| Programa: Zoom a la Noticia Conducción: Hassan Nassar Canal: NTN24 (de Colombia para América Latina y USA) Fecha: 31/03/2010 |
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El escándalo de los asentamientos – 24/03/2010
Si algo ha quedado en claro a partir del lamentable episodio relacionado a la construcción de nuevas casas en Ramat Shlomó, es que Israel está en la más completa soledad para enfrentar la amenaza nuclear iraní. Esta Casa Blanca no la respaldará si una incursión militar preventiva fuese necesaria. Gracias a la torpeza inconcebible de un burócrata del Ministerio de Interior israelí y a la subsiguiente reacción desproporcionada de la Administración Demócrata, ello resulta evidente. Un gobierno estadounidense proclive a crear la peor crisis bilateral en décadas a partir de un asunto tan cotidiano como el de los asentamientos (en este caso específico, una ampliación barrial dentro de las fronteras municipales de Jerusalem a cinco cuadras de la Línea Verde), difícilmente esté dispuesto a brindar capital político o de otra índole a un Israel enredado en una contienda bélica mayúscula. En este sentido entonces, chapeau al burócrata inútil de Shas que inadvertidamente echó luz sobre el verdadero estado de las relaciones Washington-Jerusalem.
La determinación estadounidense de casi fomentar una ruptura en su relación especial» con su más confiable aliado en el Medio Oriente encaja a la perfección con el nuevo enfoque demócrata hacia esta región. El presidente Barack Obama ha invertido un apreciable esfuerzo en seducir a las naciones árabes e islámicas y en ofender a los israelíes desde que asumió el control de la Casa Blanca. Sus visitas a Ankara, Ryhad y El Cairo durante su primer año de gobierno y su decisión de no visitar Jerusalem en ese período, sumado a los discursos dulces regalados a audiencias musulmanas y su política de acercamiento a Turquía, Siria e Irán, en contraste con la dureza de sus expresiones relativas a las políticas de Israel, dan cuenta del giro atroz acaecido en Washington desde que George W. Bush partió.
El primer indicio de la nueva política mesooriental demócrata surgió en Mayo del 2009 cuando la flamante Secretaria de Estado Hillary Clinton hizo de los asentamientos israelíes en zonas disputadas el punto nodal de la disputa palestino-israelí. Entonces declaró que el presidente Obama «quiere ver un freno a los asentamientos; no a algunos asentamientos, no a puestos alejados, no excepciones al crecimiento natural». El segundo indicio emergió con la actitud apaciguadora hacia la República Islámica de Irán, con cuyos líderes el presidente Obama intercambió cartas y ofreció las bonafides del espíritu americano si tan sólo los ayatollahs desearan abandonar sus ambiciones nucleares e imperiales en el Medio Oriente. El tercer indicio se manifestó con la sorprendente vinculación efectuada por Washington entre la cuestión nuclear iraní y el proceso de paz entre israelíes y palestinos, sugiriendo que solamente progreso en este último llevaría a una resolución del primero. Con el transcurso del tiempo la Administración Demócrata pareció retroceder de este esquema, hasta la aparición de este nuevo incidente que cabalmente demostró que el presidente Obama dejó de ser una aliado (si es que alguna vez lo fue) para convertirse en un adversario de Israel.
El desarrollo de los eventos fue revelador. Conocido el anuncio israelí durante la presencia en tierra hebrea del Vicepresidente Joe Biden, éste demoró una hora y media su asistencia a una cena formal en la residencia del Primer Ministro y luego su oficina emitió un comunicado que «condenó» la decisión israelí. El lenguaje diplomático empleado fue severo y atípico para referir a una declaración burocrática de un país aliado. Al día siguiente, Hillary Clinton mantuvo una tensa conversación de 43 minutos de duración con el premier Binyamín Netanyahu en la que exigió que Israel demuestre que «está comprometida con esta relación y con el proceso de paz». El embajador israelí en Washington fue convocado a dar explicaciones al Departamento de Estado, y EE.UU. sumó su voz a un comunicado de condena emitido por el Cuarteto del Medio Oriente que integran también Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Envalentonados, los palestinos amenazaron con lanzar una nueva intifada, hubo choques entre fuerzas israelíes y palestinas de Jerusalem a Jaffa en tanto que cohetes comenzaron a ser lanzados nuevamente desde la Franja de Gaza.
La escalada de violencia y renovada intransigencia palestina es resultado directo de la decisión de Barack Obama de transformar a EE.UU., en la caracterización del Wall Street Journal, «tal como los europeos lo han hecho, en otro bufete de abogados de los palestinos». Es posible que la Casa Blanca retroceda o al menos dilate, tal como ha debido hacer con su grandilocuente anuncio de cerrar la cárcel de Guantánamo en un año, abandonar Irak velozmente, y llevar a juicio civil en Manhattan a terroristas de Al-Qaeda. Pero el daño -a la relación bilateral con su más estrecho aliado, al proceso de paz y a la estabilidad del Medio Oriente- ya está hecho. Y el acto de deslealtad hacia Israel ha sido aleccionador.
El Nuevo Antisemitismo
B’nai B’rith Latinoamérica – 2010.
27 páginas.
“La judeofobia es una aberración psíquica” diagnosticó un renombrado médico judío de fines de siglo XIX, y como tal “es hereditaria, y como una enfermedad transmitida por dos mil años es incurable…”. La persistencia obsesiva y la intrigante ubicuidad del fenómeno parecen confirmar este postulado. La judeofobia -definida como odio a los judíos, también conocida como antisemitismo- se ha mantenido vigente en prácticamente todos los rincones del globo en todas las épocas desde hace varios miles de años.
Incluso en países libres de judíos ella ha emergido y se ha sostenido. Los judíos han sido despreciados en sociedades paganas, religiosas y seculares. Irracional por antonomasia, ha endilgado a los judíos, muchas veces simultáneamente, ser capitalistas y comunistas, mercaderes explotadores y pobres aprovechadores, miserables apátridas y dominadores globales, trotamundos cosmopolitas y nacionalistas chauvinistas. Ella nos desafía a encarar racionalmente manifestaciones prejuiciosas irracionales y así nos recuerda la pertinencia de una observación añeja que cabe aquí parafrasear: la basura es basura, pero el estudio de la basura es academicismo. Al abordar esta verdadera lacra de la humanidad debemos estar atentos a que una aproximación estudiada al fenómeno del antisemitismo no le dote respetable racionalidad.
Comunidades
Por Julián Schvindlerman
  El escándalo de los asentamientos – 24/03/10
Si algo ha quedado en claro a partir del lamentable episodio relacionado a la construcción de nuevas casas en Ramat Shlomó, es que Israel está en la más completa soledad para enfrentar la amenaza nuclear iraní. Esta Casa Blanca no la respaldará si una incursión militar preventiva fuese necesaria. Gracias a la torpeza inconcebible de un burócrata del Ministerio de Interior israelí y a la subsiguiente reacción desproporcionada de la Administración Demócrata, ello resulta evidente. Un gobierno estadounidense proclive a crear la peor crisis bilateral en décadas a partir de un asunto tan cotidiano como el de los asentamientos (en este caso específico, una ampliación barrial dentro de las fronteras municipales de Jerusalem a cinco cuadras de la Línea Verde), difícilmente esté dispuesto a brindar capital político o de otra índole a un Israel enredado en una contienda bélica mayúscula. En este sentido entonces, chapeau al burócrata inútil de Shas que inadvertidamente echó luz sobre el verdadero estado de las relaciones Washington-Jerusalem.
La determinación estadounidense de casi fomentar una ruptura en su “relación especial” con su más confiable aliado en el Medio Oriente encaja a la perfección con el nuevo enfoque demócrata hacia esta región. El presidente Barack Obama ha invertido un apreciable esfuerzo en seducir a las naciones árabes e islámicas y en ofender a los israelíes desde que asumió el control de la Casa Blanca. Sus visitas a Ankara, Ryhad y El Cairo durante su primer año de gobierno y su decisión de no visitar Jerusalem en ese período, sumado a los discursos dulces regalados a audiencias musulmanas y su política de acercamiento a Turquía, Siria e Irán, en contraste con la dureza de sus expresiones relativas a las políticas de Israel, dan cuenta del giro atroz acaecido en Washington desde que George W. Bush partió.
El primer indicio de la nueva política mesooriental demócrata surgió en Mayo del 2009 cuando la flamante Secretaria de Estado Hillary Clinton hizo de los asentamientos israelíes en zonas disputadas el punto nodal de la disputa palestino-israelí. Entonces declaró que el presidente Obama “quiere ver un freno a los asentamientos; no a algunos asentamientos, no a puestos alejados, no excepciones al crecimiento natural”. El segundo indicio emergió con la actitud apaciguadora hacia la República Islámica de Irán, con cuyos líderes el presidente Obama intercambió cartas y ofreció las bonafides del espíritu americano si tan sólo los ayatollahs desearan abandonar sus ambiciones nucleares e imperiales en el Medio Oriente. El tercer indicio se manifestó con la sorprendente vinculación efectuada por Washington entre la cuestión nuclear iraní y el proceso de paz entre israelíes y palestinos, sugiriendo que solamente progreso en este último llevaría a una resolución del primero. Con el transcurso del tiempo la Administración Demócrata pareció retroceder de este esquema, hasta la aparición de este nuevo incidente que cabalmente demostró que el presidente Obama dejó de ser una aliado (si es que alguna vez lo fue) para convertirse en un adversario de Israel.
El desarrollo de los eventos fue revelador. Conocido el anuncio israelí durante la presencia en tierra hebrea del Vicepresidente Joe Biden, éste demoró una hora y media su asistencia a una cena formal en la residencia del Primer Ministro y luego su oficina emitió un comunicado que “condenó” la decisión israelí. El lenguaje diplomático empleado fue severo y atípico para referir a una declaración burocrática de un país aliado. Al día siguiente, Hillary Clinton mantuvo una tensa conversación de 43 minutos de duración con el premier Binyamín Netanyahu en la que exigió que Israel demuestre que “está comprometida con esta relación y con el proceso de paz”. El embajador israelí en Washington fue convocado a dar explicaciones al Departamento de Estado, y EE.UU. sumó su voz a un comunicado de condena emitido por el Cuarteto del Medio Oriente que integran también Rusia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. Envalentonados, los palestinos amenazaron con lanzar una nueva intifada, hubo choques entre fuerzas israelíes y palestinas de Jerusalem a Jaffa en tanto que cohetes comenzaron a ser lanzados nuevamente desde la Franja de Gaza.
La escalada de violencia y renovada intransigencia palestina es resultado directo de la decisión de Barack Obama de transformar a EE.UU., en la caracterización del Wall Street Journal, “tal como los europeos lo han hecho, en otro bufete de abogados de los palestinos”. Es posible que la Casa Blanca retroceda o al menos dilate, tal como ha debido hacer con su grandilocuente anuncio de cerrar la cárcel de Guantánamo en un año, abandonar Irak velozmente, y llevar a juicio civil en Manhattan a terroristas de Al-Qaeda. Pero el daño -a la relación bilateral con su más estrecho aliado, al proceso de paz y a la estabilidad del Medio Oriente- ya está hecho. Y el acto de deslealtad hacia Israel ha sido aleccionador.
Temas y Debates – 15/03/10
| Programa: Temas y Debates Conducción: Quique Godoy Canal: Radio Infinita (radio filmada – Guatemala) Fecha: 15/03/2010 |
Pavlov en dubai – 03/03/2010
De haber vivido en la actualidad, Iván Petróvich Pávlov (quién desarrolló su famosa teoría del reflejo condicionado entre 1890 y 1900) igualmente hubiera podido llevar a cabo su investigación y confirmar su tesis con igual precisión con apenas observar la actitud de los europeos hacia los israelíes durante la primera década del siglo XXI.
Para Europa, la muerte de un palestino presupone la culpabilidad israelí. Tan acostumbrada está a chillar contra Israel por el sufrimiento palestino que no puede siquiera concebir la noción de que algún tercero inflinga daño a su víctima dilecta. Bastó que el jefe de la policía de un país árabe señalara con un 99%» de certeza la participación sionista en el asesinato de un terrorista palestino para que Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Alemania (y posteriormente Australia) citaran a embajadores israelíes a dar explicaciones por el uso de pasaportes de sus países en la sucia operación. Dubai -que aún debe dar explicaciones a propósito de la presencia libre en su territorio nacional, en un hotel de lujo, de un terrorista y pieza clave de la importación clandestina de armamento iraní a Gaza – pasó a la ofensiva. INTERPOL -que no emitió circulares rojas contra sospechosos iraníes en el asesinato de 85 personas en la Argentina sino hasta trece años después del hecho, cuando el fiscal de la causa AMIA presentara el caso ante su Asamblea General- velozmente puso las fotografías de once de los (al momento) veintiséis acusados en su portal oficial dentro de la lista de los más buscados. La mera idea de que otros actores internacionales pudieran tener un interés en la eliminación de Mahmoud Mabhouh -Fatah, Egipto, Estados Unidos- o que su muerte pudiera haber sido el resultado de las cruentas internas del mundillo del terror, parece no haber cruzado las mentes de los distinguidos diplomáticos europeos, quienes quedaron un poco en ridículo ante la aseveración posterior del mismo jefe de la policía dubaití de que al menos dos de los presuntos asesinos partieron de Duabi rumbo a Irán; un destino-refugio harto improbable para un agente del Mossad involucrado en la eliminación de un enlace iraní.
Quienquiera haya sido el ejecutor de esta operación, indudablemente le ha hecho un bien a la humanidad. El mundo es ahora un poco más seguro dado que hay un terrorista menos complotando muerte sobre la faz de la tierra. Desde el punto de vista de la logística, la operación fue un éxito: agentes foráneos encubiertos ingresaron a un país sin ser detectados, eliminaron al objetivo, no provocaron bajas colaterales, no sufrieron bajas propias y se fugaron sin que ninguno de ellos fuese arrestado. Misión cumplida. A posteriori, un abochornado Dubai puso el grito en el cielo y provocó un escándalo diplomático internacional al acusar precipitadamente a Jerusalem y revelar supuestas imágenes del grupo comando que fueron tomadas por cámaras que hoy en día se encuentran apostadas en hoteles, casinos y shopping centers de categoría en cualquier parte del mundo. Ciertamente hay precedentes del tipo en la lucha antiterrorista israelí: Yihye Ayash, Ahmed Yassin, Abdel Azíz Rantisi y el fallido intento contra Khaled Mashal son los casos más salientes de participación israelí en este tipo de operaciones contra el Hamas. Pero el precedente no crea, ni demuestra, culpabilidad.
De todos modos, aún si Israel fuese el responsable ¿exactamente cual es el motivo de la indignación? ¿Qué mató a un combatiente enemigo en tierras distantes? Bueno, la OTAN hizo precisamente eso para la misma época en Afganistán, provocando la muerte a docenas de talibanes de un saque e incluso ocasionando la muerte a decenas de civiles en las inmediaciones. El teatro de operaciones fue distinto, pero el objetivo el mismo: combatir al terrorismo islámico. Debe admitirse que el derecho a la auto-defensa necesariamente implica la comisión de un daño a terceros, especialmente a terceros decididos a matarlo a uno. Israel históricamente ha debido balancear sus requerimientos de seguridad con las restricciones de la ley y la moral internacional y ha emergido generalmente airosa. No debe olvidarse que la ley internacional define a los terroristas como «enemigos comunes de la humanidad» y postula el principio de que ningún crimen debe quedar sin castigo. Los propios Tribunales de Nuremberg, según ha explicado el profesor Louis Rene Beres, al ser establecidos en 1945 postularon que «lejos de ser injusto castigar [a un ofensor], sería injusto que sus crímenes permanezcan impunes».
Este principio jurídico y moral fue honrado extrajudicialmente el mes pasado en Dubai.
Comunidades
Por Julián Schvindlerman
  Pavlov en Dubai – 03/03/10
De haber vivido en la actualidad, Iván Petróvich Pávlov (quién desarrolló su famosa teoría del reflejo condicionado entre 1890 y 1900) igualmente hubiera podido llevar a cabo su investigación y confirmar su tesis con igual precisión con apenas observar la actitud de los europeos hacia los israelíes durante la primera década del siglo XXI.
Para Europa, la muerte de un palestino presupone la culpabilidad israelí. Tan acostumbrada está a chillar contra Israel por el sufrimiento palestino que no puede siquiera concebir la noción de que algún tercero inflinga daño a su víctima dilecta. Bastó que el jefe de la policía de un país árabe señalara con un “99%” de certeza la participación sionista en el asesinato de un terrorista palestino para que Gran Bretaña, Irlanda, Francia, Alemania (y posteriormente Australia) citaran a embajadores israelíes a dar explicaciones por el uso de pasaportes de sus países en la sucia operación. Dubai -que aún debe dar explicaciones a propósito de la presencia libre en su territorio nacional, en un hotel de lujo, de un terrorista y pieza clave de la importación clandestina de armamento iraní a Gaza – pasó a la ofensiva. INTERPOL -que no emitió circulares rojas contra sospechosos iraníes en el asesinato de 85 personas en la Argentina sino hasta trece años después del hecho, cuando el fiscal de la causa AMIA presentara el caso ante su Asamblea General- velozmente puso las fotografías de once de los (al momento) veintiséis acusados en su portal oficial dentro de la lista de los más buscados. La mera idea de que otros actores internacionales pudieran tener un interés en la eliminación de Mahmoud Mabhouh -Fatah, Egipto, Estados Unidos- o que su muerte pudiera haber sido el resultado de las cruentas internas del mundillo del terror, parece no haber cruzado las mentes de los distinguidos diplomáticos europeos, quienes quedaron un poco en ridículo ante la aseveración posterior del mismo jefe de la policía dubaití de que al menos dos de los presuntos asesinos partieron de Duabi rumbo a Irán; un destino-refugio harto improbable para un agente del Mossad involucrado en la eliminación de un enlace iraní.
Quienquiera haya sido el ejecutor de esta operación, indudablemente le ha hecho un bien a la humanidad. El mundo es ahora un poco más seguro dado que hay un terrorista menos complotando muerte sobre la faz de la tierra. Desde el punto de vista de la logística, la operación fue un éxito: agentes foráneos encubiertos ingresaron a un país sin ser detectados, eliminaron al objetivo, no provocaron bajas colaterales, no sufrieron bajas propias y se fugaron sin que ninguno de ellos fuese arrestado. Misión cumplida. A posteriori, un abochornado Dubai puso el grito en el cielo y provocó un escándalo diplomático internacional al acusar precipitadamente a Jerusalem y revelar supuestas imágenes del grupo comando que fueron tomadas por cámaras que hoy en día se encuentran apostadas en hoteles, casinos y shopping centers de categoría en cualquier parte del mundo. Ciertamente hay precedentes del tipo en la lucha antiterrorista israelí: Yihye Ayash, Ahmed Yassin, Abdel Azíz Rantisi y el fallido intento contra Khaled Mashal son los casos más salientes de participación israelí en este tipo de operaciones contra el Hamas. Pero el precedente no crea, ni demuestra, culpabilidad.
De todos modos, aún si Israel fuese el responsable ¿exactamente cual es el motivo de la indignación? ¿Qué mató a un combatiente enemigo en tierras distantes? Bueno, la OTAN hizo precisamente eso para la misma época en Afganistán, provocando la muerte a docenas de talibanes de un saque e incluso ocasionando la muerte a decenas de civiles en las inmediaciones. El teatro de operaciones fue distinto, pero el objetivo el mismo: combatir al terrorismo islámico. Debe admitirse que el derecho a la auto-defensa necesariamente implica la comisión de un daño a terceros, especialmente a terceros decididos a matarlo a uno. Israel históricamente ha debido balancear sus requerimientos de seguridad con las restricciones de la ley y la moral internacional y ha emergido generalmente airosa. No debe olvidarse que la ley internacional define a los terroristas como “enemigos comunes de la humanidad” y postula el principio de que ningún crimen debe quedar sin castigo. Los propios Tribunales de Nuremberg, según ha explicado el profesor Louis Rene Beres, al ser establecidos en 1945 postularon que “lejos de ser injusto castigar [a un ofensor], sería injusto que sus crímenes permanezcan impunes”.
Este principio jurídico y moral fue honrado extrajudicialmente el mes pasado en Dubai.
Zoom a la Noticia – 02/03/10
| Programa: Zoom a la Noticia Conducción: Hassan Nassar Canal: NTN24 (de Colombia para América Latina y USA) Fecha: 02/03/2010 |
Contravía PM- 26/11/09
Programa: Contravía PM
Conducción: Alejandro Baldizón
Canal: Libertópolis (radio filmada – Guatemala)
Fecha: 26/11/2009
Zoom a la Noticia – 18/02/10
| Programa: Zoom a la Noticia Conducción: Hassan Nassar Canal: NTN24 (de Colombia para América Latina y USA) Fecha: 18/02/2010 |