Todas las entradas de: adminJS2021

Infobae, Infobae - 2023

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

El discurso radical de Abbas explica el fracaso de Oslo – 16/09/23

Imprimir

Por Julián Schvindlerman
Infobae – 16/9/2023

https://www.infobae.com/opinion/2023/09/16/el-discurso-radical-de-abbas-explica-el-fracaso-de-oslo/

El 24 de agosto pasado, el presidente palestino Mahmoud Abbas dio un discurso ante el Consejo Revolucionario de Fatah, el movimiento central de la Organización para la Liberación de Palestina, del cual él es titular. El Instituto de Investigación y Medios de Comunicación de Oriente Medio (MEMRI en sus siglas en inglés) lo tradujo del árabe al inglés, lo hizo público el 6 de septiembre y ocasionó un gran escándalo mundial. Una semana después, el 13 de septiembre, marcó los 30 años desde la firma de los Acuerdos de Oslo. La diatriba judeófoba y revisionista de Abbas en las vísperas de este aniversario especial ilustró muy claramente las razones de su fracaso como proyecto de paz. Sin proponérselo, el presidente palestino dejó en evidencia la causa fundamental de la inviabilidad de la promesa de Oslo de 1993.

En su discurso, Abbas afirmó que Adolf Hitler no exterminó a los judíos europeos “porque eran judíos” sino por su “rol social”, al que asoció al dinero y a la usura (un clásico del antisemitismo medieval), y mencionó a Karl Marx (un judío renegado y auto-odiante) para validar su argumento. Agregó que los ashkenazim, judíos de origen europeo, no son semitas sino descendientes de los kázaros (una noción ampliamente desmentida) y por lo tanto las persecuciones a las que se vieron sometidos no tenían una raíz antisemita. Aseguró que los judíos de los países árabes no querían emigrar tras el establecimiento de Israel, pero fueron obligados a hacerlo por el propio Israel (en vez de ser expulsados por los gobiernos árabes, tal como en verdad ocurrió) y asoció erróneamente a Estados Unidos a la Declaración Balfour de Gran Bretaña. “Estados Unidos fue socio de la Declaración Balfour” dijo, por medio de la cual se “inventó” al moderno estado de Israel.

Diplomáticos europeos, norteamericanos e israelíes reaccionaron con indignación, mientas que la alcaldesa de Paris, Anne Hidalgo, le retiró una distinción que le fuera otorgada años atrás. “Usted justificó el exterminio de los judíos de Europa”, escribió Hidalgo en una carta enviada a Abbas. “Los comentarios que hizo son contrarios a nuestros valores universales y a la verdad histórica de la Shoá […] Por lo tanto, ya no puede mantener esta distinción”. Una respuesta interesante fue ofrecida por alrededor de cien personalidades palestinas, la cual no pudo evitar protestar contra el “colonialismo, despojo, ocupación y opresión de los colonos israelíes” pero que sin embargo ofreció esta condena enfática al discurso de Abbas:

“Nosotros, los abajo firmantes, académicos, escritores, artistas, activistas y personas de todos los ámbitos de la vida palestinos, condenamos inequívocamente los comentarios moral y políticamente reprobables hechos por el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, sobre el Holocausto. Arraigado en una teoría racial muy extendida en la cultura y la ciencia europeas de la época, el genocidio nazi del pueblo judío nació del antisemitismo, el fascismo y el racismo. Rechazamos rotundamente cualquier intento de disminuir, tergiversar o justificar el antisemitismo, los crímenes nazis contra la humanidad o el revisionismo histórico frente al Holocausto.”

Esta no es la primera vez que el presidente palestino incurre en exclamaciones antijudías desaforadas o en distorsiones del Holocausto. El último mayo afirmó que Israel mentía como el principal propagandista nazi Joseph Goebbels. En agosto del año pasado acusó a Israel de perpetrar “50 holocaustos” en una conferencia de prensa junto al Canciller Olaf Scholz; en Alemania, de todos los lugares posibles. Ya en 2018 había pronunciado un incendiario discurso en una sesión del Consejo Nacional Palestino durante el cual culpó a los judíos por su propio asesinato en masa durante la Segunda Guerra Mundial y negó cualquier conexión judía con la Tierra Santa. Con descaro, denominó a su ponencia panfletaria como una “lección de historia”. Fue universalmente criticado, entre otros, por los gobiernos de Alemania, Francia, Gran Bretaña, Canadá, Japón y Lituania, el enviado de las Naciones Unidas para Oriente Medio, el jefe de política exterior de la Unión Europea y la titular de UNESCO. Aquella vez, incluso el diario propalestino The New York Times sumó su voz en un editorial que decía que “al alimentar reprobables mitos antisemitas y teorías de conspiración” el presidente palestino “ha perdido toda credibilidad como socio digno de confianza”.

Sin embargo, esa credibilidad hacía largo tiempo que estaba perdida; al menos para quienes estuvieron observando las declaraciones fantásticas de Abbas desde la firma de los Acuerdos de Oslo. Al disertar ante la Comisión Europea en 2016, el presidente palestino afirmó que rabinos israelíes habían instruido a sus seguidores a envenenar pozos de agua árabes y además aseguró que Hitler había facilitado la inmigración de judíos a Israel por medio de un acuerdo con el Banco Anglo-Palestino (precursor del actual Banco Leumi de Israel). La Autoridad Palestina, de la cual él es presidente desde enero de 2005, incitó a la población palestina con mensajes profundamente antisionistas, judeófobos y negacionistas en sus medios de prensa controlados, sus textos escolares, sus comunicados oficiales y las ponencias de sus oficiales desde el inicio mismo del proceso de paz. Y recordemos su absurda tesis doctoral obtenida en una universidad soviética en 1982, la cual sigue siendo popular hoy en día en los territorios palestinos y está disponible en árabe en internet. Titulada El otro lado: la relación secreta entre el nazismo y el sionismo, sostiene que la cifra de seis millones de víctimas judías del Holocausto es exagerada (“incluso menos de un millón”), que los líderes sionistas cooperaron con los nazis en el exterminio judío y los cataloga de ser “tropas de asalto de la reacción imperialista mundial”.

Durante el proceso de paz inaugurado en 1993, los políticos, diplomáticos y periodistas se han centrado en asuntos tales como el status de Jerusalem, el destino de los territorios disputados, los asentamientos y otros asuntos importantes del conflicto palestino-israelí. Pero el corazón de cualquier proyecto de paz -la manera en que las partes educan a sus pueblos hacia la aceptación del otro- quedó relegado a segundo plano. Peor aún, fue deliberadamente ignorado. Recuerdo haberle preguntado públicamente al respecto a Shimon Peres en ocasión de un encuentro internacional de periodistas a fines de los años noventa en Jerusalem. Su única respuesta consistió en admitir que “eso es escandaloso” para luego pasar a la siguiente pregunta. Esta actitud desinteresada con la propaganda racista palestina de entonces dio un pase libre a que una generación entera palestina haya sufrido un lavado de cerebro alucinante.

Así, las más recientes falsedades de Mahmoud Abbas dichas en las vísperas del 30 aniversario de la firma de los Acuerdos de Oslo resultan paradójicamente educativas. Ellas nos permiten comprender porqué la promesa pacifista de Oslo se hizo añicos irremediablemente.

Perfil, Perfil - 2023

Perfil

Por Julián Schvindlerman

  

Barbie en Oriente, Barbie en Occidente – 02/09/23

Imprimir

Julián Schvindlerman
Perfil (El Observador) – 2/9/2023

https://www.perfil.com/noticias/elobservador/barbie-en-oriente-barbie-en-occidente.phtml

La película de la muñeca ha generado de todo, menos silencio. En algunos países musulmanes el film fue prohibido por “promover valores morales” que no van de acuerdo a los de estas naciones. En Occidente –no exento de críticas–, las quejas giraron alrededor de lo que fue un impulso solapado del capitalismo y –opuesto a un primer análisis–, una expansión del patriarcado. Sin embargo, entre las diferencias… … se pueden encontrar puntos en común que lleven a un acercamiento entre los dos mundos.

Irremediablemente obscena para unos, repudiablemente materialista para otros, y adorablemente encantadora para el resto, la película parece haber confirmado el postulado de su tráiler: “Si amas a Barbie, esta película es para ti. Si odias a Barbie, esta película es para ti”.

La recepción de Barbie en el Oriente musulmán y el Occidente ha sido contrastante, aunque no de manera uniforme. “La fiebre de Barbie teñirá al mundo de rosa”, aseguró una empresa de investigación de mercado tras la aparición de la hipertaquillera película homónima. Y así parece ser, aunque no en todas partes. 

En el mundo islámico, quienes se opusieron a la película basaron sus cuestionamientos en razones de modestia y puritanismo. Según recopiló la organización Middle East Media and Research Institute (Memri), muchos youtubers árabes influyentes, con millones de suscriptores, protestaron en su contra, alegando que promueve el feminismo y la homosexualidad y pidieron que fuese prohibida en los países árabes e islámicos.

En Punjab, la provincia más grande de Pakistán, las autoridades suspendieron las proyecciones de Barbie durante diez días, porque se declaró que tenía “contenido objetable”, pero luego la película volvió a los cines.

The Jerusalem Post informó que las autoridades de Kuwait, Argelia y el Líbano objetaron los supuestos temas Lgbtq de la película, más que su feminismo. “La censura parece tener menos que ver con las críticas al patriarcado del mundo real, y más con temas de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero”, reportó el diario. 

El ministro de Cultura del Líbano, Mohammad Mortada, pidió que se prohibiera el film en un comunicado que decía: “La película Barbie contradice los valores morales y religiosos, y los principios establecidos en el Líbano, ya que promueve la homosexualidad, la transgeneridad y la fea idea de rechazar la tutela del padre, menospreciar y ridiculizar el papel de la madre, cuestionar la necesidad del matrimonio y construir una familia, y retratarlos como un obstáculo para el autodesarrollo del individuo, especialmente para las mujeres”.

Las autoridades kuwaitíes prohibieron Barbie por promover “ideas y creencias que son ajenas a la sociedad kuwaití y al orden público”, según un comunicado de una agencia oficial de noticias del Estado. 

Argelia quitó la película después de haber estado proyectada en los cines durante varias semanas, según la agencia Reuters. “Barbie –dijeron las autoridades– promueve la homosexualidad y otras desviaciones occidentales”. Además, “no cumple con las creencias religiosas y culturales de Argelia”. El Ministerio de Cultura envió avisos a los cines del país para que dejaran de proyectar el film, declarando que su mensaje era “dañino para la moral”.

The Wall Sreet Journal (WSJ) informó que no todos los países musulmanes tradicionalistas rechazaron la película. Se estrenó en Bahrein y en los Emiratos Árabes Unidos –cabe recordar que en este último, prohibieron la película de Disney-Pixar Lightyear por mostrar a una pareja del mismo sexo–. 

Un bastión del islam conservador, como es Arabia Saudita, permitió que Barbie se proyectara en sus cines y muchas cinéfilas asistieron luciendo abayas rosas. Allí, subrayó el WSJ, no fue un lanzamiento silencioso: “En Riyadh, VOX Cinemas organizó festividades nocturnas de primer nivel completas, con un DJ, una cabina de fotos y una estación de peluquería. En el menú: un exclusivo combo de palomitas de maíz con granizado rosa para las Barbies y un combo de granizado azul para los Ken”.

Se nota un contraste con la decisión del gobierno saudita en 2013, cuando censuró a “las muñecas Barbie judías” y “sus accesorios y utensilios vergonzosos”. Trascendió, además, la noticia de un grupo de cuatro amigas kuwaitíes que en las redes sociales mostraron su viaje por ruta desde Kuwait a la ciudad saudita de Dammam; viajaron por casi cinco horas para ver la película, y, una vez allí, se tomaron selfies en el cine con sus granizados y bolsos rosas.

Nada nuevo. La oposición a Barbie en el mundo islámico no es nueva. Ya en 2002, el estado iraní produjo dos muñecas gemelas en un intento de desplazar a la versión estadounidense en el mercado local. Se llamaban Sara y Dara, y vestían trajes típicos persas, más no tuvieron ningún éxito comercial. 

Diez años después, la policía clausuró decenas de jugueterías por vender muñecas Barbie. Majid Qadiri, jefe del Departamento de Juguetes del Centro Iraní para el Desarrollo de la Primera Infancia, declaró durante una entrevista con Al Alam TV en 2012: “Está prohibido traer muñecas Barbie a este país. Tampoco queremos importar otras muñecas a Irán, queremos crear un ambiente que sea apropiado para los niños”. La película de Greta Gerwig (directora de Barbie) no llegó a los cines de Irán. 

Azadeh Moaveni, profesora asociada de periodismo en la Universidad de Nueva York, analizó en la revista Foreign Policy por qué la muñeca americana nunca llegó a seducir del todo a los extranjeros: “Una muñeca para niñas inspirada en una fantasía erótica de Europa occidental, Barbie, en todos sus viajes, ha encontrado sensibilidades de género que ofendía o simplemente no podía entusiasmar, provocando reacciones impredecibles que tenían más que ver con las propias fracturas culturales y políticas internas en las sociedades”.

Por aquí: crítica al capitalismo. En Occidente hubo una recepción diferente al film: mucho más amena a nivel público general, pero no desprovista del comentario escéptico centrado en una conocida obsesión de las elites culturales: el capitalismo. 

“Barbie es una de las películas convencionales más ingeniosas, inmaculadamente diseñadas y sorprendentes de los últimos tiempos: un testimonio de lo que se puede lograr, incluso en las entrañas más profundas del capitalismo”, dijo la crítica Clarisse Loughrey en The Independent. 

“Es un manifiesto salpicado de rosa por el poder del trabajo creativo y la imaginación insustituibles”, agregó. No obstante, matizó: “El hecho de que todo esto esté ligado a uno de los productos más reconocibles que existen, y que cualquier éxito que tenga, sin duda, impulsará los precios de las acciones de Mattel, subraya el hecho de que es, en gran medida, imposible abrazar el arte sin abrazar la hipocresía”.

En un artículo titulado “La confusa fantasía feminista de Barbie todavía se inclina ante el patriarcado”, el escritor David Cox anotó en The Guardian: “Resumiendo brevemente, la película suena como una homilía feminista casi ridículamente exagerada”. 

Y continuó: “Si Barbie constituye un triunfo, no es un triunfo del feminismo, sino del, hasta ahora, más inexpugnable vástago del patriarcado: el capitalismo. Las mujeres han estado gastando millones para ver un anuncio gigante que probablemente las desconcierte más que las inspire. Y ahora están gastando millones más en la mercancía. El presidente y director general (hombre) de Mattel, Ynon Kreiz, tiene muchos motivos para estar satisfecho. ¿Pero las feministas? Quizá no tanto”.

Laura Verdasco observó en el periódico Socialist Worker: “La película de Barbie no es una historia revolucionaria, pero ofrece una crítica importante de ser mujer bajo el capitalismo”. Eliana Docktermanse aseguró de incluir esta información en su reseña en Time: “El día que salió a la venta una Barbie de Margot Robbie, se convirtió en la muñeca número uno en Amazon”.

Un inesperado acercamiento. Censurada y a la vez celebrada en el Oriente musulmán, idolatrada y en simultáneo bastardeada en Occidente, Barbie ha tenido un impacto cultural enorme. Tras su estreno, el debate se instaló inmediatamente en nuestra aldea global. Los ejemplos aquí citados son meramente ilustrativos, y por supuesto que no alcanzan a exhibir la totalidad ni la diversidad de opiniones sobre Barbie a ambos lados del mapa. 

A grandes rasgos, la prohibición prejuiciosa en algunas naciones islámicas dejó en evidencia la brecha cultural que aún separa a segmentos del Oriente religiosamente ultraconservador, del más secularizado y multisexual Occidente. La real epidemia rosa que Barbie propagó en los países occidentales –con su influencia cristalizada en la moda, la decoración, el comercio e incluso en la industria automotriz–, y el fervor de las fans árabes con sus abayas y pochoclos rosas en la no poco tradicionalista Arabia Saudita y otros países del Golfo, sugieren que la brecha puede ser algo difusa. 

Y si eso es así, Barbie podría constituir un inesperado –aunque superficial– aporte al acercamiento intercultural. Otra arista más para analizar este auténtico fenómeno fílmico global.

Mundo Israelita

Mundo Israelita

Por Julián Schvindlerman

  

La reforma de la discordia. Es preferible una Corte extralimitada a un Gobierno desatado – 08/23

Imprimir

Por Julián Schvindlerman
Mundo Israelita – agosto 2023

Hace poco el gobierno israelí aprobó la informalmente denominada “ley de la razonabilidad”. Alude a la práctica de la Corte Suprema de Justicia de bloquear decisiones ejecutivas apoyándose en el criterio de la razonabilidad. Su objetivo es evitar que la Corte apele a esa herramienta para interferir en decisiones del poder político.

El gobierno alega que la Corte se tomó este y otros atributos desde las décadas de los 80s y 90s en adelante y lo ve como un acto de usurpación política por parte de jueces elitistas alejados de la realidad de las masas. ¿Tiene sentido que la Corte tenga la potestad de detener decisiones de gobierno con solo catalogarlas de ser irracionales? ¿Es válido que jueces se basen no en leyes o jurisprudencia, sino apenas en su criterio técnico de lo qué es razonable y no lo es para validar o refutar decisiones de un gobierno electo democráticamente?

El gobierno de Netanyahu plantea que ello es un exceso de poder judicial y avasalla la atribución de gobernar del partido que ganó una elección nacional y ha dado forma a una coalición al cabo de negociaciones políticas extenuantes, cuyo resultado es la mayoría parlamentaria. Netanyahu et al sostienen que los jueces no son popularmente electos, a diferencia del gobierno, y que son elegidos en parte por los propios jueces, lo cual viciaría el proceso, al perpetuar una estirpe ideológicamente uniforme. Eso es cierto. Pero también lo es el hecho de que esta argumentación ha dado lugar a abusos políticos en muchos países, siendo Hungría el caso saliente. Y Netanyahu no está del todo indemne. Es el premier más longevo en la historia de Israel, superando incluso al padre fundacional, David Ben-Gurion, en años de gobierno. ¿Por qué inició esta reforma judicial justo cuando tiene causas pendientes con la Justicia?

La Corte alega que interfiere en la gestión política del poder ejecutivo solo ante situaciones de flagrante irrazonabilidad. Por ejemplo, el caso del ministro Aryeh Deri, quién, a pesar de ser un delincuente financiero convicto, la coalición lo incorporó al gabinete. La Corte afirmó que esa acción fue “extremadamente irracional” y obligó al gobierno a expulsar a Deri de su seno. La obstinación de Netanyahu en reintegrar a Deri al gabinete persiste. Si los jueces tienen razón o no en aplicar la vara de la razonabilidad puede ser debatible. Si existiese la vara de la moralidad, Deri debería quedar afuera.

A la vez, no siempre prevaleció en la Corte la coherencia, y su predilección progresista la expuso como una institución contradictoria bajo la vara de la misma razonabilidad. Recordemos qué, en 2022, cuando el gobierno interino de Yair Lapid cedió al Líbano partes del mar territorial de Israel y campos gasíferos en alta mar- apenas cinco días antes de las elecciones parlamentarias y en oposición a una ley que requiere una votación en la Knesset y un referéndum nacional para cesiones de este tipo-, la Corte Suprema validó la decisión del gobierno de Lapid. ¿Fue eso razonable?

No obstante, con todas sus imperfecciones, la Corte es el único contrapeso al poder oficial, dada la naturaleza de la democracia israelí, que es una democracia parlamentaria unicameral. El gobierno tiene 64 sobre 120 bancas en la Knesset, lo que implica que el poder ejecutivo y el poder legislativo están en sintonía. La Corte entonces es el único contrapeso real de poder que preserva el balance democrático en Israel, aun cuando se exceda a veces, incluso de manera arbitraria.

Al escuchar a las partes, se advierte que ambas tienen argumentos válidos. En consecuencia, hubiera sido ideal buscar el consenso en vez de avanzar por el camino de la imposición unilateral por simple mayoría. Sobre todo, ante un tema que es percibido como una reforma fundamental del sistema judicial, que toca con la integridad democrática de la nación. Acotar la vara de la razonabilidad puede ser criterioso. El problema es que esta cláusula es parte de un paquete de medidas que en su conjunto degradarían el poder de la Corte como un contrapeso legítimo al poder político.

Pocas cortes supremas del mundo democrático tienen la fuerza de la Corte Suprema israelí, e incluso muchos de quienes se oponen a la reforma en su conjunto coinciden con la evaluación de que la Corte se extralimita y tiene un sesgo izquierdista. Pero al balancear causas y consecuencias, parecen inclinarse por el lado menos peligroso de la ladera de la montaña: aquél que sugiere que es preferible una Corte jurídicamente extralimitada a un gobierno políticamente desatado.

Más allá del debate jurídico-político, es insoslayable el impacto del mismo en el cuerpo social de Israel. Netanyahu debería meditar si vale la pena el costo que Israel está pagando por su propuesta de reforma, dada la fragmentación social, la polarización colectiva, el debilitamiento de la cohesión en el ejército, la afectación de notas crediticias y su influencia negativa en la economía, el daño al brillo de la nación start-up, el deterioro de los lazos con aliados indispensables así como con parte de la judería mundial y, no menos grave que todo lo anterior, a la luz del envalentonamiento peligroso de los enemigos de Israel.

Claro que para frenar, o al menos pausar, esta iniciativa polémica se requiere de algo distinto a lo que ofrece hoy el liderazgo en Israel. Como anotó el columnista conservador del New York Times, Bret Stephens: “Un estadista se sacrifica por su nación. Un demagogo sacrifica a su nación por sí mismo”. Netanyahu supo ser un gran estadista en el pasado. Ahora debe decidir como querrá ser recordado.

Infobae, Infobae - 2023

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Así ve el régimen de Irán el tumulto social en Israel – 02/08/23

Imprimir

Por Julián Schvindlerman
Infobae – 2/8/2023

https://www.infobae.com/opinion/2023/08/02/asi-ve-el-regimen-de-iran-el-tumulto-social-en-israel/

Estos últimos meses han sido extremadamente convulsos en Israel. La reforma judicial que impulsa el gobierno de Benjamín Netanyahu ha precipitado una reacción feroz de parte de la oposición política, la sociedad civil, la prensa, partes del estamento militar, de la comunidad de inteligencia, del sector de alta tecnología y de ámbitos académicos, médicos, sindicales y otros. La dirigencia judía estadounidense, usualmente cauta en sus señalamientos públicos a Israel, ha dejado saber su inquietud con esta situación. La Administración Biden -abandonando toda prudencia diplomática- se inmiscuyó críticamente en lo que es un asunto interno de Israel; aunque el columnista estrella del New York Times Thomas L. Friedman (a estas alturas más operador político que comentarista) aliente ello en una carta abierta al presidente de EE.UU., la cual titula “solo usted puede salvar a Israel”, y advierta, con típico alarmismo, que el caos doméstico en Israel “causará un serio daño a nuestros propios intereses estratégicos en Medio Oriente”, podría “desestabilizar fácilmente a Jordania” y va a “desmantelar el proceso de paz de Oslo” (!).

En un rincón situado en el extremo del Medio Oriente hay quienes comparten esta profecía del Fin de los Tiempos, con la diferencia de que la celebran. “El régimen sionista nunca se había enfrentado a una crisis tan terrible como la actual durante sus 75 años”, escribió en Twitter el Líder Supremo de Irán Alí Khamenei. “Está atenazado por una grave inestabilidad política”. En un discurso ante autoridades locales aseguró que el “régimen sionista” estaba desapareciendo más rápido de lo que él había previsto: “Sus propios funcionarios advierten continuamente que su colapso se acerca. Su presidente dice esto, su ex primer ministro dice esto, su jefe [militar] dice esto y su ministro de defensa dice esto. Todos lo dicen”. Agregó: “Dicen que su colapso se acerca y que no llegarán a cumplir 80 años. Dijimos hace unos años [en 2015] que no llegarían al próximo punto de 20 o 25 años a partir de entonces. Pero ellos mismos tienen prisa y quieren irse antes”.

Los medios de comunicación estatales dieron eco a esa mirada. Cuando trascendió que el primer ministro Netanyahu había sido hospitalizado por problemas cardíacos, Tasnim News citó al portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Nasser Kanaani, diciendo que “la crisis en el corazón del régimen sionista es más profunda que la crisis en el corazón de su primer ministro”. Fars News informó que “los disturbios actuales podrían conducir a una guerra civil y tener un impacto real en el estado de las instituciones militares del régimen de ocupación”. Tehran Times, publicación oficial en inglés cuyo lema es “La pura verdad”, publicó artículos con títulos como “El peor día en la historia de la entidad sionista” e “Israel se tambalea al borde del precipicio”. Curiosamente, su autor, Ali Karbalaei, usó el nombre de Israel en el título, mientras que dentro de la nota se refería al Estado judío como los “territorios palestinos ocupados”. Cuando Netanyahu recibió el alta médica, Tehran Times tituló: “Dentro de la Palestina ocupada: Directo fuera del hospital”.

Beni Sabti, investigador del Jerusalem Institute for Strategy and Security, monitoreó la cobertura del tumulto israelí en la prensa iraní, enfocándose en los medios más cercanos al Líder Supremo. De particular interés es el sitio web del Consejo de Seguridad Nacional de Irán, Noor News, que sigue de cerca la evolución de la política israelí, hasta el punto de haber creado una página en hebreo para los lectores israelíes. El Consejo opera bajo las instrucciones de Khamenei y sus publicaciones son aprobadas por las autoridades.

Según Sabti, “En los últimos meses, este sitio publicó noticias detalladas sobre la situación económica, las divisiones dentro de la sociedad israelí y la actitud hacia los sectores vulnerables para presentar al Estado judío, según la narrativa tradicional iraní, como vulnerable y como un país cuyas partes no conectan”. Noor News publicó un artículo titulado “Disminución significativa de la confianza sionista en el futuro del estado hebreo”, en el cual refería al “índice de optimismo anual” que confecciona el Instituto de Democracia de Israel (IDI). Según la encuesta del presente año citada de IDI, solo el 49% de los israelíes confía en el futuro del país. En un artículo con el título “No existe tal cosa como la izquierda, el centro o la derecha en el gobierno israelí”, el editor de Noor News escribió que “no importa quién sea el líder de cualquier nuevo gobierno israelí y cuál es la ideología de ese gobierno, la ocupación israelí siempre se basará en un sistema de colonialismo y colonos”. Según este editor, Israel “seguirá siendo así pase lo que pase hasta la liberación de Palestina”.

El segundo medio de comunicación más importante en cercanía al Líder Supremo, según Sabti, es el diario Kayhan, el cual publicó un mensaje de Khamenei: “Durante muchas semanas, decenas de miles de residentes de los territorios ocupados se han manifestado contra el gobierno dictatorial y fascista de Netanyahu”. No se refiere a Cisjordania: Teherán ve a todo Israel como territorio ocupado. El periódico dijo que los manifestantes israelíes portaban pancartas con la consigna “El gobierno de Netanyahu es peligroso para la paz mundial” y atribuyó estas palabras al ex premier Ehud Barak, “Israel puede no llegar a los 80 años porque se está convirtiendo lentamente en un polvorín”. (En rigor, Barak advirtió que la mayor amenaza para Israel eran los conflictos internos y recordó la división de la monarquía davídica en dos reinos, así como las peleas en la era Jasmonea. Pero nunca afirmó que Israel no sobreviviría su 80 aniversario).

Por su parte, el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, declaró en un discurso televisado días antes del gran festival chiíta de Ashura: “Israel fue alguna vez considerado como una potencia regional que no puede ser derrotada, y los países de la región aceptaron su amenaza como un hecho que no puede ser eliminado”. No obstante, “su confianza, conciencia y autoestima se han deteriorado en la crisis que vive hoy”, anunció. En su impresión, “Este día, en particular, es el peor día en la historia de la entidad [sionista]… Esto es lo que lo pone en el camino del colapso, la fragmentación y la desaparición, si Alá quiere”.

Reuters informó que hace poco oficiales iraníes y líderes de Hamas se reunieron en secreto para evaluar su reacción al desorden interno en Israel. Esta agencia de noticias decía que La Guardia Revolucionaria de Irán y Hamas acordaron adoptar un perfil bajo para no brindar a Netanyahu una salida fácil al lío actual. Hezbolá, empero, “planea explotar la situación a futuro”. El diario israelí Yediot Ahronot reportó que la inteligencia militar advirtió cuatro veces al gobierno que la situación de caos social y su impacto en las filas del ejército estaba dañando la capacidad de disuasión. El diario árabe fundado en Londres, Asharq al-Awsat, aseguró que “Irán está jugando un rol en el conflicto doméstico en Israel entre el gobierno y la oposición”. Si esta información es fidedigna o es parte de un juego de manipulación de medios, es difícil saber. Lo que está claro es que el régimen Ayatolá está observando la realidad israelí y calibrando una respuesta. Si su entusiasmo exultante acerca de la percibida debilidad defensiva israelí lo empujase hacia conclusiones equivocadas, podría dar un gran paso en falso con consecuencias dramáticas para Israel, Irán y toda la región.

Conferencias destacadas

Ponencia Julián Schvindlerman en evento virtual del Transatlantic Dialogue Center (Kiev, Ucrania)

Imprimir

«Los crímenes de guerra rusos en Ucrania: debates con expertos latinoamericanos» (27/6/2023)

Participantes:

Desde Kiev:
-Oleksandr SLYVCHUK, Coordinador del Programa de Cooperación con España y América Latina en Transatlantic Dialogue Center.
-Alina RÓHACH, analista del Programa de Cooperación con España y América Latina en Transatlantic Dialogue Center.

Desde Buenos Aires:
-Julián SCHVINDLERMAN, escritor y analista político internacional especializado en asuntos del Medio Oriente, profesor titular en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Palermo (Argentina), y profesor invitado en la Universidad Hebraica (México).
-Luciana MINASSIAN, auxiliar segunda, departamento de Derecho Público II en Facultad de Derecho, Cátedra Libre de Holocausto, Genocidios y Lucha contra la Discriminación, Universidad de Buenos Aires.

Desde Indiana:
-Irene Victoria MASSIMINO KJARSGAARD, relatora del Tribunal Superior Penal de la Provincia de Buenos Aires, abogada, activista y académica de los derechos humanos, cofundadora de la ONG Lemkin

Desde Madrid:
-Tetiana ZHUKOVA, responsable de promoción internacional en el Centro de Derechos Humanos ZMINA en Ucrania.

Desde Varsovia:
-Bartlomiej ZNOJEK, analista de América Latina en el Instituto Polaco de Asuntos Internacionales (PISM), Polonia.

Desde Santiago:
Paulina ASTROZA SUÁREZ, Directora del Centro de Estudios Europeos, titular de Cátedra Jean Monnet de la Unión Europea en la Universidad de Concepción en Chile, directora en Ciencias Politicas y Sociales de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica.

Audio:

Mundo Israelita

Mundo Israelita

Por Julián Schvindlerman

  

El centenario de Mundo Israelita – 06/23

Imprimir

Por Julián Schvindlerman
Mundo Israelita – 2 junio 2023

Cuando Mundo Israelita nació, en junio de 1923, el planeta era muy diferente de como lo conocemos hoy. Los nazis todavía no habían subido al poder. La Segunda Guerra Mundial no había comenzado ni el Holocausto había ocurrido. El Estado de Israel no había sido establecido, ni sus épicas y sus tragedias habían acontecido. Ni Mahatma Ghandi ni John Fitzgerald Kennedy ni John Lennon ni Itzjak Rabín habían sido asesinados. Hiroshima y Nagasaki eran ciudades normales, Fidel Castro no había sido concebido y Juan Domingo Perón estaba a más de dos décadas de distancia de liderar en la Argentina. Mijaíl Gorbachov no había llegado al poder en Rusia ni Ronald Reagan al gobierno de los Estados Unidos. Winston Churchill aún no había derrotado a Hitler ni recibido el Premio Nobel de Literatura. Nelson Mandela era inimaginable en Sudáfrica. Charles Chaplin no había filmado Tiempos modernos, la minifalda no había sido diseñada, Neil Armstrong estaba aún muy lejos de la luna y la ONU no existía.

Cuando Mundo Israelita cumplió veinticinco años, en junio de 1948, Israel era muy diferente de como lo conocemos hoy. El estado judío acababa de ser proclamado y la Guerra de la Independencia recién había comenzado. La Guerra de los Seis Días, la del Iom Kipur, la del Líbano, la del Golfo, no habían ocurrido. Los traumas legendarios del terrorismo palestino aún no habían advenido: ni Entebbe, ni Maalot, ni Múnich, ni Achille Lauro. Yasser Arafat era un desconocido. Las negociaciones con la OLP, las intifadas, el proceso de paz fallido; eventos difíciles de anticipar. Hamas, Hezbola y Jihad Islámica Palestina no asomaban todavía. La exitosa, aunque formal, paz con Egipto y Jordania, menos todavía. Los Acuerdos de Abraham, ciencia ficción. El desarrollo económico de la nación, su progreso tecnológico, la proliferación de compañías start-up y la llegada (irregular) de una nave no tripulada a la luna eran pura fantasía. Naomi Shemer no había compuesto “Jerusalem de oro”, ni la nación había ganado cuatro festivales de Eurovisión. El Muro de los Lamentos estaba por quedar ubicado en Jordania.

Cuando Mundo Israelita cumplió cincuenta años, en junio de 1973, la Argentina era muy diferente de como la conocemos hoy. Isabelita estaba por gobernar, la junta militar no había golpeado ni la guerra de las Malvinas, acontecido. Las Copas Mundiales de 1978, 1986 y 2022; nada todavía. Tampoco sabíamos de Diego Armando Maradona y Leo Messi, del regreso de la democracia o de Raúl Alfonsín. Menem, De la Rúa, Él y Ella, Macri, Milei y nuestras locuras de cada día eran remotas. Tato Bores estaba vivo, Ricardo Darín no noviaba con Susana Giménez y Coca Sarli tenía todavía una docena de películas por actuar. Bernardo Neustadt era relevante y Jorge Lanata tenía trece años. Ni pensar se podía en el corralito, la convertibilidad del liberal Domingo Cavallo o en un futuro ministro de economía comunista como Axel Kiciloff. Pipo Pescador estaba armando su carrera y el país no había ganado un premio Oscar con sus películas todavía. Y aún no se había anunciado la cadena de pancherías que asociaría a un ex Jefe del Ejército con un ex Secretario de Comercio Interior.

Hoy, Mundo Israelita cumple cien años. Nuestro planeta, la Argentina e Israel son muy distintos. Pero éste -el primer periódico judío editado en español en la Argentina- sigue informando y educando a sus lectores como lo viene haciendo desde hace un siglo: con estoica perseverancia y el respaldo de una trayectoria fenomenal. Sus editores han sabido navegar las turbulencias de diez décadas desafiantes, y su actual editora (desde hace catorce años), Corina Schvartzapel, ha probado ser un timonel muy comprometido, pluralista y capaz. Mundo Israelita fue y es cuna de periodistas y hombres y mujeres de letras que encontraron en sus páginas un espacio de oportunidades para manifestar sus ideas con creatividad y libertad. Alejandra Pizarnik, Victoria Ocampo, Diana Wang, Ricardo Rojas, Alberto Gerchunoff, Jorge Luis Borges, Mark Turkov, Marcos Aguinis, Jaime Barylko, León Dujovne, y Bernardo Koremblit, entre muchos otros articulistas, aparecieron en sus frondosas ediciones. En fidelidad a su época fundacional, sigue siendo publicado en papel.

Mundo Israelita fue testigo de casi todo el siglo XX y, BH, lo seguirá siendo del siglo XXI y más también. Por costumbre, uno debiera desearle larga vida hasta los 120, pero nos quedaríamos cortos. ¡Muchas felicidades Mundo Israelita, y por otro siglo más!

Perfil, Perfil - 2023

Perfil

Por Julián Schvindlerman

  

Jazz Intergaláctico – 14/05/23

Imprimir

A treinta años de la partida de la Tierra de Sun Ra
La historia de uno de los músicos más originales que hayan pisado alguna vez este planeta, tal vez llegado desde otro muy lejano.

Por Julián Schvindlerman
PERFIL (14/5/2023)
El Observador

https://www.perfil.com/noticias/elobservador/a-treinta-anos-de-la-partida-de-la-tierra-de-sun-ra.phtml

Según la NASA, Saturno no es el único planeta que tiene anillos, pero sí los más bellos. Están hechos de hielo y roca. Allí, un día dura algo más de 10 horas y su año equivale a 29 años en la Tierra. Es el sexto planeta contando desde el Sol y tiene 63 lunas. Hay algo más que los informes de la agencia aeroespacial norteamericana no dicen. Es el único planeta en toda la galaxia que ha engendrado a un músico de jazz: el incomparable Sun Ra.

Oficialmente, nació como Herman Poole Blount en Birmingham (Alabama) en 1914. Fue así llamado en honor a Black Herman, un mago que decía ser “originario de las junglas oscuras de África”. En los años 30, según él ha contado, fue visitado por alienígenas con pequeñas antenas encima de sus ojos y orejas, quienes lo llevaron a Saturno y le impartieron un conocimiento superior al de la raza humana. Antes de regresarlo al planeta Tierra, le instruyeron guardar ese conocimiento en su interior, y solo difundirlo cuando la situación aquí fuese desesperante. Dirá tiempo después a su biógrafo John Szwed: “Me enseñaron algunas cosas que cuando parecía que el mundo estaba entrando en un caos total, cuando no había esperanza para nada, entonces podría hablar, pero no hasta entonces”. Tras esa singular experiencia, abandonó sus estudios secundarios y se dedicó a la música. Inició su camino tocando en clubes de striptease, en big bands y bajo la estrella del blues.

Género. Se inspiró en las raíces egipcias de la civilización humana y las combinó con la ciencia ficción, dando forma a un género que más adelante se llamaría afrofuturismo. En 1952 Blount adoptó el nombre de Le Sony’r Ra, que trascendió generalmente como Sun Ra, por el Dios egipcio del Sol. Es muy probable que haya creído en la teosofía, corriente esotérica que plantea la existencia de seres espiritualmente elevados en un plano inmaterial, quienes guían a la humanidad por medio de discípulos terráqueos. Según Szwed, tenía un pasaporte que decía Saturno. No tenía fechas de nacimiento. Blount dijo de sí mismo: “Como no me considero uno de los humanos, yo mismo soy un ser espiritual”. Su apego al antiguo Egipto y a las culturas africanas lo asociaron al movimiento nacionalista negro de las décadas de los 60 y 70. En un perfil en The New Yorker, Hua Hsu escribió que Ra comenzó a esbozar una ‘mitología astronegra’, una forma de alinear la historia del antiguo Egipto con una visión de un futuro éxodo humano ‘más allá de las estrellas’”. Comentó Adam Shatz en Slate: “Al igual que la nación del islam, que afirma que Elijah Muhammad está actualmente dando vueltas alrededor de la Tierra en un transbordador espacial, Sun Ra hizo de su visión de la liberación de Saturno la base ideológica de una teología…”.

Revolución. Pero a él no le concernía demasiado la revolución negra. “No busco la libertad. No busco la igualdad”, afirmó. “Soy como los pájaros. Ellos cantan. Los que quieren pueden escuchar, los que no, no tienen que hacerlo”. Tampoco le preocupaba la suerte del mundo terrenal. Se declaró objetor de conciencia durante la Segunda Guerra Mundial con este alegato: “No veo cómo el gobierno o cualquier otra persona podría esperar que acepte ser juzgado por los estándares de una persona normal”. Sus admiradores y seguidores estaban convencidos de su origen extraterrestre. Uno de ellos dijo: “Al ser del espacio exterior, Sun Ra no tenía miedo ni de los electrones ni de la electricidad, por lo que fue uno de los primeros músicos en la Tierra en usar un teclado eléctrico”. En ocasión del cumpleaños 103 de Sun Ra, la cantante y modelo conocida como Solange tuiteó: “Estas canciones me ayudaron a superar los últimos años. Feliz día de la llegada a la Tierra @SunRaUniverse. Gracias por tus frecuencias”. Otros músicos se mostraron escépticos. Wayne Coyne de la banda Flaming Lips anotó: “Bueno, él cree que es del espacio exterior…está loco”. Sun Ra insistía, como puede verse en esta confesión hecha al saxofonista tenor Johnny Griffin: “Debo ser de otro lugar porque soy un inadaptado total”.

Cosmos. Sun Ra formó una banda a la que llamó Arkestra (una mezcla de palabras inglesas entre arca y orquesta) con la que recorrió el mundo. Sus miembros vestían ropas con una estética antigua y futurista a la vez. A sus instrumentos los apodó “órgano tonal cósmico”, “melófono espacial-dimensional” y “arpa solar”. Los nombres de sus discos están saturados de referencias cósmicas: Super-Sonic Jazz, The Heliocentric Worlds of Sun Ra, Interstellar Low Ways, Cosmic Times for Mental Therapy y To Those of Earth… And Other Worlds, por citar algunos. Ídem varios de sus temas: Omniverse, Space Loneliness, Calling Planet, Love in Outer Space y We Travel the Spaceways, entre muchos otros.
Las ilustraciones de los álbumes fueron igualmente estrafalarias, repletas de iconografía espacial. Una portada lo relaciona con curiosos universales como Da Vinci, Copérnico, Galileo y Pitágoras. Sus composiciones se movieron entre el free jazz, space music, boogie-woogie, swing, fusión y covers –fieles o caprichosos– de temas del mundo de Disney, George Gershwin, Fletcher Henderson, Harold Arlen y otros.
En una de sus fases, “Sun Ra abrazó un estilo que alternaba entre visiones encantadas y etéreas del espacio profundo y versiones aturdidas y dementes del jazz de los años 30 y 40”, observó Hsu.

Asceta insomne. Fue un asceta que supuestamente se privó del alcohol, las drogas, el sexo y aun del sueño. “Sun Ra era, para la gente que no conocía a Sonny, un insomne”, dijo el saxofonista de la Arkestra Knoel Scott. “No dormía. Tal vez dos horas”. Exigía análogo comportamiento de los integrantes de su banda. Vivían en una comuna y solía hacerlos ensayar o escuchar una disertación sobre el antiguo Egipto a cualquier hora del día o de la noche. Su ladero Marshall Allen admitió: “Dedicas la mayor parte de tu tiempo a la música las 24 horas del día”. Algunos se refirieron a este estilo de vida medio en broma (o no tanto) como “la cárcel de Ra”. No obstante, permanecieron fieles al líder. Comentó Shatz: “Los hombres de Sun Ra creían en el mito de los orígenes de su líder y, como él, esperaban ser rescatados de la Tierra por naves extraterrestres”. Según Art Blakey, el saxofonista de la Arkestra John Gilmore a menudo se jactaba de sus ‘fans en Marte o Júpiter’”.
La industria de la música y la sociedad en general no lo descartaron a él como un amo de secta chiflado ni a sus creencias como una estratagema de marketing. En 1969, Esquire le pidió una sugerencia para Neil Armstrong previo a su viaje a la luna y él le ofreció un poema. Fue portada de Rolling Stone, enseñó en la Universidad Berkeley, tocó en Saturday Night Live y dio conciertos por todo el mundo. Se han editado sus poemas, se han hecho películas sobre su persona y se han publicado sus discos; alrededor de doscientos. El ilustrador Chris Raschka le dedicó un libro infantil. El periodista Irwin Chusid y el coleccionista Chris Reisman editaron un libro de arte sobre las portadas de sus discos.

Músicos. Y lo más llamativo, críticos de música parecen haber absorbido su aura galáctica.
Acotó Andy Beta en 2015 en la revista Pitchfork: “Mientras estaba marginado dentro del mundo del jazz, la influencia de Ra se transmitió más allá de los límites del espacio-tiempo”. Al recordar dos años atrás el icónico viaje de la Arkestra a Egipto en 1971 en una reseña en The Nation, Marcus J. Moore se maravilló ante un “áspero solo de órgano de siete minutos, que evoca la sensación de agujas en la piel o de ser probado en una nave extraterrestre” y “Sun Ra manipula el sintetizador Moog, produciendo estática y traqueteo para transmitir un viaje cósmico de ocho minutos”.
En 2011, la banda de Ra dio un concierto en Israel. El crítico de música del diario Haaretz, Ben Shalev, escribió: “No hay forma de describir lo que sucedió en el Barby Club de Tel Aviv el sábado por la noche a cualquiera que cometió el grave error de no asistir”. Tras un comentario elogioso, concluyó: “Al escribir sobre Sun Ra, está bien abstenerse de mencionar la palabra ‘muerte’ y señalar en su lugar que ‘se fue del planeta Tierra’. A veces esto parece el intento del escritor de sonar genial. Pero después del show del sábado, es realmente difícil decir que murió… ¡Sun Ra vive!”

“¿Un músico-poeta? ¿Un artista-filósofo? ¿Un mensajero de otro mundo?” Se preguntó el productor y escritor Douglas Detrick sobre Ra, quien dejó de vivir entre los terrícolas un mayo como éste, tres décadas atrás. Quizás la única manera de averiguarlo sea por medio de la inmersión en su vasta, cautivante, estridente, rara, abrasadora y ecléctica música. The Sun Ra Arkestra sigue activa y su mailing list –apropiadamente– se denomina “News From Saturn”. Puede que me inscriba.

*Profesor universitario argentino. Autor de cuatro libros de historia y una biografía novelada. Jazz aficionado.