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Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

La operación pilar de defensa – 28/11/12

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Desde que Israel abandonara en el 2005 los veintiún asentamientos en Gaza y retirara por la fuerza a alrededor de nueve mil colonos, la ocupación israelí de esa franja territorial ha terminado. Aún cuando Israel controla las fronteras aéreas, marítimas y territoriales de Gaza- con el propósito de evitar el ingreso de armas- hay allí una situación de autogobierno. En el 2006 el Movimiento de Resistencia Islámico, más conocido como Hamas, ganó elecciones legislativas y al año siguiente expulsó a las fuerzas de Fatah (leales al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas) que todavía permanecían y pasó a gobernar exclusivamente la franja y a sus 1.6 millones de habitantes.

Tanto antes como después de la retirada unilateral, miles de morteros, cohetes y misiles fueron disparados contra el estado de Israel desde Gaza, culminando en una respuesta militar importante a fines del 2008 bajo el nombre operación Plomo Fundido. En los años que se sucedieron Hamas mayormente evitó atacar a Israel, aunque toleró que otras agrupaciones violentas -salafistas y jihadistas- lo hicieran. Hamas llevó esta situación al extremo, pasó a sumarse a la ofensiva y terminó precipitando una nueva represalia israelí, ahora bajo el nombre Pilar de Defensa.

Varias consideraciones pudieron haber influido para que Hamas buscara una nueva confrontación con Israel: a) dar respuesta al desafío de legitimidad creado por las demás agrupaciones radicales en su incesante agobio bélico contra los israelíes; b) impedir que el gobierno egipcio destruyese los túneles clandestinos que conectan el desierto del Sinaí con Gaza, pues en tiempos de contienda el Cairo no podía mostrarse del lado de Jerusalem; c) indicar a la Autoridad Palestina -la que pretende lograr el reconocimiento como estado soberano en las Naciones Unidas a fin de mes- que Gaza es independiente del poder político de Cisjordania, d) responder a la acción israelí del mes pasado en Sudán, cuando su fuerza aérea, según Jartum ha denunciado, hizo trizas una fábrica de armas aparentemente iraníes y destinadas a Gaza, y e) simplemente ser fiel a su razón de ser: en el Pacto de Alá, su Carta Constitutiva, Hamas afirma Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el Islam lo elimine».

La confrontación última ocurrió en un contexto muy diferente al del 2008/9. El Medio Oriente ha sido transformado significativamente por las revueltas árabes, las que provocaron cambios de régimen en Túnez, Libia, Yemen y Egipto, han sumido a Siria en una sangrienta guerra civil y han desestabilizado al Líbano. En Jordania días atrás por primera vez las calles fueron copadas por manifestantes que pidieron destronar el rey. Con una población palestina de alrededor del 60%, los acontecimientos en Gaza podían tener un impacto apreciable en una monarquía inestable. La Autoridad Palestina decidió acelerar su plan de declaración de independencia unilateral con apoyo de la ONU para no ser vista como socia de Israel mientras Gaza ardía. La situación se hizo sentir también en Qatar (cuyo emir acababa de viajar a Gaza, marcando la primera visita de un líder extranjero a la franja desde que Hamas gobierna) y en Turquía, cuyo gobierno islámico busca recuperar la influencia regional de tiempos pasados y se ha convertido en un auspiciante político de Hamas.

Pero fue sobre Egipto donde los ojos del mundo se posaron con mayor ansiedad, en virtud de que el país más poblado del mundo árabe es ahora gobernado por los Hermanos Musulmanes, grupo fundamentalista al que Hamas está hermanado ideológicamente. Es posible que Hamas haya también buscado tensar o quebrar la relación entre el Cairo y Jerusalem. El presidente Mohammed Morsi condenó a Israel, envió una delegación a Gaza en apoyo al pueblo palestino y retiró a su embajador de Tel-Aviv, medidas que podrían ser simbólicas pour la gallerie o que podrían anunciar una orientación distinta. Finalmente ofició de mediador junto a Washington para alcanzar un cese de fuego.

Por último, Israel sabía que su respuesta militar era observada por Irán y Hezbollah, y en consecuencia afirmó su capacidad disuasiva mediante una actitud implacable con Hamas. Si bien logró destruir los depósitos de misiles iraníes de largo alcance en manos del movimiento fundamentalista, éste se las ingenió para lanzar unos pocos hacia Tel-Aviv y Jerusalem. Hacer sonar sirenas de alarma en esas ciudades, como no ocurría desde la Guerra del Golfo de 1991, fue un triunfo simbólico de Hamas. Que ninguno de esos misiles diera en el blanco fue una victoria defensiva de Israel. En particular, poner en la mira a Jerusalem -ciudad santa para el Islam también que alberga a la emblemática mezquita de Al-Aqsa- fue una apuesta atrevida de Hamas que da cuenta de los extremos a los que esta agrupación terrorista es capaz de llegar.

Con la vocación genocida de Hamas intacta y su arsenal dañado pero no diezmado, es casi seguro que Pilar de Defensa no haya sido la última operación militar del ejército israelí contra Gaza.

Televisivas

Oppenheimer Presenta – CNN en Español – 25/11/12

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Programa: Oppenheimer Presenta
Conducción: Andrés Oppenheimer
Canal: CNN en Español
Fecha: 25/11/2012
Tema: Gaza, ¿y ahora qué?

Panelistas:
Desde Miami: Luis Alberto Lacalle, ex presidente de la República Oriental del Uruguay
Desde Nueva York: J. Gordon, ex vocero del Departamento de Defensa de los Estados Unidos
Desde Tel-Aviv: Roni Kaplan, vocero de las Fuerzas Armadas de Israel
Desde Santiago de Chile: Mai al-Kaila, embajadora de la Autoridad Palestina en Chile
Desde Buenos Aires: Julián Schvindlerman, analista político internacional

Otros entrevistados:
Desde California: Alejandro Toledo, ex presidente del Perú
Desde Jerusalem: Xavier Abu Eid, vocero de la Organización para la Liberación de Palestina

Conferencias destacadas

Marcos Aguinis cita a Julián Schvindlerman en La Nación (Argentina)

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Por qué es frágil la tregua en Gaza
Por Marcos Aguinis
La Nación – 23/11/2012

http://www.lanacion.com.ar/1529361-por-que-es-fragil-la-tregua-en-gaza

En la televisión uno puede emocionarse cuando una mujer árabe grita: «¡Que los israelíes desocupen Gaza de una vez !». Claro que la emoción tiene un significado distinto para el que goza de cierta información. Gaza ya fue totalmente desocupada por los israelíes hace siete años. Gaza no es más un «territorio ocupado». En 2005, el entonces primer ministro Ariel Sharon decidió sacar por la fuerza, incluso de los pelos, hasta el último colono israelí para darles con el gusto a los palestinos y convertir ese territorio en un espacio Judenrein . Durante décadas, miles de colonos judíos habían levantado prósperas granjas e invernaderos en la Franja. Pero eso era una cuestión menor ante la perspectiva de un arreglo firme mediante el proyecto «tierra por paz»: Israel entrega tierra (que no le sobra) y los árabes otorgan la ansiada paz. Había que permitir que Gaza, con sus hermosas playas y curiosas ruinas arqueológicas, se convirtiera en una atracción turística, creciera económicamente y pusiera las bases del soñado Estado palestino que se desarrollaría junto a Israel.

Pero en Gaza se impuso la fracción terrorista Hamas , cuya Constitución exige de forma manifiesta el aniquilamiento de Israel. Incluso decidió actuar sin el control de la relativamente moderada Autoridad Palestina con sede en Ramallah. En vez de transformar ese territorio en el comienzo de un democrático y progresista Estado palestino, invierte todos los recursos, incluso la ayuda humanitaria internacional, en adquirir y fabricar armas. Perforó la frontera con Egipto mediante numerosos túneles que facilitaban el ingreso de los misiles provenientes de Irán.

El gobierno de Israel fue ingenuo al evacuar Gaza. Para los israelíes rige la conocida frase de Golda Meir: «No gozamos con las victorias militares; en cambio, gozamos cuando brota un nuevo tipo de algodón y cuando las frutillas colorean el país». Creyeron que esa frase también regía para los gobernantes de Gaza.

La historia demuestra, en cambio, que cada concesión de Israel es tomada por ciertos líderes como signo de debilidad. Así ocurrió cuando en la Guerra de la Independencia el ya triunfador, pero aún débil, ejército judío decidió devolver El Arish a Egipto y abstenerse de ocupar la Ciudad Vieja de Jerusalén porque el rey de Jordania prometía negociar la paz. Por desgracia hubo sólo un armisticio, pero no se firmó la paz ni acordaron fronteras definitivas. Así ocurrió de nuevo cuando Ben Gurión se replegó del Sinaí en 1956. Así fue cuando tras la aplastante Guerra de los Seis Días los gobiernos árabes reunidos en Jartum respondieron con los famosos «tres no» a las ofertas israelíes de negociar la paz: no reconocer a Israel, no negociar con Israel, no paz con Israel.

Por el contrario, bastó que tras la Guerra de Iom Kipur el presidente Anwar el Sadat ofreciese un arreglo para que el gobierno de Israel (de derecha, como se estila en la jerga actual) restituyese a Egipto un espacio dos veces más grande que el propio, con pozos petrolíferos, aeropuertos y espectaculares centros turísticos en Sharm el Sheik y Taba. También devolvió la ciudad de Kuneitra a Siria. Se replegó de El Líbano, confiado en que su gobierno impediría el acercamiento a la frontera de las milicias que responden a Hezbollah. Frente al presidente Clinton, el primer ministro de Israel cedió a todas las exigencias de Arafat, incluso dividir Jerusalén. Pero estos gestos no fueron suficientes. ¿Por qué? Porque Israel no comprende que el único gesto que desean sus vecinos para quizás elogiarlo es su desaparición.

Ocurre, sin embargo, que los judíos aman la vida. Ni siquiera aceptan que se fotografíen sus cadáveres. Por eso las fotos que muestra la prensa mundial se refieren únicamente a las víctimas árabes, en especial mujeres y niños. Israel jamás usa escudos humanos como los palestinos, sino que invierte fortunas en construir refugios, miles de refugios subterráneos para salvar a su gente. En Gaza se disparan los misiles desde escuelas, hospitales, mezquitas o barrios llenos de civiles. Luego cae la respuesta israelí y pueden mostrarse las lamentables víctimas. Es preciso saber que la aviación israelí derramó octavillas en árabe para indicar adónde tenía que dirigirse la población para que no la afectasen los proyectiles que apuntaron quirúrgicamente contra las lanzaderas de Gaza, pero quienes estaban demasiado cerca no pudieron evitar los impactos. ¿Hamas, en cambio, avisa adónde se dirigen sus cohetes?

Durante años, pero en especial durante los últimos meses, ha sido bochornoso el silencio que mantuvo la prensa sobre el tenaz bombardeo de Hamas. Un millón de israelíes debían correr a diario, a veces varias veces por día, a los refugios. Comparado con la Argentina, ese millón equivaldría a cuatro millones de personas. Imaginemos cuatro millones de argentinos corriendo diariamente a los refugios antiaéreos, dejando el trabajo, las escuelas, los hospitales, las oficinas, las fábricas. Imaginemos a padres desesperados que no encuentran a sus pequeños hijos y sólo tienen 15 segundos para alcanzar meterse bajo tierra.

Como dijo el columnista internacional Julián Schvindlerman, durante meses y meses los cohetes de Hamas fueron invisibles: sólo los veían los israelíes. Ningún organismo internacional, ningún gobierno, ningún medio de prensa tuvo la dignidad de denunciarlos con firmeza. ¿Por qué? La respuesta es difícil. Pero no para la memoria judía. Desde la Edad Media se insiste en que los judíos tienen la culpa de todo y beben la sangre de los niños. En Egipto tuvo gran éxito un culebrón televisivo donde niños musulmanes eran arrastrados a sótanos para que unos judíos siniestros les extrajeran la sangre de la carótida. Cuando Israel protestó por esta burda incitación al odio, el gobierno del dictador Mubarak contestó que no podía limitar la libertad de expresión…

Los palestinos se han convertido en las víctimas por excelencia, a las que nada se les puede exigir. Los israelíes, en cambio, en los victimarios sangrientos.

¿Qué pasaría si sólo un misil impactase en Londres, París o El Cairo? Turquía, por ejemplo, no demoró en bombardear Siria cuando un proyectil cayó dentro de su frontera. En este año golpearon a Israel centenares de misiles, sin que se valorase la admirable contención de su gobierno. Sí, su contención, porque la mayoría de los ciudadanos exigía que hubiese alguna respuesta para poner fin a la granizada de cohetes que mantenía en vilo a medio país. ¿Esperaba Israel la actuación de los organismos internacionales o de la prensa? Error. Las Naciones Unidas no se demoran en llamar a sesiones de emergencia por la causa palestina, pero jamás condenan un ataque contra Israel. ¿Por qué será? Sí, por las mismas razones que se acusó a los judíos de asesinar a Jesús, de la peste negra, de crímenes rituales, de querer dominar el mundo. En el inconsciente colectivo sigue reptando un gran odio ancestral.

Pregunta: ¿el actual conflicto empezó cuando hace una semana Israel decidió tomar represalias contra un jefe de Hamas o cuando desde hace meses y meses esa organización terrorista mantiene en vilo a centenares de miles de personas con proyectiles de corto, mediano y largo alcance recibidos en gran parte de Irán?

La insistencia en sólo culpar a Israel hará más difícil un arreglo permanente, porque vigoriza a los fundamentalistas. Urge mostrarles que la violencia no los conducirá a borrar del mapa un país o llevar a cabo otro genocidio. Ojalá que la agresión de Hamas contra Israel (también lo fue contra su propio pueblo) no haya sido para desviar la atención de las matanzas que prosiguen en Siria. No sería arriesgada la sospecha de que el reaccionario y teocrático Irán, para desviar la atención de su aliado Al Assad, haya ordenado a Hamas abrir el frente sur. Y, en ese caso, no sería arriesgado suponer que pronto Hezbollah abriría el frente norte desde el Líbano. Bastaría cualquier incidente para encender la chispa. Total, la culpa siempre la tendrá Israel.

Por ahora corresponde celebrar el cese del fuego. Debería ser continuado por una confiable supervisión internacional que ponga fin al desvío de los cuantiosos fondos que llegan a Gaza. Esos fondos son para el bienestar del pueblo, no para fabricar, comprar y disparar misiles contra Israel.

Conferencias destacadas

Pilar Rahola cita a Julián Schvindlerman en La Vanguardia (España)

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Y sin embargo…
Por Pilar Rahola
La Vanguardia (España) – 17/11/2012

http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121117/54354570986/pilar-rahola-y-sin-embargo.html

Me temo que pasará otra vez… El ministro de Defensa ha movilizado a sus 75.000 reservistas, es decir, a padres, hijos, comerciantes, empresarios, maestros, médicos, cualquier persona que pueda luchar. Y pongo esta acotación porque siempre se intenta deshumanizar al Tsahal, sin recordar que cualquier ciudadano con la edad suficiente es un soldado en aquel país. Hoy, por tanto, miles de familias tienen el corazón en un puño, el miedo en el alma y su vida puede torcerse de manera trágica. Sin embargo, pasará otra vez… Si como es previsible, la violencia se recrudece, volveremos a vivir el día de la marmota, ese que empieza con el relato de la maldad intrínseca de Israel. Porque en este día eterno, sólo existe un verdugo.

Por ejemplo, pasará otra vez que dirán que Israel ataca sin sentido, lo cual destapará, como decía Julián Schvindlerman, un ingenioso invento: unos cohetes iraníes que ve Israel pero no ve nadie más en el mundo. Porque antes que ahora han caído más de 8.000 misiles en suelo israelí desde el 2005, más de 800 este año, y últimamente el promedio ha llegado a cinco cohetes por día. Ello ha implicado el pánico de más de un millón de personas que han tenido que ir a los refugios varias veces al día, aparte de heridos graves y muertos. Y los últimos cohetes han llegado a Tel Aviv. Pero nadie lo ha visto, la ONU no se ha escandalizado y nuestros progres no han protestado. Y durante meses, día a día, los cohetes han ido atacando el suelo de Israel. ¿Nos imaginamos un solo cohete en Barcelona? Pero que ataquen a Israel con tecnología iraní, desde posiciones cercanas, poniendo en peligro vidas y patrimonio, parece que es muy normal. Así que pasará otra vez, que no diremos nada de esos miles de cohetes pero al primer tanque israelí hablaremos de ocupación, de violencia y de horror. Y también pasará que se hablará de niños, porque siempre hay judíos malvados que matan niños. Ya pasaba en la Edad Media. Y sin embargo, creo que recordar que en Israel también hay niños, que sufren, tienen pánico, resultan heridos, mueren, pero son como los cohetes de Hamas, invisibles. Y claro, si no se ven los cohetes palestinos, ni los niños israelíes, sólo quedan los malos. Y pasará otra vez que parecerá que sólo hay unas pobres víctimas palestinas abandonadas a su suerte y un país imperialista que las masacra. Y sin embargo, Israel lucha en todos los flancos, rodeado de enemigos que le hostigan en el norte, le atacan en el sur y le odian en todas partes. Y encima, las primaveras árabes traen otoños islamistas. Pero pasará otra vez que todos sabrán quién es el malo, cuál es la solución y dónde está el dolor. Y sin embargo, este es el conflicto más complejo del mundo y el dolor está muy repartido. Pasará, pues, otra vez y muchos sabrán que Israel es un verdugo y los demás unas víctimas. Y sin embargo, estos que lo sabrán todo no sabrán nada.

Televisivas

Voice of America News – VOA (TV de Estados Unidos) – 16/11/12

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Programa: Foro Interamericano
Conducción: Patricia Dalmasy
Canal: Voice of América (TV de Estados Unidos)
Fecha: 16/11/2012
Tema: La situación política en la Argentina

Panelistas:Desde Washington: Héctor Schamis, profesor de la Universidad Georgetown
Desde Buenos Aires: Francisco Resnicoff, analista del CIPPEC
Desde Buenos Aires: Julián Schvindlerman, analista político internacional

El video no esta disponible. Disculpe las molestias.

Infobae, Infobae - 2012

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Porque Hamas confronta a Israel – 16/11/12

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Desde que Israel abandonara en el 2005 los veintiún asentamientos en Gaza y retirara por la fuerza a alrededor de nueve mil colonos, la ocupación israelí de esa franja territorial ha terminado. Aún cuando Israel controla las fronteras aéreas, marítimas y territoriales de Gaza- con el propósito de evitar el ingreso de armas- hay allí una situación de autogobierno. En el 2006 el Movimiento de Resistencia Islámico, más conocido como Hamas, ganó elecciones legislativas y al año siguiente expulsó a las fuerzas de Fatah (leales al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas) que todavía permanecían y pasó a gobernar exclusivamente la franja y a sus 1.6 millones de habitantes.

Tanto antes como después de la retirada unilateral, miles de morteros, cohetes y misiles fueron disparados contra el estado de Israel desde Gaza, culminando en una respuesta militar importante a fines del 2008 bajo el nombre operación Plomo Fundido. En los años que se sucedieron Hamas mayormente evitó atacar a Israel, aunque toleró que otras agrupaciones violentas -salafistas y jihadistas- lo hicieran. Hamas llevó esta situación al extremo y terminó precipitando una nueva represalia israelí, ahora bajo el nombre Pilar de Defensa.

Varias consideraciones pudieron haber influido para que Hamas buscara una nueva confrontación con Israel en este momento: a) dar respuesta al desafío de legitimidad creado por las demás agrupaciones radicales en su incesante agobio bélico contra los israelíes; b) impedir que el gobierno egipcio destruyese los túneles clandestinos que conectan el desierto del Sinaí con Gaza, pues en tiempos de contienda el Cairo no podría mostrarse del lado de Jerusalem; c) indicar a la Autoridad Palestina -la que pretende lograr el reconocimiento como estado soberano en las Naciones Unidas a fin de mes- que Gaza es independiente del poder político de Cisjordania, d) responder a la acción israelí del mes pasado en Sudán, cuando su fuerza aérea, según Jartum ha denunciado, hizo trizas una fábrica de armas aparentemente iraníes y destinadas a Gaza, y e) simplemente ser fiel a su razón de ser: en el Pacto de Alá, su Carta Constitutiva, Hamas afirma “Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile”.

La confrontación actual ocurre en un contexto muy diferente al del 2008/9. El Medio Oriente ha sido transformado significativamente por las revueltas árabes, las que provocaron cambios de régimen en Túnez, Libia, Yemen y Egipto, han sumido a Siria en una sangrienta guerra civil y han desestabilizado al Líbano. En Jordania días atrás por primera vez las calles fueron copadas por manifestantes que pidieron destronar el rey. Con una población palestina de alrededor del 60%, los acontecimientos en Gaza tendrán un impacto apreciable en una monarquía hoy inestable. La Autoridad Palestina podría decidir acelerar su plan de declaración de independencia unilateral con apoyo de la ONU pues no querrá ser vista como socia de Israel mientras Gaza arde. La situación se hará sentir también en Qatar (cuyo emir acaba de viajar a Gaza, marcando la primera visita de un líder extranjero a la franja desde que Hamas gobierna) y en Turquía, cuyo gobierno islámico busca recuperar la influencia regional de tiempos pasados y se ha convertido en un auspiciante político de Hamas.

Pero será sobre Egipto donde los ojos del mundo se posarán con mayor ansiedad, en virtud de que el país más poblado del mundo árabe es ahora gobernado por los Hermanos Musulmanes, grupo fundamentalista al que Hamas está hermanado ideológicamente. El presidente Mohammed Morsi ha enviado una delegación a Gaza y ha retirado a su embajador de Tel-Aviv, medidas que podrían ser simbólicas pour la gallerie o que podrían anunciar una orientación distinta. Finalmente, Israel sabe que su respuesta militar está siendo observada por Irán y Hezbollah, y en consecuencia deberá afirmar su capacidad disuasiva mediante una actitud implacable con Hamas.

En el Medio Oriente las cosas nunca han sido simples. Los últimos acontecimientos no son una excepción a ello.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Los cohetes invisibles de Hamás – 14/11/12

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Los ingenieros iraníes, proveedores militares de Hamas, y los técnicos de este movimiento integrista, parecen haber logrado construir algo tecnológicamente imposible: un cohete que es sólo visible para los israelíes e invisible para el resto del mundo.

Durante este 2012, fueron lanzados desde la Franja de Gaza alrededor de ochocientos cohetes sin que la comunidad internacional emitiera protesta alguna. Ni los editores del New York Times, ni Amnesty International, ni Mario Vargas Llosa ni las Naciones Unidas parecieron haber notado que cayeron, en promedio, más de setenta y cinco cohetes al mes en suelo israelí en lo que va del año. Sencillamente parecen no haberlos visto surcar los aires y aterrizar en Israel ante una población traumatizada que cuenta con quince segundos para hallar refugio desde que suena la alarma que anuncia la caída del misil si uno se encuentra en Sderot, o con los más generosos sesenta segundos si uno está en Ashkelon.

Desde la retirada unilateral israelí de Gaza en 2005 y hasta fines del 2008, cuando el ejército israelí respondió militarmente con la operación Plomo Fundido, 6.300 cohetes habían sido disparados desde Gaza hacia Israel. Si partimos desde 2001, al poco de iniciada la intifada Al-Aqsa, habían aterrizado en Israel más de 10.000. Pero fue sólo cuando Jerusalem respondió que el mundo notó los cohetes. Y, como es usual, protestó, gritó, condenó. Así es que ahora vamos de nuevo. ¿Será solamente cuestión de tiempo? ¿O de azar? ¿Habrá que esperar a que un misil logre sortear las defensas israelíes y caiga sobre una escuela repleta de niños para que Israel responda con fuerza y haya una reacción? Esperemos que no.

Hamas no ha sido la más de las veces el generador de estos ataques. Pero ha hecho la vista gorda ante la iniciativa de otros grupos como la Jihad Islámica Palestina, Jund Ansar Allah y el estrambóticamente denominado Consejo de la Sura de los Luchadores de la Jihad en la Más Amplia Jerusalem (¡!). Estos son más radicales que Hamas, cuya carta constitutiva dice Israel existe y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile». Mejor no leamos las cartas de los demás.

El Movimiento de Resistencia Islámico está en una encrucijada. Es extremista y absolutista y no quiere ser visto como un colaborador del ente sionista al frenar los ataques. Después de todo, flor de reputación se hizo al arrojar maniatados y desde las azoteas de Gaza a los «colaboradores» de Fatah durante la lucha fratricida del 2007. Pero tampoco puede ofender a Egipto, Turquía y Qatar -los nuevos sponsors del integrismo palestino- al permitir que la situación se salga de control. A la vez, un alejamiento completo de su patrón de años recientes, la República Islámica de Irán, puede devenir en una mayor infiltración persa entre las agrupaciones disidentes radicales y el aumento del riesgo de nuevas provocaciones antiisraelíes con propósitos desestabilizadores. Hamas, como tantos otros actores políticos regionales, debe ejercer el oficio del trapecista.

La contención de Israel, por su lado, responde al interés estratégico de no hacer algo que empeore las cosas en sus fronteras calientes. Tanques sirios ingresaron a los Altos del Golán días atrás, lo que no ocurría desde la guerra de 1973. La zona sur del Líbano está dominada por Hezbollah y el país presenció luchas armadas entre bandas sunitas y chiítas, hostiles y leales respectivamente a Damasco. La Hermandad Musulmana, usina ideológica de Hamas, gobierna Egipto. Y sobre todo ello sobrevuela el espectro del programa nuclear de Irán.

Pero si se siguen lanzando cohetes contra Israel, en algún momento Israel responderá nuevamente con una operación militar de envergadura. Entonces sí, esos cohetes perderán su atributo de invisibilidad.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

El problema para Israel es la inestabilidad del mundo Árabe – 09/11/12

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Artículo publicado en La Palabra Israelita (Chile)
Entrevista:

El destacado analista internacional se mostró decepcionado del rumbo que ha tomado la Primavera Árabe y por otro lado estimó que para detener a Irán se deberían tomar medidas diplomáticas y económicas más drásticas.

Decepcionado del rumbo que ha tomado la Primavera Árabe se mostró el analista, escritor y conferencista Julián Schvindlerman, quien abordó con La Palabra Israelita diversos temas de actualidad internacional. Nacido en Buenos Aires en 1969, Schvindlerman posee una licenciatura en administración de la Universidad de Buenos Aires y una Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Hebrea de Jerusalem . Es autor de los libros «Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el estado judío» (Debate, 2010) y «Tierras por Paz, Tierras por Guerra» (Ensayos del Sud, 2002). Ha dictado conferencias en la Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curaçao, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

“La Primavera Árabe tuvo un comienzo auspicioso que al rato se transformó en un desafío geopolítico para Israel. La caída de Mubarak en Egipto fue especialmente traumática pues los sucesores, los Hermanos Musulmanes, han puesto en duda el Acuerdo de Paz con su vecino y tienen una visión religiosa de las cosas. El ascenso de las fuerzas islamistas (es decir, los musulmanes más radicalizados) al poder en otros países ha creado una constelación amenazante para Jerusalem. Aún si ello no derivó en una agresión manifiesta, el clima regional quedó sustancialmente alterado. Las dictaduras árabes han sido tradicionalmente un problema para Israel, ahora la inestabilidad lo es. Como ha dicho Asher Susser de la Universidad de Tel-Aviv, si décadas atrás la fortaleza de los árabes era un desafío para Israel, hoy el nuevo desafío es su debilidad”, señaló.

– Cambiando de tema, ¿existe alguna solución realista y viable para abordar el tema nuclear de Irán que no sea una intervención militar?

“Sí. La aplicación de sanciones robustas, persistentes y de alto impacto sobre el programa nuclear y el régimen, no solamente sobre la economía del país persa. Deben estar respaldadas por la amenaza creíble del uso de la fuerza y por operaciones de sabotaje continuas. En el plano moral, Ahmadinejad debe dejar de ser recibido como invitado de honor en las naciones del orbe y en foros multilaterales, y ser juzgado por incitación al genocidio. Los funcionarios del gobierno ayatollah deben ser declarados personas no gratas en el mundo libre. Empresas europeas, latinoamericanas, asiáticas y otras deben cesar de comerciar con Irán. China y Rusia, desafortunadamente, juegan un papel negativo. Al cabo de diez años de intentos diplomáticos de detener el progreso atómico de Irán, empero, debemos admitir que el camino exclusivamente pacífico, hasta el momento, no ha dado los resultados esperados. La senda militar, si bien preocupante, a mi entender es menos inquietante que la futura realidad de un régimen teocrático radical en posesión de armas de destrucción masiva”.

-¿Las elecciones anticipadas convocada por Netanyahu podrían cambiar en algo el panorama exterior de Israel. ¿De qué forma y en qué escenarios?

“Fundamentalmente en relación a Irán. En el caso de que Jerusalem decidiera emprender una acción militar, necesitará la mayor estabilidad y unión posibles. Para legitimar la decisión y para lidiar con sus consecuencias”.

Judaísmo continental

Respecto del panorama de la vida judía en Sudamérica, Schvindlerman advirtió sobre las consecuencias negativas que ha tenido la política desplegada por el régimen de Hugo Chávez.

“En Venezuela ya se ha sentido ese impacto y ha sido muy negativo. Su comunidad judía ha emigrado en números importantes y la judería local vive en un clima de tensión y aún acoso. Hasta el momento no he visto que otros países, incluso los llamados bolivarianos, hayan importado ese antisemitismo y antisionismo tan típicos del discurso chavista, aunque Bolivia (y obviamente Cuba, donde el fenómeno es anterior) puede ser una excepción. En el resto de América Latina no creo que se vea una relación directa entre el antisionismo y el éxito electoral de Chávez a nivel general. Quizás en los bolsones usuales del extremismo político se manifieste ello, pero dudo que se exprese a nivel regional de manera importante. Otro tema es el desafío del populismo hacia las libertades individuales y grupales. Su expansión seguramente acotará las posibilidades de expresión democrática que la vida judeo-sionista requiere para subsistir”.

-¿Tienen algún rol político-comunicacional las comunidades judías en esta región del mundo o deben dedicarse a su vida social interna?

“En este mundo globalizado e hiperconectado, la idea de que las comunidades puedan dedicarse sólo a su vida social interna es impracticable. Creo que ellas deben abrazar con entusiasmo un papel político y comunicacional, no sólo en tiempos de crisis, sino y especialmente, en tiempos de tranquilidad. Es en esos tiempos en los que la audiencia está más receptiva a escuchar posturas diferentes a las regularmente plasmadas en los discursos nacionales. En tiempos de crisis, las emociones tienden a tapar a las razones, y eso hace, entre otras cosas, que la defensa de una causa sea más complicada. Además hay un acuerdo moral tácito entre Jerusalem y la Diáspora. Así como el estado judío es una suerte de garante permanente de la seguridad diaspórica, Israel debe poder contar con el apoyo de las comunidades judías del mundo en su momento de necesidad”.

Página Siete (Bolivia)

Página Siete (Bolivia)

Por Julián Schvindlerman

  

Los cohetes invisibles de Hamás – 09/11/12

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Los ingenieros iraníes, proveedores militares de Hamas, y los técnicos de este movimiento integrista parecen haber logrado construir algo tecnológicamente imposible: un cohete que es sólo visible para los israelíes e invisible para el resto del mundo.

Durante este 2012, fueron lanzados desde la Franja de Gaza alrededor de ochocientos cohetes sin que la comunidad internacional emitiera protesta alguna. Ni los editores del New York Times, ni Amnesty International, ni Mario Vargas Llosa ni las Naciones Unidas parecieron haber notado que cayeron, en promedio, más de setenta y cinco cohetes al mes en suelo israelí en lo que va del año. Sencillamente parecen no haberlos visto surcar los aires y aterrizar en Israel ante una población traumatizada que cuenta con quince segundos para hallar refugio desde que suena la alarma que anuncia la caída del misil si uno se encuentra en Sderot, o con los más generosos sesenta segundos si uno está en Ashkelon.

Desde la retirada unilateral israelí de Gaza en 2005 y hasta fines del 2008, cuando el ejército israelí respondió militarmente con la operación Plomo Fundido, 6.300 cohetes habían sido disparados desde Gaza hacia Israel. Si partimos desde 2001, al poco de iniciada la intifada Al-Aqsa, habían aterrizado en Israel más de 10.000. Pero fue sólo cuando Jerusalem respondió que el mundo notó los cohetes. Y, como es usual, protestó, gritó, condenó. Así es que ahora vamos de nuevo. ¿Será solamente cuestión de tiempo? ¿O de azar? ¿Habrá que esperar a que un misil logre sortear las defensas israelíes y caiga sobre una escuela repleta de niños para que Israel responda con fuerza y haya una reacción? Esperemos que no.

Hamas no ha sido la más de las veces el generador de estos ataques. Pero ha hecho la vista gorda ante la iniciativa de otros grupos como la Jihad Islámica Palestina, Jund Ansar Allah y el estrambóticamente denominado Consejo de la Sura de los Luchadores de la Jihad en la Más Amplia Jerusalem (¡!). Estos son más radicales que Hamas, cuya carta constitutiva dice “Israel existe y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile”. Mejor no leamos las cartas de los demás.

El Movimiento de Resistencia Islámico está en una encrucijada. Es extremista y absolutista y no quiere ser visto como un colaborador del ente sionista al frenar los ataques. Después de todo, flor de reputación se hizo al arrojar maniatados y desde las azoteas de Gaza a los “colaboradores” de Fatah durante la lucha fratricida del 2007. Pero tampoco puede ofender a Egipto, Turquía y Qatar -los nuevos auspiciadores del integrismo palestino- al permitir que la situación se salga de control.

La contención de Israel, por su lado, responde al interés estratégico de no hacer algo que empeore las cosas en sus fronteras calientes. Tanques sirios ingresaron a los Altos del Golán días atrás, lo que no ocurría desde la guerra de 1973. La zona sur del Líbano está dominada por Hezbollah y el país presenció luchas armadas entre bandas sunitas y chiítas, hostiles y leales respectivamente a Damasco. La Hermandad Musulmana, usina ideológica de Hamas, gobierna Egipto. Y sobre todo ello sobrevuela el espectro del programa nuclear de Irán.

Pero si se siguen lanzando cohetes contra Israel, en algún momento Israel responderá nuevamente con una operación militar de envergadura. Entonces sí, esos cohetes perderán su atributo de invisibilidad.

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Por Julián Schvindlerman

  

El voto Judío en las elecciones de EE.UU. – 09/11/12

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Barack Obama resultó reelecto con el 50% del voto popular, contra un 48% que cosechó Mitt Romney, pero triunfó fuertemente en la cantidad de electores: 303 propios contra 206 de su contrincante.

Obtuvo el apoyo del 93% de los afroamericanos, del 55% de las mujeres, del 60% de los jóvenes y del 71% de los hispanos. El republicano reunió el 60% de los votos de la población blanca, la que refleja la tradición anglosajona protestante de la nación. Obama arrasó en los estados más afectados por el Huracán Sandy y ganó en los estados zigzagueantes de Ohio, Colorado, Virginia y Florida.

Un dato curioso: desde Franklin D. Roosevelt en 1940, un presidente estadounidense no ganaba una reelección con una tasa de desempleo tan alta (7.9%).

En este cuadro, ¿cómo ha sido el voto de la comunidad judía?

Hay poco más de seis millones de judíos en los Estados Unidos, constituyendo la concentración más grande de judíos fuera de Israel. Aún así, representan apenas el 2% de la población total del país y no todos ellos son mayores de dieciocho años. Pero viven principalmente en los diez estados más cruciales para la provisión de electores, los que ofrecen 244 electores sobre los 270 totales necesarios para ganar la elección.

Los judíos tradicionalmente han tenido una elevada participación electoral, posicionándose en la cúspide en términos comparativos a otras minorías. En las elecciones del 2008, por ejemplo, votó el 67% de los hispanos, el 78% de los afroamericanos y el 96% de los judíos.

En estas elecciones, aproximadamente el 69% de los judíos votó por Obama y el 30% por Romney. Si bien la brecha es enorme, merecen realizarse algunas observaciones. Los judíos norteamericanos son fervientemente demócratas. Conforme el profesor Mitchell Bard ha indicado, desde 1916 han votado en promedio alrededor del 71% a favor del Partido Demócrata y alrededor del 24% a favor del Partido Republicano. De hecho, una única vez en toda la historia electoral del país ganó el voto judío un republicano por sobre un demócrata: en 1920 cuando Warren Harding obtuvo el 43% frente al 38% del voto judío que recibió Eugene Debs. Entre los republicanos, Ronald Reagan se ubicó dignamente al alcanzar el 39% de apoyo de la comunidad judía, en 1980. Pero fueron demócratas quienes triunfaron de manera colosal en esa minoría: Bill Clinton reunió el 80% del voto judío en 1992 y Barack Obama el 78% en el 2008.

El 69% obtenido por Obama en estas elecciones, si bien es un guarismo importante, refleja no obstante un declive. Bard señala tres cosas. En primer lugar, está por debajo del índice histórico del 71%. En segundo lugar, se ubica nueve puntos debajo del apoyo que recibió de la comunidad judía en las elecciones anteriores. En tercer lugar, es el porcentaje de apoyo más bajo para un demócrata desde los tiempos de Jimmy Carter. Romney perdió el voto judío ante Obama, pero cosechó un porcentaje mayor que la media histórica de respaldo judío a los candidatos republicanos.

Los judíos de Estados Unidos son mayormente progresistas. Y el conservadurismo del Partido Republicano en temas económicos y sociales -aborto, eutanasia, seguridad médica, inmigración, empleos- les espanta. Este partido político suele ser más favorable a Israel que el Partido Demócrata y el hecho de que aún así sea éste último quien recibe consistentemente la lealtad casi incondicional de la comunidad hebrea sugiere que los asuntos domésticos más que la política exterior, aún la referida a Israel, son más determinantes para ellos en las contiendas electorales.

Finalmente, podemos apreciar una correlación relativa entre el voto judío y el voto general; pero con diferencias. Encuestas de enero del 2009 mostraban que Obama tenía el apoyo del 66% de la población y el 83% de apoyo de los judíos. Encuestas de enero del 2011 mostraron un desencanto en ambos niveles: apenas el 41% de la población general y el 54% de los judíos respaldaron a Obama. El presidente leyó los números y cambió en los últimos casi dos años de su gestión. Los resultados electorales presentes -fue votado por el 50% de la población total y por el 69% de la población judía- sugieren que logró seducir parcialmente al electorado general, pero exitosamente a los judíos.