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Varios

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Por Julián Schvindlerman

  

El sentido del humor de página 12 – 27/01/12

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Artículo publicado en Kol Amijai

Gustavo Sala es un idiota. O un provocador. O un antisemita. O, lo más probable, todo ello.

Y Página12 es responsable por la publicación, que sólo fue posible por la cultura periodística que reina en ese diario pretendidamente progresista. ¿Cómo se explica que ninguno de sus editores haya considerado objetable esa tira cómica?

Un diario cuyo presidente se apellida Sokolowickz, su director se apellida Tiffenberg, sus más destacados columnistas incluyen apellidos como Verbitzky, Kollman y Gelman, uno pensaría, está inmunizado ante la judeofobia. Pero como ya ha sido notado, la identidad religiosa del ofensor no es relevante al evaluar la ofensa.

No digo que ellos sean solidariamente responsables de la aberración. Tan sólo afirmo que la existencia de judíos en Página12 no la hace impermeable al antisemitismo.

El hecho es extremo en dos sentidos. Primeramente, en el contenido: tan burdamente judeofóbico, ese antisemitismo de caricatura barata, de humor borrego, de pésimo gusto que habíamos pensado ya no tenía cabida en la sociedad civilizada, y menos especialmente en un medio de comunicación respetado, progresista, preocupado por los derechos humanos. Segundo, en el sentido de la oportunidad: publicada en las vísperas del 70 aniversario de la conferencia de Wansee y a una semana del Día Internacional del Holocausto, la tira tuvo el propósito deliberado de insultar a la comunidad judía en un momento de sensibilidad colectiva.

El problema no es, sin embargo, Gustavo Sala, sino Página12. En esta historia, el dibujante es apenas una anécdota. El verdadero escándalo está en la decisión editorial del diario de divulgar voluntariamente ese mensaje odioso, de abrir sus páginas, y así legitimar, a un antisemita. Como Leo Pinsker dijo en 1882 -antes del estalinismo, del fascismo, de la Shoá- el antisemitismo es incurable. Pero la batalla contra la aceptación social del antisemitismo debe continuar. Por eso, emitir comunicados institucionales y mandar cartas de lectores personales es importante, pero en este caso, insuficiente. La comunidad judía argentina no debiera satisfacerse con la disculpa pública del diario o del autor. En un caso tan extremo, pedir la renuncia del “humorista” es necesario.

La tira pudo perfectamente haber aparecido en el diario palestino Al-Hayat al Jadeeda, o en el diario saudita Al-Nadwa, o en el diario de Dubai Al-Itihad, o en el diario sirio A-Thawara. Y eso, lamentablemente, lo dejaríamos pasar.

Pero salió en un diario argentino, occidental, del mundo libre. Y en el mundo libre estas manifestaciones abyectas de antisemitismo ya no son toleradas. Ni deben serlo. Para lo cuál la condena a esta tira cómica -a su autor y a su publicador- deben ser implacables.

La tira cómica confirma la encuesta reciente de ADL/DAIA acerca del nivel de antisemitismo en la Argentina, donde, extrañamente, el 49% de los encuestados dijo que los judíos hablan “demasiado” de lo que les pasó en el Holocausto. Parece que los antisemitas sí tienen derecho a hablar, y a mofarse, del tema.

Como estoy a favor de la libertad de expresión pero no de la libertad de ofender, concluyo con unas palabras que recuerdo haber leído años atrás de la pluma de un académico israelí que criticaba la obra de un colega en estos términos, que aplico libremente al caso presente.

Esta tira nunca debió haber sido concebida. Una vez concebida no debió haber sido dibujada. Una vez dibujada no debió haber sido publicada. Y una vez publicada, debió haber sido arrojada directamente al tacho de basura.

Abajo la tira cómica de Gustavo Sala, Una aventura de David Gueto, el DJ de los campos de concentración en »fieSSta». Publicado por Página12 el 19/1/12.

Infobae, Infobae - 2012

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Aniversario de la vileza y la destrucción – 26/01/12

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Este Día Internacional de Recordación del Holocausto tiene la singularidad de acaecer un año que reúne dos aniversarios de representación simbólica contrapuesta. El 2012 marca el 70 aniversario de la realización de la Conferencia de Wannsee, donde se selló el destino mortal de millones de judíos, y el 100 aniversario del nacimiento de Raoul Wallenberg, un aristócrata sueco que salvó a decenas de miles de judíos del plan genocida nazi. Si Wannsee evoca lo más siniestro y oscuro de la condición humana, Wallenberg evoca lo más heroico y elevado.

El 20 de enero de 1942, en una reunión que duró menos de noventa minutos, quince jerarcas nazis instrumentaron el plan de exterminio de la judería europea. El encuentro tuvo lugar en una bella mansión señorial en las afueras de Berlín, expropiada por los nazis a una adinerada familia judía alemana, en la localidad de Wannsee. Convocados por Reinhard Heydrich, jefe de la Oficina Principal de Seguridad del Reich, y con Adolf Eichmann, jefe de la Oficina de Asuntos Judíos y Evacuación, a cargo de la redacción de los protocolos del encuentro, asistieron Alfred Meyer, Georg Leibbrandt, Wilhelm Stuckart, Roland Freisler, Josef Bühler, Gerhard Klopfer, Karl Eberhard Schöngarth, Rudolf Lange, Martin Luther, Friedrick Kritzinger, Otto Hofmann, Erich Neumann y Heinrich Müller. Estos oficiales nazis determinaron el programa de asesinato industrial de los judíos de Europa. No inventaron la “Solución Final” al denominado “Problema Judío” -siete meses antes habían comenzado los fusilamientos masivos de judíos en el Este y un mes y medio antes habían comenzado los gaseamientos de judíos en Polonia- sino que administraron los detalles de su implementación. Al finalizar las deliberaciones, los nazis brindaron con coñac. Treinta ejemplares del protocolo del genocidio planificado fueron entregados a los partícipes pero solamente una copia sobrevivió a la guerra: la número dieciséis. Fue hallada en 1947.

El 4 de agosto de 1912 nació en Suecia Raoul Wallenberg en el seno de una destacada familia que dio a la nación diplomáticos, banqueros, estadistas y filántropos. Estudió arquitectura en los Estados Unidos y trabajó en Sudáfrica y Palestina, donde se relacionó con judíos escapados de Europa. A mediados de 1944, Wallenberg viajó a Budapest designado primer secretario de la misión diplomática sueca. Era su responsabilidad montar una red de rescate de la judería húngara, a lo que se avocó con cuerpo y alma. Por medio de recursos diplomáticos y ardides poco convencionales, como la presión y el soborno, desarrolló un programa de salvataje excepcional -reclutó a cientos de asistentes judíos, compró casas que fueron empleadas como refugios, repartió medicinas y alimentos, expidió miles de pasaportes protectores- que al cabo de unos pocos meses había rescatado de la muerte inminente a más de veinte mil judíos, según estimaciones conservadoras. Incluso judíos que se hallaban dentro de los trenes a punto de partir hacia los campos de concentración y judíos que formaban parte de las “marchas de la muerte” pudieron ser salvados por la acción decidida de prácticamente un solo individuo. En enero de 1945, Wallenberg fue arrestado en Hungría y desapareció en el sistema penitenciario soviético. Luego de la guerra, un monumento en su honor fue erigido en Budapest, pero el gobierno comunista lo hizo retirar antes de su dedicación. En Israel fue reconocido como un Justo entre las Naciones. Vivió apenas treinta y dos años, pero alcanzó la inmortalidad.

Durante los seis años que duró la Segunda Guerra Mundial, los nazis exterminaron a seis millones de judíos y también a gitanos, homosexuales, discapacitados y prisioneros de guerra. Ello fue posible por la eficiencia genocida de los nazis y la complicidad, activa y pasiva, de muchos otros. En contraste a la indiferencia, la colaboración o la cobardía de éstos, hubo miríadas de hombres y mujeres que con su bravura dignificaron la valía humana y santificaron a la vida misma. Cuanto más oscura la época, mayor el destello de su gesta. En esta fecha sagrada, Wannsee y Wallenberg son aptos y opuestos recordatorios de la capacidad humana para la vileza y la destrucción, y de la posibilidad humana de la nobleza y la redención.

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Décimo aniversario de guantánamo bay – 18/01/2012

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Cuando era candidato presidencial, Barack Obama edificó gran parte de su perfil como un opositor firme a la arquitectura de defensa del presidente George W. Bush diseñada luego de los atentados del 9/11. Ni bien se ubicó en la Casa Blanca como el nuevo presidente de los Estados Unidos de América, Obama ordenó el cierre de la cárcel norteamericana de Guantánamo, ubicada en Cuba, en un plazo de un año, y anunció que los juicios a los allí detenidos pasarían de la jurisdicción militar a la civil. Dos años más tarde, firmó una orden ejecutiva que permitió la detención indefinida de los sospechosos encarcelados en Guantánamo; luego validó la vigencia de los tribunales militares.

Obama y el Partido Demócrata creyeron ser capaces de poder resolver la tensión permanente entre justicia y seguridad nacional que afrontan las democracias en tiempos de guerra. Su noción de que los combatientes enemigos sospechosos de terrorismo debían recibir la misma protección jurídica que los ciudadanos norteamericanos bajo la constitución nacional terminó chocando con las limitaciones que, tarde o temprano, la realidad política impone a los más nobles ideales. En enero de 2010, fue procesado en los Estados Unidos bajo cargos de intento de homicidio el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, quién había fracasado en hacer estallar explosivos a bordo de un vuelo de Northwest Airlines en la Navidad del 2009. La Administración Demócrata decidió juzgarlo en una corte civil, lo que significó darle el derecho a permanecer en silencio durante el interrogatorio y el beneficio de un abogado. De allí en más, el estado se vio forzado a negociar información sensible a cambio de concesiones en la penalidad eventual.

Un año después, la Casa Blanca cambió radicalmente de actitud. En septiembre de 2011, un avión militar no tripulado sobrevoló Yemen y disparó un misil contra un automóvil que transportaba a jihadistas, entre ellos a Anwar al-Awlaki, uno de los más altos líderes de Al-Qaeda. Awlaki había sido uno de los entrenadores de Abdulmutallab. A diferencia de éste, era ciudadano americano. Eso significó que Barack Obama autorizó la eliminación violenta de un compatriota sin detención ni juicio previo, ni siquiera en un tribunal militar en Guantánamo. Para entonces resultaba evidente que el presidente Obama miraba al mundo de modo diferente que el candidato Obama. De hecho, el actual presidente amplió el uso de aviones militares no tripulados contra terroristas islamistas en Pakistán, Afganistán, Somalia y Yemen. Según un estudio de la New America Foundation, desde que Obama asumió el poder, hubo doscientos cuarenta ataques de este tipo que mataron a mil trescientas personas sospechosas de terrorismo solamente en Pakistán. Durante todo el mandato del presidente Bush hubo cuarenta y cuatro ataques de este tipo en Pakistán que mataron a unos cuatrocientos presuntos islamistas.

Esto no fue fruto de un abandono de principios, sino de un reconocimiento de que preservar ciertos valores en tiempos de guerra suele ser desafiante para las democracias. Guantánamo no es un ideal de la democracia, es apenas una herramienta necesaria en la lucha contra el terror. Su permanencia es testimonio de que en las guerras, las elecciones suelen ser entre lo malo y lo peor.

Originalmente publicada en El Telégrafo (Ecuador)

Georges méliès y los judíos – 29/02/2012″

El Telégrafo (Ecuador)

El Telégrafo (Ecuador)

Por Julián Schvindlerman

  

Irán busca respaldo político – 12/01/12

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El relieve político de esta gira es evidente a la luz del momento de aislamiento iraní en la constelación global.

El mandatario iraní, Mahmud Ahmadineyad, hizo su primer viaje a Ecuador en 2007, con ocasión de la asunción presidencial de Rafael Correa. Al año siguiente, el presidente ecuatoriano visitó Irán, y al poco tiempo se abrieron embajadas respectivas. A partir de entonces muchos acuerdos de cooperación fueron firmados. Esta visita busca reforzar la alianza entre ambos países, en el marco de un viaje regional que incluye también a Cuba, Nicaragua y Venezuela. El relieve político de esta gira es evidente a la luz del momento de aislamiento iraní en la constelación global.

Irán busca respaldo político y Ecuador estará dispuesto a darlo. Cabe recordar que Quito junto con La Habana fueron los únicos dos países que votaron a favor del programa nuclear de Irán en la reunión de la Junta de Gobernadores de la Agencia Internacional de Energía Atómica el pasado mes de noviembre. Apenas un año antes de la primera visita oficial de Correa a Teherán (la cual ocurrió en 2008), el intercambio comercial bilateral era de unos pocos miles de dólares anuales, desde entonces ha crecido, pero todavía se mantiene a niveles modestos. En la actualidad, los dos países tienen convenios firmados en el área de las inversiones, el comercio, la agricultura, la industria, la salud, la educación, el transporte y la energía.

El Telégrafo (Ecuador)

El Telégrafo (Ecuador)

Por Julián Schvindlerman

  

Esta cárcel no es un ideal de democracia – 11/01/12

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Cuando era candidato presidencial, Barack Obama edificó gran parte de su perfil como un opositor firme a la arquitectura de defensa del presidente George W. Bush diseñada luego de los atentados del 9/11. Ni bien se ubicó en la Casa Blanca, Obama ordenó el cierre de la cárcel de Guantánamo, ubicada en Cuba, en el plazo de un año, y anunció que los juicios a los detenidos pasarían de la jurisdicción militar a la civil.

Dos años más tarde firmó una orden ejecutiva que permitió la detención indefinida de los sospechosos encarcelados en Guantánamo; luego validó la vigencia de los tribunales militares. Obama y el Partido Demócrata creyeron ser capaces de poder resolver la tensión permanente entre justicia y seguridad que afrontan las democracias en tiempos de guerra.

Su noción de que los combatientes enemigos sospechosos de terrorismo debían recibir la misma protección jurídica que los ciudadanos norteamericanos bajo la Constitución nacional terminó chocando con las limitaciones que, tarde o temprano, la realidad política impone a los más nobles ideales.

En enero de 2010, fue procesado en EE.UU. bajo cargos de intento de homicidio el nigeriano Umar Farouk Abdulmutallab, quien había fracasado en hacer estallar explosivos en un vuelo de Northwest Airlines en 2009. La Administración Demócrata decidió juzgarlo en una corte civil, lo que significó darle el derecho a permanecer en silencio durante el interrogatorio y el beneficio de un abogado.

De allí en más, el Estado se vio forzado a negociar información sensible a cambio de concesiones en la penalidad eventual. Un año después, la Casa Blanca cambió radicalmente de actitud.

En septiembre de 2011, un avión militar no tripulado sobrevoló Yemen y disparó un misil contra un automóvil que transportaba a jihadistas, entre ellos a Anwar al-Awlaki, uno de los más altos líderes de Al-Qaeda. Awlaki había sido uno de los entrenadores de Abdulmutallab. A diferencia de éste, era ciudadano americano.

Eso significó que Obama autorizó la eliminación violenta de un compatriota sin detención ni juicio previo, ni siquiera en un tribunal militar en Guantánamo. Para entonces resultaba evidente que el presidente miraba al mundo de modo diferente que el candidato Obama. De hecho, amplió el uso de aviones militares no tripulados contra terroristas en Pakistán, Afganistán, Somalia y Yemen.

Según un estudio de la New America Foundation, desde que Obama asumió el poder, hubo 240 ataques de este tipo que mataron a 1.300 personas sospechosas de terrorismo solo en Pakistán. Durante todo el mandato de Bush hubo 44 ataques de este tipo en el mismo país.

Esto no fue fruto de un abandono de principios, sino de un reconocimiento de que preservar ciertos valores en tiempos de guerra suele ser desafiante para las democracias. Guantánamo no es un ideal de la democracia, es apenas una herramienta necesaria en la lucha contra el terror. Su permanencia es testimonio de que en las guerras, las elecciones suelen ser entre lo malo y lo peor.

Comunidades, Comunidades - 2012

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

El vaticano en Dar Al-Islam – 04/01/12

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Durante la nochebuena pasada, dos iglesias fueron atacadas en Nigeria por una agrupación fanática musulmana llamada Boko Haram (que significa la educación no-islámica es pecado») y provocó la muerte a cerca de cuarenta feligreses cristianos. Al día siguiente, desde Roma, el Papa dio su tradicional mensaje de Navidad Urbi et Orbi sin mencionar esos atentados salvajes.

Benedicto XVI pidió por «el auxilio divino» para los pueblos del Cuerno de África, deseó que se concediese «consuelo» a la población del sureste asiático «especialmente de Tailandia y Filipinas», instó a la «reanudación del diálogo entre israelíes y palestinos», bregó por el fin de la violencia en Siria «donde ya se ha derramado tanta sangre», rezó por «la plena reconciliación y la estabilidad» en Irak y Afganistán, se esperanzó con «las perspectivas de diálogo y colaboración en Myanmar», clamó por la «estabilidad política en los países de la región africana de los Grandes Lagos» y pidió por «los derechos de todos los ciudadanos» de Sudán del Sur. Sobre las atrocidades acaecidas en Nigeria apenas unas horas antes, nada. De hecho, la única referencia a la situación de toda la cristiandad en la zona fue expresada con típica ambigüedad, cuando llamó a dar «un renovado vigor a la construcción del bien común en todos los sectores de la sociedad en los países del norte de África y Oriente Medio».

La sala de prensa vaticana explicó que el discurso del Sumo Pontífice había sido preparado con anterioridad a los atentados y emitió un comunicado en el cual condenaba el «odio ciego, crueldad y absurdo» de tales ataques. Aún cuando el discurso papal ya estuviera redactado, es extraño que no se hubiera podido agregar una breve mención a tan graves acontecimientos en un momento tan solemne. Después de todo, Benedicto XVI finalizó su mensaje navideño saludando en sesenta y cinco idiomas diferentes a la grey católica global. ¿No podía haber habido lugar para una expresión de condena pontificia a los atentados contra iglesias en Nigeria en el momento de mayor atención del catolicismo mundial sobre Roma? Un comunicado de prensa oficial carece del peso de un pronunciamiento papal y seguramente atento a ello el Sumo Pontífice refirió al hecho al día siguiente, en ocasión de su Ángelus.

«He recibido con profunda tristeza la noticia de los atentados que, nuevamente este año en el día del nacimiento de Jesús, llevaron el luto y el dolor a algunas iglesias de Nigeria» dijo el Papa. «En este momento», agregó, «quiero repetir una vez más con fuerza: la violencia es un camino que conduce sólo al dolor, a la destrucción y a la muerte; el respeto, la reconciliación y el amor son el camino para alcanzar la paz». Que esto haya sido manifestado en respuesta a un acto de terrorismo islámico que cegó la vida de docenas de cristianos es ilustrativo de lo que puede pasar como una condena enérgica en círculos vaticanos. Es testimonio, también, de la timidez con la que la Santa Sede ha abrazado la defensa de sus feligreses bajo amenaza en Dar al-Islam.

Donde sea que se mire en la vasta expansión del dominio musulmán, el panorama para los cristianos es desalentador. Las minorías católicas en Egipto, Irak, Irán, Pakistán, Arabia Saudita y Cisjordania y Gaza, entre otros lugares, padecen la discriminación y el desprecio en el mejor de los casos, y el acoso y la muerte en el peor. En un clima de creciente hostigamiento, muchos cristianos optaron por partir. Desde principios del siglo XX a comienzos del siglo XXI el porcentaje de cristianos sobre el total de la población cayó en Turquía del 32% al 0.2%, en Irán del 15% al 2%, en Siria del 40% al 10%, en Irak del 35% al 5% y en Tierra Santa del 20% al 2%.

Ante lo cual uno esperaría oír incesantes protestas vaticanas y reclamos persistentes ante las autoridades musulmanas por el bienestar de su feligresía. Desafortunadamente, las denuncias pontificias han sido mayormente tenues y ocasionales, casi diseñadas para no tener el menor impacto en la realidad. Benedicto XVI tuvo su momento de valentía personal cuando llamó la atención, años atrás en Ratisbona, al peligro del Islam radical. Pero las violentas reacciones musulmanas y las patéticas lamentaciones occidentales que se sucedieron motivaron un cambio en la actitud del Papa. Abandonado por unos y castigado por otros, el Sumo Pontífice desistió de su osadía y adoptó una actitud apaciguadora más en sintonía con la praxis diplomática de la Santa Sede. Los recientes atentados en Nigeria, última expresión de un largo historial de intolerancia anticristiana regional, prueban que esta política de apaciguamiento no ha dado frutos.

Durante la Segunda Guerra Mundial, el Papado falló en defender públicamente a los judíos europeos sentenciados a un genocidio progresivo en manos de los nazis. Esa fue su gran falencia moral del siglo pasado. Conforme ha observado Giulio Meotti de Il Foglio, su actual sumisión al Islam político y su timidez en defender al catolicismo mesooriental van camino de convertirse en su gran fracaso moral del nuevo siglo.

El Telégrafo (Ecuador)

El Telégrafo (Ecuador)

Por Julián Schvindlerman

  

Las naciones Árabes enfrentan su futuro – 01/01/12

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Expertos en asuntos internacionales analizan las revueltas en el Magreb y en Oriente Medio. Ellos manifiestan que la inestabilidad política continuará este año, que incluso tiende a complicarse con la crisis europea, y pronostican un aumento de la violencia y del radicalismo.

Desde el Atlántico al Golfo Pérsico el mundo árabe se sacude: una decena de países se levanta contra los regímenes dictatoriales, entre ellos el de Muamar el Gadafi, que duró más de 40 años y cuya muerte fue cuestionada: el líder libio murió en manos de los rebeldes, tras su captura en Sirte.

Túnez toma el timón en diciembre de 2010. La llama se enciende cuando el vendedor Mohamed Buazizi se quema a lo “bonzo” luego de ser reprimido por la Policía. El desenlace: su presidente Ben Alí renuncia, mientras que, hace pocos días, asume otro el poder: Moncef Marzuki, que jura sobre el Corán que será fiel a la revolución. La siguiente parada de la “primavera árabe” es Egipto, donde su presidente Hosni Mubarak dimite y le hereda el poder a una Junta Militar, rechazada por el pueblo.

Jorge Salomón, profesor de Sociología e Historia en la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), hace una lectura de las revueltas e indica que la inseguridad política continuará en esta región en 2012 y que se acrecentará por los problemas económicos de Europa. Salomón, autor del libro“Shukran América: Las familias palestinas en Ecuador”, considera que en el caso de Libia se dará un control absoluto de los europeos y americanos sobre el poder de este país, manejado por el Consejo Nacional de Transición, al que él lo califica como un montaje. “Ellos lo que han hecho es una invasión para recoger el petróleo, quedarse con las divisas de
los bancos y financiar la reconstrucción, una de las razones de las guerras actuales”, opina, tras agregar que la otra es el agua.

Al referirse a Siria, el catedrático afirma que esta nación tiene una ventaja: en el Consejo de Seguridad de la ONU, Rusia y China rechazaron la injerencia exterior en el país árabe, tal como se hizo en Libia; por lo que estima que Bashar al Asad se mantendría en el cargo y podrían darse elecciones parlamentarias. Para Salomón
lo que ha ocurrido en los países árabes es un “d espertar ” de los jóvenes que se niegan a que el mundo siga en manos de un jeque, de una dinastía.

La visión de Salomón no la comparten dos expertos argentinos en la materia. Julián Schvindlerman y George Chaya coinciden en que la “primavera árabe ” terminó convirtiéndose en un invierno “islamista” y de “terror”.

Chaya, autor de “La Yihad Global, el terrorismo del Siglo XXI”, manifiesta a El Telégrafo que la “mal llamada primaveraárabe” se ha transformado en un “invierno de muerte y destrucción”. Lo que el analista observa es un despertar islamista y radical en el que los únicos ganadores serían la Hermandad Musulmana y sus grupos afines. “No darse cuenta que ellos están preparándose para tomar el control en Egipto, Libia, Jordania, Yemen, Siria, Túnez y la Ribera Occidental en el momento que se les presente la oportunidad, es un error estratégico de parte de la dirigencia euro-americana”, dice, tras vaticinar que lo que se puede esperar en estos países para el 2012 es más “radicalismo, violencia y nada de democracia”.

Schvindlerman, escritor de“Tierras por paz, tierras por guerra ”, manifiesta que con estas revueltas se han dado cambios importantes en casi todos los países afectados. Los líderes de larga data en Egipto, Túnez y Libia ya no están gobernando, mientras que el de Yemen acordó dejar el poder, el de Siria está en la cuerda floja y liderazgos moderados como en Jordania y en Marruecos han debido instituir reformas para contener la marea. El experto en temas internacionales señala que el crecimiento económico está hermanado a la libertad política y el Medio Oriente es escaso en ambos, por lo que no imagina que los países árabes puedan trascender sus penurias estructurales justo en este momento de crisis económica global.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

El bloqueo de las Islas Malvinas y un conflicto que lleva casi 30 años – 22/12/11

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Artículo publicado en El Comercio (Perú)

Con reciente decisión del bloque del Mercosur, sufrirán las relaciones diplomáticas entre Argentina y el Reino Unido

El reciente bloqueo de los países del Mercosur es el último episodio en la antigua controversia por la soberanía de las islas Malvinas que mantienen Argentina y Reino Unido. El pasado 14 de junio se cumplieron 29 años del fin del conflicto armado que libraron ambas naciones por el dominio del mencionado archipiélago.

Aquel conflicto bélico acabó con la vida de 649 soldados argentinos y 255 británicos en el mayor despliegue militar del Reino Unido después de la Segunda Guerra Mundial. El Perú, gobernado entonces por Fernando Belaunde Terry, apoyó a la nación sudamericana con acciones de inteligencia y el envío de aviones Mirage M5-P.

Acabada la guerra, Malvinas volvió a pertenecer al Reino Unido como su “territorio de ultramar”. Argentina no lo reconoció y hasta el momento, considera al archipiélago “parte integral e indivisible de su territorio que se halla ocupada ilegalmente por una potencia invasora”.

Argentina, pues, desde 1994, ratifica en la primera de sus Disposiciones Transitorias la reclamación de la soberanía y la recuperación de las Malvinas como un objetivo permanente e irrenunciable del Pueblo Argentino. El gobierno británico y los propios isleños, unos tres mil, rechazan el pedido argentino sobre negociaciones sobre su soberanía.

¿CUÁL ES EL CONFLICTO ACTUAL?

Hace poco, durante la más reciente cumbre de la Mercosur, los presidentes tuvieron un “gesto de solidaridad” hacia Argentina. Siguiendo a Uruguay, decidieron bloquear, en conjunto, a los barcos que enarbolaran la “bandera de las Malvinas” (estandarte que lleva la bandera inglesa registrada en Malvinas).

“La utilización de esa bandera se considera obviamente como un gesto soberano absolutamente inaceptable. Casi una provocación (hacia Argentina)”, interpreta Emilio Cárdenas, ex embajador argentino en la ONU.

“Como los buques que zarpan de las Islas Malvinas tienen prohibida la navegación en aguas argentinas, esta medida apunta a restringir significativamente la posibilidad de la navegación de esos buques, al no poder contar con otros puertos alternativos próximos en la zona”, explica Julian Schvindlerman, analista internacional argentino. De este modo, las actividades económicas de Malvinas (sobre todo en el sector pesquero), se verían afectadas. Si antes, solo los puertos argentino eran vedados para la también llamada Falklands, hoy se sumaron los de Uruguay, Brasil, y hasta los mediterráneos de Paraguay.

La respuesta del Reino Unido ha sido inmediata, “estamos muy preocupados por este último intento de Argentina para aislar a la población de las islas Falklands y dañar su sustento, que no tiene ninguna justificación”, respondió.

Para Schvindlerman, este gesto “solidario” del bloque “parece haber alcanzado algo más que comunicados o expresiones orales de apoyo al país. La expresión solidaridad continental es una especie de sinónimo de solidaridad latinoamericana”.

HIDROCARBUROS, SINÓNIMO DE MÁS FRICCIONES DIPLOMÁTICAS

No obstante, el Reino Unido ya ha manifestado sus primeras quejas, una fricción diplomática más sería se haría efecto en el momento en que el reino británico quiera actuar sobre los recientes descubrimientos de hidrocarburos por parte de la empresa malvinense-británica “Rockhopper” en el mar, al norte de las islas Malvinas.

“Tratándose de yacimientos off-shore, si no tienen apoyo logístico en algún lugar del continente (tierra firme) la explotación sería no sólo cara, sino difícil”, indica Cárdenas.

Consultado si Chile, cuya alianza con el Reino Unido se hizo evidente durante la Guerra de las Malvinas, apoyaría al Reino Unido, Cárdenas sostuvo que las relaciones entre ambos países son mucho mejor que durante el conflicto de Malvinas. Sus actitudes durante la guerra no se han olvidado, pero ahora parecería que estarían dispuestos a acompañar a la Argentina en esto”, sostuvo el diplomático.

La idea es reforzada por Schvindlerman, quien recuerda que Cristina Fernández aludió al tema de las riquezas naturales al decir que “en Malvinas se están llevando los recurso petroleros y pesqueros”.

“Junto con el orgullo nacional herido por la pérdida de la guerra en 1982, más el reclamo de soberanía sobre el territorio de las islas, está presente la dimensión económica del caso. La riqueza petrolera en el archipiélago es uno de los puntos de fricción más notables del conflicto argentino-británico. Buenos Aires ha protestado el hecho de que Londres se niegue a sentarse a dialogar sobre este tema. Ello explica que haya decidido promover medidas de impacto (como las del bloqueo)”, agrega.

Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Trigésimo aniversario de un film épico – 21/12/11

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Corría el año 1981 cuando llegó a las salas de cine de prácticamente el mundo entero una de las películas de aventuras más extraordinarias de todos los tiempos: Indiana Jones y los cazadores del arca perdida. Surgida de la unión de dos de los mejores directores de cine contemporáneos, con un elenco perfecto, una banda sonora impecable y un argumento hiper-entretenido, el film batió récords de recaudación, cosechó ocho nominaciones y cuatro premios Oscar, engendró una precuela y dos secuelas, una serie de televisión, libros, tiras cómics, una quincena de videojuegos, un parque temático en Disney y un merchandising fenomenal. El Instituto Norteamericano del Film la ubicó dentro de las cien mejores películas del primer siglo del cine, la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos la designó cultural, histórica o estéticamente significativa» y fue seleccionada para ser preservada en el Registro Nacional del Cine. Permanece como una película icónica de la cinematografía Hollywoodense y modélica de la cultura estadounidense del siglo XX.

Como suele ser el caso de muchas obras geniales, sus orígenes fueron casuales y algo convulsionados. Inicialmente fue concebida por George Luca s en 1973 con el lamentable nombre Las aventuras de Indiana Smith. Luca s convocó para desarrollar la idea a Philip Kaufman quien diseñó la trama del arca perdida pero fue al poco tiempo contratado para dirigir otra película. Luca s dejó de lado la idea y se avocó a desarrollar La Guerra de las Galaxias. Cuatro años más tarde, de vacaciones en Maui, Hawai, se topó con Steven Spielberg -que acababa de terminar Encuentros Cercanos del Tercer Tipo- quién le confesó su interés en dirigir una película de la saga James Bond. Luca s le ofreció dirigir Las aventuras de Indiana Smith y Spielberg aceptó. Afortunadamente, éste propuso cambiar el apellido del personaje, Luca s sugirió «Jones» y mantener «Indiana», que era el nombre de su perro.

Pusieron manos a la obra. Harrison Ford, que había interpretado a Hans Solo en El Imperio Contraataca, fue convocado pero su caracterización del personaje no resultó convincente durante el casting. Luca s y Spielberg quedaron encantados con Tom Selleck y le ofrecieron el papel (en youtube puede verse su casting). La revista Variety publicó la noticia antes de que los realizadores pudieran advertir a Ford del hecho, lo cual provocó un enojo, y para peor, la cadena CBS, que tenía contratado a Selleck para la serie televisiva Mágnum, decidió retenerlo debido el éxito de la misma. Con Selleck fuera de escena, Luca s y Spielberg retornaron a Ford, quien en la pantalla grande inmortalizó al personaje de Indiana Jones con una actuación exquisita. Debra Winger rechazó el papel de la ex novia temperamental de Indiana, Marion Ravenwood y el papel cayó en manos de Karen Allen. Klaus Kinski despreció el rol del perverso interrogador nazi, y el elenco quedó completado con otros actores notables, entre ellos: Paul Freeman como el expeditivo arqueólogo al servicio de los nazis, John Rhys-Davies como el simpático contacto en Egipto y Alfred Molina como el artero guía selvático quién, en su film debut, debió padecer a varias tarántulas vivas sobre su espalda.

Al ser presentado a la industria cinematográfica, todos los grandes estudios rechazaron el proyecto. Al fin de cuentas, Paramount lo aceptó. Como muestra de su inagotable creatividad, Spielberg utilizó el logo del estudio -una montaña rodeada de estrellas- para iniciar la película con una primera imagen de una montaña peruana que ensombrece a la de Paramount. Desde ese preciso instante advertimos estar en presencia de una obra maestra cuya trama ya no dará respiro hasta el minuto final, mientras Indiana Jones es perseguido por indígenas peruanos, árabes colaboracionistas y nazis empecinados en hallar el Arca que resguarda las Tablas de la Ley para llevarla ante el Führer. Entre sus escenas más logradas veremos a un mono hacer el saludo nazi y al Dr. Jones poner fin a un duelo mortal contra un hábil espadachín árabe con un disparo certero. Esta última toma fue netamente circunstancial. El equipo estaba filmando en Túnez, estaban atrasados con el programa y Ford, enfermo. Al conversar sobre como apurar los tiempos de lo que sería una larga lucha entre el látigo de Indiana y la espada del árabe, Ford exclamó espontáneamente «yo le dispararía al maldito». Spielberg decidió transformar ese comentario en una escena maravillosa.

George Luca s y Steven Spielberg continuaron produciendo y dirigiendo películas excepcionales. Harrison Ford se convirtió en actor de culto. Philip Kaufman siguió ideando historias atrapantes. Pero el film que en conjunto crearon un lejano 1981 fue algo único. Volver a verlo hoy, a treinta años de su estreno, sigue siendo una experiencia cautivante. Esa es la virtud de un clásico.