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Perfil, Perfil – 2025

Perfil

Por Julián Schvindlerman

  

La coreografía del horror de Hamas y el dilema moral de Israel – 02/02/25

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Por Julián Schvindlerman
Perfil – 2/2/2025

https://www.perfil.com/noticias/opinion/la-coreografia-del-horror-de-hamas-y-el-dilema-moral-de-israel.phtml

El movimiento jihadista Hamas reemergió a la superficie días atrás para implementar el acuerdo de liberación de secuestrados israelíes en Gaza por terroristas palestinos encarcelados en Israel; y vaya si lo hizo en un clima de euforia. Montaron un gran show de propaganda con un escenario sobre el cual desfilaron a las cuatro veinteañeras israelíes en servicio militar Karina Ariev, Daniella Gilboa, Liri Albag y Naama Levy en una coreografía tétricamente cuidada.

Decenas de hombres armados y enmascarados de Hamas y la Jihad Islámica Palestina rodearon el escenario donde se veían inscripciones del tipo “Palestina: La victoria del pueblo oprimido contra el sionismo nazi” y “El sionismo no ganará”. Un dron distribuía caramelos a la multitud congregada. Ellas, vestidas con uniformes de color verde oliva similares a los del ejército israelí, portaban un “formulario de liberación de prisioneros”, junto con un certificado enmarcado y un llavero con la bandera palestina. Las rehenes también tenían una insignia con sus datos personales, sujeta a un cordón con un dibujo de la bandera palestina, y un detalle especial: un souvenir de su estadía en la Franja de Gaza, una bolsa con fotografías del cautiverio, al estilo de un obsequio perverso de hotel 5 estrellas a sus huéspedes. En lo que a todas luces deben ser declaraciones forzadas, las cuatro cautivas, sonrientes, agradecieron públicamente a Hamás en árabe por el trato recibido en sus túneles del horror. (En liberaciones anteriores, el Ministerio de Salud de Israel dijo que Hamas drogó a los rehenes liberados para que lucieran felices).

En la previa liberación, de tres mujeres israelíes (Emily Damari, Romi Gonen y Doron Steinbrecher), la primera fue vista agitando su mano izquierda vendada, con dos dedos escindidos, y la segunda perdió el funcionamiento de una mano tras recibir disparos durante su secuestro. Estos son algunos aspectos visibles, superficiales, de su padecimiento en Gaza. Más adelante quizás la sociedad israelí afronte más completamente las realidades abismales de lo que haya significado para las rehenes la experiencia cruda en las mazmorras medievales del movimiento terrorista palestino.

Por el momento, una imagen del espanto se ha transformado en un símbolo de entereza y resiliencia en Israel: la mano mutilada de Emily Damari. Según The Times of Israel, el artista de zapatillas Aviad Amergi publicó esa imagen en Instagram con las palabras “Una gran pequeña victoria” y prontamente es difundió por Whatsapp. El arquitecto Moshe Shapira, cuyo hijo murió durante el ataque del 7 de octubre después de salvar a otros, dibujó la mano dañada de Damari junto a la bendición bíblica “Que Dios te bendiga y te guarde” y rápidamente ganó atención. El futbolista Ohad Hazut hizo el signo con sus manos después de un partido y anotó en Instagram: “Una victoria importante”. El influencer Hen Mazzig publicó un video de un israelí mientras se tatuaba la imagen en su pierna.

Con la cálida bienvenida brindada a las retornadas y la comprensible alegría social, los israelíes comienzan a la vez a dimensionar el precio a pagar por la liberación de sus compatriotas. Alrededor de dos mil terroristas y criminales palestinos serán puestos en libertad próximamente y con seguridad muchos de ellos volverán a levantar las armas contra otros israelíes, potenciales víctimas anónimas. Aún no conocemos sus nombres, como hoy sabemos los de las cautivas de Hamas, pero sin duda y trágicamente los conoceremos a futuro. Cuando se intercambió al soldado israelí Gilad Schalit por más de mil terroristas palestinos -entre ellos Yahiya Sinwar, el arquitecto de la masacre del 7 de octubre de 2023-, nadie en Israel podía anticipar que ese intercambio causaría años después alrededor de 1200 asesinatos y más de 250 secuestros de israelíes. Ahora, nadie objetivo alberga la ilusión de que las actuales negociaciones de intercambios no traerán futuras calamidades para los israelíes. Los enemigos recalcitrantes de Israel saben que el Estado judío no abandonará a sus ciudadanos. Y ello explica algo en apariencia inentendible: que Hamas lleve las de ganar en una negociación con Israel luego de que su ejército haya anulado gran parte de su enjambre de túneles, diezmado a casi todos sus batallones, degradado casi totalmente su capacidad militar y de gobernanza, y eliminado a su liderazgo top.

En este acuerdo, además del intercambio desproporcional (esta vez parece que los críticos usuales de la “desproporcionalidad” israelí no experimentan malestar alguno con la desproporción en juego de miles de palestinos por menos de cien israelíes, un tercio de ellos muertos), Israel concede ganancias militares en el terreno. “Por primera vez en la historia, un Estado paga un precio estratégico en el campo de batalla por el regreso de sus ciudadanos” observó Amit Segal, comentarista político principal del Canal 12 de Israel, “Ahora las FDI también se retiran (aunque sea temporalmente) de las zonas de Gaza capturadas a un alto precio. Se retiran del norte de la Franja de Gaza, que conquistaron a costa de más de 100 vidas”. Desde el inicio de la campaña militar hasta el momento de escribir estas líneas 405 soldados israelíes murieron en la Franja de Gaza.

Desde la perspectiva israelí, este acuerdo con el Diablo Hamas es un triunfo humanitario, un fracaso político y un acertijo estratégico. La mano estropeada de Emily Damari ilustra con precisión simbólica la dulce amargura del momento.

The Times of Israel

The Times of Israel

Por Julián Schvindlerman

  

The Pope´s Genocide Canard – 19/11/24

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By Julian Schvindlerman
The Times of Israel – 19/11/2024

https://blogs.timesofisrael.com/the-popes-genocide-canard

“According to some experts, what is happening in Gaza has the characteristics of a genocide,” Pope Francis says in his book Hope Never Disappoints, co-written with Argentine journalist Hernan Reyes Alcaide, which comes out this week in Italy, Spain and Latin America, and later in other countries. “It should be carefully investigated to determine whether it fits into the technical definition formulated by jurists and international bodies,” he adds. As deplorable as this comment may be, it should surprise no one that the left-leaning and ultra-pacifist Argentine Pope would think -and say- so. An overview of his early statements on the Israel-Hamas war illustrates where the Head of the Vatican stood politically from the beginning.

Pope Francis reacted to the invasion of Israel’s sovereign territory and the subsequent massacre of around 1,200 Israelis, thousands of wounded and more than 250 people kidnapped, mainly with pacifist speeches and generic condemnations of wars. Through his statements, he sought to alleviate the suffering of Palestinian civilians, called for the release of the Israeli hostages, favored reconciliation between the peoples, and hoped to attain a resolution to the conflict. He insistently called to prioritize the well-being of civilians and dreamed of a future free from violence, as he equivocated in facing rhetorically Palestinian Islamic fundamentalism and terror. Overall, he called for the release of Israeli and foreign hostages captured by Palestinian terrorists and balanced those calls with humanitarian appeals on behalf of Gazan civilians. He did not explicitly condemn Hamas or its actions during the first three months after that fateful 10/7, preferring to make vague allusions, and when he clearly repudiated the brutal attack, he did so without naming Hamas. During this early period, he suggested that Israel was committing war crimes and that it had responded “to terror with terror.”

The tone was set at his first Angelus, delivered in St. Peter’s Square, on October 8. Pope Francis declared:

“I am following apprehensively and sorrowfully what is happening in Israel where violence has exploded yet more ferociously, causing hundreds of deaths and injured. I express my closeness to the families of the victims. I am praying for them and for all who are living hours of terror and anguish. May the attacks and weapons stop. Please! And may it be understood that terrorism and war do not lead to any resolutions, but only to the death and suffering of many innocent people. War is a defeat! Every war is a defeat. Let us pray that there be peace in Israel and in Palestine.”

Note that Hamas was neither mentioned nor condemned.

At the end of his weekly audience on October 11, the Holy Father said that “It is the right of those who are attacked to defend themselves, but I am very concerned about the total siege under which the Palestinians are living in Gaza.” The Holy Father had a tense phone call with Israeli President Isaac Herzog shortly thereafter; given that, according to The Washington Post, “The pope was calling their campaign in Gaza an act of terrorism.” He also repeatedly called for a ceasefire, which from the Israeli perspective was tantamount to granting victory to Hamas.

At the end of October, he made a prayer for peace that did not incorporate a condemnation of Palestinian terrorism, choosing instead to stick to spiritual meditations such as “Mary […] Queen of Peace, you suffer with us and for us, as you see so many of your children suffering from the conflicts and wars that are tearing our world apart.” Faithful to his particular vision of equanimity, Francis received in Rome in mid-November both relatives of kidnapped Israelis and relatives of Gazans. “Let us pray for the Palestinian people; let us pray for the Israeli people,” intoned the Pope, “so that peace may come.” After those meetings, he said publicly: “Here we’ve gone beyond war. This isn’t war anymore, this is terrorism;” a phrase that was interpreted as a harsh criticism of Israel. A small controversy arose due to reports -claimed by the Palestinian delegation and denied by the Vatican- that the Supreme Pontiff had called a “genocide” what was happening in the Gaza Strip.

In subsequent Angelus pronouncements the Holy Father repeated his opposition to the war. “Enough! Wars are always a defeat, always!” (October 15); “War is always a defeat; it is a destruction of human fraternity. Brothers, stop! Stop!” (October 22); “Let no one abandon the possibility that weapons may be silenced. Let there be a ceasefire!” (October 29); “In God’s name, I beg you to stop: stop the fighting!” (November 5); “May the weapons be stopped: they will never lead to peace, and may the conflict not widen! Enough! Enough, brothers! Enough!” (November 12); “Those who do not want to dialogue do not want peace” (November 26). In successive speeches he reiterated a few common themes: the pain of war, the suffering of Palestinians and Israelis, the need for a ceasefire and to never stop “trying to take courageous paths to peace.” During the December 17 Angelus in St. Peter’s Square, Pope Francis called Israel´s prosecution of the war as a form of terror: “I continue to receive very serious and sad news about Gaza. Unarmed civilians are targets for bombs and shootings […] Yes, it is war, it is terrorism.”

On January 8, 2024, on the occasion of his traditional New Year’s greeting to the diplomatic corps accredited to the Holy See, Francis delivered one of his most powerful messages up to then. Unlike the Angelus, directed at the Catholic faithful, here the audience was the diplomatic community, and the Pope’s words sounded more emphatic. The Supreme Pontiff once again urged the release of the hostages, asked for a ceasefire – “even in Lebanon” -, and expressed his concern about the events “in Israel and Palestine.” To his credit, he clearly condemned Hamas’s atrocities as he had never done before:

“All of us remain shocked by the October 7 attack on the Israeli people, in which great numbers of innocent persons were horribly wounded, tortured, and murdered, and many taken hostage. I renew my condemnation of this act and of every instance of terrorism and extremism.”

It is worth noting that the Italian version of this speech published at the Vatican website contained the word “terrorist” just before “attack,” whereas the English version omitted it. The Pope chose not to name Hamas explicitly, but stated “my condemnation of this act.” The Holy Father then held the Palestinian Islamist movement responsible for the consequences suffered by Gazans as a result of their invasion:

“This is not the way to resolve disputes between peoples; those disputes are only aggravated and cause suffering for everyone. Indeed, the attack provoked a strong Israeli military response in Gaza that has led to the death of tens of thousands of Palestinians, mainly civilians, including many young people and children, and has caused an exceptionally grave humanitarian crisis and inconceivable suffering.”

As expected in light of the balancing acts typically pursued by Vatican diplomacy, Francis made sure to include this dart at Israel:

“Moreover, modern wars no longer take place only on clearly defined battlefields, nor do they involve soldiers alone. In a context where it appears that the distinction between military and civil targets is no longer respected, there is no conflict that does not end up in some way indiscriminately striking the civilian population. The events in Ukraine and Gaza are clear proof of this. We must not forget that grave violations of international humanitarian law are war crimes…”

That is to say: the Hamas attack against civilians was a “terrorist” act (an attacco terroristico according to the Italian version of Francis´s speech), but Israel commits “war crimes”; even though it never deliberately targets civilians. The moral equivalence was established. “Even when exercising the right of legitimate defense,” the Pope further stated, “it is essential to adhere to a proportionate use of force.” Francis asked the international community to “pursue with determination the solution of two states, one Israeli and one Palestinian, as well as an internationally guaranteed special status for the City of Jerusalem…”. This last comment exceeded the contours of the ongoing war and ventured into the realm of a long-standing Vatican diplomatic aspiration regarding the status of the holy city. In the following Angelus, the Holy Father escalated his anti-war rhetoric by stating that “war is in itself a crime against humanity.”

In sum, throughout his first public statements after October 7, 2023 the Pope protested against the war itself without acknowledging that Hamas was responsible for starting it. He did not denounce Hamas’ well-known practice of embedding its military arsenal and fighters in Gaza’s civilian infrastructure, whether in hospitals, schools, mosques, homes and UN offices. He did not denounce Hamas´s jihadism as a crucial component of a supremacist religious ideology, nor did he call for combating it. The Holy Father did not urge Hamas to desist from continuing this confrontation, limiting himself to asking for the release of the kidnapped people. These calls would have somewhat balanced his repeated exhortations on behaf of Gazan civilians (for whose fate Israel was seen as primarily responsible) and for a ceasefire (which militarily would have only benefited Hamas).

Francis has displayed a staunch pacifism, going so far as to protest against “arms manufacturers”, which revealed a limited understanding of the region´s geopolitical reality: the destructive ambitions of the Islamic Republic of Iran, the role played by the ideology of fundamentalism in the Middle East, of the interests of various regional actors and world powers. His expectation of zero collateral casualties, in addition to being unrealistic in the context of a war -any war- was equivalent to demanding the surrender of Israel, which was the attacked nation. That which is “being built on rubble will never be a true victory,” the Pope declared, in disregard of historical precedents that refute this claim: the democratic transformation of Japan, Germany and Italy after the Second World War.

Thus, when Pope Francis asserts “what is happening in Gaza has the characteristics of a genocide”, as he reportedly does in his latest book, that phrase can be viewed as one more regrettable expression of his skewed take on the Israel-Hamas war.

Clarín

Clarín

Por Julián Schvindlerman

  

Israel en la tormenta jihadista perfecta – 22/10/24

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Por Julián Schvindlerman
Clarín digital – 22/10/2024

https://www.clarin.com/opinion/israel-tormenta-jihadista-perfecta_0_z5k3QIZ692.html

El 7 de octubre de 2023, Israel sufrió un colosal fracaso de seguridad nacional cuando alrededor de mil doscientos de sus ciudadanos fueron masacrados en su territorio, miles fueron heridos y 251 de ellos secuestrados hacia Gaza. La sociedad estaba en shock y desmoralizada; las divisiones internas se agudizaron más que nunca. El ejército israelí pronto comprendió que enfrentaba amenazas desde siete frentes diferentes: Hamas en Gaza y sus simpatizantes en Cisjordania, Hezbolá en el Líbano, milicias chiítas en Siria e Irak, los Houtíes en Yemen y el régimen ayatolá en Irán. Israel se hallaba en medio de la tormenta jihadista perfecta.

Aunque estos desafíos no se han evaporado, en el plano militar y del espionaje Israel ha logrado alterar el balance desfavorable que padeció durante los meses iniciales de la guerra. En los alrededores del primer aniversario de la fecha más oscura de su existencia, Jerusalén no se ve tan expuesta políticamente ni desorientada militarmente.

En la Franja de Gaza, Hamas ha dejado de ser una amenaza terrorista para los israelíes, habiendo sido reducida a un movimiento guerrillero en su área. Aún puede lanzar unos pocos cohetes o cometer atentados dentro de Israel, pero 23 de sus 24 batallones han sido diezmados y el restante está debilitado. Más de la mitad de sus miembros fueron capturados o matados, más del 90% de su arsenal de cohetes fue destrozado y gran parte de su red de túneles fue estropeada. Su liderazgo top ha sido virtualmente eliminado. Ultimados en Teherán, Beirut o Gaza, ya están fuera de escena Ismail Haniya, Mohamed Deif, Rafaa Salameh, Marwan Issa, Saleh al-Arouri y el arquitecto del baño de sangre, Yahya Sinwar. Los tres niveles de amenaza que representaba Hamas -aéreo, terrestre y subterráneo- fueron significativamente neutralizados.

En el Líbano, la campaña militar contra Hezbolá fue especialmente eficaz, tanto por el factor sorpresa como por su impacto en las filas enemigas y su relativa brevedad. Desde el 8 de octubre del año pasado, Hezbolá lanzó cerca de nueve mil misiles contra territorio israelí, forzando el desplazamiento de no menos de ochenta mil residentes del norte del país. Tras varios meses de ataques y represalias dirigidas, finalmente el ejército israelí contraatacó con ferocidad. En julio mató a su comandante militar Fouad Shukr (un fugitivo de décadas de la inteligencia norteamericana) por medio de un ataque aéreo quirúrgico en Beirut. En septiembre se activó la espectacular operación que hizo estallar masivamente beepers de la milicia chiíta, lo que sacó de juego a cientos o miles de sus mandos medios. Una vez que sus combatientes pasaron a usar walkie-talkies, éstos también fueron detonados, al día siguiente, causando a la organización chiíta un daño psicológico y material considerable. Cuando el liderazgo se refugió en un búnker a treinta metros bajo tierra emplazado en una zona residencial de la capital libanesa, la fuerza aérea israelí arrojó una gran cantidad de bombas pesadas que ocasionaron la muerte a su legendario secretario-general, Hassan Nasrallah. Finalmente, tras la designación de su sucesor, Hashem Safieddine, éste también fue eliminado. Días atrás, fue golpeada la red de bancos que operaban financieramente para Hezbolá.

Aunque seriamente degradada, la milicia libanesa no está aún vencida. Durante el Iom Kipur último, lanzó cientos de misiles contra Israel (varios de ellos impactaron en centros urbanos y bases militares) y recientemente logró aterrizar un dron explosivo en la residencia privada del primer ministro Benjamín Netanyahu, en Cesárea. Soldados israelíes están en suelo libanés, en lo que parece ser el comienzo -no el fin- de una ofensiva. Las Fuerzas de Defensa de Israel también respondieron a ataques desde Irak y Yemen, además de bombardear desde el aire e incursionar comandos en Siria al apuntar a miembros de Hezbolá y de las Guardias Revolucionarias iraníes.

No obstante, el verdadero duelo es con la República Islámica de Irán; la cabeza del pulpo cuyos tentáculos se extienden por todos los frentes que agobian a Israel. En abril, lanzó un inédito ataque aéreo directo contra Israel por primera vez en la historia del Medio Oriente de unos trescientos drones y misiles balísticos y cruceros, que demoraron ocho horas en llegar a destino. En octubre repitió la osadía, con una escalada militar importante: 181 misiles balísticos fueron lanzados contra Israel, los cuáles recorrieron 1.500 kilómetros de distancia en quince minutos. Las sirenas sonaron y los diez millones de habitantes del pequeño país tuvieron que ir a los refugios antiaéreos. En ambos casos, las defensas antiaéreas israelíes, respaldadas por las norteamericanas y con apoyo de otros países árabes de la región y de Occidente, frustraron la agresión. Muy pocos misiles impactaron en suelo israelí y no ocasionaron víctimas mortales (a excepción de un palestino en Jericó). Al primer ataque Israel respondió con moderación militar y precisión simbólica, al destruir uno de los sistemas defensivos iraníes provistos por Moscú, próximos a una instalación nuclear. El gobierno israelí anunció que dará una respuesta mayor a esta última agresión. Desde entonces, Teherán ha estado profiriendo amenazas públicas y haciendo lobby diplomático en un frenético intento por frustrar o acotar la represalia de Jerusalén.

¿Qué sigue? ¿Podrá Israel transformar sus recientes éxitos militares en réditos políticos (por ejemplo, alcanzar la liberación de rehenes o un cese de fuego satisfactorio en Gaza)? Ahora que Hezbolá está herida, ¿intervendrá la diplomacia mundial para desarmarla y desplazarla al norte del río Litani, tal como exige la resolución 1706 del Consejo de Seguridad de la ONU del 2006? Con los ayatolás lanzando misiles balísticos masivamente, ¿habrá esta guerra regional concientizado a propósito del potencial peligro de un Irán nuclear? ¿Apagará Israel el “anillo de fuego” que Teherán activó mediante proxies a su alrededor? La situación está en evolución permanente y aparejada a ella, la imposibilidad de responder fehacientemente.

La Nación (Argentina)

La Nación (Argentina)

Por Julián Schvindlerman

  

Valeria Shapira cita a Julián Schvindlerman en La Nación – 21/10/24

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https://www.lanacion.com.ar/opinion/una-construccion-colectiva-nid21102024

Una construcción colectiva

“¿Qué tiene que ver el antisemitismo con una obra en construcción? ¿Es un edificio para una institución judía?”. Una usuaria de X despotricaba hace unos días en la red social y ensayaba conspiraciones después de pasar por un emprendimiento inmobiliario porteño donde un cartel reza: “Construyamos un país sin antisemitismo”. No hay allí nada oculto: el Foro Argentino Contra el Antisemitismo (FACA) –integrado por judíos y no judíos– lanzó una campaña a la que se sumaron y se suman argentinos para decirle no al antisemitismo en el país.

Mientras la usuaria de X desperdicia un espacio valioso en el que sería mejor aplaudir el compromiso de quienes entienden que se trata de una causa urgente, un desarrollador de real estate no judío hace lo contrario: pide el archivo del cartel, lo imprime, lo cuelga en su obra en construcción y dice, emocionado: “Es necesario que lo hagamos todos, porque este es un tema de toda la sociedad”. Una joven arquitecta judía hace lo propio y avisa: “Es mi primer proyecto, y siento que tengo el deber de colgarlo”. Ambos son la contracara de lo que indican las preocupantes cifras sobre el incremento del antisemitismo explícito, del silencio y de la indolencia que el profesor Julián Schvilderman relató hace unos días en estas mismas páginas.

Por haber padecido el nazismo, nuestros abuelos probablemente no hubieran imaginado lo que vimos hace pocos días, un año después de la masacre terrorista más sangrienta desde la Shoá: la bandera de Israel y la inscripción Bring them home now iluminando la Puerta de Brandemburgo, en Berlín. Contra todo pronóstico desalentador, las sociedades democráticas están haciendo flamear esas banderas, escribiendo el mensaje en sus carteles, para que el mundo entienda que la judeofobia sólo nos vuelve a lo más oscuro.

En la Argentina hay antisemitismo. Pero también hay principios, como se demostró el 7/10 cuando miles –judíos y no judíos– pidieron por los secuestrados sobre la avenida Estado de Israel. Desde el sur del sur se le dijo al mundo que vamos a volver a bailar, y se alzó la voz para acompañar a ese soldado argentino-israelí que escribió en una pared de Gaza un mensaje a los hermanos Iair y Eitan Horn, todavía en manos de Hamás: “Gordos, los seguimos buscando”.

Enarbolar un mensaje contra el antisemitismo (en una obra en construcción, en el pecho, en los medios) es casi un imperativo que interpela a todos los argentinos. Si la mayoría es silenciosa, indiferente o cómplice habrá que seguir educando contra el prejuicio y la ignorancia. La conspiración no amedrenta y la convicción es férrea: no vamos a parar.

La Nación (Argentina)

La Nación (Argentina)

Por Julián Schvindlerman

  

Antisemitismo en la Argentina y el mundo después del 7 de octubre – 16/10/24

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https://www.lanacion.com.ar/opinion/el-antisemitismo-en-la-argentina-y-el-mundo-despues-del-7-de-octubre-nid16102024

El pasado mes de agosto, el Foro Argentino Contra el Antisemitismo lanzó una campaña pública de concientización con la consigna “Construyamos un país sin antisemitismo”, que consistió en colgar carteles con ese lema en obras en construcción del AMBA. La iniciativa visualmente creativa no fue meramente simbólica; realmente responde a una realidad de auge del prejuicio antijudío -tanto a nivel nacional como internacional- muy preocupante. Tres informes de reconocidas organizaciones dedicadas al monitoreo del antisemitismo dan cuenta del fenómeno, el cual se ha exponenciado globalmente desde la invasión bárbara de Hamas del 7 de octubre del año pasado.

La Liga Antidifamatoria (conocida por sus siglas en inglés, ADL), asentada en Estados Unidos, publicó una encuesta el último mes de junio que sondeó las actitudes antisemitas y antiisraelíes en los siete países que contienen las más grandes comunidades judías fuera de Israel: Estados Unidos, Francia, Canadá, Gran Bretaña, Argentina, Australia y Alemania. Gran Bretaña y Canadá brindaron los promedios nacionales más bajos de creencias antisemitas, mientras que Francia y Argentina mostraron los más elevados. Datos registrados en nuestra república resultaron preocupantes.

El 23% de los argentinos dijo apoyar la noción de que “los judíos son responsables de la mayoría de las guerras del mundo”, siendo el guarismo más alto entre los encuestados (el más bajo se dio en Gran Bretaña, con un 9%). Esto ya es alarmante en sí mismo, pero se ve agravado por el crecimiento del estereotipo: cinco añas atrás, sólo el 13% de los argentinos afirmaba eso. La encuesta también halló que el 56% de los encuestados en las siete naciones consideró a los judíos ser más leales a Israel que a sus países de origen, con porcentajes que oscilan de una base del 51% de los encuestados en los EE.UU. hasta llegar al inquietante 64% en Alemania y la Argentina. Además, la encuesta reveló que el 66% de los argentinos cree que “los judíos todavía hablan demasiado sobre lo que les sucedió en el Holocausto”. A su vez, el 15% de los argentinos considera que los judíos exageran la cantidad de víctimas judías exterminadas durante el genocidio nazi de la Segunda Guerra Mundial (aquí también marcó el porcentaje más elevado de las muestras). A la par, el 17% de la población encuestada en la Argentina manifestó no haber oído nada sobre el Holocausto. Un dato positivo es que la negación del Holocausto fue minúscula en los países estudiados (nula en Canadá y 1% en el resto de los países, el nuestro incluido).

A propósito de la mirada sobre el conflicto Hamas-Israel, la ADL halló que el 70% de los encuestados argentinos opinó que Israel está perpetrando un genocidio contra civiles palestinos en Gaza, porcentaje sólo superado por los encuestados británicos (71%). El 43% de los argentinos se expresó a favor de la aseveración “Si los israelíes se salen con la suya, vivirían en un mundo donde todos los palestinos serían matados”, ubicándose solamente debajo de iguales opiniones de los australianos y británicos encuestados. Al interrogante “Generalmente hablando, ¿cómo ve a Hamas?”, el 19% de los argentinos consultados respondió favorablemente, siendo la posición más alta entre las poblaciones de los siete países encuestados. Recordemos que Hamas es un movimiento jihadista visceralmente antioccidental.

El pasado septiembre, la representación política de la comunidad judía en la Argentina (DAIA), publicó su informe anual sobre antisemitismo en nuestra república del año 2023. Notó que hubo un aumento anual de denuncias mayor al 44% respeto del año previo, totalizando casi 600 hechos, y que “el 57% de los casos exteriorizados en 2023 sucedieron durante el período octubre-diciembre”, es decir tras el estallido de la guerra Hamas-Israel. Durante el año 2023, el 40% de los hechos antisemitas denunciados correspondieron a la categoría “Medio Oriente”, que implicó un incrementó del 380% respecto del 2022 y constituyó el más relevante caudal de denuncias. El informe consigna que la guerra acogió al 56% de los casos denunciados durante los meses posteriores al ataque palestino y que las denuncias en ámbitos educativos crecieron un 15% a partir del 7 de octubre de 2023. Asimismo, aumentaron las agresiones contra instituciones comunitarias, prevaleciendo “en todos los contextos la retórica antisionista y los cuestionamientos al derecho de existencia y/o defensa del Estado de Israel”. La DAIA reportó que el 65% de las manifestaciones antisemitas se dieron en el espacio digital, en tanto que el 35% restante, en el espacio presencial.

Finalmente, el Observatorio Web -programa conjunto del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), AMIA y DAIA- publicó su informe sobre antisemitismo en internet (2023) en lengua española, que analiza los posteos en la red social X, comentarios en Facebook, videos de YouTube, resultados de búsquedas en Google y comentarios de usuarios en medios digitales. El balance es mixto. Encontró que en el motor de búsqueda de Google “se observó una disminución del contenido antisemita, siendo el año con menor nivel de antisemitismo desde que se comenzó el análisis (2015)”. De modo similar, en YouTube se redujo el antisemitismo “y 2023 es el año con el nivel más bajo de este tipo de discursos desde el comienzo de la serie analizada (2018-2023)”. La plataforma X brinda otro panorama: el año pasado registró el mayor nivel de odio hacia los judíos del último lustro. En cuanto a los comentarios en las fan pages de Facebook de los medios de América Latina y España, a partir de octubre del año pasado, “el contenido antisemita representa el 88,64% del total anual reunido”.

Estas estadísticas sugieren que la imagen de los judíos en las naciones en las que viven está deteriorada, en gran parte debido a las percepciones sobre los acontecimientos bélicos en Medio Oriente. Pero esta situación no atañe solamente a los judíos. Estos tres informes sobre antisemitismo son alertas rojas acerca de la salud moral de nuestras sociedades. Confrontar estos prejuicios ubicuos es una misión universal.