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Por Julián Schvindlerman

  

Implicaciones del atentado en Burgas – 23/07/12

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Publicado en el Semanario Sin Límites (México)
Por Verónica Valenzuela

El atentado que cobró el 18 de Julio la vida a siete turistas hebreos en Burgas, Bulgaria, tendrá implicaciones y no se trata del primer ataque de ese tipo en el orbe, ya se recuerdan los de Tiflis, Georgia y Nueva Delhi, India, así como la frustración de uno en Chipre el fin de semana pasado. Sus perpetradores parecen querer emular el 11-S.

Cuando se van a cumplir diez años del atentado en la Universidad Hebrea de Jerusalén (31 de Julio de 2002), persisten muestras de que entramos a una nueva década de terrorismo.

Para Eduardo Kohn , Director para América Latina de B´nai B´rith Internacional en Uruguay, el hecho de que se sepa que el perpetrador del ataque en el centro cultural y turístico de Burgas (la cuarta ciudad más grande de Bulgaria) es búlgaro “no quiere decir que no sea una célula dormida del terrorismo. La visión de Israelí es acertada en cuanto a que el cerebro de los ataques contra judíos es Irán y ayer era un día muy significativo:18 años del atentado contra AMIA”.

Agregó, a la pregunta de que si se sabía de antemano del ataque y por qué razón no se previno, que “se sabe permanentemente que las comunidades judías vivimos bajo amenaza pero es muy difícil prever toda la imaginación terrorista para crear miedo y asesinar”.

Sobre si estamos en la antesala de otro 11-S dijo: “Es la confirmación de que los que amenazan con terrorismo intentan llevarlo a cabo a toda costa. Hoy Medio Oriente está en llamas vía Siria por lo que la situación mundial está en riesgo de recibir terrorismo en cualquier lugar”.

Finalizó con que “habrá que esperar que se sepa a qué obedeció la célula dormida quien asesino a los turistas. Seguro que Irán va a seguir negando cualquier responsabilidad”. Y fue enfático: “En la medida que los países víctimas del terror reaccionen como corresponde tienen que haber enfrentamientos diplomáticos”.

La B’nai B`rith (Hijos del Pacto) es una organización judía con un sistema de filiales, fundada en Nueva York por Henry Jones y otras 11 personas el 13 de octubre de 1843. Está organizada según el modelo de las logias masónicas.

Se trata de una organización no gubernamental de carácter filantrópico y con profunda orientación hacia los derechos humanos, actualmente con filiales en todo el mundo, y con presencia reconocida por las Naciones Unidas.

La membresía es reservada a los judíos. Fundó la Liga Antidifamación en Estados Unidos. Cuando nació la B’nai B’rith, la comunidad judía de Estados Unidos era aproximadamente de 25,000 hombres, mujeres y niños, inmigrantes de Alemania, Polonia, Bohemia y Austria. Los inmigrantes eran en su mayoría de escasos recursos, hablaban alemán y, naturalmente, no se habían adaptado todavía a las condiciones de vida de la Unión Americana.

La unidad era un gran problema porque los diversos grupos de judíos tenían poco que ver entre ellos. Portugueses y alemanes, polacos, bohemios y austriacos simplemente «no se entendían entre sí».

Las treinta y cuatro sinagogas existentes servían a sus propósitos religiosos, pero los tiempos llamaban a un nuevo tipo de organización y fueron algunos inmigrantes más jóvenes los que hicieron algo al respecto.

Reconociendo la dificultad de unir a las congregaciones, Henry Jones propuso fundar una institución, la cual, basada en las enseñanzas del judaísmo, estaría libre en sus deliberaciones de cualquier posición dogmática o doctrinario y podría unir en un propósito común a todos los judíos.

Tales eran las ideas que animaron a Jones cuando congregó a once amigos, que el 13 de octubre de 1843 fundaron la B’nai B’rith con la misión de «unir a los judíos para promover sus más altos ideales y los de la humanidad». Junto a Jones estaban Isaac Rosenbourg, William Renau, Reuben Rodacher, Henry Kling, Henry Anspacher lsaac Dittenhoefer, Jonas Hecht, Michael Schwab, Hírach Heinemann, Valentine Koon y Samuel Schafer.

El espíritu de la época era de filantropía, pero estos hombres no se limitaron a ella. Los fundadores apartaron la mitad del dinero que recaudaron durante los 3 primeros meses de la existencia de la organización para un fondo de viudas y huérfanos. La primera filial no fue creada hasta algunas semanas más tarde. Mientras tanto, el 21 de Octubre, los fundadores se reunieron nuevamente y en ese momento concretaron la declaración de principios, que luego fue el Preámbulo de la Constitución de la B’nai B’rith.

En 1885 la B’nai B’rith tenía 20 filiales con 2,218 miembros, y fue una organización en marcha dedicada a asistir y unir a los judíos y a la humanidad. B’nai B’rith se ha convertido, de acuerdo con las necesidades de los tiempos actuales, en una organización al servicio del pueblo judío y de la humanidad entera.

B’nai B’rith ha podido efectuar esta transformación sin cambiar nada la idea que fue concebida por los fundadores originales en 1843. La flexibilidad de la B’nai B’rith es tal que puede adaptarse a los cambios históricos sin abandonar o modificar sus principios básicos que forman – hoy como ayer – la plataforma más amplia para judíos de cualquier tendencia religiosa o política.

En opinión de Marcos Peckel , profesor titular de la Facultad de Relaciones Internacionales Universidad Externado de Colombia y columnista internacional de los diarios El Espectador y El País, “las acusaciones a Hezbolá y a Irán (por lo ocurrido en Burgas) son bien fundamentadas por los antecedentes. Primero el atentado contra la AMIA (sede de la comunidad judía) en Argentina en 1994, donde la justicia de ese país ya sindicó al régimen de la República Islámica de entonces y a operativos de Hezbolá. Segundo, los intentos que ha habido en los últimos meses contra diplomáticos israelíes en Bangkok, Dehli y Tiblisi por los cuales han sido detenidos agentes iranies. Tercero, la retórica de amenazas que utilizan tanto el régimen de Irán como Hezbolá contra Israel y los judíos”. .

¿A qué apuntan las investigaciones del caso?

«Es poco lo que se sabe en este momento. El antecedente es un intento similar en Enero en Bulgaria en una estación de ski que fue prevenido por la acción de las autoridades búlgaras. Parece según lo muestra un video que fue un atentado suicida, modus utilizado extensamente por grupos radicales islámicos, incluido Hezbolá, Al Qaeda y otros”.

¿Se dificultan las relaciones Bulgaria-Israel? ¿Cómo?

“No deberían ya que son relaciones muy estrechas y el gobierno búlgaro ha permitido a equipos investigadores de Israel llegar al lugar del atentado y colaborar tanto en la investigación como en el tratamiento a los heridos”.

Cabe recordar que funcionarios del equipo de recuperación de víctimas ZAKA entró en acción para asegurarse de que los israelíes que no resultaron lesionados regresaran a su país

¿Es un recordatorio de que el terrorismo global continúa a 11 años del Martes Negro en Nueva York y Washington?

“Absolutamente. Después de Septiembre 11 ha habido infinidad de atentados e intentos de atentados terroristas, cabe recordar Madrid, Londres, Bali, Casablanca, Israel, Irak, Pakistán, India, etc. etc”.

Por favor hable un poco sobre el conflicto israelí-palestino ¿tiene relación con los hechos en Burgas?

“No creo que el atentado terrorista en Burgas tenga relación alguna con el conflicto palestino-israelí. Es producto de una guerra declarada por Irán, su lacayo Hezbolá y grupos jihadistas y radicales islámicos de distinto tipo contra Israel y el pueblo judío. Con respecto al conflicto palestino-israelí esperemos que algún día se logre la paz entre los dos pueblos con base en la solución de dos estados, Israel y Palestina, reconocimiento mutuo, seguridad, renuncia al terrorismo y colaboración”.

El analista político internacional ubicado en Buenos Aires, Julián Schvindlerman, dijo que “Irán querrá negar su participación para evitar una respuesta militar directa de Israel. Lo mismo vale para Hezbolá, movimiento fundamentalista terrorista creado por Irán en 1982 que opera desde el Líbano. El gobierno de Israel asegura que ambos están detrás del atentado en Bulgaria”.

¿Agrava así una nueva década de terrorismo luego del 11-S en Nueva York y Washington?

“Sin lugar a dudas el ataque en Burgas instala el espectro del terror internacional de lleno en la escena global. Irán y Hezbolá ya lo han practicado en el pasado; por caso en la Argentina donde ayer mismo [18 julio] se conmemoró un nuevo aniversario del ataque contra la AMIA. Pero en meses recientes, ejecutaron atentados -algunos frustrados a tiempo- contra israelíes en Chipre, India, Georgia, Tailandia y Kenya. Con Al Qaeda más contenida, pueden estos actores emerger como una amenaza reemplazante o complementaria, aunque los motivos de Teherán y su títere libanés no son idénticos a los de Al Qaeda”.

¿Por qué hubo tanta tardanza en responder y auxiliar a las víctimas?

“Eso depende de las autoridades búlgaras y seguramente no estén lo suficientemente entrenadas en respuestas de socorro ante actos de terror”.

Se trató de varios minutos.

¿Hay relación entre este atentado y el conflicto árabe-israelí?

“No directamente, aunque si está profundamente relacionado con el conflicto Irán-Israel por el tema nuclear y por la política general hostil de Teherán contra Jerusalem. En el marco de la lucha antiterrorista, Imad Mugnyieh, alto comandante del Hezbollah, fue eliminado años atrás y Hezbollah culpó a Israel por ello y juró venganza. En el marco de las operaciones encubiertas lanzadas contra el programa nuclear de Irán fueron asesinados cinco científicos iraníes en los últimos tres años y varios virus cibernéticos contagiaron el sistema nuclear de Irán. Este ataque se enmarca en estos contextos. Puede ser una respuesta de Irán a estos hechos, o simplemente ser parte de su política violenta contra Israel”.

El experto argentino concluyó que, racionalmente hablando, los perpetradote no ganan nada. “Matar civiles indefensos es aberrante moralmente e inútil políticamente la más de las veces. Pero, lamentablemente, los terroristas y quienes los apoyan ven las cosas de otro modo. Irán y Hezbolá pueden estar dando una señal al mundo entero de que si Irán fuese atacado por su ambición nuclear ilegal, entonces el caos se sucedería”.

Los turistas hebreos acababan de aterrizar en el aeropuerto de Sarafavo Burgas en un vuelo procedente de Tel Aviv y abordaban tres autobuses para viajar al Globus Hotel en la ciudad. Los camiones aún estaban en la terminal al momento de la explosión de uno de ellos.

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí estableció un equipo especial para monitorear la situación.

Un analista en cuestiones militares, Ron Ben-Yishai , dijo que hubo advertencias sobre un ataque similar en Burgas hace dos meses. Pero, en enero, el Times de Israel informó que el Ministerio de Asuntos Exteriores israelí fue advertido de posibles amenazas terroristas contra israelíes que planeaban viajar a Bulgaria. Me parece necesario y urgente preparar a las nuevas generaciones hacia un futuro distinto. La economía crecerá si admitimos al turista.

La Nación (Argentina)

La Nación (Argentina)

Por Julián Schvindlerman

  

Un país vulnerable al terrorismo, en la periferia de la Unión Europea – 19/07/12

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Muchos israelíes veranean en las costas búlgaras, muy próximas a Medio Oriente

Por Julieta Nassau | LA NACION

Para los 150 turistas israelíes que ayer al mediodía se embarcaron desde Tel Aviv hacia Burgas, ese viaje no representaba ningún peligro. Bulgaria, un país occidentalizado desde el fin de la Guerra Fría, era para ellos sinónimo de populares balnearios a orillas del Mar Negro. Nunca pensaron que una bomba iba a estallar en el colectivo que transportaría a 47 de ellos hacia Costa de Oro y mataría, por lo menos, a ocho pasajeros.

Pero algunas señales precedieron la tragedia de ayer. A comienzos de enero, el diario israelí Haaretz publicó una fuerte advertencia del Ministerio de Transporte local sobre la posibilidad de que un atentado contra israelíes ocurriese en Bulgaria. Poco antes, un paquete sospechoso había sido hallado en un colectivo que transportaba turistas israelíes de Turquía a Bulgaria

No obstante, las advertencias no fueron suficientes para evitar que ayer la sorpresa viajara alrededor del mundo junto con una pregunta: ¿por qué Bulgaria?

«Los grupos terroristas buscan lugares fáciles para golpear. A su vez, Bulgaria es una nación europea vecina de Turquía, lo que la ubica próxima al más amplio Medio Oriente. Asimismo, muchos israelíes veranean allí en esta época del año», señaló a LA NACION Julián Schvindlerman, analista especializado en Medio Oriente.

A esas especulaciones, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, les puso un nombre: Irán. Sin pruebas concretas, echó mano de dos argumentos para denunciar a su mayor enemigo. En primer lugar, señaló la coincidencia del ataque de ayer con el 18° aniversario del atentado contra la AMIA. Además, recordó que en los últimos meses hubo intentos de atentados contra israelíes en otros puntos turísticos. Israel apunta al régimen iraní y al grupo terrorista Hezbollah por esos episodios.

«Es muy temprano para concluir quién estuvo detrás del atentado. Por ahora, sólo se puede decir que Irán es el mayor sospechoso, aunque no hay que descartar a Al-Qaeda. La organización intentó apuntar contra israelíes antes, como en Kenia, en 2002», indicó desde Israel el analista Meir Javedanfar.

Occidentalización

El fin de la Guerra Fría marcó también el final de cinco décadas de dominio comunista en este país del sudeste europeo. Ya sin el amparo soviético, la Bulgaria democrática, bajo la Constitución de 1991, comenzó a fortalecer sus lazos al oeste de sus fronteras. Estados Unidos y sus socios europeos de la OTAN se convirtieron en sus principales aliados.

Desde 1989, Washington buscó «apadrinar» a Bulgaria y a otras naciones del este europeo, para garantizar su «occidentalización» con apoyo financiero.

En 2006, esa asistencia se complementó con el Acuerdo de Cooperación en Defensa, a partir del cual Estados Unidos tiene acceso a «instalaciones militares conjuntas» en Bulgaria: dos bases aéreas, un centro de entrenamiento y un centro de logística, que le permiten a Washington una proximidad geográfica a Medio Oriente.

Paralelamente, Bulgaria ingresó en la OTAN en 2004 y, cuatro años más tarde, creó la Agencia Estatal para la Seguridad Nacional.

También apostó al ingreso en la Unión Europea, que consiguió en 2007. No obstante, no pertenece a la eurozona ni forma parte del acuerdo de libre circulación, aunque pretende hacerlo el próximo semestre.

Para Walter Reich, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad George Washington y ex director del Museo Memorial del Holocausto de Estados Unidos, las relaciones preferenciales de Bulgaria con Occidente no influyen en la elección de su país como blanco.

«Los responsables tenían la información de que un grupo de turistas israelíes estaban viajando en un colectivo -que es un objetivo ideal para una bomba- en Bulgaria. En este caso, tuvo la oportunidad de llevarlo a cabo ahí, pero pudo haber sido en cualquier otro país», especuló desde Washington.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Siria: otro fracaso diplomático de Kofi Annan – 11/07/12

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El régimen sirio ha masacrado a más de diez mil personas, ha arrestado a alrededor de doscientas mil, ha ubicado minas en zonas fronterizas para dañar a fugitivos de la represión, ha atacado campos de refugiados en países vecinos, ha torturado niños y ha negado tratamiento médico a heridos, entre otras barbaridades, y aún así logró permanecer en el poder por casi un año y medio. Durante este lapso de tiempo, lejos de considerarlo parte del problema, la ONU pareció ponderarlo como parte de la solución a la crisis que él mismo creó y salvajemente perpetuó.

En marzo último, la Liga Árabe y la ONU convocaron al ghanés Kofi Annan a mediar ante el régimen sirio. Como un ex secretario-general de las Naciones Unidas y receptor del Premio Nobel de la Paz, su designación sedujo a muchos. Pero una mirada más cuidadosa mostraba que su récord como oficial de la ONU y mediador era poco impresionante e incluso, calamitoso. No sorprende que su plan terminara descarrilando.

Cuando él era jefe del Departamento de Operaciones de Paz de la ONU, acontecieron dos enormes matanzas completamente evitables. En 1994, Annan fue advertido por el comandante de las fuerzas de mantenimiento de la paz en Ruanda, el general Romeo Dallaire, sobre la propagación por el país de armamento que sería usado para cometer una sangría y solicitó autorización para confiscarlo. Annan desconsideró la información y negó el pedido. Tiempo después, milicias hutus atacaron a la minoría de los tutsis. El genocidio ocasionó alrededor de ochocientas mil víctimas. En 1995, el departamento que dirigía Annan tenía la misión de proteger el enclave de Srebrenica, una de las seis zonas declaradas seguras» por la ONU. Éstas eran habitadas por musulmanes bosnios y estaban rodeadas de serbios. Cuando estos últimos comenzaron su ataque, las tropas de la ONU no intervinieron. Para cuando los serbios se retiraron, ocho mil bosnios yacían muertos.

Dos años más tarde, en 1997, Kofi Annan fue promovido al cargo máximo en la estructura de la ONU. Bajo su mandato (1997-2006) otra crisis humanitaria fenomenal tuvo lugar. En 2003, en Darfur, la población negra local se levantó contra el gobierno árabe de Sudán. El régimen de Jartum armó y respaldó a las notorias milicias Janjawed que acosaron a la población negra con una brutalidad tal que en unos años lograron matar a alrededor de doscientas mil personas y exiliar a cerca de dos millones, sin que la ONU pudiera hacer algo al respecto. Annan a su vez fue responsable de implementar el programa «petróleo-por -alimentos» diseñado en 1996 para dar ayuda humanitaria al pueblo iraquí a la luz de las sanciones internacionales que caían sobre el régimen de Saddam Hussein. El programa tuvo vigencia hasta la caída del líder iraquí en el 2003, período en el cual Saddam abusó de ese proyecto humanitario ante las narices del secretario-general, utilizó dinero allí generado para recompensar a familiares de terroristas suicidas palestinos, comprar armas y darse gustos lujosos. Su hijo, Kojo Annan, se vio implicado en una polémica cuando trascendió que la compañía suiza para la que trabajaba fue contratada por la secretaría-general para realizar tareas de inspección (bien remuneradas) en el país árabe.

Annan también participó en una misión a Damasco en el 2006, luego del cese de las hostilidades entre el ejército israelí y el movimiento Hezbollah en el Líbano. Bashar al-Assad prometió al diplomático de la ONU que no permitiría que llegara armamento de Siria al Líbano. La promesa fue incumplida. En la actualidad se estima que, desde entonces, esa agrupación patrocinada por Irán ha duplicado su arsenal de cohetes y misiles. Finalmente, llamado a intervenir en la crisis siria, Annan presentó un plan de seis puntos que fue inicialmente aceptado, luego sólo parcialmente implementado para después ser completamente abusado por el gobierno de Damasco. Su propuesta contenía elementos positivos pero falló en no pedir por la salida de Bashar al-Assad, ni por un juicio eventual contra su persona, ni ofrecer un esquema de transición del poder. Que China, Rusia e Irán hayan aplaudido el plan lo dijo todo. Al fin de cuentas, los observadores internacionales fueron retirados, incapaces siquiera de protegerse a ellos mismos.

Quizás no era realista esperar que Annan resolviese el pandemonio en Siria. Pero sus antecedentes poco estelares debían haber elevado alertas sobre las consecuencias de sus gestiones. Los ciudadanos sirios acaban de probar el saber amargo de sus fabulosas ideas diplomáticas.

Esta columna es una versión adaptada de una original publicada en Página Siete (Bolivia)

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Por Julián Schvindlerman

  

Roma e Jerusalém: Na perspectiva de un mestre – 07/12

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Publicado en Jornal Universidade Ciência e Fé (Brasil)
Por Antonio Carlos Coelho

Há uma longa história de conflitos ainda a ser superada. As relações entre a Igreja Católica, Israel e o povo judeu melhoram muito, principalmente após o Concílio Vaticano II, mas restam resquícios a serem superados. Será preciso mais do que um diálogo religioso. É sobre este assunto que Julian Schvindlerman, autor de “ROMA Y JERUSALEM: la política vaticana hacia el estado judio”, editado pela Debate (Argentina), falou recentemente em Curitiba. Julian veio a Curitiba com o apoio do Fundo Comunitário da Comunidade Israelita do Paraná. Conversou com estudantes e professores da Universidade Positivo e, também, com os membros da comunidade judaica do Paraná.

Julian é licenciado em administração pela Universidade de Buenos Aires e mestre em Ciências Sociais pela Universidade Hebraica de Jerusalém. Ensina no Centro de Estudos de Religião, Estado e Sociedade do Seminário Rabínico Latino-americano Marshall T. Meyer, em Buenos Aires. É colunista do periódico Comunidades e da Rádio Jai. Além de Roma y Jerusalem escreveu “Tierras por Paz, Tierras por Guerra” (Ensayos del Sud: 2002), assim como os ensaios, “Introducción al Nuevo Antisemitismo” (Edição Bnai Brith 2010) e “El Otro Eje del Mal: antinorteamericanismo, antiisraelismo y antisemitismo” (Milá: 2004).

Conversei com Julian antes da sua conferência no Centro Israelita do Paraná. Foi uma conversa rápida para um assunto tão longo e complexo. Impressiona a imparcialidade de Julian. Fala com isenção de um tema polêmico e que envolve profundamente o sentimento judaico.

Comecei perguntando sobre o quanto o diálogo religioso entre o judaísmo e o catolicismo tinha contribuído para melhor entendimento entre os dois povos. O professor respondeu que muito havia contribuído. Que o Concílio Vaticano II deu um passo gigantesco para a aproximação de judeus e cristãos no mundo. No entanto, só o diálogo estabelecido com base na religião, nos textos comuns aos dois grupos – a Bíblia – no rever a questão da Shoá – nos pedidos de perdão da Igreja pelos séculos de perseguição e preconceito – não abrangiam a totalidade do diálogo.

Para dialogar com judeus é preciso reconhecer que judaísmo é mais do que uma religião. A identidade judaica não é fragmentada. Contempla o conceito de nação, de terra e de fé num único Deus. E é com o judaísmo, em sua integralidade, que o diálogo deve ser realizado.

Professor Julian chama a atenção pelos 45 anos que separam a criação do novo Estado de Israel do reconhecimento oficial pelo Vaticano, marcado pela instalação da embaixada do Vaticano em Israel. Recorda de que a Igreja já havia passado pela experiência de não possuir um estado independente, o que só foi possível após o Acordo de Laterano, em 1929. Portanto, uma experiência que poderia ter sensibilizado a Igreja aos objetivos judaicos. No entanto, segundo Julian, a Igreja, antes de reconhecer a criação do Estado de Israel considerou considerar as possíveis reações do mundo islâmico. Nos países árabes existem comunidades cristãs de diversas denominações que poderiam sofrer com tal reconhecimento. O reconhecimento só foi efetivado após o Acordo de Oslo, em setembro de 1993 e, também, quando Israel passou a ser atacada por mísseis do Iraque, na Guerra do Golfo. Estes dois fatos teriam dado uma abertura para que o Vaticano – um estado com preocupações políticas, como qualquer outro- reconhecesse o Estado de Israel.

Julian lembra que sempre houve um diálogo diplomático entre os dois estados. Prova disso é a excelente convivência entre Israel e as comunidades católicas no país. As propriedades são respeitadas, não há agressões aos cristãos, por parte dos judeus, em Israel, bem como as datas religiosas são guardadas pelos católicos e cristãos orientais com respeito. Milhares de cristãos visitam Israel todos os anos e jamais sofreram qualquer tipo de embaraço por parte das autoridades ou por parte da população judaica. Há em Israel um grande número de escolas e instituições religiosas que funcionam regularmente. Muitas delas foram estabelecidas há muitos séculos no país.

Para Julian Schvindlerman, o grande complicador dessas relações não se situa no âmbito da diplomacia de estados. Estas relações são tratadas como em qualquer outra situação política. A dificuldade está mais no âmbito religioso e moral do que no político. O Vaticano, por ser um estado católico, onde o Papa é o seu soberano, possui uma carga de compromissos de ordem moral. Torna-se extremamente difícil separar as questões políticas, próprias de um estado soberano, das questões de ordem moral. Isto ocorre também com o povo judeu. É um povo que nasceu e foi desenhado por uma ética monoteísta que serve de base ao mundo ocidental. Isto impõe ao judeu uma carga de responsabilidade imensa e que lhe é cobrada a cada ação, mesmo que esta seja em favor de sua defesa e sobrevivência. Isto, muitas vezes, não lhe permitida, dado ao forte sentimento antissemita – hoje chamado de antissionismo – que persiste no mundo.

Julian, em sua conferência, bem como em seu livro, fez uma retrospectiva das relações entre judeus e católicos. Destacou o papel dos últimos dois papas nas relações judaico-católicas e Vaticano – Israel. Chamou a atenção aos gestos positivos do Papa João XXIII durante o Concílio Vaticano II. Valorizou a fidelidade – que caracterizou, também, como algo pessoal – do Papa João Paulo II na relação com judeus, aos erros da história, aos perdidos na Shoá. Lembrou as posições de Bento XVI, sempre coerentes com os atos de seu antecessor no trato com o judaísmo.

Julian, não deixou de lembrar o controverso silêncio do Papa Pio XII em relação à perseguição e morte dos judeus durante o nazismo. A questão não está bem clara, afirma o professor. Como, também, não se pode, ainda, afirmar ter sido Pio XII o autor da ordem para abertura dos conventos com fins de oferecer proteção aos judeus. Sabe-se que o fato aconteceu, todavia, não está esclarecido se por ordem do Papa ou se foi uma iniciativa dos religiosos. Este é um ponto da história não resolvido entre o Vaticano e o povo judeu e que causa reflexos nas relações em a Igreja, o Estado de Israel e o povo judeu.

Compromiso

Compromiso

Por Julián Schvindlerman

  

¡Las mujeres Saudíes al poder!… En Hofuf al menos – 07/12

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Año 4 – Nro 24

En las recientes Olimpíadas de Londres del año corriente, las mujeres saudíes marcaron un récord cuando dos de ellas pudieron participar, por primera vez en la historia del reinado, en representación de Arabia Saudita. Con condiciones, claro: ellas no podían relacionarse con hombres, debían estar acompañadas por un guardián varón y debían vestir modestamente e incluso debían cubrir sus cabellos con una prenda similar a un velo. En la propia Casa de Saúd, al mismo tiempo y sin embargo, el gobierno continuó prohibiendo a sus ciudadanas mujeres practicar deportes. Conforme reportó Human Rights Watch, las escuelas oficiales no ofrecen clases de educación física para las niñas, sus 153 clubes deportivos patrocinados por el gobierno son exclusivamente para hombres, su Comité Olímpico Nacional y sus 29 federaciones deportivas no tienen secciones femeninas ni organizan campeonatos para mujeres.

Pero un largo camino se ha recorrido desde apenas una década atrás, cuando la opresión de la mujer en el reino saudita alcanzó una dimensión horrible. En el 2002, en la Meca, la policía religiosa impidió a más de una docena de niñas huir de una escuela en llamas debido a que en el desorden de la fuga no tenían puestas sus abayas y velos; todas ellas murieron quemadas. El criterio ortodoxo oficial básicamente postula que, una vez salidas del jardín de infantes, las niñas y futuras mujeres sólo deben interactuar con hombres en el marco del hogar. Entre las restricciones que padecen, ellas no pueden casarse, ni manejar, ni mostrarse en público, ni viajar al extranjero, ni visitar un médico, sin la autorización de un familiar masculino. En ocasiones, supermercados contrataron empleadas mujeres pero debieron despedirlas ante la presión del sector conservador. Cuando en julio del 2011 algunas mujeres osaron desafiar la prohibición de sentarse al volante, fueron condenadas a diez latigazos y sólo el perdón personal del rey las salvó del cruel castigo.

En los años noventa, el Consejo Supremo de Sabios Religiosos determinó que el lugar de la mujer era en la casa y que sólo debía salir en caso de necesidad, pero hubo desde entonces algunos cambios importantes, no obstante. Han sido electas a la cámara de comercio y se les prometió el derecho al voto a partir del 2015, se les ha permitido permanecer solas en hoteles y trabajar en tiendas de ropa íntima femenina. Se espera que en las joyerías y los negocios que venden abayas los vendedores varones sean próximamente reemplazados por mujeres.

Siguiendo con las reformas, el gobierno decidió construir una ciudad destinada solamente a mujeres trabajadoras en Hofuf, ubicada hacia el este del país. Se estima que unas cinco mil mujeres hallarán empleo allí en las industrias farmacéutica, alimenticia y textil. Seguirán sujetas a las estrictas normas religiosas que imperan en la nación y conforme a los códigos que reinan dentro de las casas, pero podrán tener oficio propio y recibir un salario por ello. “¿Un paso adelante o un paso atrás? ¿Una particular perversión de un sistema retrógado por la necesidad de mano de obra (seguramente más barata) o un gesto de tímida afirmación femenina?” preguntaba el diario El País de España ante la noticia.

Arabia Saudita tiene una población de 28 millones de personas, de las cuales el 45% son mujeres. Según ha informado el New York Times, el 57% de ellas tiene títulos universitarios y sin embargo las mujeres representan apenas el 15% de la fuerza laboral del país. El 60% de las que obtuvieron doctorados no tiene empleo. Ha sido un acto de justicia darles acceso a la educación universitaria, pero educarlas para luego confinarlas a las tareas domésticas no ha sido una política nacional sensata.

Si la ciudad-feminista cerca de Hofuf será parte de la solución, o un agravamiento del problema, sólo el tiempo lo dirá. Pero la exclusión como alternativa a la integración de la mujer en la sociedad no luce ser lo correcto. Un mega-gueto para mujeres trabajadoras podrá tener sentido relativo dentro de la cultura ultraconservadora de Arabia Saudita, pero tal noción en la aldea global que es nuestro mundo en los inicios del siglo XXI acarrea una resonancia moral repugnante.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Ahmadinejad el humanista – 27/06/12

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Prácticamente todos los encuentros de las Naciones Unidas tienen siempre un momento John Lennon repleto de invocaciones elevadas y apelaciones al bien común. Con sólo mirar los objetivos proclamados en la última Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable, conocida simplemente como Río+20, vemos que ella no fue una excepción: reducir la pobreza, avanzar la equidad social, asegurar protección medioambiental. Usualmente, los asistentes honran la consigna y dan sentidos discursos siguiendo esa línea loable, especialmente los políticos, para quienes no siempre (no digo nunca) estos temas no son tan prioritarios como lo son para la sociedad civil activamente involucrada en estos asuntos aún fuera del marco de estas reuniones globales.

El presidente de Irán, Mahmmoud Ahmadinejad, actuó su papel a la perfección, alternando el rol del humanista, el ecologista, el pacifista, el sociólogo y el historiador con gran descaro y eficiente soltura. En una sucesión de tediosas reflexiones que provocan mareo, saltó de hacerse el Jacques Cousteau («nadie tiene el derecho de destruir el medioambiente, el cual pertenece a todos») a Madre Teresa de Calcuta («creemos que el ser humano es, en esencia, monoteísta, buscador de justicia, equilibrado y que desea amor y belleza»), a Theodor Roosevelt («debemos valorar los sacrificios, valorar los esfuerzos como principios esenciales de la humanidad, sólo así podrá seguir desarrollándose la humanidad») a Jorge Bucay («la felicidad de unos no debe estar en contra de la felicidad de otros»). Por momentos adoptó un tono más severo, al pontificar a la Noam Chomsky que «la división cada vez más amplia entre el Norte y el Sur y varias crisis y preocupaciones… son todas resultado del orden y sistema actuales que dominan al mundo». Pero no pudo evitar ser él mismo al despotricar contra las «guerras globales tales como aquellas en Corea y Vietnam y las guerras de los sionistas contra Palestina y naciones regionales, el Líbano y Gaza, así como la guerra que Saddam lanzó contra Irán, las guerras de la OTAN contra Afganistán e Irak, África y los Balcanes y otras partes del mundo».

Ahmadinejad ya había ensayado estas parábolas verbales cuando arribó a América Latina a comienzos de este año. En Nicaragua dijo que Irán puja por establecer «la solidaridad y la justicia en el mundo». En Cuba fustigó al capitalismo al que «ya le falta lógica, recurre a las armas para matar y destruir». Pero fue en Venezuela donde exhibió su prosa más florida al defender su programa nuclear así: «la bomba no es más que la bomba de la libertad de los pueblos y nosotros amamos a todos los pueblos… nuestra arma es la lógica, son los valores humanos; nuestra arma es el amor, el cariño, la amistad…».

El pseudo Dalai Lama iraní fue recibido en Río de Jainero por una manifestación de judíos, gays y activistas de derechos humanos opuestos a su presencia. A pesar de su mensaje de amor universal, varias naciones boicotearon su discurso, entre ellas Canadá, Israel, los Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y la Unión Europea. Su preocupación por el medioambiente no le acreditó una reunión oficial con la presidenta del Brasil, Dilma Rouseff, quién rechazó el pedido del iraní agregando al repudio mostrado por el alcalde de la cidade maravilhosa Eduardo Paes, quién eligió no asistir a la inauguración de una réplica de las columnas de Persépolis, obsequiadas a Brasilia por Teherán. La suya no fue una gira especialmente exitosa. La influencia diplomática iraní en América Latina sigue restringida al núcleo bolivariano: Caracas, La Paz, Managua, La Habana y Quito. Es solamente en esas tierras latinas donde Ahmadinejad puede ser recibido a los abrazos, realizar anuncios extravagantes sobre aviones no tripulados y protestar contra el «imperio». Por el momento al menos, el resto de la región -Buenos Aires y Montevideo inquietan un poco- permanece inmune a los cantos de sirena persas.

Con todo, se nota una excesiva frivolidad en el trato mundial conferido al presidente de Irán. Por razones formales la ONU debe invitarlo a sus eventos y, ávido de explotar la plataforma global, Ahmadinejad saca provecho a cada oportunidad. De esta forma, solemos verlo en las sesiones anuales de la Asamblea General en Nueva York, o en la última Conferencia de las Naciones Unidas contra el Racismo y la Xenofobia en Ginebra, e incluso invitado a discursar en la Universidad de Columbia. Es reconfortante ver a algunos países expresar su rechazo a su persona mediante el abandono de las salas en las que él expone su fanatismo, pero sigue siendo lamentable ver a muchas otras democracias permanecer en esos mismos recintos. Para un negador del Holocausto, un invocador a un genocidio, un dictador, un patrocinador de terrorismo y un embaucador serial de la AIEA, la recepción internacional que le es dada no está nada mal.

Ahmadinejad y el régimen de Teherán son un problema para la paz, la estabilidad y la seguridad global. Es perturbador advertir que -sea por simpatía ideológica, oportunismo político o falta de temeridad colectiva- él y su gobierno continúen recorriendo el planeta con total impunidad.

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Ahmadinejad el humanista – 27/06/2012

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Prácticamente todos los encuentros de las Naciones Unidas tienen siempre un momento John Lennon repleto de invocaciones elevadas y apelaciones al bien común. Con sólo mirar los objetivos proclamados en la última Conferencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sustentable, conocida simplemente como Río+20, vemos que ella no fue una excepción: reducir la pobreza, avanzar la equidad social, asegurar protección medioambiental. Usualmente, los asistentes honran la consigna y dan sentidos discursos siguiendo esa línea loable, especialmente los políticos, para quienes no siempre (no digo nunca) estos temas no son tan prioritarios como lo son para la sociedad civil activamente involucrada en estos asuntos aún fuera del marco de estas reuniones globales.

El presidente de Irán, Mahmmoud Ahmadinejad, actuó su papel a la perfección, alternando el rol del humanista, el ecologista, el pacifista, el sociólogo y el historiador con gran descaro y eficiente soltura. En una sucesión de tediosas reflexiones que provocan mareo, saltó de hacerse el Jacques Cousteau (nadie tiene el derecho de destruir el medioambiente, el cual pertenece a todos») a Madre Teresa de Calcuta («creemos que el ser humano es, en esencia, monoteísta, buscador de justicia, equilibrado y que desea amor y belleza»), a Theodor Roosevelt («debemos valorar los sacrificios, valorar los esfuerzos como principios esenciales de la humanidad, sólo así podrá seguir desarrollándose la humanidad») a Jorge Bucay («la felicidad de unos no debe estar en contra de la felicidad de otros»). Por momentos adoptó un tono más severo, al pontificar a la Noam Chomsky que «la división cada vez más amplia entre el Norte y el Sur y varias crisis y preocupaciones… son todas resultado del orden y sistema actuales que dominan al mundo». Pero no pudo evitar ser él mismo al despotricar contra las «guerras globales tales como aquellas en Corea y Vietnam y las guerras de los sionistas contra Palestina y naciones regionales, el Líbano y Gaza, así como la guerra que Saddam lanzó contra Irán, las guerras de la OTAN contra Afganistán e Irak, África y los Balcanes y otras partes del mundo».

Ahmadinejad ya había ensayado estas parábolas verbales cuando arribó a América Latina a comienzos de este año. En Nicaragua dijo que Irán puja por establecer «la solidaridad y la justicia en el mundo». En Cuba fustigó al capitalismo al que «ya le falta lógica, recurre a las armas para matar y destruir». Pero fue en Venezuela donde exhibió su prosa más florida al defender su programa nuclear así: «la bomba no es más que la bomba de la libertad de los pueblos y nosotros amamos a todos los pueblos… nuestra arma es la lógica, son los valores humanos; nuestra arma es el amor, el cariño, la amistad…».

El pseudo Dalai Lama iraní fue recibido en Río de Jainero por una manifestación de judíos, gays y activistas de derechos humanos opuestos a su presencia. A pesar de su mensaje de amor universal, varias naciones boicotearon su discurso, entre ellas Canadá, Israel, los Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y la Unión Europea. Su preocupación por el medioambiente no le acreditó una reunión oficial con la presidenta del Brasil, Dilma Rouseff, quién rechazó el pedido del iraní agregando al repudio mostrado por el alcalde de la cidade maravilhosa Eduardo Paes, quién eligió no asistir a la inauguración de una réplica de las columnas de Persépolis, obsequiadas a Brasilia por Teherán. La suya no fue una gira especialmente exitosa. La influencia diplomática iraní en América Latina sigue restringida al núcleo bolivariano: Caracas, La Paz, Managua, La Habana y Quito. Es solamente en esas tierras latinas donde Ahmadinejad puede ser recibido a los abrazos, realizar anuncios extravagantes sobre aviones no tripulados y protestar contra el «imperio». Por el momento al menos, el resto de la región -Buenos Aires y Montevideo inquietan un poco- permanece inmune a los cantos de sirena persas.

Con todo, se nota una excesiva frivolidad en el trato mundial conferido al presidente de Irán. Por razones formales la ONU debe invitarlo a sus eventos y, ávido de explotar la plataforma global, Ahmadinejad saca provecho a cada oportunidad. De esta forma, solemos verlo en las sesiones anuales de la Asamblea General en Nueva York, o en la última Conferencia de las Naciones Unidas contra el Racismo y la Xenofobia en Ginebra, e incluso invitado a discursar en la Universidad de Columbia. Es reconfortante ver a algunos países expresar su rechazo a su persona mediante el abandono de las salas en las que él expone su fanatismo, pero sigue siendo lamentable ver a muchas otras democracias permanecer en esos mismos recintos. Para un negador del Holocausto, un invocador a un genocidio, un dictador, un patrocinador de terrorismo y un embaucador serial de la AIEA, la recepción internacional que le es dada no está nada mal.

Ahmadinejad y el régimen de Teherán son un problema para la paz, la estabilidad y la seguridad global. Es perturbador advertir que -sea por simpatía ideológica, oportunismo político o falta de temeridad colectiva- él y su gobierno continúen recorriendo el planeta con total impunidad.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Vaticano e Israel – 18/06/12

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Por Aroldo Murá

Jornal Indústria e Comércio (Curitiba) – 18/6/12

http://www.icnews.com.br/2012.06.18/colunistas/aroldo-mura/com-documentos-ducci-desmente-acusacoes-de-veja/

As relações entre o Vaticano e Israel foi o tema da conferência de Julian Schvindlerman na sede do Centro Israelita do Paraná no último dia 14. Com isenção, Julian apresentou a complexidade das relações diplomáticas entre o Estado Papal e Israel.

O diálogo diplomático entre esses dois países se apresenta sempre surpreendente. Agrada a uns, desagrada a outros. Se por um lado se conduz por regras normais da diplomacia moderna, por outro, se confunde com uma história nada exemplar das relações entre catolicismo e judaísmo.

O Vaticano é um estado com interesses próprios. Deve tratar assuntos, principalmente em regiões de conflitos entre povos e religiões diferentes, com um cuidado cirúrgico. Deve evitar retaliações às frágeis comunidades cristãs nessas regiões. E é com este cuidado que trata as questões com Israel, apesar de que em Israel, ao contrário de outros países da região, não há indicativos do êxodo de cristãos.

Pesam nas relações diplomáticas com Israel a falta de clareza quanto ao vínculo de Pio XII com o nazismo e a demora do Vaticano em reconhecer oficialmente o Estado de Israel. Só em 1994, quarenta e cinco anos após a criação do Estado de Israel, houve o reconhecimento oficial e a instalação da sede diplomática. Embora, o Vaticano, na condição de observador na ONU, foi favorável a criação de um estado judaico na histórica terra de Israel.

Julian é professor no Seminário Rabínico Latino Americano Marshall T. Meyer. É, também, autor de vários livros, entre eles “Roma y Jerusalem – la política vaticana hacia el estado judío”, publicado pela Editora Debate em 2010. É um especialista em relações internacionais. Escreve para diversos jornais da Argentina e de Israel.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Egipto y aquellos años locos – 13/06/12

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Hubo un tiempo en que la relación política entre Egipto e Israel era una certeza relativa. Entre ambos existía una Paz Fría que regulaba la relación bilateral. Así era llamada por la ausencia de calidez en el lazo. El presidente que la firmó, Anwar Sadat, fue asesinado por ello y su sucesor, Hosni Mubarak, decidió preservar el legado pero reducir el trato al mínimo indispensable. El Cairo mantenía la calma en la frontera con el estado judío, reprimía al islamismo local, mediaba entre israelíes y palestinos y era un socio razonablemente confiable de Washington. A la vez, Mubarak evitaba visitar Israel (lo hizo una sola vez en sus tres décadas de gobierno cuando, presionado por los Estados Unidos, asistió al funeral de Yitzjak Rabin), lanzaba campañas diplomáticas hostiles a los intereses de Jerusalem en el foro de la ONU, pujaba por desnuclearizar a su vecino, desincentivaba el intercambio económico, científico y cultural y creaba una atmósfera violentamente antisionista y antijudía en su país. Mientras que la película “La lista de Schindler” era prohibida, se permitía la propagación de una canción popular que ganaba fama con el título “Amo a Amr Mussa y odio a Israel”. Mientras que las mujeres egipcias no gozaban de grandes derechos, se permitía la creación de la Asociación de Mujeres para Combatir al Sionismo. La prensa era censurada si cuestionaba al gobierno de El Cairo, pero las críticas -y las difamaciones- contra Israel eran toleradas y, de hecho, promovidas. Esos eran los buenos tiempos de la relación bilateral.

Hoy el estatus de la relación está en duda. Como consecuencia de las revueltas, Mubarak fue depuesto, juzgado y condenado a cadena perpetua. El Acuerdo de Camp David fue cuestionado por las principales fuerzas políticas del país. El Sinaí es un caos. El gasoducto que traslada gas a Israel es regularmente atacado. Jerusalem comenzó a construir una barrera de seguridad en su frontera con Egipto y reactivó una división del ejército responsable de proteger ese límite. Si Egipto desapareciese definitivamente como socio de Israel, un pilar de la estabilidad bilateral y regional se iría con él. Históricamente, al saberse rodeados de enemistad vecinal árabe, los líderes israelíes buscaron forjar alianzas con países musulmanes no-árabes más alejados, pertenecientes a lo que se denominó el “círculo periférico” del país: Irán, Turquía y otras naciones asiáticas y africanas. El advenimiento de la paz egipcia, primero, y la posterior paz con Jordania y diálogo con la OLP parecieron quebrar la hostilidad del “círculo interno” a Israel en un lapso histórico en el que Irán cayó en manos de los Khomeinistas y Turquía en manos de los islamistas del partido de Erdogan. Actualmente, las chances de una paz palestino-israelí son remotas, Irán es el principal enemigo internacional del estado judío, Ankara pasó de ser un aliado a convertirse en un antagonista de Jerusalem, y Egipto se encuentra atravesado por una transición inestable cuyas consecuencias pueden ser calamitosas. Su parlamento ya está en manos del Islam político.

En cuanto a las elecciones actuales, bajo la mirada de las formas todo parece ir en orden allí. Hubo elecciones nacionales en mayo que depuraron candidatos, habrá un ballotage esta semana entre dos contendientes, los resultados serán anunciados el 21 de junio y el poder transferido de una autoridad militar a una civil el 1 de julio. Un problema es que ninguno de los candidatos es especialmente fantástico para Egipto o para la relación bilateral. Mohamed Morsi, el candidato de la Hermandad Musulmana, ganó el 24% del voto popular. Aunque Egipto tiene una población de ochenta millones, importa el 60% de los alimentos y el 40% del combustible que consume, y su economía está afectada, su partido rechazó un ofrecimiento de 3.2 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Morsi no es un enamorado de los israelíes, a quienes llamó “vampiros” y “asesinos”. Ahmed Shafiq, el candidato del Ancien Régime, cosechó el 23% y promete ser más moderado que su competidor, pero su pertenencia al gobierno de Mubarak no despierta el entusiasmo de las masas de laicos y jóvenes que revolucionaron al país un año y medio atrás. Además, la validez de su candidatura misma está en jaque, pendiente de una decisión que debe tomar la Corte Constitucional Suprema en vísperas del ballotage. (Luego de las revueltas, el parlamento adoptó una ley que prohíbe a figuras de la época de Mubarak postularse).

Morsi representa el cambio y el islamismo, Shafiq la continuidad y el totalitarismo. No son grandes opciones. Los frutos de la revolución no están ya en manos de quienes la gestaron. Si gana Morsi, ¿aceptará ello el ejército, el cual ha reprimido desde siempre a la Hermandad Musulmana? Si gana Shafiq, ¿aceptará ello el pueblo, que derrocó al gobierno del cual él era parte? No se avecinan tiempos calmos en Egipto. Lo que significa que tampoco lo serán para Israel.

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Egipto y aquellos años locos – 13/06/2012

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Hubo un tiempo en que la relación política entre Egipto e Israel era una certeza relativa. Entre ambos existía una Paz Fría que regulaba la relación bilateral. Así era llamada por la ausencia de calidez en el lazo. El presidente que la firmó, Anwar Sadat, fue asesinado por ello y su sucesor, Hosni Mubarak, decidió preservar el legado pero reducir el trato al mínimo indispensable. El Cairo mantenía la calma en la frontera con el estado judío, reprimía al islamismo local, mediaba entre israelíes y palestinos y era un socio razonablemente confiable de Washington. A la vez, Mubarak evitaba visitar Israel (lo hizo una sola vez en sus tres décadas de gobierno cuando, presionado por los Estados Unidos, asistió al funeral de Yitzjak Rabin), lanzaba campañas diplomáticas hostiles a los intereses de Jerusalem en el foro de la ONU, pujaba por desnuclearizar a su vecino, desincentivaba el intercambio económico, científico y cultural y creaba una atmósfera violentamente antisionista y antijudía en su país. Mientras que la película La lista de Schindler» era prohibida, se permitía la propagación de una canción popular que ganaba fama con el título «Amo a Amr Mussa y odio a Israel». Mientras que las mujeres egipcias no gozaban de grandes derechos, se permitía la creación de la Asociación de Mujeres para Combatir al Sionismo. La prensa era censurada si cuestionaba al gobierno de El Cairo, pero las críticas -y las difamaciones- contra Israel eran toleradas y, de hecho, promovidas. Esos eran los buenos tiempos de la relación bilateral.

Hoy el estatus de la relación está en duda. Como consecuencia de las revueltas, Mubarak fue depuesto, juzgado y condenado a cadena perpetua. El Acuerdo de Camp David fue cuestionado por las principales fuerzas políticas del país. El Sinaí es un caos. El gasoducto que traslada gas a Israel es regularmente atacado. Jerusalem comenzó a construir una barrera de seguridad en su frontera con Egipto y reactivó una división del ejército responsable de proteger ese límite. Si Egipto desapareciese definitivamente como socio de Israel, un pilar de la estabilidad bilateral y regional se iría con él. Históricamente, al saberse rodeados de enemistad vecinal árabe, los líderes israelíes buscaron forjar alianzas con países musulmanes no-árabes más alejados, pertenecientes a lo que se denominó el «círculo periférico» del país: Irán, Turquía y otras naciones asiáticas y africanas. El advenimiento de la paz egipcia, primero, y la posterior paz con Jordania y diálogo con la OLP parecieron quebrar la hostilidad del «círculo interno» a Israel en un lapso histórico en el que Irán cayó en manos de los Khomeinistas y Turquía en manos de los islamistas del partido de Erdogan. Actualmente, las chances de una paz palestino-israelí son remotas, Irán es el principal enemigo internacional del estado judío, Ankara pasó de ser un aliado a convertirse en un antagonista de Jerusalem, y Egipto se encuentra atravesado por una transición inestable cuyas consecuencias pueden ser calamitosas. Su parlamento ya está en manos del Islam político.

En cuanto a las elecciones actuales, bajo la mirada de las formas todo parece ir en orden allí. Hubo elecciones nacionales en mayo que depuraron candidatos, habrá un ballotage esta semana entre dos contendientes, los resultados serán anunciados el 21 de junio y el poder transferido de una autoridad militar a una civil el 1 de julio. Un problema es que ninguno de los candidatos es especialmente fantástico para Egipto o para la relación bilateral. Mohamed Morsi, el candidato de la Hermandad Musulmana, ganó el 24% del voto popular. Aunque Egipto tiene una población de ochenta millones, importa el 60% de los alimentos y el 40% del combustible que consume, y su economía está afectada, su partido rechazó un ofrecimiento de 3.2 mil millones de dólares del Fondo Monetario Internacional. Morsi no es un enamorado de los israelíes, a quienes llamó «vampiros» y «asesinos». Ahmed Shafiq, el candidato del Ancien Régime, cosechó el 23% y promete ser más moderado que su competidor, pero su pertenencia al gobierno de Mubarak no despierta el entusiasmo de las masas de laicos y jóvenes que revolucionaron al país un año y medio atrás. Además, la validez de su candidatura misma está en jaque, pendiente de una decisión que debe tomar la Corte Constitucional Suprema en vísperas del ballotage. (Luego de las revueltas, el parlamento adoptó una ley que prohíbe a figuras de la época de Mubarak postularse).

Morsi representa el cambio y el islamismo, Shafiq la continuidad y el totalitarismo. No son grandes opciones. Los frutos de la revolución no están ya en manos de quienes la gestaron. Si gana Morsi, ¿aceptará ello el ejército, el cual ha reprimido desde siempre a la Hermandad Musulmana? Si gana Shafiq, ¿aceptará ello el pueblo, que derrocó al gobierno del cual él era parte? No se avecinan tiempos calmos en Egipto. Lo que significa que tampoco lo serán para Israel.