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Comunidades, Comunidades - 2014

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Cheburashka contra Explorer – 21/05/14

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El anuncio reciente relativo a una posible tarifación de servicios online en los Estados Unidos ha ocasionado algo de atención. Pero la verdadera noticia acerca de la Internet -y la que más seriamente nos concierne- es la que ha pasado por demás inadvertida.

El gobierno de Barack Obama anunció el último marzo que su país cedería el control de la Internet el año entrante. En 2015 vence el contrato de supervisión de la Corporación de Internet para Nombres y Números Asignados, conocida por sus siglas en inglés Icann, que otorga y mantiene los nombres de dominio y direcciones de Internet. Obama no quiere seguir siendo el responsable de la misma, de modo que algún otro país o entidad debería ocuparse de ello. China y Rusia han estado presionando por varios años ya para que la función quede en manos de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), la cual es una agencia de las Naciones Unidas. En una pasada votación de 89 contra 55, los países de la UIT aprobaron un tratado que entra en vigor el próximo año que potencialmente legitima la censura de la Web y el bloqueo de las redes sociales en algunas zonas. Entre otras metas, Moscú y Pekín anhelan que la UIT prohíba el anonimato en la Web, lo que facilitaría la identificación de opositores y rebeldes. Hoy sólo pueden bloquear legalmente los sitios disidentes en sus propias naciones pero no más allá de sus fronteras. Si Estados Unidos abandonase Icann y ellos lograsen imponer su voluntad, la censura online tendrá el potencial de globalizarse.

Vladimir Putin, por ejemplo, ya ha dado algunas señales de qué tipo de Internet desea, como Gordon Crovitz ha mostrado en The Wall Street Journal. En febrero, cerró los portales de los opositores Garry Kasparov y Alexei Navalny. En abril, Pavel Durov, fundador de VKontakte (el Facebook ruso) se vio forzado a vender su empresa a oligarcas allegados a Putin y dejar su país por las presiones a las que fue sometido tras negarse a dar datos a Moscú de varias agrupaciones ucranianas críticas de la anexión rusa de Crimea. Este mes, Rusia adoptó una ley que exige registración ante el estado a los usuarios de redes sociales y blogeros que reciben más de tres mil visitas al día en sus portales. La prensa ha informado que un comité del Kremlin planea exigir a los proveedores de servicios de Internet que otorguen sólo dominios nacionales bajo control oficial. Asimismo, el Parlamento propuso crear una Web nacional desvinculada de la global; la que llevaría el nombre de un popular dibujo animado, Cheburashka.

Google avizoró el peligro y montó una campaña de alerta, consiguiendo que tres millones de personas firmasen una petición online por la libertad en Internet. Enterados del repliegue cibernético de Obama, los Republicanos estallaron en cólera. El Congreso norteamericano se opuso -por unanimidad- a cualquier control de la ONU sobre la Web. Sólo cuando varios congresistas del Partido Demócrata y el propio Bill Clinton hicieron llegar sus reparos a la Casa Blanca, la Administración Obama dio marcha atrás. Sus funcionarios ahora dicen que el contrato podrá ser renovado hasta el 2019, de modo que un nuevo presidente tome la decisión final. Pero la UIT y otros ya han tomado nota de que Icann quedará expuesta en un futuro próximo.

Por supuesto, cierta culpa progresista ha animado toda esta movida irresponsable. Luego de que Edward Snowden filtrara documentos que mostraron que -¡sorpresa!- la Agencia de Seguridad Nacional y la CIA espían, Obama entró en modo apologista y su disposición a desligar su presidencia de los cargos de mala praxis ética ha llegado al extremo de exponer a los internautas del mundo entero a la misericordia civil de China, Rusia, Corea del Norte, Cuba, Irán, Siria o cualquier otro estado-miembro de la ONU que pueda influir sobre la UIT.

En la actualidad muchos gozamos de los beneficios de la Internet. Pero recordemos: fueron los estadounidense sus creadores y fueron ellos quienes, desde su nacimiento y hasta hoy día, garantizaron el libre flujo de información en la misma. Al minuto siguiente de que Washington abandone el control de la Web, si es que finalmente lo hace, ésta correrá el riesgo de dejar de ser abierta o eficiente, o ambas. Si Cherubashka o Explorer fuese la opción, mi decisión está tomada.

Hamas e israel fuera de foco (16/07/2014)»

Comunidades, Comunidades - 2014

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Mahmoud Abbas, los Palestinos y la Shoá – 07/05/14

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A comienzos de mayo del 2003, poco después de que Mahmoud Abbas asumió como Primer Ministro de la Autoridad Palestina, publiqué una columna en The Miami Herald en la que sugerí que él debía repudiar públicamente su pasado negacionista como un primer paso indispensable para erigirse en un creíble socio de la paz con Israel. Unas semanas más tarde -y con seguridad sin haber leído mi artículo- Abbas hizo ello. En una entrevista con Akiva Eldar para Haaretz publicada a fines de ese mismo mes, el premier palestino aseguró: El Holocausto fue un terrible, imperdonable crimen contra la nación judía, un crimen contra la humanidad que no puede ser aceptado por la raza humana». En el 2011, ya como Presidente de la AP, Abbas dijo al diario holandés Nos: «Si ellos dicen seis millones, yo digo seis millones Yo no niego el Holocausto». Este año, en vísperas del Día de Recordación del Holocausto, Abbas respondió a una pregunta de un rabino con estas palabras: «Lo que le sucedió a los judíos en el Holocausto es el crimen más atroz que ha ocurrido contra la humanidad en la era moderna».

Estas importantes afirmaciones son bienvenidas dado el pasado del presidente palestino y dada la cultura negadora de la sociedad palestina.

En 1982, Abbas -entonces de cuarenta y siete años de edad- escribió una tesis doctoral para una universidad soviética titulada La conexión entre los nazis y los líderes del movimiento sionista, 1933-1945, dos años después fue publicada en Jordania como La otra cara: la conexión secreta entre el sionismo y el nazismo y desde entonces ha sido citada por propagandistas árabes y palestinos. Conforme Jonathan Schanzer ha señalado, en su texto Abbas tomó entre sus fuentes bibliográficas al conocido negacionista francés Robert Faurisson y escribió: «Después de la guerra, la palabra se propagó de que seis millones de judíos se encontraban entre las víctimas y que una guerra de exterminio fue dirigida principalmente contra los judíos… La verdad es que nadie puede confirmar o desmentir esta cifra. En otras palabras, es posible que el número de víctimas judías alcanzó seis millones, pero al mismo tiempo es posible que la cifra sea mucho más pequeña, por debajo de un millón». Abbas agregó que una «asociación se estableció entre los nazis de Hitler y el liderazgo del movimiento sionista… [que dio] permiso a todos los racistas del mundo, liderados por Hitler y los nazis, para que tratasen a los judíos como desearan, en tanto se garantizara la inmigración a Palestina». La Autoridad Palestina que él comandó junto con su camarada en armas Yasser Arafat se ocupó de perpetuar estas falacias a través de la prensa oficial y los programas educativos escolares. Por dar un solo ejemplo, un crucigrama en el periódico Al Hayat al-Jadeeda del 18 de febrero de 1999 desafiaba a sus lectores: Pista: «Centro judío para la eternalización del Holocausto y las mentiras». Solución: «Yad Vashem».

Los pocos y loables esfuerzos realizados por figuras palestinas por abordar el tema con seriedad fueron ampliamente cuestionados por la misma sociedad. En el 2000, cuando el proceso de paz estaba todavía vigente, un simposio fue organizado en Chipre bajo el lema «como afianzar la paz a través de la educación» con la participación del Ministro de Educación israelí y el subsecretario palestino de Planeamiento y Cooperación Internacional. Cuando el representante palestino, Anis al-Qaq, expresó su disposición a incluir la temática del Holocausto en la currícula educativa fue sumariamente desmentido por el presidente del Comité de Educación del Consejo Legislativo Palestino: «Nosotros no tenemos ningún interés en enseñar el Holocausto». Otro miembro del CLP afirmó que educar sobre el Holocausto en escuelas palestinas «es un gran peligro al desarrollo de la mentalidad palestina» y un líder de la Jihad Islámica Palestina en Gaza proclamó que «la intención de enseñar el Holocausto en escuelas palestinas contradice el orden natural del universo». En el 2005, el abogado palestino Khalid Mahameed fundó el Instituto Árabe para la Investigación y Educación sobre el Holocausto en la ciudad de Nazareth, el primero de su tipo en las zonas palestinas; fue criticado por los visitantes al museo, insultado en público y marginado por su propia familia. Este año el profesor Mohammed Dajani llevó a veintisiete estudiantes universitarios palestinos a Auschwitz como parte de un proyecto diseñado para promover tolerancia; su propia universidad repudió el viaje y sus compatriotas lo calificaron de traidor.

En consecuencia, no es algo menor que el presidente palestino refute la negación de la Shoá. Uno esperaría ello de todo líder de cualquier país, pero hacerlo en Palestina requiere ir contra un consenso establecido. Si Abbas está siendo sincero con la historia o está siendo oportunista -arrojando un hueso a los israelíes en el contexto del diálogo político languidecido- es un acertijo. Su asociación reciente con Hamas -movimiento que niega el Holocausto- ayuda a develarlo.

Esta nota fue originalmente publicada en Página Siete (Bolivia)

Página Siete (Bolivia)

Página Siete (Bolivia)

Por Julián Schvindlerman

  

Mahmoud Abbas, los Palestinos y la Shoá – 06/05/14

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A comienzos de mayo del 2003, poco después de que Mahmoud Abbas asumió como Primer Ministro de la Autoridad Palestina, publiqué una columna en The Miami Herald en la que sugerí que él debía repudiar públicamente su pasado negacionista como un primer paso indispensable para erigirse en un creíble socio de la paz con Israel. Unas semanas más tarde -y con seguridad sin haber leído mi artículo- Abbas hizo ello. En una entrevista con Akiva Eldar para Haaretz publicada a fines de ese mismo mes, el premier palestino aseguró: “El Holocausto fue un terrible, imperdonable crimen contra la nación judía, un crimen contra la humanidad que no puede ser aceptado por la raza humana”. En el 2011, ya como Presidente de la AP, Abbas dijo al diario holandés Nos: “Si ellos dicen seis millones, yo digo seis millones… Yo no niego el Holocausto”. Este año, en vísperas del Día de Recordación del Holocausto, Abbas respondió a una pregunta de un rabino con estas palabras: “Lo que le sucedió a los judíos en el Holocausto es el crimen más atroz que ha ocurrido contra la humanidad en la era moderna”.

Estas importantes afirmaciones son bienvenidas dado el pasado del presidente palestino y dada la cultura negadora de la sociedad palestina.

En 1982, Abbas -entonces de cuarenta y siete años de edad- escribió una tesis doctoral para una universidad soviética titulada La conexión entre los nazis y los líderes del movimiento sionista, 1933-1945, dos años después fue publicada en Jordania como La otra cara: la conexión secreta entre el sionismo y el nazismo y desde entonces ha sido citada por propagandistas árabes y palestinos. Conforme Jonathan Schanzer ha señalado, en su texto Abbas tomó entre sus fuentes bibliográficas al conocido negacionista francés Robert Faurisson y escribió: “Después de la guerra, la palabra se propagó de que seis millones de judíos se encontraban entre las víctimas y que una guerra de exterminio fue dirigida principalmente contra los judíos… La verdad es que nadie puede confirmar o desmentir esta cifra. En otras palabras, es posible que el número de víctimas judías alcanzó seis millones, pero al mismo tiempo es posible que la cifra sea mucho más pequeña, por debajo de un millón”. Abbas agregó que una «asociación se estableció entre los nazis de Hitler y el liderazgo del movimiento sionista… [que dio] permiso a todos los racistas del mundo, liderados por Hitler y los nazis, para que tratasen a los judíos como desearan, en tanto se garantizara la inmigración a Palestina».

Los pocos y loables esfuerzos realizados por figuras palestinas por abordar el tema con seriedad fueron ampliamente cuestionados por la misma sociedad. En el 2000, cuando el proceso de paz estaba todavía vigente, un simposio fue organizado en Chipre bajo el lema “como afianzar la paz a través de la educación” con la participación del Ministro de Educación israelí y el subsecretario palestino de Planeamiento y Cooperación Internacional. Cuando el representante palestino, Anis al-Qaq, expresó su disposición a incluir la temática del Holocausto en la currícula educativa fue sumariamente desmentido por el presidente del Comité de Educación del Consejo Legislativo Palestino: “Nosotros no tenemos ningún interés en enseñar el Holocausto”. Otro miembro del CLP afirmó que educar sobre el Holocausto en escuelas palestinas “es un gran peligro al desarrollo de la mentalidad palestina” y un líder de la Jihad Islámica Palestina en Gaza proclamó que “la intención de enseñar el Holocausto en escuelas palestinas contradice el orden natural del universo”. En el 2005, el abogado palestino Khalid Mahameed fundó el Instituto Árabe para la Investigación y Educación sobre el Holocausto en la ciudad de Nazareth, el primero de su tipo en las zonas palestinas; fue criticado por los visitantes al museo, insultado en público y marginado por su propia familia. Este año el profesor Mohammed Dajani llevó a veintisiete estudiantes universitarios palestinos a Auschwitz como parte de un proyecto diseñado para promover tolerancia; su propia universidad repudió el viaje y sus compatriotas lo calificaron de traidor.

En consecuencia, no es algo menor que el presidente palestino refute la negación de la Shoá. Uno esperaría ello de todo líder de cualquier país, pero hacerlo en Palestina requiere ir contra un consenso establecido. Si Abbas está siendo sincero con la historia o está siendo oportunista -arrojando un hueso a los israelíes en el contexto del diálogo político languidecido- es un acertijo. Su asociación reciente con Hamas -movimiento que niega el Holocausto- ayuda a develarlo.

Triángulo De Infamia - Reseñas

Revista Mía (Perfil) – 30/4/14

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Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel
De Julián Schvindlerman

El autor aborda la ideología de Wagner y su relación ambivalente con los judíos de su tiempo, su adopción ulterior como modelo artístico y político por parte del nazismo, y el debate intenso sobre la representación de sus obras en Israel, para finalmente cerrar con un epílogo que reúne la narración y la reflexión. Contiene además un anexo dedicado a la compleja relación que Friedrich Nietzsche tuvo con el compositor alemán.

Publicado en la p. 52 de la edición impresa del 30/4/14

La Razón (España)

La Razón (España)

Por Julián Schvindlerman

  

Desechar el diálogo – 25/04/14

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a) ¿Qué consecuencias tiene para el proceso de paz el pacto entre Hamas y Al Fatah? ¿Por qué lo complica aún más?
Dado que Hamas es un movimiento fundamentalista opuesto a la existencia del estado de Israel, una unión de Fatah con éste implica la imposibilidad de la negociación política con Israel. Para Jerusalem resulta inconcebible que su socio en el proceso de paz reniegue de las tratativas y se alíe con un grupo terrorista comprometido con su destrucción. Con Fatah es difícil llegar a un acuerdo, con Hamas es imposible sentarse a conversar. Esa es la diferencia crucial.

b) ¿Por qué para el primer ministro Benjamin Netanyahu el pacto significa suspender las negociaciones de paz así como nuevas sanciones?
Benjamín Netanyahu ha dicho que Mahmoud Abbas debe elegir entre la unión nacional con Hamas o la paz con Israel. La Autoridad Palestina repudió las conversaciones con Israel al negarse a posponer la fecha del acuerdo posible y postularse unilatertalmente a varios organismos de las Naciones Unidas. Hasta aquí uno podía pensar que se trataba de una técnica de negociación por medio de la presión. Al acercarse a Hamas daría más la impresión de que Abbas está dispuesto a desechar enteramente el diálogo con Israel. Ante esta conclusión, el gobierno israelí decidió suspender reuniones previstas y endurecer su posición.

c) Este pacto entre Al Fatah y Hamas, ¿se puede leer en clave electoral? ¿Por qué ahora sí habrá elecciones en seis meses?
Creo que debe leerse bajo la luz de un impedimento psicológico colectivo en el liderazgo palestino. La Autoridad Palestina, engendrada en los Acuerdos de Oslo entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina, quiere un estado independiente, pero anhela obtenerlo por medio de la confrontación, sea ésta militar o diplomática. Yasser Arafat rechazó la componenda en Camp David en el año 2000 y lanzó una intifada. Abbas rechaza ahora la posibilidad de la paz y la soberanía y apela a la imposición diplomática por medio de la ONU. En ambos casos veo una determinación del liderazgo palestino en alcanzar sus objetivos nacionales por fuera de un acuerdo con el estado judío. Los dirigentes palestinos parecen sentir que un estado que emerja de la negociación con Israel carecerá de legitimidad y sólo la tendrá si es «ganado» por medio de la confrontación.

d) En su opinión, ¿por qué EE UU, con su secretario de Estado John Kerry a la cabeza, ha insistido en retomar el proceso de paz cuando ninguna de las partes había hecho ningún avance considerable?
Fue un error de esta Casa Blanca. El nuevo Secretario de Estado John Kerry se entusiasmó con la idea de que él triunfaría donde todos los demás diplomáticos han fracasado y se abocó a la tarea con una fuerte obsesión. Barack Obama eligió dedicar energías y atención a un conflicto perdurable a expensas de atender otras urgencias globales. Oportunamente, muchos analistas hemos señalado que ese camino estaba errado, pero no es ésta la primera vez que un gobierno norteamericano pretende solucionar idealmente esta disputa centenaria.

Triángulo De Infamia - Reseñas

Perfil – 19/04/14

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La saga de la Westöstlicher Diwan Orchester

En 1999, junto con el intelectual palestino Edward Said, el músico argentino-israelí Daniel Barenboim fundó la West-Eastern Divan Orchestra, que reúne a músicos israelíes, palestinos y árabes. La génesis del proyecto surgió en el contexto de los eventos culturales europeos en ocasión del 250° aniversario del nacimiento de Goethe. Los organizadores pidieron a Barenboim que reuniera en un taller a jóvenes músicos del Medio Oriente. Al sumarse, Said propuso juntar a los músicos en una orquesta que interpretara una colección de poemas líricos de Goethe de 1819 inspirada en el poeta persa del siglo XIV Hafiz Shirazi y que llevaba por nombre Westöstlicher Diwan.

La noción romántica de que artistas árabes e israelíes superasen creativamente los antagonismos del Medio Oriente captó el corazón de los europeos, y lo que había comenzado como un taller experimental se transformó en una orquesta profesional compuesta por 120 músicos estables de Israel, Palestina, Jordania, Siria, El Líbano, Egipto e incluso de naciones musulmanas no árabes, como Turquía e Irán.

Barenboim llevó la orquesta árabe-israelí por todo el mundo y llegó a tocar en la Salle Pleyel en París, el Royal Albert Hall de Londres, el Mozarteum de Salzburgo, el Teatro alla Scala en Milán, el Carnegie Hall en Nueva York, el Conservatorio Tchaikovsky en Moscú, el Museo Hagia Eirene en Estambul, la Plaza Mayor en Madrid, el Teatro Colón en Buenos Aires, e incluso en la sede de las Naciones Unidas y en la Mezquita de Córdoba en España. Pero en tierras árabes la difusión fue más lenta. En 2003 dirigió la West-Eastern Divan Orchestra en Marruecos, en presencia de la reina Lalla Salma. “Un raro hechizo de armonía meso-oriental ha sido echado en Marruecos”, comentó Al-Jazeera, “en un concierto salvajemente aplaudido”. El primer concierto dado en Cisjordania junto con su orquesta multinacional ocurrió en 2005. “No es todos los días que uno ve un ensayo custodiado por soldados armados con armas semiautomáticas, pero el ambiente entre los músicos era relajado y excitado”, reportó The Guardian.

En 2008 dirigió a la orquesta árabe-israelí en el teatro de Berlín Waldbühne, edificado por el régimen nazi para los Juegos Olímpicos de 1936. La orquesta tocó obras de Mozart y Wagner, y se anunció que lo recaudado sería donado para la construcción de una sala de conciertos en Ramallah. En 2010 y 2011, llevó la orquesta a Qatar y fue bien recibida. En 2012 debió cancelar conciertos en Egipto y Qatar dada las reacciones hostiles despertadas; con la prensa árabe acusando al maestro de ser “un sionista”, se optó por abandonar el tour de promoción de armonía entre los pueblos.

En abril de 2009, el maestro dio recitales de piano y dirigió la Orquesta Sinfónica de El Cairo, en Egipto, donde tocó piezas de Beethoven. Hubo reacciones negativas, como la del secretario general de la Liga Arabe Amr Moussa, que se negó a asistir. Pero la audiencia, compuesta por miembros de la alta sociedad egipcia y diplomáticos acreditados, ovacionó al pianista y conductor. La estrella de cine Omar Sharif lo presentó diciendo: “Amo su trabajo y amo sus opiniones”.

En mayo de 2011, el maestro dirigió un concierto en la Franja de Gaza, gobernada por el movimiento fundamentalista Hamas. Era la primera vez que un ensamble internacional daba un concierto de música clásica en la Franja. Una amenaza emitida por un grupo radical islámico durante la performance hizo que los músicos dejaran inmediatamente la sala al terminar el concierto. Así relató el abrupto final The New York Times: “La orquesta fue trasladada de regreso a Rafah y reabordó su vuelo a Berlín el martes, con una escala en Viena: cuarenta horas de viaje resultó ser, para menos de una hora de música”.

Las peripecias de la orquesta y del propio Barenboim en países árabes han llevado a algunos críticos a sugerir que el proyecto orquestal mixto funciona más como una fantasía de armonía social que gratifica a sus audiencias progresistas que como un aporte positivo a la dinámica del Medio Oriente. Otros creen que es un vehículo notable para promover la paz entre los pueblos. Este año arribará a Buenos Aires para ofrecer un concierto que buscará, por algunos momentos al menos, que la música silencie melodiosamente los ruidos de la política.

*Autor de Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel (Editorial Mussicatt).

Perfil, Perfil - 2014

Perfil

Por Julián Schvindlerman

  

La saga de la westöstlicher Diwan Orchester – 19/04/14

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En 1999, junto con el intelectual palestino Edward Said, el músico argentino-israelí Daniel Barenboim fundó la West-Eastern Divan Orchestra, que reúne a músicos israelíes, palestinos y árabes. La génesis del proyecto surgió en el contexto de los eventos culturales europeos en ocasión del 250° aniversario del nacimiento de Goethe. Los organizadores pidieron a Barenboim que reuniera en un taller a jóvenes músicos del Medio Oriente. Al sumarse, Said propuso juntar a los músicos en una orquesta que interpretara una colección de poemas líricos de Goethe de 1819 inspirada en el poeta persa del siglo XIV Hafiz Shirazi y que llevaba por nombre Westöstlicher Diwan.

La noción romántica de que artistas árabes e israelíes superasen creativamente los antagonismos del Medio Oriente captó el corazón de los europeos, y lo que había comenzado como un taller experimental se transformó en una orquesta profesional compuesta por 120 músicos estables de Israel, Palestina, Jordania, Siria, El Líbano, Egipto e incluso de naciones musulmanas no árabes, como Turquía e Irán.

Barenboim llevó la orquesta árabe-israelí por todo el mundo y llegó a tocar en la Salle Pleyel en París, el Royal Albert Hall de Londres, el Mozarteum de Salzburgo, el Teatro alla Scala en Milán, el Carnegie Hall en Nueva York, el Conservatorio Tchaikovsky en Moscú, el Museo Hagia Eirene en Estambul, la Plaza Mayor en Madrid, el Teatro Colón en Buenos Aires, e incluso en la sede de las Naciones Unidas y en la Mezquita de Córdoba en España. Pero en tierras árabes la difusión fue más lenta. En 2003 dirigió la West-Eastern Divan Orchestra en Marruecos, en presencia de la reina Lalla Salma. “Un raro hechizo de armonía meso-oriental ha sido echado en Marruecos”, comentó Al-Jazeera, “en un concierto salvajemente aplaudido”. El primer concierto dado en Cisjordania junto con su orquesta multinacional ocurrió en 2005. “No es todos los días que uno ve un ensayo custodiado por soldados armados con armas semiautomáticas, pero el ambiente entre los músicos era relajado y excitado”, reportó The Guardian.

En 2008 dirigió a la orquesta árabe-israelí en el teatro de Berlín Waldbühne, edificado por el régimen nazi para los Juegos Olímpicos de 1936. La orquesta tocó obras de Mozart y Wagner, y se anunció que lo recaudado sería donado para la construcción de una sala de conciertos en Ramallah. En 2010 y 2011, llevó la orquesta a Qatar y fue bien recibida. En 2012 debió cancelar conciertos en Egipto y Qatar dada las reacciones hostiles despertadas; con la prensa árabe acusando al maestro de ser “un sionista”, se optó por abandonar el tour de promoción de armonía entre los pueblos.

En abril de 2009, el maestro dio recitales de piano y dirigió la Orquesta Sinfónica de El Cairo, en Egipto, donde tocó piezas de Beethoven. Hubo reacciones negativas, como la del secretario general de la Liga Arabe Amr Moussa, que se negó a asistir. Pero la audiencia, compuesta por miembros de la alta sociedad egipcia y diplomáticos acreditados, ovacionó al pianista y conductor. La estrella de cine Omar Sharif lo presentó diciendo: “Amo su trabajo y amo sus opiniones”.

En mayo de 2011, el maestro dirigió un concierto en la Franja de Gaza, gobernada por el movimiento fundamentalista Hamas. Era la primera vez que un ensamble internacional daba un concierto de música clásica en la Franja. Una amenaza emitida por un grupo radical islámico durante la performance hizo que los músicos dejaran inmediatamente la sala al terminar el concierto. Así relató el abrupto final The New York Times: “La orquesta fue trasladada de regreso a Rafah y reabordó su vuelo a Berlín el martes, con una escala en Viena: cuarenta horas de viaje resultó ser, para menos de una hora de música”.

Las peripecias de la orquesta y del propio Barenboim en países árabes han llevado a algunos críticos a sugerir que el proyecto orquestal mixto funciona más como una fantasía de armonía social que gratifica a sus audiencias progresistas que como un aporte positivo a la dinámica del Medio Oriente. Otros creen que es un vehículo notable para promover la paz entre los pueblos. Este año arribará a Buenos Aires para ofrecer un concierto que buscará, por algunos momentos al menos, que la música silencie melodiosamente los ruidos de la política.

*Autor de Triángulo de infamia: Richard Wagner, los nazis e Israel (Editorial Mussicatt).