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Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

El drama de los rehenes y su impacto en la sociedad israelí 03/08/25

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Los secuestros que perpetró Hamás no solo marcarán a las víctimas y sus familias, sino que sus consecuencias se extenderán a nivel social y generacional

Por Julián Schvindlerman
Infobae – 3/8/2025

https://www.infobae.com/opinion/2025/08/03/el-drama-de-los-rehenes-y-su-impacto-en-la-sociedad-israeli

El episodio sangriento es conocido. Su impacto duradero en la sociedad, no tanto. El 7 de octubre de 2023, alrededor de 6.000 terroristas de Hamas irrumpieron en el sur de Israel, en una invasión sin precedentes que incluyó el lanzamiento de 4.300 misiles, la masacre de más de 1200 personas y la captura violenta de 251, entre hombres, mujeres, niños y ancianos. Estas últimas víctimas fueron llevadas a la Franja de Gaza, donde muchas de ellas permanecieron en condiciones extremas durante meses, algunas incluso hasta hoy. A julio de 2025, 50 rehenes aún están en las garras de Hamas: 28 de ellos han sido declarados muertos y solo 22 siguen con vida.

Este secuestro masivo no solo marcó un punto de inflexión militar y político en el conflicto palestino-israelí. También introdujo una nueva dimensión de sufrimiento humano cuyas consecuencias físicas, psicológicas y sociales continúan desplegándose de forma profunda. Para la sociedad israelí esta es una herida abierta que no cicatrizará, especialmente en tanto persista la incertidumbre que rodea la suerte de los secuestrados.

Recientemente asistí al webinar organizado por la académica española y doctora en psiquiatría Blanca Navarro Pacheco junto con la ONG israelí Come Together. El testimonio del médico-militar Amir Blumenfeld, presentado en su charla “El estado médico de los rehenes: los efectos fisiológicos y psicológicos del confinamiento prolongado en túneles”, ofreció una visión detallada del deterioro experimentado por los rehenes en Gaza. Como sabemos, la mayoría fueron mantenidos en calabozos subterráneos durante meses, en condiciones de cautiverio medieval: sin luz solar, sin atención médica, con una alimentación deficiente, bajo constante amenaza y en un aislamiento casi total. Según se ha informado, uno de ellos ha estado encadenado permanentemente.

El informe de Blumenfeld describe consecuencias que abarcan desde la disfunción del sueño hasta el colapso del sistema inmunitario. Muchos rehenes sufrieron atrofia muscular, pérdida de densidad ósea, problemas respiratorios, alteraciones sensoriales en la visión y audición, y trastornos digestivos. Pero más devastadoras aún son las secuelas neurológicas y psicológicas: depresión, ansiedad severa, desorientación, alucinaciones, trastorno de estrés postraumático, y en algunos casos, estados prolongados de disociación y alteración cognitiva.

A esto se suman las agresiones sexuales y la tortura física y psicológica, además de la negligencia médica o el simple sadismo (rehenes heridos fueron operados sin anestesia). Estos israelíes fueron deshumanizados sistemáticamente. Y si bien muchos fueron liberados gracias a negociaciones, rescates o presiones militares, no volvieron indemnes. El reality show de Holocausto que montó Hamas en las liberaciones de algunos secuestrados explicitó eso.

Pero la tragedia no se limita al encarcelamiento de las víctimas en los túneles. La sociedad israelí en su conjunto también es un rehén de esta crisis. Un estudio reciente de Yoav Groweiss, Carmel Blank, Yuval Neria y Yossi Levi-Belz, titulado “Una nación de luto”, citado por Blumenfeld, muestra que el 76% de la población israelí se siente preocupada o muy preocupada por los rehenes, y que el 48% experimenta un duelo prolongado. Se trata de un dolor colectivo que no puede cerrarse al no haber un final claro: muchos rehenes siguen desaparecidos; sus destinos, envueltos en misterio.

El duelo se ha vuelto ambiguo, un término que los psicólogos usan para describir pérdidas sin resolución: no hay un cuerpo, no hay un funeral, no hay cierre emocional. Esta ambigüedad impacta especialmente en los familiares, pero también se extiende por la sociedad como un trauma general. Los medios de prensa, las redes sociales, las manifestaciones, los debates políticos; todo muestra que el país está conmocionado.

Las consecuencias, advierten los expertos, podrían ser duraderas. Según el mismo estudio, los efectos a largo plazo incluyen trastornos crónicos del sueño, enfermedades cardiovasculares agravadas por el estrés y una epidemia de trastornos mentales como depresión y ansiedad. Este fenómeno no solo amenaza el presente, sino también el futuro: investigaciones sobre las secuelas del Holocausto han demostrado que el trauma severo puede transmitirse epigenéticamente a las generaciones siguientes, alterando la expresión génica relacionada con el estrés. La experiencia del trauma no termina con quienes lo vivieron: se extiende sobre sus descendientes en forma de inseguridad existencial y estrés postraumático heredado.

Esto abre una dimensión intergeneracional del sufrimiento que Israel ya conoce, pero que en esta ocasión se acentúa en una coyuntura de elevadísima exigencia. Los hijos de los rehenes, de los asesinados y de los muertos en combate o por suicidio posterior, e incluso quienes nacieron después del 7 de octubre, crecerán en un país marcado por este trauma colectivo. Esta es una crisis humana profunda, cuyos efectos no terminarán con la firma de un cese de fuego. Desde el 7 de octubre de 2023 se cierne un nubarrón oscuro sobre Israel. Y hasta que la última persona regrese (viva o no), seguirá proyectando su sombra sobre la nación entera.

Pero seamos claros en algo. La liberación de los secuestrados no debió ser solamente un imperativo de Israel. La familia de las naciones incurrió en una falla ética al invisibilizar su padecimiento. Ellos no son una abstracción, sino personas concretas que llevan casi dos años bajo tierra. Su retención en túneles durante meses en condiciones infrahumanas constituye un crimen de guerra, lo diga o no la ONU o Emmanuel Macron. La indiferencia global frente al sufrimiento de los rehenes, combinada con la híper tardía presión a Hamas (y casi nula a sus patrocinadores) en pos de su liberación, es una vergüenza para la diplomacia global.

Seúl

El ayatolá contra las cuerdas – 29/06/25

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A sus 86 años y tras el ataque al programa nuclear iraní, Jamenei enfrenta el ocaso de su liderazgo mientras el régimen tambalea entre la paranoia y el dilema de su supervivencia.

Por Julián Schvindlerman

Finalmente pasó: una confrontación directa entre Irán, Israel y Estados Unidos. El mundo contuvo la respiración cuando la posibilidad de un ataque de Israel contra el corazón del programa nuclear iraní dejó de ser una mera hipótesis para cristalizarse en un suceso real temido por diplomáticos pero contemplado por estrategas desde hace largo tiempo. Durante años, analistas ponderaron los escenarios. ¿Se atrevería Israel? ¿Qué haría Teherán ante el ataque? ¿Qué reacción en cadena provocaría en la región? ¿Qué papel jugarían las potencias aliadas de Irán?

Imaginar cómo respondería Irán demandaba adentrarse en la lógica laberíntica de un régimen islámico revolucionario que hizo de su lucha antioccidental un principio ideológico y definió su supervivencia como un imperativo estratégico. El gobierno del ayatolá, conducido por una élite clerical-militar cohesionada en torno a la figura del Líder Supremo Alí Jamenei, es fanático pero no impulsivo. No obstante: ¿permanecería quieto tras un golpe certero al honor nacional? ¿Pasaría por alto lo que seguramente consideraría una agresión existencial?

Desde sus orígenes en la revolución de 1979, la República Islámica ha desarrollado una narrativa maniquea basada en el odio hacia Occidente, especialmente contra Estados Unidos, al que denomina “el Gran Satán”, y hacia Israel, “el Pequeño Satán”. Esa narrativa se tradujo en acciones concretas: la promoción global de terrorismo, la creación de una red de proxies regionales para desestabilizar a las naciones árabes sunitas y eventualmente obliterar a Israel —Hezbolá en el Líbano, las milicias chiítas en Irak, los hutíes en Yemen, Hamas y Yihad Islámica en Gaza—, y el desarrollo de capacidades misilísticas de largo alcance y de infiltración cibernética. El programa nuclear es parte integral de esta noción ofensiva-defensiva, o freudianamente, pasivo-agresiva. Iniciado en tiempos del Sha y luego reactivado en secreto por el régimen islámico, el programa nuclear se transformó en símbolo de soberanía. Aunque con el correr del tiempo el país fue objeto de sanciones económicas, ostracismo diplomático, sabotajes israelíes y sufrió la eliminación de varios de sus científicos, el gobierno iraní persistió. Para Teherán, ese programa le daría paridad nuclear con su némesis sionista, le conferiría autoridad geopolítica en un Medio Oriente mayormente sunita y lo ubicaría en el sistema internacional como una potencia emergente. Pero ahora ese programa está en ruinas, o por lo menos lo estará por un tiempo, y Teherán debía responder.

Irán ha desarrollado una narrativa basada en el odio hacia Occidente, especialmente contra EE.UU., al que denomina “el Gran Satán”, y hacia Israel, “el Pequeño Satán”.

Para eso disponía de varias opciones. Una era lanzar misiles contra territorio israelí (como ya había hecho en abril y octubre del año pasado y volvió a hacer, esta vez con letalidad) o contra bases estadounidenses en la región (como hizo ahora en Qatar limitadamente y con anuncio previo). Ya casi no podía activar su arsenal asimétrico: Israel degradó considerablemente el poder de fuego de sus proxies fronterizos. Irán amagó con cerrar el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz pero no accionó, posiblemente porque esa medida antagonizaría a China. Tampoco atacó a Arabia Saudita o a los Emiratos Árabes Unidos.

Teherán hizo saber que contemplaría renunciar al Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), lo que significaría el abandono de su opacidad atómica, y el Parlamento anunció que ya no cooperará con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Oficiales iraníes amenazaron a su director general, el argentino Rafael Grossi, por haber hecho su trabajo y alertar sobre los avances nucleares clandestinos de Irán. El régimen protestó ante la ONU, invocó el derecho internacional y buscó mostrarse ante la opinión pública como la víctima de una agresión yanqui-sionista con el fin de montar un relato que resuene especialmente en el Sur Global. China y Rusia se sumaron a las protestas pero —crucialmente— no salieron a su rescate. La Tercera Guerra Mundial, pronosticada por varios comentaristas alarmistas, no estalló.

¿El ocaso del Supremo?

Más allá del cuadro de situación geopolítico, el centro del juego doméstico en Irán sigue siendo, por el momento, el ayatolá Alí Jamenei. Desde 1989, el Líder Supremo concentra en sus manos el poder real del Estado: controla la política exterior, las fuerzas armadas, la Guardia Revolucionaria, los agentes de represión, la economía y los lineamientos ideológicos del régimen. Su liderazgo, sin embargo, se encuentra en la fase final. A sus 86 años, aquejado por problemas de salud, acosado por reiteradas protestas políticas y sociales, y ahora desafiado como nunca por el desmantelamiento forzoso de su adorado programa nuclear, su sucesión se tornó en tema de conversación pública. Escondido en un búnker, emitió un mensaje grabado lleno de ira y condenas a Washington y Jerusalén. Con orgullo impostado (“gran bofetada a Estados Unidos”), el líder anciano se vio patético, proyectando más debilidad que fortaleza.

Jamenei no era un imán de alto rango ni de gran prestigio cuando fue designado Líder Supremo tras la muerte de Ruhollah Jomeini, en 1989. Su elección respondió más a cálculos políticos que religiosos. Como destaca la analista Suzanne Maloney, fue elevado más por conveniencia que por consenso clerical. Su falta de autoridad espiritual fue compensada por una hábil construcción institucional: fortaleció el aparato de seguridad y cultivó alianzas con la Guardia Revolucionaria, lo que cimentó su autoridad de facto. En una columna en The Wall Street Journal, Bartle Bull coincidió en que Jamenei era el protegido de Jomeiní y tras su fallecimiento la Asamblea de Expertos lo eligió por conveniencia.

Como la Constitución de la República Islámica exigía que un Líder Supremo fuera al menos un gran ayatolá, el requisito se redujo a que poseyera “erudición islámica”. Bull dice que entonces apareció una tesis del candidato, clérigos fueron presionados y sus colegas lo comenzaron a llamar “ayatolá”. Jamenei, escribió, “es una mediocridad clerical que administra una herejía dentro de una apostasía y no es una figura de gran importancia ni legitimidad en el mundo musulmán”.

Jamenei parece saberlo. Presionado por las circunstancias, se hizo equilibrista: nombró a potenciales sucesores sin incluir a su hijo Mojtaba, quien antes de la guerra venía siendo señalado como posible heredero. Esta decisión sugiere que reconoce los límites de la continuidad dinástica dentro de una teocracia, o bien, que quiere preservar a su hijo de quedar en la mira de Israel.

Ganar perdiendo

El gran ayatolá ha mostrado una clara capacidad de supervivencia apelando a la represión, a la consolidación de poder político, económico y religioso, y siempre autoproclamándose vencedor. Pero el conflicto ha acelerado una erosión de su autoridad. Enfrenta grandes desafíos: preservar su aura religiosa, controlar el descontento social, mantener cohesionadas a las fuerzas armadas, garantizar la lealtad de las milicias regionales, esquivar las presiones externas y gestionar una sucesión ordenada. Todavía preserva sus atributos de poder. Sin embargo, el nuevo contexto podría hacer de Jamenei el último Líder Supremo del modelo clerical-islamista, conocido como velayat-e faqih (la doctrina en la que se sustenta la autoridad del Líder Supremo). Si no logra balancear las esferas, podrá sobrevivir en el corto plazo, pero corre un riesgo real en el mediano.

El régimen iraní enfrenta un dilema existencial. De mínima, el proyecto nuclear tambalea. Su “círculo de fuego”, edificado pacientemente durante años en Medio Oriente, se ha resquebrajado. Su cúpula militar y de científicos nucleares quedó deshecha y la penetración de la inteligencia israelí en la estructura del poder habrá potenciado la paranoia de un régimen al borde de un ataque de nervios. Jets israelíes y estadounidenses volaron libremente sobre los cielos de la república. La autoridad y la estabilidad gubernamental fueron dañadas, y en consecuencia su continuidad podría estar en riesgo. En el plano doméstico, ¿logrará Jamenéi sortear las internas, quizás a esta altura tan inevitables como feroces? ¿Qué hará para preservar su supervivencia? En el plano externo: ¿tendrá la capacidad para contener su deseo de venganza dentro de una lógica estratégica? ¿Apelará a ganar tiempo por medio del conocido recurso del engaño diplomático o sobreactuará?

La pregunta clave es si el ajedrecista de Teherán —el astuto, longevo y fundamentalista Alí Jamenéi— seguirá siendo quien decide cuándo y cómo mover las piezas.


Perfil, Perfil – 2025

Perfil

Por Julián Schvindlerman

  

Así despidió el Medio Oriente a Francisco – 03/05/25

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Por Julián Schvindlerman
Perfil (El Observador) – 3/5/2025

https://www.perfil.com/noticias/elobservador/asi-despidio-el-medio-oriente-a-francisco.phtml

Durante su pontificado de doce años, el Papa Francisco se pronunció varias veces sobre el Medio Oriente, región que además visitó. Mantuvo encuentros relevantes con líderes religiosos musulmanes, entre ellos, con el líder chiita, el Ayatolá Sayyid Alí Husaini Sistani, al visitar Nayaf en Irak; con el Gran Imán Ahmad al-Tayyeb, de Al-Azhar, la institución académica más prestigiosas del islam sunita, en Egipto; viajó a Marruecos, donde visitó el Instituto Mohammed VI para la formación de imanes; y firmó el “Documento sobre la Fraternidad Humana” en Abu Dhabi, un pronunciamiento conjunto muy importante sobre el diálogo entre la Iglesia Católica y el Islam. Por no decir su peregrinación a Tierra Santa, ocasión en la que visitó Israel y ciudades de autogobierno palestino.

Por ello -aunque no solo por ello-, medios de prensa, gobiernos, referentes y aún agrupaciones terroristas de la región manifestaron sus condolencias; en varios casos haciendo hincapié en el propalestinismo del Papa. Así, Arab News, de la sunita Arabia Saudita, lo definió como un “defensor de la libertad palestina” mientras que el Tehran Times, del chiíta Irán indicó: “La muerte del Papa Francisco deja un vacío en la diplomacia global, particularmente en medio de conflictos en curso, como las atrocidades del régimen israelí en Gaza y más allá”. Francisco fue despedido en el Medio Oriente con una mezcla de pésames sentidos y oportunismo político.

El primer ministro libanés Nawaf Salam (hasta hace poco, presidente de la Corte Internacional de Justicia) decretó tres días de luto en su honor. El rey Abdullah II de Jordania declaró en un posteo en X que “el Papa Francisco era admirado por todos como el Papa del Pueblo”. El presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, publicó un comunicado que lo señaló como una “figura mundial excepcional que dedicó su vida al servicio de la paz y la justicia”. El presidente iraquí, Abdel Latif Jamal Rashid, afirmó que Francisco “adoptó posturas inolvidables al adherirse a posturas humanitarias que rechazan las guerras y la violencia”.

El presidente palestino, Mahmoud Abbas (a quién Francisco había llamado en 2015 “ángel de la paz”), declaró: “Ofrecemos nuestras más sinceras condolencias al Vaticano y a los creyentes de todo el mundo por esta gran pérdida que representa el fallecimiento del Papa Francisco, símbolo de tolerancia, amor y fraternidad”. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que Francisco “dio importancia al diálogo entre diferentes grupos religiosos y tomó la iniciativa frente a las tragedias humanitarias, especialmente la cuestión palestina y el genocidio en Gaza”. El jeque Ahmed El-Tayyeb, Gran Imán de Al-Azhar, calificó a Francisco como un “verdadero amigo de los musulmanes, sincero en su búsqueda de la paz” y elogió “sus declaraciones finales, particularmente en defensa de Palestina y del pueblo oprimido de Gaza”.

El diario oficial de Irán en inglés Tehran Times reunió los pronunciamientos del régimen ayatolá. Informó que el presidente Masoud Pezeshkian elogió la postura “clara y valiente del Papa” contra “el genocidio del régimen israelí en Gaza” y que “aplaudió su condena de la violencia contra la población civil palestina”. “Su claridad moral resonó en las naciones amantes de la libertad y se alineó con los clamores de conciencia de todo el mundo”, agregó el presidente iraní. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, remarcó en redes sociales: “Su sabiduría y compasión trascendieron fronteras, uniendo a naciones y religiones en pos de la paz. Irán se solidariza con todos los que lamentan su pérdida”. En tanto que el embajador de Irán ante la Santa Sede, Mohammad Hossein Mokhtari, tildó al Papa de ser “un modelo de valentía moral y un incansable defensor de la paz”.

Incluso movimientos supremacistas islámicos expresaron alabanzas al líder del catolicismo.

La agencia de noticas EFE informó que Hamás lamentó la muerte del Papa y citó un comunicado de Basem Naim, miembro del buró político de la organización que decía que Francisco “fue un firme defensor de los derechos legítimos del pueblo palestino, especialmente en su inquebrantable postura contra la guerra y los actos de genocidio perpetrados contra nuestro pueblo en Gaza en los últimos meses”. El representante de Hamás subrayó que “una figura tan importante y comprometida deja un profundo vacío que será difícil llenar”.

Newsweek reportó que Hezbolá felicitó a Francisco por “pedir el fin de la agresión israelí en la Franja de Gaza, su condena de las masacres perpetradas contra nuestro pueblo en Palestina, su demanda de ayuda humanitaria y su reconocimiento oficial del Estado de Palestina”. A su vez, dijo que “su constante apoyo al Líbano en cada etapa y su condena de la agresión israelí en su contra, encarnan la sinceridad de su llamado y su compromiso con los valores humanos que rechazan la injusticia en todas partes”.

En este mundo del revés, fue el Estado de Israel -la única democracia del Medio Oriente, donde verdaderamente reina la libertad religiosa- quien quedó en offside. Cierto, apenas pasadas unas horas de conocida la noticia del fallecimiento del Santo Padre, el presidente israelí Isaac Herzog lo saludó por “la gran importancia de fomentar lazos fuertes con el mundo judío y de impulsar el diálogo interreligioso”, y le agradeció sus oraciones por el regreso de los rehenes israelíes capturados por Hamás el infame 7 de octubre de 2023. Pero el primer ministro Binyamin Netanyahu se tomó cuatro días para emitir un pésame de 28 palabras, y su gobierno anunció que enviaría al funeral papal al embajador israelí ante la Santa Sede; una representación de bajo nivel en comparación con los más de cincuenta jefes de estado y miembros de la realeza que habían confirmado su asistencia. (Cabe notar que el funeral pontificio aconteció un día sábado, que es el shabbat judío, cuando rigen restricciones de desplazamientos). Además, su oficina hizo borrar de las redes un posteo oficial de condolencias por el fallecimiento del Papa. La publicación original decía, junto a una fotografía de Francisco ante el Muro de los Lamentos: “Descanse en paz, Papa Francisco. Que su memoria sea una bendición”. En una medida singularmente dura, instruyó a sus embajadores abstenerse de firmar libros de condolencias en las embajadas del Vaticano en todo el mundo.

¿Por qué se comportaría el gobierno de Israel de un modo tan poco diplomático? No hay que investigar demasiado para dar con la respuesta. Francisco fue un muy buen amigo del pueblo judío diaspórico, pero no tanto del estado judío. En particular, luego de la masacre perpetrada por Hamas y la subsiguiente incursión militar israelí en Gaza en octubre de 2023, Francisco se posicionó con fuerza contra la guerra y condenó con severidad la conducta militar y política de Israel. Muchos de sus primeros pronunciamientos ni siquiera reprocharon o mencionaron a Hamas y se llenaron de clichés pacifistas desconectados de la realidad terrenal.

El Sumo Pontífice condenó “la arrogancia de los invasores” en “Ucrania” y “Palestina” y protestó por la “crueldad” de Israel en Gaza. Asimismo, sugirió que Israel estaba cometiendo crímenes de guerra y que había respondido “al terror con terror”. En otra oportunidad afirmó: “Aquí hemos superado la guerra. Esto ya no es guerra, es terrorismo”, frase que aludió a Israel, al igual que ésta: “No debemos olvidar que las graves violaciones del derecho internacional humanitario son crímenes de guerra”. En un libro coescrito con el periodista argentino Hernán Reyes Alcaide, llegó a insinuar que Israel cometía un genocidio contra el pueblo palestino: “Según algunos expertos, lo que está sucediendo en Gaza tiene características de genocidio”. Y la pièce de résistance fue la inauguración papal en el Vaticano de un pesebre diseñado por artistas palestinos -por encargo de la Organización para la Liberación de Palestina- que mostraba al niño Jesús acostado sobre una keffiyeh, el pañuelo tradicional palestino que es su símbolo nacional, lo que validaba una legendaria mentira histórica palestina. Jesús, como Francisco bien sabía, fue judío. (Tras la controversia, el pesebre fue removido).

Se podrá debatir si el gobierno israelí se comportó sabiamente o no al marcar distancia del líder espiritual del catolicismo al momento de su muerte (la Iglesia Católica cuenta alrededor de 1.400 millones de fieles). Sin embargo, lo que debiera perturbar al Vaticano no es tanto el distanciamiento de Israel, sino su contracara. Que el difunto Papa haya cosechado tantos elogios de autócratas árabes, ayatolás iraníes y movimientos jihadistas, debería llevar a Roma a repensar su política exterior hacia el Medio Oriente.

Profesor titular en la carrera de Relaciones Internacionales de la Universidad de Palermo. Miembro de Profesores Republicanos y el Foro Argentino Contra el Antisemitismo.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

El centenario de la Universidad Hebrea de Jerusalem – 01/25

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El 27 de marzo de 1925, uno de los fundadores de la Universidad Hebrea de Jerusalem, Albert Einstein, escribió en The New Palestine un artículo titulado “La misión de nuestra Universidad”. Allí anotó:

“Una universidad es un sitio en el cual la universalidad del espíritu humano se pone de manifiesto. La ciencia y la investigación reconocen a la verdad como su exclusivo objetivo […] Yo estoy convencido de que […] con el correr del tiempo esta institución habrá de demostrar con absoluta claridad los logros que el espíritu judío es capaz de alcanzar […] nuestra universidad podrá desarrollarse velozmente convirtiéndose en un gran centro espiritual que evoque el respeto por la raza humana culta de todo el mundo”.

En el siguiente siglo, esta universidad -que inicialmente contaba apenas un puñado de profesores y estudiantes- será continuamente calificada como una de las mejores universidades del mundo y del país, y legará siete premios Nobel a la humanidad: uno en Física (David Gross), dos en Economía (Daniel Kahneman y Robert Aumann) y cuatro en Química (Aarón Ciechanover, Avram Hershko, Roger Kornberg y Ada Yonat); verificando el anhelo y pronóstico de Einstein, él mismo Premio Nobel en Física.

Pero nótese que Einstein la definió como “un gran centro espiritual”, una caracterización que trasciende lo nocionalmente académico. Para este destacado científico y pensador, la vitalidad de una universidad radicaría no meramente en sus proezas académicas (que de por cierto, la UHJ alcanzó) sino esencialmente por su “espiritualidad”, un atributo inusual para un centro de estudios laico como lo es esta universidad que contó entre otros fundadores al padre del psicoanálisis Sigmund Freud, al filósofo Martin Buber y al químico Jaim Weizmann. No obstante, la idea de crear una universidad para el pueblo judío había surgido de un rabino y doctor en matemáticas, Tzvi Herman Shapira. Y esa integración entre la religión y las ciencias exactas que él encarnaba es un indicio apto a la referencia de Einstein. En su artículo, él también refirió al “espíritu humano” y al “espíritu judío”, alusiones al ánimo, al brío con que las personas que la conformaran la empujarían hacia su máximo esplendor. Einstein imaginó una misión trascendental para esta universidad, una misión elevada que irradiara saber y valores a toda la humanidad… desde la ciudad santa de Jeruslem.

Como orgulloso graduado de la Universidad Hebrea de Jerusalem, es para mí una alegría enorme unirme a la celebración de su primer centenario. Siempre recordaré con afecto y gratitud eternos mis años de estudiante en su campus del Monte Scopus, donde la diversidad cultural y el conocimiento científico interactuaban y se potenciaban con vitalidad, dando forma a un asombroso ecosistema humano e intelectual. Ésto, acompañado por las bellísimas vistas de su entorno geográfico sin par: hacia el Oeste, la magnífica Jerusalem, hacia el Este, la sobrecogedora Judea y Samaria. Antigüedad y modernidad con sólo girar la mirada mientras uno se encuentra posicionado en una universidad de vanguardia y excelencia que porta su propia historia singular. Un centro de altos estudios en una de las más hermosas colinas de Jerusalem, el corazón espiritual del pueblo judío.

Desconozco si Albert Einstein pensó en esto cuando escribió cien años atrás que la Universidad Hebrea de Jerusalem sería un centro espiritual, pero a mí me pareció sentirlo así allá.

Comunidades, Comunidades – 2025

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

De Shalhevet Pass a Kfir Bibas: la traza sangrienta del terrorismo palestino – 03/25

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Por Julián Schvindlerman
Comunidades – marzo 2025

A fines de febrero, la Cruz Roja Internacional entregó a Israel tres ataúdes con los cuerpos de un bebé, un niño y su madre; todos ellos israelíes secuestrados y luego asesinados por miembros del grupo terrorista palestino Hamas. Este triple homicidio causó gran conmoción local y global. El salvajismo de Hamas, que ya era conocido, escaló a niveles inconcebibles con esta acción escabrosa. Trascendió que Kfir y Ariel fueron estrangulados y luego sus huesos destrozados con el fin propagandístico de anunciar -falsamente- que habían sucumbido durante un bombardeo de la aviación israelí. La ceremonia de entrega de los ataúdes que montó Hamas fue en sí misma de una crueldad insólita, al regodearse ante la matanza y manipularla políticamente. Su decisión de entregar un falso cadáver por Shiri dejó al descubierto la psicopatía ilimitada de los jihadistas palestinos.

El pueblo de Israel despidió a sus nuevos muertos en un homenaje que se extendió por decenas de kilómetros, con hombres y mujeres situados a los costados de la ruta que cruzaría la procesión familiar. El padre sobreviviente de esta familia ahora inexistente, Yarden Bibas, quien acababa de salir de su propio cautiverio traumático en Gaza, despidió a sus seres queridos y todo Israel los lloró sin consuelo.

Este episodio trágico me recordó el asesinato de otro bebé israelí casi un cuarto de siglo atrás. En marzo de 2001, un francotirador palestino llamado Mahmud Amru, miembro de la milicia Tanzim que emergió durante la segunda intifada, puso en la mira a Shalhevet Tehiya Pass, de apenas 10 meses de edad (uno más que Kfir Bibas al momento de ser secuestrado) y disparó con intención. Las balas penetraron su pequeña cabeza, atravesaron su cráneo e hirieron a su padre. En una columna que publiqué entonces en The Miami Herald, observé: “Su muerte sin sentido es el epítome de la fealdad, el odio y la bestialidad del terrorismo palestino: Shalhevet no murió como resultado de una bala perdida y rebotada; esta beba de 10 meses fue asesinada deliberadamente. ¿Cómo puede alguien, incluso un combatiente, levantar su rifle, ver el rostro de un bebé a través de su lente telescópica y disparar a matar?”. Mi consternación era legítima; el interrogante, superfluo.

En su larga marcha en pos de la “Revolución hasta la victoria” para alcanzar una “Palestina libre del río al mar”, como sus dos eslóganes famosos proclaman, el nacionalismo palestino ha bañado en sangre a la región, dejado un tendal de víctimas inocentes (niños incluidos) y conseguido exactamente ninguno de sus objetivos anunciados. “Palestina” no fue liberada, ninguna victoria real obtenida. Sólo muerte, sufrimiento y destrucción: esos son los logros de la lucha palestina, sea en su vertiente secular-nacionalista o religiosa-jihadista. En esa columna citaba a Ghassan Kanafani, del Frente Popular para la Liberación de Palestina: “No hay inocentes. Si estás vivo, estás involucrado. La inocencia no tiene importancia”, había dicho décadas atrás. “¿Qué importancia tiene la vida de un niño árabe o de un niño judío si su muerte ayuda a hacer realidad la revolución?”, agregó fríamente.

En el 2016, quien posteriormente sería el arquitecto de la masacre del 7 de octubre de 2023, Yahya Sinwar, admitió que Hamas “decidió convertir lo que más nos es querido –los cuerpos de nuestras mujeres y niños– en una presa que bloquee el colapso de la realidad árabe”. Esta siempre ha sido la mentalidad de los guerreros palestinos, impiadosa con el enemigo e insensible con sus propios hijos. En abril del año pasado, el líder político de Hamas, Ismael Hanyeh, antes de ser eliminado por Israel se mostró feliz al enterarse de que tres de sus hijos (milicianos del grupo) y cuatro de sus nietos habían muerto en un ataque israelí. En el canal Telegram de Hamás, agradeció a Dios por el “honor” que le fue otorgado a través del “martirio” de su descendencia. No por nada pronunció Golda Meir su célebre frase, entonces dirigida a los árabes, hoy aplicable a la causa palestina: “Cuando llegue la paz, quizá con el tiempo podamos perdonar a los árabes por matar a nuestros hijos, pero nos resultará más difícil perdonarlos por habernos obligado a matar a los suyos. La paz llegará cuando los árabes amen a sus hijos más de lo que nos odian a nosotros”.

El funeral de Kfir Bibas, su madre y su hermano, lo vi en videos y fotografías desde Buenos Aires. Al funeral de Shalhevet Pass asistí en persona. Fui uno de los miles de dolientes que subimos a los autobuses con vidrios a prueba de bala que nos transportaron desde Jerusalem hasta el antiguo cementerio judío de Hebrón. Congregados ante la Maarat Hamachpelah (Tumba de los Patriarcas), el sitio sagrado judío construido durante el período del Segundo Templo sobre tierras que habían pertenecido al fundador del monoteísmo, el Patriarca Abraham, hace miles de años, y custodiados por soldados israelíes, despedimos a esa criatura cuya vida fue arrebatada demasiado tempranamente. Estaba muy atrás en la procesión para ver a sus jóvenes padres, Itzjak y Nuria, enterrar a su única hija, aunque experimenté la tristeza colectiva. La misma que, casi veinticinco años después, siento al ver a otro padre enlutado, Yarden Bibas, enterrar a otro bebé israelí asesinado vilmente en una prolongada campaña palestina de insensatez, violencia y malicia empeñada en no dar tregua a este pueblo tan golpeado.

Que en paz descansen.

Profesores Republicanos

Profesores Republicanos

Por Julián Schvindlerman

  

Cuando la maldad mata dos veces – 21/02/25

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Comunicado de Profesores Republicanos

CUANDO LA MALDAD MATA DOS VECES

PROFESORES REPUBLICANOS asiste con estupor a un nuevo acto brutal del grupo
terrorista Hamás, desde su criminal aparición del 7 de octubre de 2023. En esta oportunidad, el grupo terrorista entregó “muertos” a dos niños, Kfir y Ariel Bibas, de origen argentino, que
fueron cruelmente asesinados.

PROFESORES REPUBLICANOS condena la barbarie cometida y pide justicia para esta familia con la que jugaron los más oscuros agentes del terror. Hoy, además, ocultando a su
madre, cuyo inmediato regreso exigimos, así como el del resto de los secuestrados.
La macabra maniobra de no entregar a la madre de estos pequeños -pese a su anuncio- y de
profanar cadáveres profundiza el horror y mata dos veces a esta familia, a la vez que extiende
su agresión contra todos aquellos que sostenemos la búsqueda de la paz entre los pueblos.

PROFESORES REPUBLICANOS expresa su profunda solidaridad con las familias de quienes continúan en poder de Hamás, con aquellas que han sido cruelmente diezmadas, y
alza su voz contra el terrorismo que ataca y busca desestabilizar a la civilización con actos de barbarie, incurriendo en violaciones sin precedentes de los convenios internacionales
sobre derechos humanos y de los más elementales principios de humanidad.

Buenos Aires, 21 de febrero de 2025.-