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Pilar Rahola cita a Julián Schvindlerman en La Vanguardia (España)

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Y sin embargo…
Por Pilar Rahola
La Vanguardia (España) – 17/11/2012

http://www.lavanguardia.com/opinion/articulos/20121117/54354570986/pilar-rahola-y-sin-embargo.html

Me temo que pasará otra vez… El ministro de Defensa ha movilizado a sus 75.000 reservistas, es decir, a padres, hijos, comerciantes, empresarios, maestros, médicos, cualquier persona que pueda luchar. Y pongo esta acotación porque siempre se intenta deshumanizar al Tsahal, sin recordar que cualquier ciudadano con la edad suficiente es un soldado en aquel país. Hoy, por tanto, miles de familias tienen el corazón en un puño, el miedo en el alma y su vida puede torcerse de manera trágica. Sin embargo, pasará otra vez… Si como es previsible, la violencia se recrudece, volveremos a vivir el día de la marmota, ese que empieza con el relato de la maldad intrínseca de Israel. Porque en este día eterno, sólo existe un verdugo.

Por ejemplo, pasará otra vez que dirán que Israel ataca sin sentido, lo cual destapará, como decía Julián Schvindlerman, un ingenioso invento: unos cohetes iraníes que ve Israel pero no ve nadie más en el mundo. Porque antes que ahora han caído más de 8.000 misiles en suelo israelí desde el 2005, más de 800 este año, y últimamente el promedio ha llegado a cinco cohetes por día. Ello ha implicado el pánico de más de un millón de personas que han tenido que ir a los refugios varias veces al día, aparte de heridos graves y muertos. Y los últimos cohetes han llegado a Tel Aviv. Pero nadie lo ha visto, la ONU no se ha escandalizado y nuestros progres no han protestado. Y durante meses, día a día, los cohetes han ido atacando el suelo de Israel. ¿Nos imaginamos un solo cohete en Barcelona? Pero que ataquen a Israel con tecnología iraní, desde posiciones cercanas, poniendo en peligro vidas y patrimonio, parece que es muy normal. Así que pasará otra vez, que no diremos nada de esos miles de cohetes pero al primer tanque israelí hablaremos de ocupación, de violencia y de horror. Y también pasará que se hablará de niños, porque siempre hay judíos malvados que matan niños. Ya pasaba en la Edad Media. Y sin embargo, creo que recordar que en Israel también hay niños, que sufren, tienen pánico, resultan heridos, mueren, pero son como los cohetes de Hamas, invisibles. Y claro, si no se ven los cohetes palestinos, ni los niños israelíes, sólo quedan los malos. Y pasará otra vez que parecerá que sólo hay unas pobres víctimas palestinas abandonadas a su suerte y un país imperialista que las masacra. Y sin embargo, Israel lucha en todos los flancos, rodeado de enemigos que le hostigan en el norte, le atacan en el sur y le odian en todas partes. Y encima, las primaveras árabes traen otoños islamistas. Pero pasará otra vez que todos sabrán quién es el malo, cuál es la solución y dónde está el dolor. Y sin embargo, este es el conflicto más complejo del mundo y el dolor está muy repartido. Pasará, pues, otra vez y muchos sabrán que Israel es un verdugo y los demás unas víctimas. Y sin embargo, estos que lo sabrán todo no sabrán nada.

Televisivas

Voice of America News – VOA (TV de Estados Unidos) – 16/11/12

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Programa: Foro Interamericano
Conducción: Patricia Dalmasy
Canal: Voice of América (TV de Estados Unidos)
Fecha: 16/11/2012
Tema: La situación política en la Argentina

Panelistas:Desde Washington: Héctor Schamis, profesor de la Universidad Georgetown
Desde Buenos Aires: Francisco Resnicoff, analista del CIPPEC
Desde Buenos Aires: Julián Schvindlerman, analista político internacional

El video no esta disponible. Disculpe las molestias.

Infobae, Infobae - 2012

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Porque Hamas confronta a Israel – 16/11/12

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Desde que Israel abandonara en el 2005 los veintiún asentamientos en Gaza y retirara por la fuerza a alrededor de nueve mil colonos, la ocupación israelí de esa franja territorial ha terminado. Aún cuando Israel controla las fronteras aéreas, marítimas y territoriales de Gaza- con el propósito de evitar el ingreso de armas- hay allí una situación de autogobierno. En el 2006 el Movimiento de Resistencia Islámico, más conocido como Hamas, ganó elecciones legislativas y al año siguiente expulsó a las fuerzas de Fatah (leales al presidente de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas) que todavía permanecían y pasó a gobernar exclusivamente la franja y a sus 1.6 millones de habitantes.

Tanto antes como después de la retirada unilateral, miles de morteros, cohetes y misiles fueron disparados contra el estado de Israel desde Gaza, culminando en una respuesta militar importante a fines del 2008 bajo el nombre operación Plomo Fundido. En los años que se sucedieron Hamas mayormente evitó atacar a Israel, aunque toleró que otras agrupaciones violentas -salafistas y jihadistas- lo hicieran. Hamas llevó esta situación al extremo y terminó precipitando una nueva represalia israelí, ahora bajo el nombre Pilar de Defensa.

Varias consideraciones pudieron haber influido para que Hamas buscara una nueva confrontación con Israel en este momento: a) dar respuesta al desafío de legitimidad creado por las demás agrupaciones radicales en su incesante agobio bélico contra los israelíes; b) impedir que el gobierno egipcio destruyese los túneles clandestinos que conectan el desierto del Sinaí con Gaza, pues en tiempos de contienda el Cairo no podría mostrarse del lado de Jerusalem; c) indicar a la Autoridad Palestina -la que pretende lograr el reconocimiento como estado soberano en las Naciones Unidas a fin de mes- que Gaza es independiente del poder político de Cisjordania, d) responder a la acción israelí del mes pasado en Sudán, cuando su fuerza aérea, según Jartum ha denunciado, hizo trizas una fábrica de armas aparentemente iraníes y destinadas a Gaza, y e) simplemente ser fiel a su razón de ser: en el Pacto de Alá, su Carta Constitutiva, Hamas afirma “Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile”.

La confrontación actual ocurre en un contexto muy diferente al del 2008/9. El Medio Oriente ha sido transformado significativamente por las revueltas árabes, las que provocaron cambios de régimen en Túnez, Libia, Yemen y Egipto, han sumido a Siria en una sangrienta guerra civil y han desestabilizado al Líbano. En Jordania días atrás por primera vez las calles fueron copadas por manifestantes que pidieron destronar el rey. Con una población palestina de alrededor del 60%, los acontecimientos en Gaza tendrán un impacto apreciable en una monarquía hoy inestable. La Autoridad Palestina podría decidir acelerar su plan de declaración de independencia unilateral con apoyo de la ONU pues no querrá ser vista como socia de Israel mientras Gaza arde. La situación se hará sentir también en Qatar (cuyo emir acaba de viajar a Gaza, marcando la primera visita de un líder extranjero a la franja desde que Hamas gobierna) y en Turquía, cuyo gobierno islámico busca recuperar la influencia regional de tiempos pasados y se ha convertido en un auspiciante político de Hamas.

Pero será sobre Egipto donde los ojos del mundo se posarán con mayor ansiedad, en virtud de que el país más poblado del mundo árabe es ahora gobernado por los Hermanos Musulmanes, grupo fundamentalista al que Hamas está hermanado ideológicamente. El presidente Mohammed Morsi ha enviado una delegación a Gaza y ha retirado a su embajador de Tel-Aviv, medidas que podrían ser simbólicas pour la gallerie o que podrían anunciar una orientación distinta. Finalmente, Israel sabe que su respuesta militar está siendo observada por Irán y Hezbollah, y en consecuencia deberá afirmar su capacidad disuasiva mediante una actitud implacable con Hamas.

En el Medio Oriente las cosas nunca han sido simples. Los últimos acontecimientos no son una excepción a ello.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Los cohetes invisibles de Hamás – 14/11/12

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Los ingenieros iraníes, proveedores militares de Hamas, y los técnicos de este movimiento integrista, parecen haber logrado construir algo tecnológicamente imposible: un cohete que es sólo visible para los israelíes e invisible para el resto del mundo.

Durante este 2012, fueron lanzados desde la Franja de Gaza alrededor de ochocientos cohetes sin que la comunidad internacional emitiera protesta alguna. Ni los editores del New York Times, ni Amnesty International, ni Mario Vargas Llosa ni las Naciones Unidas parecieron haber notado que cayeron, en promedio, más de setenta y cinco cohetes al mes en suelo israelí en lo que va del año. Sencillamente parecen no haberlos visto surcar los aires y aterrizar en Israel ante una población traumatizada que cuenta con quince segundos para hallar refugio desde que suena la alarma que anuncia la caída del misil si uno se encuentra en Sderot, o con los más generosos sesenta segundos si uno está en Ashkelon.

Desde la retirada unilateral israelí de Gaza en 2005 y hasta fines del 2008, cuando el ejército israelí respondió militarmente con la operación Plomo Fundido, 6.300 cohetes habían sido disparados desde Gaza hacia Israel. Si partimos desde 2001, al poco de iniciada la intifada Al-Aqsa, habían aterrizado en Israel más de 10.000. Pero fue sólo cuando Jerusalem respondió que el mundo notó los cohetes. Y, como es usual, protestó, gritó, condenó. Así es que ahora vamos de nuevo. ¿Será solamente cuestión de tiempo? ¿O de azar? ¿Habrá que esperar a que un misil logre sortear las defensas israelíes y caiga sobre una escuela repleta de niños para que Israel responda con fuerza y haya una reacción? Esperemos que no.

Hamas no ha sido la más de las veces el generador de estos ataques. Pero ha hecho la vista gorda ante la iniciativa de otros grupos como la Jihad Islámica Palestina, Jund Ansar Allah y el estrambóticamente denominado Consejo de la Sura de los Luchadores de la Jihad en la Más Amplia Jerusalem (¡!). Estos son más radicales que Hamas, cuya carta constitutiva dice Israel existe y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile». Mejor no leamos las cartas de los demás.

El Movimiento de Resistencia Islámico está en una encrucijada. Es extremista y absolutista y no quiere ser visto como un colaborador del ente sionista al frenar los ataques. Después de todo, flor de reputación se hizo al arrojar maniatados y desde las azoteas de Gaza a los «colaboradores» de Fatah durante la lucha fratricida del 2007. Pero tampoco puede ofender a Egipto, Turquía y Qatar -los nuevos sponsors del integrismo palestino- al permitir que la situación se salga de control. A la vez, un alejamiento completo de su patrón de años recientes, la República Islámica de Irán, puede devenir en una mayor infiltración persa entre las agrupaciones disidentes radicales y el aumento del riesgo de nuevas provocaciones antiisraelíes con propósitos desestabilizadores. Hamas, como tantos otros actores políticos regionales, debe ejercer el oficio del trapecista.

La contención de Israel, por su lado, responde al interés estratégico de no hacer algo que empeore las cosas en sus fronteras calientes. Tanques sirios ingresaron a los Altos del Golán días atrás, lo que no ocurría desde la guerra de 1973. La zona sur del Líbano está dominada por Hezbollah y el país presenció luchas armadas entre bandas sunitas y chiítas, hostiles y leales respectivamente a Damasco. La Hermandad Musulmana, usina ideológica de Hamas, gobierna Egipto. Y sobre todo ello sobrevuela el espectro del programa nuclear de Irán.

Pero si se siguen lanzando cohetes contra Israel, en algún momento Israel responderá nuevamente con una operación militar de envergadura. Entonces sí, esos cohetes perderán su atributo de invisibilidad.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

El problema para Israel es la inestabilidad del mundo Árabe – 09/11/12

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Artículo publicado en La Palabra Israelita (Chile)
Entrevista:

El destacado analista internacional se mostró decepcionado del rumbo que ha tomado la Primavera Árabe y por otro lado estimó que para detener a Irán se deberían tomar medidas diplomáticas y económicas más drásticas.

Decepcionado del rumbo que ha tomado la Primavera Árabe se mostró el analista, escritor y conferencista Julián Schvindlerman, quien abordó con La Palabra Israelita diversos temas de actualidad internacional. Nacido en Buenos Aires en 1969, Schvindlerman posee una licenciatura en administración de la Universidad de Buenos Aires y una Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Hebrea de Jerusalem . Es autor de los libros «Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el estado judío» (Debate, 2010) y «Tierras por Paz, Tierras por Guerra» (Ensayos del Sud, 2002). Ha dictado conferencias en la Argentina, Aruba, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Curaçao, Ecuador, El Salvador, Guatemala, México, Panamá, Perú, Uruguay y Venezuela.

“La Primavera Árabe tuvo un comienzo auspicioso que al rato se transformó en un desafío geopolítico para Israel. La caída de Mubarak en Egipto fue especialmente traumática pues los sucesores, los Hermanos Musulmanes, han puesto en duda el Acuerdo de Paz con su vecino y tienen una visión religiosa de las cosas. El ascenso de las fuerzas islamistas (es decir, los musulmanes más radicalizados) al poder en otros países ha creado una constelación amenazante para Jerusalem. Aún si ello no derivó en una agresión manifiesta, el clima regional quedó sustancialmente alterado. Las dictaduras árabes han sido tradicionalmente un problema para Israel, ahora la inestabilidad lo es. Como ha dicho Asher Susser de la Universidad de Tel-Aviv, si décadas atrás la fortaleza de los árabes era un desafío para Israel, hoy el nuevo desafío es su debilidad”, señaló.

– Cambiando de tema, ¿existe alguna solución realista y viable para abordar el tema nuclear de Irán que no sea una intervención militar?

“Sí. La aplicación de sanciones robustas, persistentes y de alto impacto sobre el programa nuclear y el régimen, no solamente sobre la economía del país persa. Deben estar respaldadas por la amenaza creíble del uso de la fuerza y por operaciones de sabotaje continuas. En el plano moral, Ahmadinejad debe dejar de ser recibido como invitado de honor en las naciones del orbe y en foros multilaterales, y ser juzgado por incitación al genocidio. Los funcionarios del gobierno ayatollah deben ser declarados personas no gratas en el mundo libre. Empresas europeas, latinoamericanas, asiáticas y otras deben cesar de comerciar con Irán. China y Rusia, desafortunadamente, juegan un papel negativo. Al cabo de diez años de intentos diplomáticos de detener el progreso atómico de Irán, empero, debemos admitir que el camino exclusivamente pacífico, hasta el momento, no ha dado los resultados esperados. La senda militar, si bien preocupante, a mi entender es menos inquietante que la futura realidad de un régimen teocrático radical en posesión de armas de destrucción masiva”.

-¿Las elecciones anticipadas convocada por Netanyahu podrían cambiar en algo el panorama exterior de Israel. ¿De qué forma y en qué escenarios?

“Fundamentalmente en relación a Irán. En el caso de que Jerusalem decidiera emprender una acción militar, necesitará la mayor estabilidad y unión posibles. Para legitimar la decisión y para lidiar con sus consecuencias”.

Judaísmo continental

Respecto del panorama de la vida judía en Sudamérica, Schvindlerman advirtió sobre las consecuencias negativas que ha tenido la política desplegada por el régimen de Hugo Chávez.

“En Venezuela ya se ha sentido ese impacto y ha sido muy negativo. Su comunidad judía ha emigrado en números importantes y la judería local vive en un clima de tensión y aún acoso. Hasta el momento no he visto que otros países, incluso los llamados bolivarianos, hayan importado ese antisemitismo y antisionismo tan típicos del discurso chavista, aunque Bolivia (y obviamente Cuba, donde el fenómeno es anterior) puede ser una excepción. En el resto de América Latina no creo que se vea una relación directa entre el antisionismo y el éxito electoral de Chávez a nivel general. Quizás en los bolsones usuales del extremismo político se manifieste ello, pero dudo que se exprese a nivel regional de manera importante. Otro tema es el desafío del populismo hacia las libertades individuales y grupales. Su expansión seguramente acotará las posibilidades de expresión democrática que la vida judeo-sionista requiere para subsistir”.

-¿Tienen algún rol político-comunicacional las comunidades judías en esta región del mundo o deben dedicarse a su vida social interna?

“En este mundo globalizado e hiperconectado, la idea de que las comunidades puedan dedicarse sólo a su vida social interna es impracticable. Creo que ellas deben abrazar con entusiasmo un papel político y comunicacional, no sólo en tiempos de crisis, sino y especialmente, en tiempos de tranquilidad. Es en esos tiempos en los que la audiencia está más receptiva a escuchar posturas diferentes a las regularmente plasmadas en los discursos nacionales. En tiempos de crisis, las emociones tienden a tapar a las razones, y eso hace, entre otras cosas, que la defensa de una causa sea más complicada. Además hay un acuerdo moral tácito entre Jerusalem y la Diáspora. Así como el estado judío es una suerte de garante permanente de la seguridad diaspórica, Israel debe poder contar con el apoyo de las comunidades judías del mundo en su momento de necesidad”.

Página Siete (Bolivia)

Página Siete (Bolivia)

Por Julián Schvindlerman

  

Los cohetes invisibles de Hamás – 09/11/12

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Los ingenieros iraníes, proveedores militares de Hamas, y los técnicos de este movimiento integrista parecen haber logrado construir algo tecnológicamente imposible: un cohete que es sólo visible para los israelíes e invisible para el resto del mundo.

Durante este 2012, fueron lanzados desde la Franja de Gaza alrededor de ochocientos cohetes sin que la comunidad internacional emitiera protesta alguna. Ni los editores del New York Times, ni Amnesty International, ni Mario Vargas Llosa ni las Naciones Unidas parecieron haber notado que cayeron, en promedio, más de setenta y cinco cohetes al mes en suelo israelí en lo que va del año. Sencillamente parecen no haberlos visto surcar los aires y aterrizar en Israel ante una población traumatizada que cuenta con quince segundos para hallar refugio desde que suena la alarma que anuncia la caída del misil si uno se encuentra en Sderot, o con los más generosos sesenta segundos si uno está en Ashkelon.

Desde la retirada unilateral israelí de Gaza en 2005 y hasta fines del 2008, cuando el ejército israelí respondió militarmente con la operación Plomo Fundido, 6.300 cohetes habían sido disparados desde Gaza hacia Israel. Si partimos desde 2001, al poco de iniciada la intifada Al-Aqsa, habían aterrizado en Israel más de 10.000. Pero fue sólo cuando Jerusalem respondió que el mundo notó los cohetes. Y, como es usual, protestó, gritó, condenó. Así es que ahora vamos de nuevo. ¿Será solamente cuestión de tiempo? ¿O de azar? ¿Habrá que esperar a que un misil logre sortear las defensas israelíes y caiga sobre una escuela repleta de niños para que Israel responda con fuerza y haya una reacción? Esperemos que no.

Hamas no ha sido la más de las veces el generador de estos ataques. Pero ha hecho la vista gorda ante la iniciativa de otros grupos como la Jihad Islámica Palestina, Jund Ansar Allah y el estrambóticamente denominado Consejo de la Sura de los Luchadores de la Jihad en la Más Amplia Jerusalem (¡!). Estos son más radicales que Hamas, cuya carta constitutiva dice “Israel existe y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile”. Mejor no leamos las cartas de los demás.

El Movimiento de Resistencia Islámico está en una encrucijada. Es extremista y absolutista y no quiere ser visto como un colaborador del ente sionista al frenar los ataques. Después de todo, flor de reputación se hizo al arrojar maniatados y desde las azoteas de Gaza a los “colaboradores” de Fatah durante la lucha fratricida del 2007. Pero tampoco puede ofender a Egipto, Turquía y Qatar -los nuevos auspiciadores del integrismo palestino- al permitir que la situación se salga de control.

La contención de Israel, por su lado, responde al interés estratégico de no hacer algo que empeore las cosas en sus fronteras calientes. Tanques sirios ingresaron a los Altos del Golán días atrás, lo que no ocurría desde la guerra de 1973. La zona sur del Líbano está dominada por Hezbollah y el país presenció luchas armadas entre bandas sunitas y chiítas, hostiles y leales respectivamente a Damasco. La Hermandad Musulmana, usina ideológica de Hamas, gobierna Egipto. Y sobre todo ello sobrevuela el espectro del programa nuclear de Irán.

Pero si se siguen lanzando cohetes contra Israel, en algún momento Israel responderá nuevamente con una operación militar de envergadura. Entonces sí, esos cohetes perderán su atributo de invisibilidad.

Infobae, Infobae - 2012

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

El voto Judío en las elecciones de EE.UU. – 09/11/12

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Barack Obama resultó reelecto con el 50% del voto popular, contra un 48% que cosechó Mitt Romney, pero triunfó fuertemente en la cantidad de electores: 303 propios contra 206 de su contrincante.

Obtuvo el apoyo del 93% de los afroamericanos, del 55% de las mujeres, del 60% de los jóvenes y del 71% de los hispanos. El republicano reunió el 60% de los votos de la población blanca, la que refleja la tradición anglosajona protestante de la nación. Obama arrasó en los estados más afectados por el Huracán Sandy y ganó en los estados zigzagueantes de Ohio, Colorado, Virginia y Florida.

Un dato curioso: desde Franklin D. Roosevelt en 1940, un presidente estadounidense no ganaba una reelección con una tasa de desempleo tan alta (7.9%).

En este cuadro, ¿cómo ha sido el voto de la comunidad judía?

Hay poco más de seis millones de judíos en los Estados Unidos, constituyendo la concentración más grande de judíos fuera de Israel. Aún así, representan apenas el 2% de la población total del país y no todos ellos son mayores de dieciocho años. Pero viven principalmente en los diez estados más cruciales para la provisión de electores, los que ofrecen 244 electores sobre los 270 totales necesarios para ganar la elección.

Los judíos tradicionalmente han tenido una elevada participación electoral, posicionándose en la cúspide en términos comparativos a otras minorías. En las elecciones del 2008, por ejemplo, votó el 67% de los hispanos, el 78% de los afroamericanos y el 96% de los judíos.

En estas elecciones, aproximadamente el 69% de los judíos votó por Obama y el 30% por Romney. Si bien la brecha es enorme, merecen realizarse algunas observaciones. Los judíos norteamericanos son fervientemente demócratas. Conforme el profesor Mitchell Bard ha indicado, desde 1916 han votado en promedio alrededor del 71% a favor del Partido Demócrata y alrededor del 24% a favor del Partido Republicano. De hecho, una única vez en toda la historia electoral del país ganó el voto judío un republicano por sobre un demócrata: en 1920 cuando Warren Harding obtuvo el 43% frente al 38% del voto judío que recibió Eugene Debs. Entre los republicanos, Ronald Reagan se ubicó dignamente al alcanzar el 39% de apoyo de la comunidad judía, en 1980. Pero fueron demócratas quienes triunfaron de manera colosal en esa minoría: Bill Clinton reunió el 80% del voto judío en 1992 y Barack Obama el 78% en el 2008.

El 69% obtenido por Obama en estas elecciones, si bien es un guarismo importante, refleja no obstante un declive. Bard señala tres cosas. En primer lugar, está por debajo del índice histórico del 71%. En segundo lugar, se ubica nueve puntos debajo del apoyo que recibió de la comunidad judía en las elecciones anteriores. En tercer lugar, es el porcentaje de apoyo más bajo para un demócrata desde los tiempos de Jimmy Carter. Romney perdió el voto judío ante Obama, pero cosechó un porcentaje mayor que la media histórica de respaldo judío a los candidatos republicanos.

Los judíos de Estados Unidos son mayormente progresistas. Y el conservadurismo del Partido Republicano en temas económicos y sociales -aborto, eutanasia, seguridad médica, inmigración, empleos- les espanta. Este partido político suele ser más favorable a Israel que el Partido Demócrata y el hecho de que aún así sea éste último quien recibe consistentemente la lealtad casi incondicional de la comunidad hebrea sugiere que los asuntos domésticos más que la política exterior, aún la referida a Israel, son más determinantes para ellos en las contiendas electorales.

Finalmente, podemos apreciar una correlación relativa entre el voto judío y el voto general; pero con diferencias. Encuestas de enero del 2009 mostraban que Obama tenía el apoyo del 66% de la población y el 83% de apoyo de los judíos. Encuestas de enero del 2011 mostraron un desencanto en ambos niveles: apenas el 41% de la población general y el 54% de los judíos respaldaron a Obama. El presidente leyó los números y cambió en los últimos casi dos años de su gestión. Los resultados electorales presentes -fue votado por el 50% de la población total y por el 69% de la población judía- sugieren que logró seducir parcialmente al electorado general, pero exitosamente a los judíos.

Compromiso

Compromiso

Por Julián Schvindlerman

  

Israel contra Gaza y Cisjordania – 11/12

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Año 4 – Nro 28

Israel tuvo dos frentes casi simultáneos con el pueblo palestino: una contienda militar con Hamas desde la Franja de Gaza y una contienda diplomática con la Autoridad Palestina asentada en Cisjordania. En rápida sucesión, ambos desafiaron al estado judío.

La situación en la frontera con la Franja de Gaza padecía un deterioro creciente y prolongado. Durante los meses previos al estallido de la guerra, habían sido lanzados contra Israel ochocientos cohetes desde ese territorio controlado por el Movimiento de Resistencia Islámico, Hamas. Desde la retirada unilateral israelí de la Franja en el 2005 y hasta el 2012, unos seis mil cohetes habían sido disparados contra Israel. En la década previa a esta última confrontación, alrededor de diez mil cohetes salieron disparados desde Gaza hacia poblados Israelíes. La situación era intolerable y, sin embargo, los israelíes la toleraron por demasiado tiempo. Finalmente, cayó la gota que colmó el vaso y el ejército respondió.

La fuerza aérea israelí rápidamente destruyó muchos de los depósitos de misiles Fajr de largo alcance. El objetivo militar era especialmente crítico pues estos misiles provistos por Irán llegan a Jerusalem y Tel-Aviv y cubren a la mitad de la población israelí. Removerlos de escena al inicio mismo de la contienda bélica fue estratégicamente sabio.

Hubo un contraste fuerte en la conducta bélica de las partes. Aún cuando hubo muchas incursiones aéreas, dirigidas a los terroristas pero que afectaron también a población civil, Israel hizo el esfuerzo de minimizar las bajas civiles palestinas, esfuerzo que se vio complicado cuando Hamas deliberadamente ubicó a sus militantes y lanzaderas en medio de centros civiles. La agrupación palestina gobernadora de Gaza cometió así dos crímenes de guerra: atacar a población civil (israelí) protegiéndose con población civil (palestina).

Del lado israelí descolló un novedoso elemento de protección de población indefensa. Un sistema de alarmas alerta a la ciudadanía cada vez que un cohete está volando hacia un centro urbano, refugios antibomba fueron construidos y, por sobre todo, un eficiente sistema de defensa antiaérea fue montado. Conocido como Cúpula de Hierro, tuvo un éxito operativo del 85% logrando detener a cuatrocientos veintiún cohetes y misiles palestinos. Si bien su performance fue notable, debe ser comprendido que esa tasa de éxito significa que un 15% de cohetes efectivamente aterriza en Israel. Eso quiere decir que de cada cien misiles lanzados desde Gaza, quince llegarán a destino, poniendo en juego las vidas de los ciudadanos del país.

Al cabo de un tiempo intervino la comunidad internacional, forzando una tregua sobre las partes. Eso privó a Israel de cumplir por completo con sus objetivos militares y dejó al agresor Hamas -y su arsenal- en pie. Como Hamas tiene una agenda genocida, es improbable que ésta haya sido la última confrontación entre las partes.

El gran perdedor, políticamente, empero no se encontraba ni en Jerusalem ni en Gaza, sino en Ramallah. En la misma medida en que Hamas aumentaba su popularidad, la Autoridad Palestina la perdía. En ese contexto, el presidente Mahmoud Abbas dio rienda libre a una iniciativa preexistente y postuló a “Palestina” ante las Naciones Unidas como estado observador no-miembro. La iniciativa prosperó y marcó un triunfo político para un liderazgo palestino superado por los hechos. Si bien la inclusión de Palestina en la ONU generó un gran tumulto periodístico y diplomático, en rigor la movida no creó ningún estado-nación nuevo; apenas significó la elevación del rango protocolar de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) dentro del sistema de la ONU.

Fuera del cosmos de la ONU , Palestina sigue siendo Palestina. Jerusalem está en manos de los israelíes, Gaza bajo el control de un movimiento opositor, los refugiados permanecen en su lugar, la economía de la entidad continúa siendo altamente dependiente de la economía de su vecino y su viabilidad, funcional a las donaciones internacionales. El imperativo de llegar a la paz entre ambos pueblos por medio del diálogo y la conciliación sigue tan vigente como siempre.

Por su parte, la Asamblea General de las Naciones Unidas, que acogió a Palestina con tanto entusiasmo, mostró una vez más su parcialidad anti-israelí al adoptar durante su reunión anual más de veinte resoluciones contra Israel y apenas cuatro contra el resto del mundo combinado. Una selectividad y una desproporción que traicionan los principios constituyentes del propio foro multilateral. Israel es el único estado miembro de la ONU -sobre una constelación de ciento noventa y tres naciones- privado de membresía completa en cualquiera de los grupos regionales del organismo. Tradicionalmente el estado judío ha sufrido marginación y hostigamiento en la ONU , en tanto que la OLP ha sido su niña mimada. Apenas sorprende que Mahmod Abbas haya buscado -y conseguido- rédito político en su seno.

Fatah y Hamas son enemigos históricos. El pasado noviembre, no obstante, la dinámica de su competencia nacionalista precipitó dos amenazas concretas y sucesivas contra la seguridad y la política del estado de Israel.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Escándalo en la BBC – 31/10/12

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Para quienes hemos observado a lo largo de los años la profundamente sesgada cobertura periodística de la British Broadcasting Corporation (BBC) sobre el conflicto palestino-israelí, hace tiempo hemos advertido la putrefacción moral que anida en el corazón de la cultura organizacional de ese prominente medio de comunicación inglés. Si la BBC podía tan desfachatadamente engañar a sus oyentes sobre este tema, nos preguntábamos, ¿no era acaso razonable asumir que los podría engañar sobre cualquier otro? Si mentía sobre Israel, ¿cómo no considerar que mentía sobre otros países también? Este el principal problema que enfrenta la prensa cuando queda expuesta en una incorrección informativa: pierde, por completo, la confianza del público. Pues uno no puede seguir creyéndole en los demás asuntos sobre los que informa cuando su cobertura sobre uno de ellos, uno sabe, es notablemente parcial. Israel fue apenas un epifenómeno en el cosmos de la BBC, una manifestación singular de un fenómeno de tendenciosidad y supresión de la verdad mucho mayor.

Días atrás nos hemos enterado de que -por décadas- uno de sus periodistas estrella abusó de cientos de niñas (y aparentemente también de niños) en los estudios de la BBC, en su casa rodante, en orfanatos, hospitales y otras instituciones que el personaje patrocinaba, sin que sus jefes y colegas de la BBC hicieran algo al respecto. Sus paseos en un Rolls Royce convertible blanco, su melena rubia y larga al viento, fumando grandes habanos, mostrando sus cadenas de oro, vistiendo ropas fluorescentes han hecho de Jimmy Savile una figura excéntrica. Su popularidad durante los años setenta y ochenta fue enorme en tanto DJ de vanguardia y conductor de los programas Top of the Pops» y «Jim´ll Fix it». Detrás de su fama se escondía un depredador sexual. «Era de público conocimiento que Savile llevaba a chicas a su oficina» dijo ahora Jeffrey Collins, un ex asistente suyo en la BBC. Un previo supervisor de una discoteca en la que Savile fue DJ, Dennis Lemmon, aseguró que tenía reputación de «ir por las más jóvenes». Bob Langley, quién cubrió una noticia junto a Savile, afirmó haber visto chicas de «12, 13 y posiblemente 14 años» salir de su casa rodante. ¿Podía la BBC no saber nada al respecto? Difícilmente. De hecho, estaban tan propagados los rumores sobre la conducta sexual de Savile en la industria del entretenimiento que en 1999 se le preguntó en un programa de televisión al respecto. «Allí le pongo las manos arriba a todo lo que puedo» respondió en tono de broma. La audiencia aplaudió. Jimmy Savile falleció el año pasado.

La Policía Metropolitana británica abrió una investigación penal póstuma. Scotland Yard dice estar siguiendo cuatrocientas líneas de pesquisa. Se habla de cientos de víctimas abusadas a lo largo de todo el territorio nacional. Pero esta es sólo una parte del problema. Ella atañe a la conducta sátira de un periodista emblema de la BBC cuya reputación ya está hecha trizas. La otra parte del problema atañe a la propia BBC cuya actitud largamente tolerante de sus delitos aberrantes emerge como uno de los más grandes escándalos de la historia de la prensa británica.

No sólo el comportamiento pasado de la BBC en los lejanos setenta y ochenta está en el tapete, sino su proceder reciente. Pues trascendió que un programa sobre Savile de la propia BBC, un programa que exponía sus transgresiones de pederasta, fue censurado y privado de ser publicado. El director del programa en cuestión, «Newsnight», sostuvo que nadie jerárquico lo presionó para descartar la emisión. Pero periodistas que trabajaron en el exposé dijeron que éste estaba entusiasmado con las revelaciones hasta que abruptamente cambió de postura y les informó que el programa no saldría al aire. ¿Trabó la BBC una investigación periodística? ¿Censuró la BBC a un programa propio? ¿Intentó la BBC privar a su audiencia de saber la verdad sobre este tema? Así parece y en ello radica un escándalo no menor: ya no pecar por la vieja e inadmisible cultura de tolerancia a los abusos sexuales de uno de sus periodistas más encumbrados, sino la falla ética en informar al público inglés sobre una noticia reveladora actual.

Sabemos de este penoso asunto por un documental publicado a inicios de octubre por la cadena competidora de la emisora pública, ITV. La propia BBC no hizo demasiado por informarnos al respecto y, aparentemente, sí hizo mucho por mantenernos en la ignorancia sobre estos graves hechos. Tal como su ídolo mediático de antaño ahora caído en desgracia, también el prestigio institucional de la BBC está cayendo en picada.

Hanan Ashrawi debe estar lamentando ello. Yo no.

La Razón (España)

La Razón (España)

Por Julián Schvindlerman

  

Análisis: Un conflicto sectario – 21/10/12

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¿Se ha convertido el conflicto sirio en una contienda sectaria entre las distintas religiones?

–La puja entre religiones, en especial entre suníes y chiíes, casi siempre está presente en los conflictos del Medio Oriente islámico. Aquí también, pues el clan Asad es alauí que pertenece al chiísmo, mientras que los rebeldes son mayoritariamente suníes. No es coincidencia que una nación chií como Irán apoye al Gobierno y que naciones suníes como Arabia Saudí y Qatar respalden a los rebeldes. La puja sectaria entre chiíes y suníes tiene relación directa con la contienda política entre iraníes por un lado y saudíes y otros países árabes por el otro.

Además del conflicto que ya afecta a todos los grupos religiosos, ¿se puede hablar ya de una «regionalización» de la guerra?

–Efectivamente. Líbano y Turquía ya están implicados. Qatar y Arabia Saudí apoyan a los rebeldes e Irán al Gobierno sirio. El conflicto está regionalizado y con las últimas confrontaciones militares entre Damasco y Ankara las oportunidades de una ampliación son reales.

¿Cómo eran antes de las revueltas las relaciones entre Siria y Turquía?

–Eran muy buenas, hasta el punto de que los líderes y sus familias, Erdogan y Asad, se iban de vacaciones juntos. Pero Turquía, que tenía lazos de cierta cercanía con Irán, comenzó a alejarse de éste y también de su aliado sirio.

¿Qué supone que el Parlamento turco haya abierto la puerta a una posible intervención militar?

La posibilidad de la guerra abierta existe, aunque no parece inmediata. Hasta el momento, Turquía ha respondido con cautela. Pese a que está dando una respuesta militar acotada a los ataques sirios y obtuvo respaldo parlamentario para una acción mayor, aún no ha mostrado señales de convertir la alta tensión en la zona en un guerra directa.