” decía Delfina, “A mí me pasó que me peleé mucho con mi judaísmo… Quise romper con todo eso. Veía que se cerraba, que tenía una visión muy de derecha, y no quise saber nada más”. Con el tiempo, “Fui conociendo otres compañeros y compañeras judíes de izquierda que tenían otra visión más parecida a la mía, y de repente creo que todo eso concluyó en Judíes, con todes estes compañeres que veníamos justamente bastante hartes de toda esta situación”. Así, Judíes Feministas “es el espacio de poder ser vos con tu judaísmo y sentirte cómoda, cómode con eso”.

Las hermanas ofrecían otros pronunciamientos. “Le judíe de izquierda en Argentina tuvo un gran peso en nuestra política… muches de les grandes pensadores de izquierda eran judíes”. Algo que en su mirada también se dio en Israel, “quiénes fueron les primeres ministres en los comienzos. Siempre fue la izquierda la protagonista”. Además: “Les grandes pensadorxs de principios del sionismo eran todes de un carácter de izquierda”. Aunque no haría falta aclararlo, ellas afirmaban: “No concordamos en general con las políticas de gobierno de Netanyahu”. Según la entrevistadora, ello explicaba en parte el surgimiento de Judíes Feministas: la imposibilidad de sentirse identificadas con las instituciones de la comunidad judía, “Por varias cosas, ya sea por machismo o por una visión muy de derecha”. Pero aclaraban “No es que no somos sionistas, simplemente no nos interesa discutir la temática cuando hay otras que capaz nos atraviesan más”.

Aquí uno puede legítimamente preguntarles: ¿entonces, para qué sumar su firma públicamente a un comunicado politizado sobre el conflicto palestino-israelí?

En cierto punto, Libertad planteaba que “La mujer está oprimida, pero dentro de esas opresiones siempre hay más opresiones” y ofrecía una reflexión acerca del movimiento estadounidense Black Lives Matter: “Hay un montón de judíes negres, y constantemente son invisibilizades. Está la visión de le judíe ashkenazí, pero apenas está la visión de les judíes sefaradíes”. Acotaba Delfina: “Y ni hablar de le judíe africane, de Etiopía o de Uganda, o de una familia mixta”. “Y mucho menos le judíe latinoamericane” señalaba Libertad. Al fin de cuentas, sostenía Delfina, “el feminismo no puede ser un privilegio para las mujeres blancas”.

¿Y qué, entonces, sobre la mujer palestina en Gaza? ¿Algo para comentar sobre la Carta de Alá de Hamas que plantea que las mujeres musulmanas son importantes porque “fabrican hombres y juegan un gran papel en la orientación y educación de la [nueva] generación”? ¿Conocen la discriminación política, legal, económica y social de la mujer bajo el gobierno fundamentalista de Hamas? ¿Saben estas feministas que según la ley islámica, la cual Hamas aplica en gran medida, el testimonio de una mujer vale la mitad que el de un hombre? ¿O qué las leyes del adulterio discriminan por género, con penas mucho más severas para la mujer infiel que para el hombre infiel? ¿Están familiarizadas con el denominado `código de la modestia´ que Hamas intentó codificar legalmente, que restringe libertades básicas a las mujeres gazatíes? ¿Saben que ellas deben usar el velo incluso en las playas? ¿O que el ´código de la modestia´ les prohíbe conducir motocicletas, fumar en público, dejarse atender por un peluquero masculino e incluso presentar denuncias de incesto? ¿Leyeron el Informe ONU Mujeres (2018) el cual reportó que el 50% de las mujeres palestinas y el 63% de los hombres palestinos estuvieron de acuerdo en que una mujer debe tolerar la violencia para mantener unida a la familia?

Estas judías feministas argentinas son políticamente marginales. Pero ya que decidieron expresar su preocupación por la situación humanitaria en Gaza y por el bien de la coherencia moral, no estaría mal un comunicado próximo sobre el papel del feminismo palestino y el estatus de la mujer en la Franja. Con lenguaje inclusivo, por supuesto.

El Cronista

El Cronista

Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista de Julián Schvindlerman con El Cronista

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https://www.cronista.com/internacionales/conflicto-israel-palestina-que-es-hamas-y-por-que-algunos-paises-lo-consideran-un-grupo-terrorista/

Conflicto Israel-Palestina
Qué es el grupo Hamás y por qué algunos países lo consideran una organización terrorista – 29/5/2021

En diálogo con El Cronista, dos expertos en asuntos de Medio Oriente sentaron las bases de la mencionada organización que gobierna la Franja de Gaza desde el 2007. Cómo y por qué este grupo llegó al poder, cuál es su aspiración y por qué ciertos países lo apoyan.

Por Sol Narosky

Hace tres semanas el Medio Oriente volvió a concitar la atención del mundo. Lo que, en principio, parecía ser un enfrentamiento más entre la policía israelí y manifestantes palestinos enojados por las restricciones para acceder a la Puerta de Damasco de la Ciudad Vieja, un lugar sagrado de Jerusalén, desembocó en una sucesión de enfrentamientos armados entre Israel y el grupo Hamás que dejaron un saldo de 253 palestinos y 15 israelíes muertos.

La semana pasada ambas partes acordaron un alto el fuego luego de 11 días de bombardeos mutuos. Ahora, delegaciones de alto rango de ambas partes se verán las caras en El Cairo la semana próxima para afianzar la tregua con la mediación de Egipto y abordar temas como la reconstrucción de Gaza o el intercambio de rehenes.

Con el final de la escalada bélica una serie de preguntas se volvieron recurrentes entre quienes no siguen la política internacional: qué es Hamás, cómo se hizo del control de la Franja de Gaza y por qué se transformó en el enemigo más obstinado de Israel en los últimos tiempos. 

El Movimiento de Resistencia Islámico, que es lo que Hamás significa en español, es un grupo fundamentalista religioso cuyo origen se remonta al 1987, a los primeros días de la Primera Intifada palestina. Con casi 35 años de existencia, para algunos países el grupo se convirtió en una organización terrorista. Sin embargo, para otros no.

Fue a principios de los ’90, cuando Hamás ingresó en la escena mundial con atentados suicidas a fin boicotear el proceso de paz iniciado con los Acuerdos de Oslo que por aquellos años negociaban el entonces presidente palestino, Yasir Arafat, y el primer ministro de Israel, Isaac Rabin.

Julián Schvindlerman, analista político internacional especializado en asuntos del Medio Oriente, explicó a El Cronista, que el grupo tiene una «ideología yihadista» y una «mirada islamista»,

En la Carta fundacional de Hamás (1988), se pueden encontrar fragmentos tales como «Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el islam lo aniquile, como antes aniquiló a otros (preámbulo)» o «El Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos (matando a los judíos), cuando el judío se esconderá detrás de piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: Oh musulmanes, oh Abdulla, hay un judío detrás de mí, ven a matarlo (artículo 7)».

En 2006 hubo elecciones legislativas palestinas y Hamás ganó legítimamente, electoralmente se hizo muy fuerte en la Franja de Gaza, relató Schvindlerman sobre los inicios del grupo en el poder. Y continuó: «En 2007 expulsó a las fuerzas de la autoridad palestina que estaban ahí. Lo hizo de forma muy violenta, matando a sus opositores políticos palestinos».

Es decir, tan solo un año después de las elecciones «comenzó un conflicto armado dentro de Gaza, donde técnicamente expulsaron a la OLP y la burocracia que existía allí (controlada por Al-Fatah), tuvo que salir de ahí. Por lo tanto, Hamás tomó el control de toda Gaza», señaló a este medio Jorge Araneda Tapia, quien hizo un doctorado en relaciones internacionales en Medio Oriente.

Argentina aportó un voto en la ONU que podría tensar sus relaciones internacionales en un momento clave.

«En Cisjordania se votó en la misma fecha y llegó Mahmud Abbas (actual presidente de Palestina) al poder en ese territorio», completó. Desde aquel entonces, en 2006, no hubo nuevas elecciones democráticas en ninguno de los dos territorios. Por esto -según Araneda- hoy en día hay «temor» y «resquemor», tanto de Al-Fatah como de Hamás, de ir a las urnas y perder así las elecciones y también el aparato burocrático.

A diferencia de Cisjordania, «en Gaza no existe una soberanía, ni respeto por los derechos humanos, ni tampoco por el derecho internacional. Son aproximadamente 2 millones de personas que viven casi en 100 km cuadrados, sin control de fronteras ni de recursos naturales, hay una situación específica ahí que no hay que perder el ojo», subrayó Araneda.

De acuerdo con Schvindlerman, Hamás esencialmente nació como un movimiento religioso, social y político, pero rápidamente también se hizo terrorista. 

«Es el único que tiene el control sobre los ministerios, el presupuesto, las armas, todo. Israel se retiró en 2005 y le entregó a la autoridad palestina la Franja, que la perdió primero políticamente y después en el marco de una guerra civil con Hamás», añadió.

HAMÁS: ¿UN GRUPO TERRORISTA?
Para Jorge Araneda, algunos países creen que Hamás no es terrorista porque opinan que «está dentro de la legalidad y de las Naciones Unidas. Y que es un grupo que busca con atentados terroristas, que eso sí es ilegal, lograr la independencia nacional».

En otras palabras, «comprenden que es un grupo de resistencia que lleva atentados terroristas, que lógicamente hay que condenar, pero que es un grupo de liberación nacional en términos modernos». De forma contraria, otros definen a Hamás como terrorista porque no lo consideran «ni un grupo de liberación nacional ni de resistencia, sino un grupo que busca causar y crear terror en Israel».

¿Qué hace el mundo respecto al conflicto de Israel y Palestina?

«Una definición objetiva, estándar y académica de ‘terrorista’ tiene que cumplir con cuatro factores -puntualizó Julián Schvindlerman-. Tiene que tratarse de un ataque deliberado, hacia civiles, donde hay una finalidad política (o religiosa) y el factor de atrocidad es muy elevado. Y Hamás lo cumple».

Asimismo, atribuye la negación de que Hamás sea un grupo terrorista a «decisiones políticas». Esto tiene que ver con factores de política y de geopolítica, no necesariamente con la verdad, confió, y en ese renglón advirtió: «La política es sucia y siempre está contaminada de intereses».

«Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, Canadá, Japón, entre otros, reconocen y designan a Hamás como grupo terrorista. Pero otros, como China, Irán, Qatar, Siria y Rusia, no -mencionó-. Decir que no, está vinculado con los intereses políticos de esas naciones y cómo quieren jugar en el medio Oriente. Tiene que ver quizás con una decisión de no enredarse en lo que puede ser percibido como alienar a los palestinos en general o al mundo árabe».

CONFLICTO PALESTINO-ISRAELÍ
El gobierno de Alberto Fernández acompañó este jueves una propuesta de la Organización de las Naciones Unidas para crear una Comisión que investigue las «presuntas violaciones a los derechos humanos en Israel y la Franja de Gaza», a fin de que se analice «de forma independiente, transparente y exhaustiva todas las denuncias».

«No hay que perder de vista que Israel es la única democracia de Medio Oriente», apuntó Schvindlerman. Y sentenció: «Del lado palestino hubo unos 250 muertos (…) pero de ese número, Israel dice que 160 eran terroristas. Del lado israelí, que fallecieron al menos 15 personas, no murieron tantos porque tienen una cúpula de hierro que neutraliza a los misiles en el aire. Si estos cohetes hubieran caído en los poblados de Israel, sobre los que Hamás disparó, probablemente hubiera habido miles de muertos».

Según sus dichos, como Israel tiene que responder a un grupo terrorista que lo quiere destruir y lo ataca en zonas civiles, pero no puede matar civiles, lo que implementa es una técnica de aviso. 

«Israel llama a los residentes de los edificios, desde donde Hamás dispara, y les da un tiempo para que se retiren de manera que se rompa el edificio con bombas y no la gente. El objetivo de Israel no son los civiles palestinos, sino los terroristas de Hamás», enfatizó el especialista.

Agencia Noticias Argentinas

Agencia Noticias Argentinas

Por Julián Schvindlerman

  

La cosmovisión jihadista de Hamas – 16/05/21

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Por Julián Schvindlerman
Agencia Noticias Argentinas – 16/5/2021

https://noticiasargentinas.com/politica/la-cosmovision-jihadista-de-hamas

Con la cuarta guerra en curso entre Hamas e Israel desde que el Movimiento de Resistencia Islámico (tal su nombre en árabe) se hizo del poder en la Franja de Gaza en 2007, muchos espectadores contemplan azorados la nueva escalada de violencia. Más allá de la coyuntura puntual de la actual confrontación y la conjunción específica de situaciones que la precipitaron, un elemento crucial para entender este conflicto yace en una consideración de la cosmovisión jihadista de Hamas.

El Hamas fue creado a fines de los años ochenta en el marco de la primera intifada palestina. Nació como un movimiento político, social y religioso que rápidamente devino en organización terrorista. Desde entonces la causa palestina se vio tironeada por dos espacios en competencia por su liderazgo: la vertiente nacionalista y laica de la Organización para la Liberación de Palestina, por un lado, y el fundamentalismo religioso de Hamas, por el otro. Aunque no esté organizativamente vinculada a otros grupos sunitas radicales como Al-Qaeda, Estado Islámico o Boko Haram, está sin embargo hermanada a todos ellos ideológicamente en su adhesión al supremacismo religioso, antioccidentalismo, homofobia, misoginia e iliberalismo. Nótese esta declaración de Ismael Haniyeh, máximo responsable del movimiento en Gaza, tras la eliminación de Osama bin Laden en mayo de 2011: “Condenamos este asesinato y muerte de un guerrero santo árabe. Pedimos a Dios que le muestre piedad con los verdaderos creyentes y mártires”.

En 1988 publicó La Carta de Alá, su constitución fundamental, el anuncio público de cómo desea ser vista por el mundo. Allí declara que la paz con Israel es canónicamente contraria al islam, que llegará el día en que el islam derrotará al estado judío, e insta sin más a un genocidio mundial de la judería en un artículo que profetiza que aun cuando los judíos se oculten tras rocas y árboles, estos los delatarán para que los combatientes de la jihad los maten. Sus líderes han dado eco a estos postulados. En julio de 2019, Fathi Hamad, líder de alto rango de Hamas, se dirigió a la diáspora palestina así: “Siete millones de palestinos afuera, basta de precalentamiento, ustedes tienen judíos a su lado en todo lugar. Deberían atacar a todo judío posible en todo el mundo y matarlos”. El jefe del ala militar, Yahya Sinwar, afirmó en octubre de 2017: “Atrás quedó el tiempo en que Hamas discutía reconocer a Israel. Ahora Hamas discutirá cuando acabaremos con Israel”. En abril de 2021, otro oficial de Hamas, Talal Nassar, dijo acerca de los judíos a un canal turco: “Combátelos. Alá los castigará por medio de tus manos, los deshonrará, y te dará la victoria sobre ellos, y satisfará los pechos de un pueblo creyente”.

Hamas es parte de la constelación jihadista global, aun cuando no proclame aspiraciones de dominio universal. El movimiento está enfocado territorialmente en Palestina y su guerra santa está orientada contra Israel, del mismo modo que los Talibanes operan principalmente en Afganistán o Al-Shabbaab lo hace en Somalia. Pero su ethos fundamentalista es prácticamente idéntico al de los más conocidos exponentes del islamismo mundial en sus creencias dogmáticas esenciales. Aunque esté invocando la defensa de la santidad de Jerusalem y el honor del pueblo palestino, su agenda política y religiosa es la del jihadismo: intolerante, dominante y ultra-violenta.

Profesor en la carrera de relaciones internacionales de la Universidad de Palermo

Profesores Republicanos

Profesores Republicanos

Por Julián Schvindlerman

  

Proclama de Profesores Republicanos por el conflicto Hamas-Israel

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LA COMPLACENCIA GUBERNAMENTAL CON EL TERRORISMO

Nuestra Cancillería, con fecha 11 de mayo de 2021, emitió el comunicado de prensa n.° 167/21 referido al conflicto entre Israel y Palestina, que es parte del conflicto árabe-israelí.

En ese comunicado, al hacerse hincapié en “…el uso desproporcionado de la fuerza por parte de unidades de seguridad israelíes”, se omite advertir que la agresión terrorista, direccionada contra la población civil hebrea, provino de un sector de Palestina a través de las organizaciones HAMAS y YIHAD ISLÁMICA, ya declaradas en el mundo como terroristas.

La Cancillería se expresa erróneamente cuando se refiere a las “… protestas por posibles desalojos de familias palestinas de sus hogares…”. Esta expresión tergiversa la causa del incidente, puesto que quienes pusieron en peligro a las familias palestinas fueron, precisamente, los que agredieron al Estado de Israel. Es importante destacar que es en Palestina, en la zona de GAZA, donde se encuentra el asiento de las mencionadas organizaciones terroristas.

Una vez más la Argentina, en este caso a través de su Cancillería, asume una postura clara e inequívoca en la defensa del terrorismo, como ya ha sucedido cuando adhirió a postulados de los países más violentos del mundo. El apoyo a Venezuela, la participación en el Foro de San Pablo y la “asociación” deliberada con China, Cuba, Irán y Rusia, así lo demuestran.

Con estas actitudes, el Gobierno nacional aleja a la Argentina de los valores que el mundo democrático y republicano se esfuerza por mantener.

Nuestra Nación ya ha sufrido los ataques del terrorismo internacional. La Embajada de Israel y la AMIA fueron objeto de esos ataques, que provocaron la muerte de numerosos argentinos. Vemos azorados que ese accionar terrorista no ha sido adecuadamente repudiado por el Gobierno en su sesgado comunicado.

La tradición pacífica y de convivencia que, desde la Constitución nacional de 1853, es un pilar indiscutible de la Patria se ve hoy mancillada y atropellada por esta decisión del Gobierno nacional de calificar como agresor a quien combate el terrorismo islámico.

PROFESORES REPUBLICANOS page2image1457363856 desea expresar a la ciudadanía su profunda preocupación respecto a la postura asumida por el Gobierno nacional ante este conflicto.

PROFESORES REPUBLICANOS page2image1457503744 exhorta al Gobierno nacional a que rectifique la posición asumida, ya que no representa el sentir mayoritario de la Nación Argentina.

PROFESORES REPUBLICANOS page2image1542473056 no duda que el terrorismo y los regímenes autocráticos y populistas que lo cobijan corroen en lo más hondo las instituciones sobre las que se estructura un país, a la vez que atentan contra la vida, la paz y la seguridad de sus habitantes.

Buenos Aires, 13 de mayo de 2021

WIÑAZKI, Miguel; BORDA, Alejandro; MIZRAJI, Guillermo J. H.; NERCELLAS, Marta; KOVADLOFF, Santiago; RAHOLA, Pilar; FARGOSI, Alejandro; MAYAUD MAISSONNEUVE, Marcelo; LENCOVA, Liuba; SIGAL, Jorge; JACOBY, Daniel A.;SBARBATI NUDELMAN, Norma; VICENTE, Alicia L.; VEGA, Gerardo; BARREIRA DELFINO, Eduardo; COHEN, Jorge; ODRIOZOLA, Juan M.; HALPERIN, David; VÍTOLO, Alfredo; MINASSIAN, Luciana; HERNÁNDEZ, Antonio M.; BARUGEL, Ernesto; GARZÓN FUNES, Oscar H.; OSSONA, Jorge; COHAN, Alberto; LEIVA FERNÁNDEZ, Luis F. P.; ROITMAN, Horacio; BERMÚDEZ, Horacio R.; POPRITKIN, Alfredo; ROVERE, Graciela; BULLORSKY, Ernesto; PAPPACENA, Rubén; CAMERINI, Marcelo; LEVY, Alberto; GARRIDO CORDOBERA, Lidia; MALKASSIAN, Roberto; BOUR, Enrique; BUNGE, Diego; PERINA, Emilio; ABIERI, Roberto; TON, Walter; GASTALDI, José M.; MOLTENI, Analía; VOLMAN, Mario; SCHVINDLERMAN, Julián; SUÁREZ, Sergio P.; ROMERO, Raúl J.; SVARTZ, Héctor; ALTMAN, Daniel; ABALLAY, María V.; BORISONIK, Sergio R.;DUBIN, Daniel; VARELA, Eduardo J.; LUNA, Darío M.; SCHMIDBERG, Eduardo; FOTHERINGHAM, Alejandro; ARGENTO, Alejandro; HERS, Liliana; WUST, Graciela C.

Adhesiones: profesoresrepublicanos@gmail.com