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Comunidades, Comunidades - 2015

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Islam, guerra y paz – 09/03/15

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Por un largo tiempo ya, cada vez que fundamentalistas islámicos perpetran un atentado en Occidente, la respuesta de rigor de líderes mundiales cristianos es afirmar que el islam es una religión de paz». Lo dijo el presidente George Bush («El rostro del terror no es el verdadero rostro del islam. Eso no es de lo que se trata el islam. El islam es paz»); el presidente Barack Obama («El islam no es parte del problema al combatir al extremismo violento, es una parte importante de promover paz»); el secretario de estado John Kerry («[El islam] es una religión pacífica basada en la dignidad de todos los seres humanos»); el Primer Ministro David Cameron («El islam es una religión de paz») y el Papa Francisco («El Corán es un libro profético de paz») entre otros.

Esta insistencia occidental y cristiana en asegurar el pacifismo de la religión mahometana a la luz de atrocidades cometidas por musulmanes en nombre de Allah, ha terminado por irritar a los propios fanáticos del islam. La edición de febrero de la revista online del grupo Estado Islámico, Dabiq, responde a estas aseveraciones con una nota de cinco páginas que lleva por título «El islam es la religión de la espada. No pacifismo». En el artículo, los editores de Abu Bakr al-Bagdadi lamentan que «Ellos han repetido este eslogan tanto que algunos afirman que el islam llama a la paz permanente con kufr y los kafirin [incrédulos]. Qué lejos está ese alegato de la verdad, pues Allah ha revelado al islam como la religión de la espada, y la evidencia para esto es tan profusa que solo un zindiq (herético) argumentaría lo contrario». Los islamistas pasan a explicar que «El Mensajero de Allah (sallallahu ´alayhi wa sallam) fue enviado con cuatro espadas: una espada para los mushrikin [infieles] una espada para Ahlul-kitab [los no creyentes] una espada para los munafiqin [los hipócritas] y una espada para los bughat [los agresores rebeldes] también reveló la espada contra los apóstatas». Luego presentan una cita adjudicada a Allah: «Impondré el terror en los corazones de aquellos que no creen, golpéenles en los cuellos y arránquenles cada dedo».

Los editores de Dabiq atribuyen la actitud occidental apologética de su fe no a la corrección política contemporánea sino a una confusión lingüística derivada de la raíz de la palabra islam: «Ellos alegan que ella proviene de la palabra salam (paz), cuando en realidad proviene de palabras que significan sumisión y sinceridad». Concluyen con el pronóstico de que «siempre habrá un partido de musulmanes luchando contra partidos de kafirin hasta que no habrá más fitna [sedición] y la religión será para Allah solamente». Toda su argumentación exegética que verifica los trazos violen tos de la teología islámica los lleva a una simple pregunta: «¿Cómo pueden entonces los zanadiqah (heréticos) o si quiera aquellos que ciegamente los siguen -Bush, Obama, y Kerry- decir obstinadamente que ´el islam es una religión de paz´, significando pacifismo?».

La postura de estos fundamentalistas marca un desafío a los apologistas. Sí, son unos fanáticos desquiciados. Y unos bárbaros sanguinarios. Y unos asesinos despiadados. Pero su conocimiento del islam, del Corán y de los dichos y hechos de Mahoma con seguridad supera al de los líderes occidentales que declaran que el islam es paz. En rigor, los líderes del mundo libre están asegurando algo de lo que posiblemente sepan poco. Lo hacen porque creen que eso evitará estigmatizar a todos los musulmanes. Un fin noble. Ello, no obstante, es funcional a una finalidad, no necesariamente a la verdad. Lo interesante es que algunos auténticos moderados del islam también han objetado la noción de la exculpación completa de su fe -y de su cultura- en los actos de terror de los jihadistas. No llegan a afirmar que el islam es una religión de guerra, como ha hecho el grupo Estado Islámico, pero admiten -con una candidez que muchos occidentales no pueden ni comenzar a considerar- que la actitud de negación es incorrecta.

«[A]firmar que los actos terroristas cometidos en nombre del islam no tienen nada que ver con la religión es como decir que las cruzadas no tuvieron nada que ver con el cristianismo» escriben en el diario español El País Anuar Ibrahim (ex vicepresidente de Malasia), Ghaleb Bensheij (presidente de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz), Tariq Ramadan (catedrático de estudios islámicos en la universidad de Oxford) y Felix Marquardt (fundador de la organización Abd al Rahman al Kawakibi). «Ha llegado el momento de volver las tornas contra los terroristas y fijar un nuevo rumbo para el islam en el siglo XXI», concluyen. Sajid Javid, el único miembro musulmán del gabinete británico, dijo a la BBC tras los ataques en Francia: «La respuesta perezosa sería decir que esto no tiene nada que ver con el Islam o con los musulmanes y que debe ser el final [del asunto]. Eso sería flojo y errado». «Es cierto que el Islam no tiene nada que ver con el terrorismo», sostiene el intelectual egipcio Mamoun Fandy en una de sus columnas en el diario británico Al-Sharq Al-Awsat, «pero hay un vínculo visible entre el terror y la cultura que prevalece entre los musulmanes de hoy».

Zainab al-Suwaij, cofundador del Congreso Islámico Americano dijo: «La búsqueda de un islam moderado es muy importante en el mundo de hoy. Aunque esta necesidad se ha sentido durante mucho tiempo, las manifestaciones violentas del Islam radical la han hecho más evidente que nunca En un momento en que las ideas radicales se están extendiendo, la comunidad musulmana tiene que preguntarse cómo puede utilizar el Islam para fines pacíficos». «La historia del extremismo comienza en las sociedades musulmanas, y es con su apoyo y el silencio que el extremismo se ha convertido en el terrorismo que está dañando a la gente en todo el mundo» asegura por su parte el saudita Abd Al-Rahman Al-Rashed, ex director de la televisión Al-Arabiya. El Columnista iraquí ‘Aziz Al-Hajj reconoce: «La situación es preocupante, la reputación de los musulmanes en el mundo sufre, y el propio Islam casi se ha colocado en el banquillo. Los gritos de la plebe sobre la guerra contra el Islam en occidente no nos ayudan, porque son una gran mentira».

Y en un gesto impresionante, el presidente egipcio Abd al-Fattah al-Sisi aleccionó a clérigos de Al-Azhar, centro sunita por excelencia, en estos términos: «Ustedes no pueden ver las cosas con claridad cuando se está encerrado [en esta ideología extrema]. Ustedes deben salir de ella y mirar desde afuera, con el fin de estar más cerca de una ideología verdaderamente ilustrada Permítanme decirlo una vez más: tenemos que revolucionar nuestra religión».

Cuando musulmanes moderados están admitiendo la existencia de un problema dentro de su religión y de sus sociedades, uno debe preguntarse qué creen los apologistas estar consiguiendo al refutarlos. El punto aquí no es fijar si el islam es una religión de paz o de guerra, sino reconocer que la violencia promovida por los jihadistas tiene sólo que ver con el islam. Los fundamentalistas adhieren a una versión extrema del islam, nos dicen. Cierto. Pero del islam al fin de cuentas. Sus masacres no están siendo perpetradas en nombre del confusionismo o del ateísmo, y el legado que proclaman custodiar es el de Mahoma, no el de Buda o el de Jesús. Distinguir entre el islam y los islamistas puede ser justo. Erradicar de cuajo toda asociación entre ambos, no lo es.

Esta nota fue originalmente publicada en Libertad Digital

Página Siete (Bolivia)

Página Siete (Bolivia)

Por Julián Schvindlerman

  

Los traspiés lingüísticos de Francisco – 07/03/15

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Si algún funcionario vaticano alguna vez se ha ganado cada céntimo de su sueldo, sin dudas ese ha de ser Federico Lombardi, el Jefe de Prensa de la Santa Sede. Comunicar con elegancia las posturas vaticanas es parte esencial de su trabajo; aclarar algún dicho pontificio, también. Incluso remediar algún traspié del Sumo Pontífice apelando a piruetas oratorias figura en el listado de sus tareas. Pero con el actual Papa Francisco-undíscolo jesuita latinoamericano- el Padre Lombardi ha estado sudando la gota gorda.

La humildad de Francisco le ha ganado adeptos por doquier, su estilo llano ha despertado simpatías universales y varios de sus gestos fueron respondidos con aplausos: calzar zapatos gastados, hacerse conducir en un automóvil de clase media, ordenar un entierro de lujo para un linyera en el exclusivo cementerio vaticano, por ejemplo. Pero su espontaneidad, más seguidamente que no, lo ha puesto en aprietos y ha forzado a su fiel vocero a oficiar de bombero involuntario.

La más reciente de tales situaciones ocurrió cuando el Papa advirtió contra la “mexicanización” de la Argentina. Su portavoz debió aclarar que Francisco de modo alguno buscó herir los sentimientos de México con esa frase informal. Previamente había sorprendido al decir, tras los atentados en Paris, que él daría “un puñetazo” a quien insultase a su madre, que sintió ganas de “dar una patada donde no pega el sol” a un par de punteros que quisieron sobornarlo cuando era arzobispo en Buenos Aires,y que “tiene algo de dignidad” pegarles en las nalgas a los niños desobedientes.Todas ellas exclamaciones inusitadas para un Sumo Pontífice. En materia doctrinal no fue menos polémico al sermonear que los cristianos no debían “reproducirse como conejos”, al pronunciar que “el cortejo es la lepra del papado” o que “el proselitismo es una tontera solemne”. Y ni que hablar de su manifestación a favor de los homosexuales, tema tabú histórico para la Iglesia Católica, cuando dijo “¿quién soy yo para juzgar a una persona gay?”.

Algunos han comenzado a protestar en voz baja la “argentinización” del Vaticano tras la llegada de Francisco al Trono de Pedro. Su estilo poco diplomático suscita aprobaciones populares y nerviosismo cardenalicio en dosis iguales.

Esta nota fue originalmente publicada en «El País (Colombia)»

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con La Palabra Israelita (Chile) – 06/03/15

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“La causa AMIA estaba ya enteramente politizada, mostrando muchas divisiones entre los propios familiares de los muertos, de éstos con las instituciones representativas, y éstas a su vez con el gobierno nacional. Si algo politizó la causa fue la intromisión desubicada del poder ejecutivo en una causa judicial abierta, al negociar con los acusados iraníes por la justicia argentina un memorando de entendimiento que, en su esencia, buscaba deslindar a los perpetradores de todo castigo. La muerte/homicidio del fiscal Alberto Nisman, tras denunciar a la presidenta de la nación y a su canciller, entre otros, agregó más condimento político a la causa, creó una conmoción social gigante y le dotó de gran trascendencia global”.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Los traspiés lingüísticos de Francisco – 01/03/15

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El País (Colombia)

Si algún funcionario vaticano alguna vez se ha ganado cada céntimo de su sueldo, sin dudas ese ha de ser Federico Lombardi, el Jefe de Prensa de la Santa Sede. Comunicar con elegancia las posturas vaticanas es parte esencial de su trabajo; aclarar algún dicho pontificio, también. Incluso remediar algún traspié del Sumo Pontífice apelando a piruetas oratorias figura en el listado de sus tareas. Pero con el actual Papa Francisco-undíscolo jesuita latinoamericano- el Padre Lombardi ha estado sudando la gota gorda.

La humildad de Francisco le ha ganado adeptos por doquier, su estilo llano ha despertado simpatías universales y varios de sus gestos fueron respondidos con aplausos: calzar zapatos gastados, hacerse conducir en un automóvil de clase media, ordenar un entierro de lujo para un linyera en el exclusivo cementerio vaticano, por ejemplo. Pero su espontaneidad, más seguidamente que no, lo ha puesto en aprietos y ha forzado a su fiel vocero a oficiar de bombero involuntario.

La más reciente de tales situaciones ocurrió cuando el Papa advirtió contra la “mexicanización” de la Argentina. Su portavoz debió aclarar que Francisco de modo alguno buscó herir los sentimientos de México con esa frase informal. Previamente había sorprendido al decir, tras los atentados en Paris, que él daría “un puñetazo” a quien insultase a su madre, que sintió ganas de “dar una patada donde no pega el sol” a un par de punteros que quisieron sobornarlo cuando era arzobispo en Buenos Aires,y que “tiene algo de dignidad” pegarles en las nalgas a los niños desobedientes.Todas ellas exclamaciones inusitadas para un Sumo Pontífice. En materia doctrinal no fue menos polémico al sermonear que los cristianos no debían “reproducirse como conejos”, al pronunciar que “el cortejo es la lepra del papado” o que “el proselitismo es una tontera solemne”. Y ni que hablar de su manifestación a favor de los homosexuales, tema tabú histórico para la Iglesia Católica, cuando dijo “¿quién soy yo para juzgar a una persona gay?”.

Algunos han comenzado a protestar en voz baja la “argentinización” del Vaticano tras la llegada de Francisco al Trono de Pedro. Su estilo poco diplomático suscita aprobaciones populares y nerviosismo cardenalicio en dosis iguales.

Infobae, Infobae - 2015

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Irán al acecho en Uruguay – 18/02/15

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Días atrás trascendió que en al menos dos incidentes, agentes y/o diplomáticos iraníes apostados en Montevideo podían haber estado involucrados en operaciones terroristas anti-israelíes.

A fines de noviembre y a comienzos de enero, dos maletines con materiales explosivos se hallaron en las inmediaciones de la antigua y nueva sede de la embajada de Israel en Montevideo. En un caso, el diplomático iraní Ahmed Sabatgold fue visto en la zona. El gobierno persa aseguró que su delegado estaba allí por una visita médica. Por supuesto. También hay en el barrio un deli que vende un humus exquisito. Teherán sacó del país rápidamente a su hombre.

Irán tiene un largo historial de involucramiento en operaciones terroristas internacionales. Sólo en los últimos años golpeó a turistas y diplomáticos israelíes en Bulgaria, Tailandia, Georgia y la India, mientras que planeaba hacer otro tanto en Turquía, Azerbaiyán, Chipre y Kenia. La Casa Blanca expuso un complot iraní para atentar contra el embajador saudita en Washington, D.C. El Tribunal Especial de la ONU señaló como responsables del asesinato del ex premier libanés Rafik Hariri a cuatro integrantes de Hezbollah. Células de este movimiento chiíta fueron denunciadas por distintas y confiables fuentes en Cuba, Venezuela, Bolivia, Brasil, la Triple Frontera y otras partes de América Latina.

De modo que si un diplomático iraní es visto merodeando cerca de una embajada israelí y de un artefacto explosivo… bueno, elemental Watson. Además deben ser tenidas en cuenta las últimas confrontaciones entre israelíes e iraníes en los Altos del Golán. El 18 de enero la aviación israelí mató a un general de las Guardias Revolucionarias iraníes, Mohammed Allahdadi, al hijo combatiente del extinto archi-terrorista Imad Mugnyeh y a otros militantes de Hezbollah, en ruta a atacar posiciones de Israel. Diez días después, el grupo chiíta lanzó un misil que mató a dos soldados israelíes e hirió a otro siete en la frontera sirio-israelí. Si bien estos acontecimientos fueron posteriores a las fallidas bombas en Montevideo, dan cuenta de un contexto más grande. Irán continuamente busca dañar a Israel. Donde sea. Donde pueda.

El gobierno uruguayo respondió a estos hechos de manera lamentable. El usualmente locuaz presidente se llamó a silencio, y el canciller minimizó la amenaza. La comunidad de inteligencia uruguaya ve a Irán como el país más proclive a atacar en territorio uruguayo, pero, informaba en una reciente nota en El Observardor Gabriel Pereyra, “se recibió la orden de no agitar el tema Irán, ni públicamente ni en reuniones reservadas del gobierno”.

Según este periodista, las señales que dio el gobierno de Mujica no se condicen con la forma en que los servicios secretos creen que debe actuar. En sus palabras: “Durante una reunión del Consejo de Defensa Nacional (integrado por Presidencia, Relaciones Exteriores, Interior, Economía y Defensa), se planteó un informe de Inteligencia que abonaba la tesis de que Irán era, según las informaciones recabadas y las actitudes de sus diplomáticos, el objetivo número uno en seguridad… la que tomó la palabra fue Graciela García, secretaria de Almagro. La funcionaria sostuvo que nada indicaba que fuera a haber un atentado aquí y que Irán era una nación amiga… Fue después de esa reunión que el gobierno pidió no agitar el tema Irán, ni siquiera en reuniones reservadas”.

El canciller Luis Almagro estuvo apostado en Teherán entre 1991 y 1996, período en que se le atribuye haber forjado vínculos cercanos con los iraníes. Cuando el entonces representante iraní en Uruguay, Hojjatollah Soltani, negó el Holocausto, Almagro lo citó y repudió sus palabras pero acotó que “el hecho no tiene por qué dañar las relaciones diplomáticas con Irán”. También está el hecho de que hasta 2010 un promedio de diez iraníes con pasaportes falsos pasaban por Uruguay, generalmente rumbo a Brasil. Hace poco, presuntos refugiados sirios con pasaportes israelíes truchos cruzaron territorio uruguayo. Trascendió a su vez que el oficialismo hizo la vista gorda ante denuncias de violencia de género y maltrato infantil entre los refugiados sirios que acogió. La dupla Mujica-Almagro ha hecho de su país el primero en América Latina en dar cobijo a ex presos islamistas de Guantánamo.

El gobierno uruguayo está o bien despistado en torno a las intenciones de Irán en su suelo, o bien deseoso de minimizar el problema para no antagonizar al propio Irán, o bien prisionero de una ideología tercermundista pro-islámica. Su actitud de desconsiderar las advertencias de su propio servicio de seguridad resulta inquietante dados los antecedentes y la peligrosidad del régimen ayatollah. Su hospitalidad ingenua y política benevolente le podrá costar caro. Para la teocrática República Islámica de Irán, Uruguay no es más que una nación cristiana infiel. Mujica y Almagro son, a los ojos de Teherán, un par de idiotas útiles latinoamericanos.

Libertad Digital, Libertad Digital - 2015

Libertad Digital

Por Julián Schvindlerman

  

Alexis De Tocqueville frente al Islam – 10/02/15

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Tras los infames atentados en Paris a inicios de año, los franceses corrieron a librerías y bibliotecas para conseguir un libro escrito en 1763: el Tratado sobre la Intolerancia de Voltaire. Uno debiera ser disculpado por pensar que -dado que los perpetradores habían sido musulmanes y las víctimas francesas- quizás quienes debían leer esa obra eran los musulmanes más que los franceses. Pero ya que estos últimos se han mostrado ávidos por los grandes pensadores clásicos que su cultura legó a la humanidad, una buena lectura complementaria sería Alexis de Tocqueville. Notes sur le Coran et autres textes sur les religions, una recopilación de los escritos de Tocqueville relativos a la religión llevada a cabo y comentada por el profesor Jean-Louis Benoît. La obra les permitirá conocer las impresiones poco complacientes acerca del Islam que albergó este notable escritor y político francés de mediados del siglo XIX. (Existe una traducción al español de Fernando Caro editada en Madrid).

El contexto en que Tocqueville lee y toma notas sobre el Corán -1838 en adelante- es uno tal en que varios de sus colegas se declaran admiradores del Islam y en que no pocos académicos europeos (entre ellos muchos judíos) han comenzado a presentar una imagen benigna de esa fe oriental ante sus contemporáneos. Francia acaba de empezar la colonización de Argelia y Tocqueville realiza dos viajes allí, en 1841 y 1846, para conocer en profundidad la cultura y la religión que han entrado en contacto con la suya. Tras su lectura concluye, en palabras de Benoît, “que la religión de Mahoma no sólo tiene una insoportable propensión a multiplicar las llamadas a la guerra y la matanza de infieles, sino que además deja realmente poco espacio a la libertad”, que
“históricamente, y por su naturaleza profunda, esta religión daba la espalda al futuro, al progreso y a la democracia”, y que el Islam, “al ir a contracorriente del desarrollo histórico y científico, está condenado por ello a la decadencia porque es incompatible con la democracia que representa el futuro inevitable de las sociedades modernas”.

Entre sus propias anotaciones surgidas de la lectura del Corán, Tocqueville observa la “magnífica recompensa para los que mueren empuñando las armas”, la “violencia del lenguaje de Mahoma principalmente dirigida contra judíos e infieles”, la “autorización y mandato de matar infieles”, la “santidad de la guerra santa, jaleada a la vez con energía y violencia”, y las cruentas condenas a quienes no sigan la fe musulmana: “Todos los infieles serán congregados en el infierno”, “los infieles tendrán las llamas por recompensa” y “el fuego es la morada eterna para los infieles”, entre otras muchas aseveraciones del tipo.

Su primera reacción ante el Corán quedó contenida en una carta enviada a su primo Luis de Kergorlay, en marzo de 1838: “La doctrina de que la fe salva, que el primero de los deberes religiosos es obedecer ciegamente al profeta, que la guerra santa es la primera de todas las buenas obras…, todas estas doctrinas cuyo resultado práctico es obvio, se hallan en cada página y casi en cada palabra del Corán”. Agrega: “Las tendencias violentas y sensuales del Corán chocan de tal modo a la vista que no concibo que escapen a un hombre con sentido común”. Y afirma:

“Mahoma ha ejercido sobre la humanidad un poder inmenso que creo, en definitiva, ha sido más perjudicial que provechoso”.

Tocqueville se muestra sorprendido por la simpatía con que algunos de sus coetáneos ven al Islam.

“Usted parece tener una cierta debilidad por el islamismo” le responde al conde Josef Arthur de Gobineau en 1843, quién le había confesado lamentar “no haber recurrido nunca a usted para que me pusiera, ceremoniosamente, el turbante en la cabeza, lo que, debo admitirlo, me hubiera halagado especialmente”. En 1855, Gobineau le envía una misiva a Tocqueville desde la embajada de Francia en Teherán, donde trabajaría por tres años, en la que dice que los iraníes son “unos pícaros que parecen nuestros primos y creo que pudiéramos decirnos con cierta justicia: en un futuro próximo seremos así”. Las simpatías pro-islámicas de Gobineau resultan llamativas a la luz de que él fue uno de los fundadores del racismo científico. Cómo sea, Tocqueville le responde:“Los turcos son unos torpes que la naturaleza parece haber destinado exclusivamente a ser engañados y derrotados por todo el mundo. Pero usted vive ahora en medio de una nación musulmana que, si hemos de creer a los viajeros, es inteligente, incluso refinada, ¿qué le arrastra desde hace siglos a esta inexorable decadencia?”.

Ya en 1844, Tocqueville había mencionado la decadencia del mundo islámico en una carta a su amigo Richard Monckton Milnes: “Únicamente me parece que, como Lamartine, usted ha regresado de Oriente un poco más musulmán de lo conveniente. No sé por qué hoy en día muchas mentes tan brillantes muestran esta tendencia. Por mi parte, en mi contacto con el islam he sentido… efectos totalmente opuestos. A medida que he conocido mejor esta religión, mejor he comprendido que sobre todo surge de ella la decadencia que afecta, cada vez más a nuestra vista, al mundo musulmán”.

Alexis de Tocqueville tuvo una virtud y gozó de un beneficio. Su virtud fue su mente privilegiada y un poder de observación desafectado de toda corrección política. Su beneficio fue haber vivido en una época en la que el pensamiento original todavía triunfaba por sobre las convenciones intelectuales reconfortantes y las ilusiones de moda. Tuvo también buena fortuna: el término islamofobia aún no había sido acuñado. De haber divulgado sus ideas sobre el Islam ciento setenta años más tarde, la casta progresista global -esos guardianes del bien pensar-, qué duda cabe, lo hubieran aniquilado.
La Nación (Costa Rica)

La Nación (Costa Rica)

Por Julián Schvindlerman

  

Alberto Nisman: El Eliot Ness Argentino – 08/02/15

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Con la muerte de Alberto Nisman, posiblemente haya muerto también la causa AMIA. Será sumamente difícil hallar un sucesor tan comprometido con la investigación del caso, tan enteramente apto para la tarea y tan decididamente valiente para llevarla hasta sus últimas consecuencias. Aunque se hallase un digno reemplazante, este no podrá apartar de su mente el hecho de que el fiscal principal de la causa murió de un tiro en la sien a cinco días de haber denunciado al Gobierno por encubrimiento y a horas de exponer las evidencias ante el Congreso de la Nación. Aun si se encontrase a la figura idónea y ella estuviese determinada, la historia de esta causa judicial y política está a estas alturas tan irremediablemente contaminada que siempre llevará consigo el estigma de la eterna sospecha sobre sus conclusiones.

Formidable trabajo. Alberto Nisman se hizo cargo de las investigaciones tras una década de desvaríos, mentiras y complots que habían enturbiado la causa de un modo tal que ya casi nadie creía sinceramente que pudiera llegar a buen puerto. Milagrosamente, él rescató la investigación del lodazal en que había caído e identificó –con el respaldo político del primer gobierno kirchnerista y la asistencia de los servicios de inteligencia– a los iraníes como los perpetradores mediante su grupo de choque terrorista Hizbulá. Tan sólida era su tesis y tan concretas sus pruebas, que la Interpol emitió circulares rojas, es decir alertas de captura globales, contra funcionarios del más alto nivel del régimen iraní. Su trabajo fue formidable.

Acuerdo secreto. Pero entonces algo cambió. El presidente Néstor Kirchner partió y su esposa, Cristina Fernández, lo sucedió. Fuera de la mirada pública, Buenos Aires estaba negociando con Irán un acuerdo secreto para destrozar la causa AMIA y refundar las relaciones diplomáticas y comerciales con Teherán. Energía a cambio de granos y un alineamiento geopolítico con los ayatolás, eran los vectores de la nueva orientación nacional. Un 27 de enero del 2013, Día Internacional de Recordación del Holocausto, se firmó un memorando de entendimiento entre ambas naciones, una de las cuales era miembro de la Task Force internacional para educar sobre el Holocausto, y la otra, una negadora compulsiva de la existencia de este. El detalle del simbolismo fue leído en clave de ironía. En rigor, era un insulto antijudío planificado. Una burla insolente de los negociadores contra la comunidad judía argentina y mundial, y contra toda persona de bien en el orbe.

Denuncia histórica. Trascendida la noticia, muchos analistas políticos, periodistas, intelectuales y legisladores advirtieron el engaño. Debieron pasar, sin embargo, un buen par de años hasta que el fiscal solventara con evidencia y encuadrara en una denuncia histórica de altísimo voltaje político lo que varios sospechábamos. Nisman acusó a la presidenta argentina y a su canciller (a la sazón, judío) de conspirar con los iraníes responsables del atentado para exonerarlos de toda imputación y allanar el camino hacia la plenitud económica bilateral. Presentó inicialmente escuchas telefónicas entre un agente iraní y un militante-patotero, allegado al Gobierno argentino, quienes involucraban a la Casa Rosada en la conspiración, y anunció que mostraría más pruebas –contenidas en cientos de discos compactos– ante el Congreso de la Nación. No pudo hacerlo.

Deuda moral. Alberto Nisman fue el Eliot Ness argentino, como atinadamente señaló un observador norteamericano. Al igual que Ness, Nisman se paró ante un enemigo implacable y en apariencia intocable. A diferencia de aquel, no vivió para verlo pagar por sus crímenes. Esta es nuestra deuda moral con este notable fiscal: asegurar que todos aquellos implicados en su muerte y en el ataque a la AMIA, hace veinte años, penen por ello.

Compromiso

Compromiso

Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista a el embajador de la República Federal de Alemania en Buenos Aires, Bernhard Graf von Waldersee – 02/15

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Año 7. No. 53

Con una vasta trayectoria diplomática en Washington, Atenas, Lusaka, Ginebra, Brasilia y Montevideo, Bernhard Graf von Waldersee se desempeña como embajador de la República Federal de Alemania en Buenos Aires desde septiembre del 2012. Compromiso dialogó con él sobre el 50 aniversario de las relaciones diplomáticas entre Alemania e Israel, sobre la judería alemana y sobre el papel de Berlín en el Medio Oriente, entre otros asuntos.

Este año marca el 50° aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre la República Federal de Alemania y el Estado de Israel. Su reflexión al respecto por favor.

El inicio de las relaciones diplomáticas entre Israel y la República Federal de Alemania 50 años atrás no fue sencillo, pero me alegro mucho que en la actualidad, el vínculo entre ambos países es estrecho y amistoso. Las extraordinarias relaciones entre Alemania e Israel son un pilar fundamental de la política exterior alemana.
El acercamiento entre Israel y Alemania es más que un proyecto elitista: jamás hubiera sido imaginable sin el amplio compromiso de numerosas personas en ambas sociedades, dispuestas a reconciliarse. En el presente año celebramos mucho más que un aniversario del inicio de relaciones diplomáticas. El aniversario es, ante todo, también una conmemoración que recuerda una historia única de reconciliación, amistad y cooperación. Tal como lo expresara nuestro Ministro de Relaciones Exteriores Frank-Walter Steinmeier: “Esta extraordinaria historia de éxito será el aspecto destacado del 2015; un puente que se extiende desde el pasado al futuro.”

Dentro de Israel, hubo sectores que se oponían a los lazos entre Berlín y Jerusalén al considerar que la diplomacia legitimaría una gran sombra histórica que pendía entre alemanes y judíos. ¿Cómo veía Alemania este asunto?

La Shoá dejó heridas profundas. Por eso también en Israel el inicio de las relaciones diplomáticas con Alemania estuvo precedido por una fase de fuertes debates políticos. En la memoria de cientos de miles de personas yacía profundamente el Holocausto y el dolor por los familiares asesinados por los alemanes. Pero David Ben Gurion, el primero en ser Primer Ministro de Israel dijo una vez: „Quien no cree en los milagros, no es realista“. En aquella oportunidad Ben Gurion junto con el primer Canciller Federal alemán Konrad Adenauer sentaron con cautela y previsión las bases para las relaciones, que más tarde fueron continuadas y profundizadas por estadistas como Shimon Peres y Johannes Rau. El compromiso de la actual Canciller Federal Angela Merkel con la existencia y la seguridad del Estado de Israel es bien conocido. El camino fue allanado de ambos lados en forma decisiva por las sociedades civiles: ellas reconstruyeron los puentes importantes entre las personas en ambos países, en particular en el ámbito de la Ciencia, la Cultura, el Deporte y con los Servicios de Voluntariado como, por ejemplo, Acción Servicio de Reconciliación para la Paz (“Aktion Sühnezeichen Friedensdienste“). Al cabo de cinco décadas de los difíciles comienzos, Alemania e Israel hoy son socios y amigos.

A diferencia de la así llamada República Democrática de Alemania, la Alemania Occidental asumió su responsabilidad histórica por los hechos del Nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. ¿Cómo fue el proceso nacional que llevó a ello?

Los gobernantes en la República Democrática Alemana no asumieron la responsabilidad alemana por los crímenes de la Shoá, sino que consideraban que el nacionalsocialismo y la revisión del mismo era un tema exclusivamente para la Alemania Occidental. El régimen no reconoció al Estado de Israel y ejerció como política una especie de antisionismo estatal. En cambio, en la República Federal de Alemania hubo un proceso de análisis del terror del nacionalsocialismo, que no fue sencillo y además muy prolongado. En la década de 1950 fue grande la tentación de reprimir en primera instancia los horrores de la guerra y de la Shoá; la reconstrucción del país era para muchos lo prioritario. Sin embargo, el juicio contra Eichmann en 1961 fue un importante punto de inflexión: se despertaba en Alemania la conciencia pública del aniquilamiento organizado de los judíos europeos y se iniciaba un amplio debate sobre la responsabilidad personal y nacional. Hoy en día Alemania asume su responsabilidad histórica por los crímenes contra la humanidad en las horas más oscuras de su historia. La cultura de la memoria pasó a ser un elemento importante de nuestra identidad nacional. Nuestro Presidente Federal Joachim Gauck lo ha expresado este año en forma concisa y clara: “No existe identidad alemana sin Auschwitz”. En numerosos sitios de Alemania existen monumentos conmemorativos del asesinato de los judíos en Europa. Entre ellos, el Monumento a los judíos de Europa asesinados en el centro de Berlín, o bien, las placas conmemorativas (“Stolpersteine“) colocadas sobre el cordón de las veredas y que advierten sobre las deportaciones de conciudadanos judíos.

Cuéntenos un poco por favor acerca de las medidas que tomó el estado alemán para reparar su relación con el pueblo judío a partir de 1945 en adelante.

Un primer paso importante para el acercamiento entre Alemania y el Estado de Israel fue el Acuerdo de Luxemburgo de 1952 con Israel y la Jewish Claims Conference. La República Federal de Alemania asumió la culpa alemana y la responsabilidad por las consecuencias del genocidio y apoyó la inserción de refugiados judíos en Israel con 3000 millones de Marcos. Otros hitos en este proceso fueron el encuentro entre el Canciller Federal Adenauer y el Primer Ministro Ben Gurion en 1960, el cual allanó el camino para el inicio de las relaciones bilaterales en 1965 con la gestión del Canciller Federal Ludwig Erhard. Desde entonces, la República Federal de Alemania ha apoyado a Israel como un país amigo fiel. Alemania defiende el derecho a la existencia del Estado de Israel. Como miembro activo promueve en la UE los esfuerzos por la paz en el Cercano Oriente. En el marco de la ONU Alemania aboga por un tratamiento equitativo de las partes en conflicto en el Cercano Oriente. En la UE Alemania apoya la inclusión de Israel en el marco de la política de asociación. En foros internacionales Alemania combate todas las formas de antisemitismo, de racismo y de xenofobia. Al establecerse en 2008 las consultas intergubernamentales anuales entre ambos países, se inició un nuevo capítulo de las relaciones bilaterales. En febrero de 2014 los gabinetes de ambas naciones se reunieron ya por quinta vez. Las visitas recíprocas, que en los primeros años implicaban un gran simbolismo, devinieron en intercambios regulares entre socios de confianza.

Hoy Alemania tiene una comunidad judía vibrante, e incluso la capital se ha transformado en un imán para miles de artistas israelíes. ¿Es esto un símbolo de la nueva época?

Me complace y estoy muy agradecido porque después de la guerra muchos judíos han confiado nuevamente en la Alemania democrática y han revivido la vida judaica en Alemania. Ante todo, después de la reunificación de Alemania, la cifra de miembros de las comunidades judías en Alemania se ha incrementado en varios múltiplos: en 1990 el número ascendía a 29.000, mientras que desde el año 2003 hasta hoy, si no me equivoco, son más de 100.000, los que continúan la larga tradición de la vida judaica en Alemania. A ellos se suman numerosas personas, que se establecieron en Alemania como miembros de la religión judía, pero que no se han adherido a ninguna comunidad, procedentes, entre otros, de la ex-Unión Soviética.
En Berlín, la nueva antigua capital, se han hecho evidentes las grandes tradiciones del judaísmo alemán. Pero también en muchas otras partes del país, hemos tenido la fortuna de que haya resurgido una comunidad judía.
Además, hay una nueva tendencia en la capital: Berlín se ha convertido en una metrópolis atractiva para artistas y creativos de todo el mundo, entre ellos también miles de israelíes jóvenes que arribaron en los últimos años y ahora enriquecen la vida cultural de la ciudad. Por ejemplo, recientemente se inició en Berlín la publicación de una nueva revista de actualidad en hebreo.

Desafortunadamente, el antisemitismo aún pervive en el país. Se cristaliza cada tanto en grupos neonazis, en sectores de la comunidad islámica y en cierta izquierda antisionista. ¿Cómo lidia el gobierno con ello?

Lamentablemente también en Alemania a veces se amenaza o se agravia a las personas, cuando se dan a conocer como judías, o bien, cuando toman partido por el Estado de Israel. Esto es inadmisible y me apena mucho. A la gran manifestación en Berlín contra el antisemitismo, convocada por la máxima organización judía en Alemania (Consejo Central de los Judíos en Alemania) el 14 de septiembre de 2014 asistió la Canciller Federal y dijo claramente: “La vida judaica es parte de Alemania, es parte de nuestra identidad y de nuestra cultura. Entre nosotros no debe existir espacio para la discriminación y la exclusión. Quien discrimina y excluye tiene en su contra a la mayoría de las personas en Alemania. La lucha contra el antisemitismo es nuestra obligación estatal y cívica”.
Este pensamiento está ampliamente difundido en la población alemana. Una gran mayoría de los alemanes combate la discriminación y el antisemitismo y defiende la tolerancia y la apertura al mundo. El Gobierno Federal la apoya con todos los recursos a su alcance. Deseamos que los judíos en Alemania se sientan seguros y que perciban que este país también es su hogar, en el cual, al igual que todas las personas que viven allí, tienen un buen futuro.

Pégida ha captado la atención del mundo entero. Su mirada al respecto por favor.

Pegida no es representativa de Alemania.

En la actualidad, Alemania e Israel tienen plenas y fructíferas relaciones diplomáticas, económicas, militares y culturales. ¿Cómo ve el futuro de la relación bilateral?

Las relaciones políticas han alcanzado una calidad muy especial: desde el año 2008 se llevan a cabo una vez por año consultas intergubernamentales con Israel, en las cuales ambos gabinetes se reúnen y analizan en profundidad la cooperación bilateral. Pero además de las relaciones políticas existen diversos vínculos económicos, culturales y de la sociedad civil de ambos países. Por ejemplo, existe un intensivo intercambio juvenil y a la fecha se registran más de cien hermanamientos entre ciudades alemanas e israelíes. Recientemente se ha sumado una cooperación consular: en aquellos Estados, en los cuales Israel no cuenta con una representación diplomática o consular, los ciudadanos israelíes en situación de emergencia pueden recurrir a la representación alemana, la cual les brindará asistencia consular. Estos ejemplos demuestran la diversa y estrecha cooperación actual; estoy convencido de que aún existe gran potencial para continuar desarrollando y construir juntos el futuro.

Más abarcadoramente. ¿Qué nos puede decir del papel de Alemania en el más grande Medio Oriente?

Alemania impulsa una política exterior activa. Los esfuerzos por la paz en el Cercano Oriente son desde hace décadas un tema central de la política exterior alemana asumiendo la responsabilidad por la seguridad de Israel. Al conflicto palestino-israelí se sumaron en los últimos años nuevos desafíos, entre otros el programa nuclear iraní, la guerra civil en Siria y las bruscas transformaciones en África del Norte.
Estos acontecimientos dramáticos en la región demuestran que la seguridad duradera y permanente de Israel sólo podrá lograrse en el marco de una paz estable con los vecinos árabes. El camino hacia la paz sólo podrá construirse a través de negociaciones, al final de las cuales deberán existir dos Estados para dos pueblos. El camino hacia allí es escabroso y complicado, pero Alemania acompañará a ambas partes como un socio confiable.
También en sus esfuerzos por resolver el conflicto relacionado con el programa nuclear iraní, Alemania ha asumido la responsabilidad por la seguridad del Estado de Israel. Junto con nuestros socios hemos negociado durante mucho tiempo con Irán, y espero que el preacuerdo que se logró en abril en Lausanne sea la base para un pacto durable que excluya en forma clara y permanente la vía de Irán para acceder a la bomba atómica.

La Nación (Costa Rica)

La Nación (Costa Rica)

Por Julián Schvindlerman

  

Una vida por cada caricatura – 01/02/15

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Para la época en que las oficinas del semanario satírico Charlie Hebdo fueron atacadas en el centro de París por islamistas franceses, otros islamistas del Medio Oriente ocasionaron la muerte a treinta cadetes de policía en Yemen, a una veintena de feligreses en Irak y a ciento treinta niños en Pakistán. Mientras, partidarios del mismo movimiento, en la franja de Gaza y Cisjordania, agredieron con violencia a civiles y soldados israelíes. Las mujeres, los homosexuales, los librepensadores y las minorías kurdas, yazidis, baháis y cristianas viven bajo el acecho constante de los fanáticos en la vasta extensión del Dar al-Islam.

Antes de que doce periodistas y caricaturistas franceses fueran ejecutados a quemarropa en su lugar de trabajo, por haber dibujado a Mahoma, otros editores, cineastas, intelectuales, escritores y figuras religiosas ya estaban en la mira del islam radical. En el 2004, Theo Van Gogh fue apuñalado en la vía pública por filmar una película sobre el maltrato femenino en el islam. Tras la publicación en el 2005 por parte del diario dinamarqués Jyllens Posten de una docena de caricaturas sobre Mahoma, islamistas intentaron matar al dibujante, en tanto que la embajada danesa en el Líbano fue incendiada y la de Islamabad, bombardeada.

Luego de un discurso en la localidad alemana de Ratisbona, en el que Benedicto XVI denunció la violencia que anida en el islam, cristianos fueron matados en el Medio Oriente y un edicto asesino fue emitido contra el papa. Estos hechos fueron precedidos y sucedidos por otras amenazas lanzadas contra el británico Salman Rushdie, la somalí Ayaan Hirsi Ali, la italiana Oriana Fallaci y la española Pilar Rahola, entre otros, por haber alertado del fundamentalismo islámico.

En Pakistán, Irán, Arabia Saudita y otras naciones musulmanas, la blasfemia y la apostasía son castigadas con la pena de muerte. En Pakistán, el gobernador provincial que intentó abolir las leyes contra la blasfemia fue ultimado por su propio guardaespaldas en el 2011. En setiembre, en Irán, jóvenes que se filmaron bailando al son del video Happy, de Pharrell Williams, fueron arrestados, condenados a 91 latigazos y a un año de cárcel. Incluso en Egipto, unos jóvenes que grabaron un video casero sobre Mahoma y lo subieron a Youtube fueron condenados a muerte en ausencia en el 2012. Clérigos musulmanes en París, Berlín, Londres y Estocolmo han pronunciado virulentas prédicas antioccidentales en sus mezquitas.

Humor irreverente. A lo largo de su historia, Charlie Hebdo publicó caricaturas lesivas contra la clase política francesa, Jesús, el Vaticano, el judaísmo, Michael Jackson y el islam. Tras la muerte de Jackson, se mostró en portada un esqueleto del cantante con la leyenda “Michael Jackson es blanco finalmente”. Ni uno solo de sus fans empuñó por ello un arma contra la junta editorial. Cierta vez, dibujó a la Virgen María pariendo a un Jesús con cara de cerdo. Ningún cristiano complotó para matar al dibujante. Solo cuando el seminario satírico osó publicar algo ofensivo para el Islam, quedó expuesto a la sanción violenta. Los periodistas de Charlie Hebdo pagaron con sus vidas la defensa de la libertad. Por pararse ante ese islam fanatizado, sembrador de caos y penuria en el mundo entero, y gritarle en el rostro: ¡Basta!

Libre expresión. La génesis de este desenlace atroz yace en el 2005, cuando Jyllens Posten publicó las famosas caricaturas sobre Mahoma. Ello no causó gran consternación sino hasta después de que una comitiva de imanes daneses viajó al Medio Oriente a mostrar esas doce –y otras desvinculadas– caricaturas. Entonces, la ira estalló. En medio de la convulsión desatada, con musulmanes ofendidos esparciendo violencia y los progres de siempre gritando “¡islamofobia!” y acusando a la publicación danesa de ser xenófoba, un hombre valiente en Francia comprendió lo que estaba en juego y decidió reproducir esas caricaturas: Jacques Lefranc, del diario France Soir. Fue inmediatamente despedido.

En solidaridad con el editor, el entonces director de Charlie Hebdo , Philippe Val, publicó también las caricaturas. En la portada se mostraba a un Mahoma que decía: “Es difícil ser amado por idiotas”. Val invitó a otros medios franceses a reproducir los dibujos. L’Express lo hizo enteramente; algunas publicaciones, parcialmente; otras, nada.

Al día siguiente, la Gran Mezquita de París y la Unión de Organizaciones Islámicas de Francia actuaron judicialmente para que la revista no llegara a los quioscos. Fracasaron. Al cabo de la publicación, estos grupos musulmanes franceses iniciaron acciones legales contra Philippe Val, bajo cargos de racismo.

El entonces presidente francés Jacques Chirac batalló a favor de la comunidad musulmana e incluso puso a su servicio a su abogado personal, Francis Szpiner. Nicolas Sarkozy y François Hollande, por el contrario, salieron en defensa de Charlie Hebdo , así como intelectuales cristianos, judíos y musulmanes. La justicia falló a favor de la libertad de expresión.

¿Mero eslogan? El 7 de enero pasado, terroristas islámicos buscaron quebrar ese fallo a tiros. Asesinaron a doce periodistas irreverentes que pagaron con sus vidas su acto de defensa de la libertad de expresión. Una vida por cada caricatura. La manera honrosa de custodiar su legado será perpetuarlo. Todos aquellos editores de medios del mundo libre deberían reproducir esas –ahora icónicas– doce caricaturas de la discordia, inmediatamente. Solo así, la frase “todos somos Charlie Hebdo” trascenderá los confines del mero eslogan.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

El lugar donde fue enterrado Nisman descarta la hipótesis del suicidio – 29/01/15

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Artículo publicado en Infobae

En una ceremonia íntima, con presencia de familiares y allegados muy cercanos, el fiscal Alberto Nisman fue sepultado este jueves por la mañana en el Cementerio Israelita La Tablada. Los restos fueron enterrados en el lugar denominado de los «mártires», como víctima, a metros de los fallecidos por el atentado a la AMIA.

Esto reafirma el pensamiento de la familia, que descartó de plano la hipótesis del suicidio. Especialistas indicaron a Infobae que una antigua práctica –actualmente en desuso– «condenaba» a quienes se suicidaban y se los enterraba contra la pared, en otro sector, porque la vida es algo sagrado que solo está en manos de Dios.

«Consideramos que era una persona compenetrada con la causa AMIA, el que más la conocía y que le dedicó gran parte de su vida. El lugar lo seleccionó la familia y la AMIA lo puso a disposición», le confió un dirigente de la organización judía a este medio.

El diputado nacional del PRO Sergio Bergman se mostró en sintonía con la teoría de la familia y coincidió en que fue enterrado en el lugar correcto: «Nadie considera a Nisman un suicida sino una víctima de un crimen. A nadie se le ocurrió que sería enterrado en un estatus como tal, sino como una víctima».

«Fue una decisión de conferirle un lugar especial como una víctima, un símbolo y un memorial de su lucha por la causa AMIA y la Justicia», agregó, y sentenció: «El lugar de las víctimas en el cementerio es un lugar de honor».

Por su parte, Julián Schvindlerman, analista político internacional, coincidió en que el lugar del entierro es «por decisión de los familiares» y opinó: «No creo que haya sido una manifestación política, pero se puede leer en esa clave. Da la impresión de que han honrado la voluntad familiar».

A pesar de esto, recordó que, tras su muerte, Nisman fue considerado la víctima 86 del atentado: «Hay un mensaje, obviamente. Si se eligió una zona cercana a las víctimas es porque hay una decisión. Pudo haber sido cualquier otro sector, pero se eligió esta zona porque se hablaba de que es una víctima de la causa AMIA».

Sobre la muerte del fiscal, Schvindlerman expresó: «No está claro, la Justicia no se expidió, de modo que [para la AMIA] tomar partido hubiera sido complicado. Los familiares no consideran que fue un suicidio».