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La Nación (Argentina)

La Nación (Argentina)

Por Julián Schvindlerman

  

Wagner en Israel – 16/12/2011

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Óperas wagnerianas y músicos israelíes, una controversia que no cesa

Cuando el conductor Roberto Paternostro dio los primeros movimientos de su batuta, indicando a los músicos de la Orquesta de Cámara de Israel el inicio del wagneriano «Idilio» de Sigfrido ante un auditorio en Alemania, a fines de julio último, desencadenó, como era de esperar, una polémica en su país. Que una orquesta israelí toque música del compositor favorito de Adolf Hitler, que lo haga en Bayreuth -el epicentro cultural nazi por excelencia durante los años de la Segunda Guerra Mundial-, que el director Paternostro sea él mismo hijo de sobrevivientes del Holocausto, y que el Festival de Ópera de Bayreuth sea administrado por los descendientes del propio Wagner parecía una combinación de factores hecha a medida de la mejor provocación posible.

Pero en rigor, él no estaba sino agregando un precedente más a los aparentemente interminables esfuerzos por parte de renombradas figuras de la cultura israelí de promover la música de Richard Wagner dentro y fuera del Estado judío. En 1981, la Orquesta Filarmónica de Israel, con la dirección de Zubin Metha, tocó un fragmento de Tristán e Isolda como bis. En el momento en que Metha anunció que tocaría eso, miembros de la audiencia se retiraron de la sala? junto a dos violinistas de la orquesta. Diez años después, la Orquesta Filarmónica de Israel insertó obras de Wagner en su programa pero se vio obligada a retirarlas ante las protestas de los abonados. En 1995, la radio estatal israelí transmitió la obertura de El holandés errante así como una serie sobre la vida y obra del compositor alemán. En 1997 el Canal 8 (dedicado a la ciencia y a la cultura) emitió obras de Wagner durante docenas de horas. En 2001, Daniel Barenboim, al mando de la Staatskapelle de Berlín, tocó música wagneriana al fin de un concierto en Israel, lo cual no estuvo exento de críticas. El empeño por divulgar la obra de Wagner reconoce antecedentes incluso en las épocas anteriores al establecimiento de Israel.

El violinista judeo-polaco Bronislaw Huberman, fundador de la Orquesta Sinfónica Palestina en 1936, invitó a músicos talentosos del extranjero a incorporarse a la orquesta y dio lugar a las obras del célebre compositor alemán. En 1938 tres directores tocaron óperas wagnerianas en Palestina: Arturo Toscanini dirigió los preludios al primer y tercer actos de Lohengrin ; Jascha Horenstein dirigió la obertura de Tannhäuser ; y el primer violinista Bronilsaw Szulk incluyó la obertura de El holandés errante . Estos conciertos tuvieron lugar en Tel Aviv, Haifa y Jerusalén, entre abril y julio, y según Na’ama Sheffi, autora de The Ring of Myths: The Israelis, Wagner and the Nazis , «fueron recibidos con entusiasmo». Una nueva sesión fue programada para noviembre, la cual sería inaugurada por Toscanini, quien planeaba tocar la obertura wagneriana de Los maestros cantores de Nuremberg . Pero tres días antes del concierto, la Kristallnacht ocurrió en Alemania: cientos de sinagogas fueron incendiadas, miles de casas y negocios destrozados, cientos de judíos golpeados brutalmente y más de noventa, asesinados. El establishment artístico judío comprendió que aquél no era el mejor momento para tocar la música de Richard Wagner en Palestina, de modo que se le pidió a Toscanini que dejase a un lado aquella pieza. El maestro italiano aceptó y la reemplazó por la obertura de Oberon de Carl Maria von Weber. Toscanini era un antifascista declarado; voluntariamente había partido de Italia en muestra de desprecio al régimen de Mussolini y a pesar de ser convocado por el Tercer Reich en más de una ocasión a participar de sus eventos culturales, el maestro italiano declinó y se rehusó a asistir a los festivales de Bayreuth. Para Wagner, empero, parecía tener algún lugar cálido en su corazón.

Los nazis hicieron de Richard Wagner su ícono cultural supremo. Su música era presentada en las convenciones del partido y sus óperas adornaron escenas en películas antisemitas y filonazis. Elementos de su obra podían hallarse en la película El triunfo de la voluntad de Leni Riefenstahl, extractos de su panfleto racista El judaísmo en la música fueron citados en el film propagandístico Der Ewige Jude y su ideología influyó en la pieza de propaganda jud Süss . En el ensayo El judaísmo en la música , Wagner estereotipaba y denigraba a los judíos, a quienes señalaba como incapaces de crear música que no fuese superficial. Se le ha atribuido acuñar los términos «problema judío» y «solución final». Tan influyente fue él en el pensamiento nazi que Adolf Hitler proclamó que era imposible entender el nacionalsocialismo sin entender a Wagner.

Ciertamente, las obras de otros grandes compositores, como Beethoven, Liszt y Mozart, fueron adoptadas por los nazis, a pesar de haber dejado el mundo terrenal -al igual que Wagner- con anterioridad al advenimiento del nazismo. Es más: músicos conocidos por su cercanía al régimen nazi lograron superar la censura musical de los israelíes: Richard Strauss y Carl Orff por ejemplo. ¿Entonces por qué esa obsesión con Wagner? Quizá la respuesta radique en un hecho crucial, que separa a Wagner del resto de los compositores cuya música fue apropiada por el nazismo así como de los seguidores u oportunistas filonazis. A diferencia de esos colaboradores circunstanciales, Wagner fue un forjador de judeofobia genocida alemana. Más que simplemente consumir antisemitismo, él fue un creador de antijudaísmo, y lo hizo con tal eficacia que los futuros nazis lo admirarían precisamente por ello.

Richard Wagner es un símbolo cultural del nazismo. Pero la historia es rica en ironías. Admirador de la música de Wagner, el fundador del sionismo político, Theodor Herzl, eligió la obertura de Tannhäuser para la inauguración del Segundo Congreso Sionista en Basilea, en 1898. Un hecho que, a la luz de la historia por sucederse, seguramente hoy escandalizaría a Herzl y que, de haber vivido lo suficiente para presenciarlo, indudablemente hubiera horrorizado al propio Wagner.

Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

UNESCO se supera a sí misma – 07/12/11

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A fines de octubre, unesco, la organización de las naciones unidas para la educación, la ciencia y la cultura, desconcertó a más de uno cuando renunció voluntariamente al 22% de su presupuesto para recibir al inexistente estado de palestina en su seno. uno puede entender la motivación palestina en alcanzar la membresía allí; es un poco más difícil comprender la decisión del organismo de la onu en otorgarla a semejante costo.

Ya desde los años setenta, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) lanzó una agresiva campaña de penetración política de casi todo el sistema de la ONU con el fin de ganar legitimidad institucional. UNESCO ha sido tradicionalmente receptiva a las inquietudes palestinas, y así le extendió rango de observador ya en 1974. El entonces líder Yasser Arafat decidió expandir el éxito a otras agencias del foro multilateral llegando incluso unos años después -en 1988, al declarar la independencia palestina desde Argelia- a postular al estado palestino ficticio a la admisión como estado en UNESCO, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Mundial del Trabajo. Entonces, Washington advirtió que cortaría sus aportes monetarios a toda agencia de la ONU que diese a la OLP el rango equivalente al de un estado. La iniciativa palestina fracasó.

Décadas después, la OLP obtuvo su revancha. Este año, el sucesor de Arafat al mando de la OLP, Abu Mazen, postuló exitosamente a Palestina como miembro pleno ante UNESCO. Washington cumplió con su palabra y así un ente creado para promover cultura, ciencia y educación perdió alrededor de ochenta millones de dólares que ya no podrá destinar a esas nobles misiones, a cambio de brindar una victoria diplomática simbólica a la OLP.

Al poco tiempo UNESCO tomó otra decisión sorprendente, conforme ha reportado United Nations Watch desde Suiza. El mes pasado, su Junta Ejecutiva eligió por unanimidad a la Siria de Bashar al-Assad a dos comités, uno de los cuales aborda temas humanitarios. Ello fue extraño en varios sentidos. La Junta comprende a varios países occidentales (Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña entre otros) que usualmente presionan a la ONU hacia la adopción de resoluciones condenatorias contra países violatorios de normas humanitarias, y Siria -en estos momentos especialmente- se ha erigido como un violador abismal de tales normas humanitarias al asesinar a más de cuatro mil quinientos de sus propios ciudadanos en lo que va del año según estimaciones de la propia ONU. No menos inexplicable ha sido el hecho de que las naciones que nominaron a Siria a esos dos comités de UNESCO fueron árabes, las que al día siguiente de esa elección, reunidas en la Liga Árabe votaron a favor de suspender a Siria de su seno precisamente por no detener la feroz represión.

Unos días antes de este acontecimiento, UNESCO incurrió en otra conducta bizarra aún para los estándares del universo ONU. El 4 de noviembre, el diario de izquierda israelí Haarezt publicó una caricatura que mostraba al premier Binyamín Netanyahu, secundado por su Ministro de Defensa Ehud Barak, diciendo a aviadores de la Fuerza Aérea a punto de volar hacia Irán para destruir su programa nuclear: ¡Y a vuestro regreso, atacarán la oficina de UNESCO en Ramallah!». Claramente, el diario estaba burlándose de lo que percibía como una actitud prepotente del gobierno israelí en relación a Irán y a UNESCO. Pero los oficiales unescinos lo tomaron de otro modo y la Directora General del organismo hizo citar al embajador israelí a dar explicaciones. «Una caricatura como ésta pone en peligro las vidas de diplomáticos desarmados y ustedes tienen la obligación de protegerlos» dijo Eric Falt, Director General Asistente para las Relaciones Externas e Información Pública al embajador israelí Nimrod Barkan. Estupefacto, el embajador debió explicar al oficial que su gobierno no controla lo que la prensa israelí publica. Luego de ser informada del caso, la cancillería israelí hizo llegar una carta a las autoridades de UNESCO en la cual preguntó: «¿Qué es exactamente lo que UNESCO quiere de nosotros, que enviemos a nuestros mejores muchachos a defender el staff de UNESCO o que cerremos el diario?». Touché.

Dado el celo de UNESCO en preservar la integridad de sus diplomáticos y en resguardar su imagen institucional, podría tomar nota de esta caricatura (detectada por UNW) publicada el 30 de septiembre pasado en el diario Al-Watan de Qatar. Si mal no recuerdo, el gobierno de Qatar sí controla a la prensa local.

Conferencias destacadas

Conferencia de Julián Schvindlerman en el Primer evento internacional de B’nai B’rith en América Latina (Uruguay)

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Conferencia de Julián Schvindlerman:
Los desafíos y amenazas que enfrentan las comunidades judías en América Latina
Audio no disponible.

Oradores:

Eduardo Frei Ruiz-Tagle
Former Chilean President Eduardo Frei Ruiz-Tagle, son of former Chilean President Eduardo Frei Montalva, was the second president of the restored democracy in Chile between 1994 and 2000. His government oversaw robust economic growth, enhancing international trade opportunities and efforts to increase the democratic representation of Chilean citizens. Frei also promoted health care and education reforms while in office. During his administration, Chile entered into MERCOSUR, a South American free-trade organization, as an associate. Frei, an engineer and a leader of the Christian Democratic Party, was president of the senate and today serves as a senator in Chile.

Moshe Yaalon, Vice-Prime Minister of Israel, with a look at the international challenges facing the Jewish state.

Hannah Rosenthal, Special Envoy to Monitor and Combat Anti-Semitism, U.S. Department of State, to discuss anti-Semitism around the world with a special look at Latin America.

Danny Brom, clinical psychologist and founding director of the Israel Center for the Treatment of Psychotrauma of Herzog Hospital in Jerusalem, discussing the universal challenges facing parents around the world in raising young people to cope with today’s pressures.

Emilio Cardenas, former ambassador of Argentina to the United Nations, focusing on Latin American policies as they relate to the U.S. and Europe.

Julian Schvindlerman, internationally known political analyst and expert on Vatican policy toward the Jewish state and the “New Anti-Semitism.»  A frequent contributor to the Miami Herald, Ha’aretz, and other international publications.

Jorge Grunberg, one of the leading experts in the world on economic growth and its impact on education in Latin America.  He has done extensive research and published numerous papers on the use of information technologies in education today.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

«Poner en cuarentena el fenómeno antisemita» – 05/12/11

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Artículo publicado en El País (Uruguay)

Uruguay- El antisemitismo «como fenómeno es incurable», pero «su combate puede ser exitoso», porque el objetivo es «ponerlo en cuarentena; que se dé solamente en territorio soberano de los fanáticos», sostuvo el conferencista argentino Julian Schvindlerman.

Afirmó que con el ascenso de Mahmoud Ahmadinejad a la presidencia de Irán, hubo una reorientación de la política iraní hacia América Latina, dándole mayor prioridad. Uno de sus fines es lograr apoyo a su programa nuclear, obtener uranio, reforzar y exportar células de Hezbollah a diferentes países del continente y generar un contrapeso a la influencia a Estados Unidos.

Agregó que «América Latina no es un bloque regional con un impacto internacional apreciable a nivel global, no es Europa, Estados Unidos o el mundo islámico». Sin embargo, en el continente «el clima político y de seguridad está profundamente afectado en virtud de la decisión de algunos líderes latinoamericanos de permitir que el radicalismo islámico esté aquí hoy».

Dijo que este «es un desafío que a las comunidades judías les obliga a llevar tareas que las superan», como inteligencia, sabotaje y espionaje, lo que «por supuesto es algo en que ni la B`nai B`rith ni nosotros nos vamos a involucrar. Nuestro desafío es hacer esto, reunirnos y hablar en foros [y definir políticas]», concluyó.

El País (Uruguay)

El País (Uruguay)

Por Julián Schvindlerman

  

Acercarse a Irán sería trágico para Uruguay – 05/12/11

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Experto dice que creciente presencia del Islam radical es el mayor peligro regional.

Julian Schvindlerman consideró que el mayor peligro para las comunidades judías en América Latina es «la presencia del Islam radical» en la región y manifestó su preocupación por la cercanía que el gobierno uruguayo manifiesta con el régimen iraní.

Schvindlerman, analista político argentino, especialista en temas de Oriente Medio y relaciones judeo cristianas, dictó la charla «Los desafíos y amenazas que enfrentan las comunidades judías en América Latina», en la Conferencia Mundial de B`nai B`rith Internacional, que se realiza desde el sábado en Montevideo.

Sostuvo que hay tres grandes áreas de «preocupación o desafío» para las comunidades judías en América Latina. Mencionó en primer lugar el antisemitismo «clásico» sumado a «la vertiente más política, a la fase más moderna de este desarrollo que es el antisionismo o antiisraelismo». Como caso paradigmático nombró a Venezuela, que «es líder en la promoción oficial del antisemitismo».

En segundo lugar, nombró «la creciente participación latinoamericana en asuntos de Medio Oriente de un modo adverso a los intereses de Israel», con «una especie de pro palestinismo que se ha instalado».

«América Latina no es una enemiga de Israel pero tampoco es [siempre] una aliada», acotó. Catalogó como «repentina» la manifestación política a favor de un Estado palestino en casi toda América Latina que, dijo, perjudica al proceso de paz.

REAL. Como tercera área mencionó «la presencia creciente del Islam radical», fundamentalmente de Irán y de Hezbollah en América Latina, lo que consideró el área de mayor preocupación y la más peligrosa para la comunidad judía. Recordó los principales atentados contra la comunidad judía en la región, notas de prensa y expresiones de ex jerarcas, entre ellas de Roger Noriega, ex alto funcionario de la cancillería de Estados Unidos, que dan muestra de este fenómeno.

«No estamos hablando de una amenaza teórica, esto es real», resaltó Schvindlerman.

El experto manifestó a El País su preocupación «porque Uruguay tuvo históricamente lazos excelentes con Israel, es una nación muy moderada y civilizada y hasta este momento se mantenía en una postura muy prudente y sensata».

«Pero desde este último gobierno hubo un cambio, Luis Almagro ha tenido expresiones problemáticas, ha viajado a Irán y defendido de algún modo la idea de la relación de ese país con Uruguay», acotó.

Sostuvo que este cambio «es extraño», porque Uruguay fue uno de los pioneros en la lucha contra el antisemitismo y sin embargo está «entusiasmado en la relación con un negador del Holocausto como es el presidente de Irán, que abiertamente pide por la destrucción de Israel -cuya creación Uruguay apoyó en la ONU en 1947-; que promueve el terrorismo regional, está involucrado en un programa ilícito nuclear y reprime a su propia población».

«Es sorprendente esto, un canciller de una nación democrática defendiendo la relación con un tirano que reprime a los propios ciudadanos. No logro comprender cuál es la lógica de la Cancillería uruguaya en este sentido», reflexionó.

Schvindlerman dijo que Dilma Rousseff «corrigió el sendero que Lula empezó a tomar hacia Irán y se puso en una posición mucho más centrista», pero «Uruguay parece estar haciendo al revés, el nuevo gobierno parece estar acercándose a Irán y sería trágico no solo para los intereses de Israel y de los judíos, sino para el propio destino uruguayo».

Compromiso

Compromiso

Por Julián Schvindlerman

  

Salam Fayyad y el fin de una época – 12/11

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Cuando nació, cerca de Tulkarem en 1952, Cisjordania estaba bajo gobierno jordano. En su temprana adultez eligió el Líbano para cursar sus estudios de ingeniería en la Universidad Americana de Beirut. Una vez graduado, viajó a los Estados Unidos a obtener una maestría en contabilidad por la Universidad Saint Edward y un doctorado en economía por la Universidad de Texas. Tras recibir la ciudadanía estadounidense, Salam Fayyad se incorporó a la Reserva Federal de Saint Louis pero preservó su vínculo con Jordania mediante su papel de docente de la Universidad de Yarmouk.

El mismo año en que se sumó como funcionario al Banco Mundial en Washington D.C., estalló la intifada palestina de 1987. En 1995, con el levantamiento palestino terminado y una era de negociación inaugurada entre Israel y la OLP, Fayyad fue designado representante del Fondo Monetario Internacional en las zonas administradas por la Autoridad Palestina. Asentado en Jerusalem Este, trabajó para esta institución global unos seis años para tomar luego, en 2001, un puesto en el Banco Árabe de Cisjordania.

Fayyad ha tenido una conexión remota con el nacionalismo palestino, que data de sus tiempos mozos cuando estuvo relacionado a la OLP. Pero esencialmente él es una figura independiente. En el 2005, año de la retirada unilateral israelí de la Franja de Gaza, junto a la activista y política Hanan Ashrawi y otros notables palestinos, fundó un partido político llamado “La Tercera Vía” que buscaba ofrecer una alternativa a la población palestina, entonces dividida -básicamente- entre Fatah y Hamas. La lógica del establecimiento partidario era simple: Fatah estaba contaminada de corrupción y nepotismo, Hamas era prisionera de su violencia y extremismo; una tercera vía era necesaria. En rigor, había varios partidos independientes que ofrecían justamente ese mensaje de excepcionalidad a la calle palestina, entre otros “La Iniciativa Nacional Palestina” de Mustafá Barghouti y Haider Abdel Shafi, dos pesos pesados de la política local.

Pero las elecciones legislativas del 2006 dieron apenas el 2.4% de los votos a la agrupación de Fayyad. El gran perdedor, sin embargo, fue Fatah, que encogió abismalmente ante la victoria estelar y completamente legítima de Hamas. Al año siguiente, una cruenta lucha interna se sucedería entre los dos colosos del nacionalismo palestino. Al cabo de un tiempo violento, el movimiento integrista Hamas quedaría con el control total de Gaza. El presidente Mahmoud Abbas proclamó un gobierno de emergencia con Fayyad como premier. Fue un acto de subsistencia inconstitucional que removía al ejecutivo de la injerencia del parlamento, en manos de Hamas, cuyo líder Ismael Hanyeh se consideraba el primer ministro legítimo. Palestina quedaría partida geográficamente en dos sub-entidades gobernadas separadamente por dos enemigos políticos históricos.

En este escenario, la comunidad internacional apostó por Cisjordania. Ansiosa ante el posible descenso de Gaza al islamismo, decidió reforzar su apoyo material y político a la facción palestina más moderada. La Gaza de Hamas quedó bajo el paraguas de la protección iraní, creció militarmente y se empobreció económicamente. Bajo la capitanía de Fayyad, la economía cisjordana floreció: carreteras, escuelas y hospitales fueron construidos, árboles fueron plantados, la transparencia administrativa emergió y la asistencia mundial continuó fluyendo hacia Ramallah. El milagro palestino parecía, finalmente, haber advenido.

Pronto surgió un nuevo obstáculo al progreso palestino, y quizás desde el lugar más inesperado. Cuando el primer ministro Fayyad parecía haber asegurado la estabilidad en Cisjordania, el presidente Abbas repudió el diálogo con Israel y adoptó una política -tanto interna como externa- agresiva. Tres decisiones suyas del 2011 resultaron ser claves para crear un cortocircuito político con su premier. Una de ellas fue negociar un gobierno de unidad nacional con Hamas. Otra, promover el reconocimiento global del estado palestino en las Naciones Unidas. Una tercera fue purgar del gobierno a oficiales leales a Fayyad. Las tres iniciativas desafiaron la confianza de Washington y Bruselas, principales patrocinadores diplomáticos y económicos de la Autoridad Palestina.

Hoy la familia de las naciones contempla, azorada, como Abbas jaquea galantemente los logros del tecnócrata desideologizado, mientras se empecina inexplicablemente en hacer de Palestina -en la observación del editor español Mario Noya – el país del Nunca Jamás.

Libertad Digital, Libertad Digital - 2011

Libertad Digital

Por Julián Schvindlerman

  

La penitencia del juez Goldstone – 28/11/11

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Richard Goldstone ha sido juez de la Corte Constitucional de Sudáfrica, fiscal principal de los tribunales internacionales para la antigua Yugoslavia y Ruanda, presidente de la Investigación Internacional Independiente sobre Kosovo, profesor visitante en Harvard y Cambridge; y ha recibido doctorados honoris causa en universidades de Canadá, Holanda, el Reino Unido, Sudáfrica y EEUU.

Cuando el Consejo de Derechos Humanos de la ONU lo eligió para encabezar una comisión investigadora sobre lo ocurrido durante la guerra que enfrentó al grupo terrorista Hamás y al Estado de Israel en 2008-09, se daba por sentado que las conclusiones de aquélla se verían reforzadas por el peso de su reputación. Y como era judío, la crítica a Israel cobraría una mayor legitimidad.

El Informe Goldstone concluyó que, «posiblemente», ambas partes habían cometido «crímenes contra la humanidad» y crímenes de guerra. Fue la primera vez que la ONU investigó y documentó actos de terrorismo perpetrados por Hamás, pero, como era previsible, focalizó sus críticas en el Estado judío, al que acusó de lanzar «un ataque deliberadamente desproporcionado» y «diseñado para castigar, humillar y aterrorizar a la población civil [de Gaza]».

El informe tuvo una gran repercusión en el mundo entero. Israel rechazó sus conclusiones; Hamás las respaldó.

Al cabo de un tiempo, pasado el linchamiento mediático y diplomático, cuando la imagen de Israel ante la opinión pública mundial estaba –una vez más– hecha trizas, Richard Goldstone publicó una nota de opinión en The Washington Post (1-IV-2011) en la que reconocía no haber dispuesto de todos los datos cuando acusó a Jerusalem de cometer crímenes de guerra. «Si yo hubiera sabido entonces lo que sé ahora», escribió el juez sudafricano, «el Reporte Goldstone hubiera sido diferente».

En su artículo, Goldstone confesaba que los civiles palestinos no habían sido atacados deliberadamente y reconocía la seriedad de las investigaciones llevadas a cabo por las propias Fuerzas de Defensa de Israel relativas al comportamiento de sus efectivos en dicho conflicto. Con una franqueza rayana en la ingenuidad, el sudafricano lamentaba que Hamás no hubiera hecho otro tanto. «A fin de cuentas, pedir a Hamás que investigue puede haber sido una iniciativa equivocada». (Se necesita ser un oficial de la ONU para llegar a esta conclusión ex post facto).

Siete meses después, Goldstone publicó otra nota de opinión, esta vez en The New York Times (1-XI-2011), en la que distinguía la crítica legítima a Israel de la demonización del Estado judío y destacaba el hecho de que éste es una democracia en estado de guerra con vecinos que repudian su existencia. Asimismo, subrayó que las relaciones judeo-árabes en Israel y en Cisjordania no pueden ser «reducidas a una narrativa de discriminación judía» y advirtió contra la tentación de hacer comparaciones superficiales entre la Sudáfrica del apartheid, extinta en 1994, y el Israel de hoy. «La acusación de que Israel es una Estado-apartheid es falsa y maliciosa; en vez de promoverlo, dificulta la consecución de la paz y la armonía».

Estos dos artículos tuvieron su impacto en el ámbito diplomático y en el mundillo de los especialistas y los especialmente interesados en este asunto, pero no recibieron ni de lejos la misma atención internacional que el Informe Goldstone. La principal responsable de ello es la prensa, que eligió dar voz a lo que condenaba a Jerusalem y poner sordina a lo que la exoneraba. Con el foco puesto sobre los medios de comunicación en lengua española, Revista de Medio Oriente informó de que ningún medio de ese ámbito se hizo eco de la última nota de opinión de Goldstone. En un comunicado titulado «La prensa que alabó a Goldstone por acusar al Estado de Israel, ahora lo ignora por defenderlo», la publicación de monitoreo de medios en español sentenció: la acusación despertó cobertura; la retractación y defensa de Israel suscitó indiferencia.

Richard Goldstone debió haberlo previsto. Nunca debió dejarse seducir por el falso prestigio que confiere el sistema de las Naciones Unidas. Como juez comprometido con la verdad, jamás debió consentir que un documento difamatorio llevara su firma. Como figura de renombre global, no debió permitir que su nombre y su credo fuesen usados para validar una mentira. Es bueno que haya comenzado a enmendar el daño que causó, aunque para balancear un reporte de 575 páginas va a tener que escribir unos cuantos artículos.

Parece una ocupación digna para un arrepentido. El único problema es que sólo unos pocos tomarán nota.

Originalmente publicado en Comunidades

Infobae, Infobae - 2011

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

La Argentina y el programa nuclear de Irán – 24/11/11

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Días atrás visitó el país el vicepremier israelí Dan Meridor, también a cargo de la cartera de energía atómica e inteligencia. Los titulares de las entrevistas concedidas a la prensa local expresaron sin ambigüedades el nudo de su preocupación, y la de su nación, respecto del programa nuclear iraní y la expectativa acerca de que papel la República Argentina es llamada a ocupar. “Argentina debería ser parte de la campaña contra un Irán nuclear” (Perfil, 20 de noviembre); “Esperamos que la Argentina juegue de manera diferente” (La Nación, 15 de noviembre).

La visita de alto nivel del ministro israelí ocurrió en un momento internacional que tiene a la República Islámica de Irán en el centro de la escena. Tres acontecimientos recientes resaltan ello. Primeramente, las revelaciones hechas por el gobierno de los Estados Unidos, en octubre, acerca de un complot iraní para asesinar al embajador saudita en Washington, D.C. Esta noticia estuvo acompañada por menciones a la Argentina como posible territorio para atentar contra las delegaciones de Arabia Saudita e Israel. En segundo término, la filtración (accidental o deliberada), al poco tiempo, de una noticia a la prensa hebrea a propósito de un posible ataque preventivo de la fuerza aérea israelí contra las instalaciones nucleares iraníes. Ello a su vez coincidió con un ejercicio militar israelí junto con la aviación italiana desde una base de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Cerdeña, con un simulacro nacional de ataque aéreo contra el territorio israelí, y con la exitosa prueba del misil nuclear Jericó. En tercer lugar, la publicación, a principios de noviembre, de un revelador reporte de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) que documentó detalladamente el estado de evolución del programa nuclear iraní y expresó su grave preocupación por las posibles dimensiones militares del mismo. Basándose en informes de inteligencia de diez países diferentes, confirmó lo que la familia de las naciones sospechaba: que Teherán está decidido a producir armas nucleares.

A este cuadro global debe sumarse la consideración al contexto específico latinoamericano y, puntualmente, argentino. En los últimos años, Irán ha ampliado de un modo nunca antes visto su red de relaciones diplomáticas, económicas, culturales y de otro tipo con diversos países de la región. Irán ha casi duplicado el número de embajadas que tenía en América Latina diez años atrás. Venezuela, Nicaragua, Ecuador, Bolivia y Brasil han sido anfitriones del controvertido presidente iraní Mahmoud Ahmadinejad, en tanto que dignatarios de estas naciones, y de Uruguay, han visitado Teherán. Estos intercambios mutuos han ocurrido en un contexto de creciente condena mundial a la república islámica por su conducta en general (patrocinio de terrorismo, represión doméstica) y especialmente por su programa nuclear, ya bajo sanción de múltiples resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Será particularmente instructivo notar que en la última reunión de la Junta de Gobernadores de la AIEA (18 de noviembre) se adoptó una resolución de censura contra Irán. La votación contó con treinta y dos votos a favor, una abstención y dos en contra. Los únicos dos países que votaron negativamente fueron latinoamericanos: Cuba y Ecuador.

La Argentina ha tenido una relación singular con Irán. Padeció en su propio suelo el impacto del terror iraní, y lo sufrió dos veces. Los últimos dos presidentes han denunciado a Irán en foros multilaterales, respaldado la investigación de la causa AMIA y apoyado la emisión de circulares rojas por parte de INTERPOL para la captura de funcionarios iraníes de primer nivel involucrados en el atentado. A la vez, la proximidad ideológica del gobierno argentino con líderes regionales muy cercanos a Teherán, el crecimiento notable del comercio bilateral, y la instrucción presidencial dada al representante argentino ante la ONU en Nueva York el pasado mes de septiembre de permanecer en la sala durante el discurso del presidente iraní (cuya retórica extrema motivó la salida de otras delegaciones), dan cuenta de una política exterior ambivalente. La apertura al diálogo, ofrecido por Teherán en vísperas del último aniversario de la voladura de la AMIA, respondido favorablemente por la cancillería argentina en un comunicado del mes de julio que definió al pronunciamiento iraní como “inédito y muy positivo” y reafirmado por Cristina Fernández de Kirchner en su discurso ante la Asamblea General de la ONU en septiembre (la Argentina “no puede ni debe” rechazar una oferta de diálogo con Irán, dijo en aquella ocasión), generó apreciable inquietud dentro y fuera del país. Al ocurrir con el trasfondo de una denuncia -no del todo repudiada oficialmente- publicada en marzo por el diario Perfil a propósito de un acercamiento argentino-iraní, este desarrollo no podía menos que reposicionar a Buenos Aires bajo la atención de Washington y Jerusalem.

El lunes 14 del corriente, en una cena ante cientos de invitados en el Hotel Alvear, Dan Meridor y el canciller Héctor Timerman dirigieron unas palabras. En su discurso, el canciller no nombró explícitamente a Irán ni una sola vez, ni siquiera cuando refirió a los atentados de los años noventa. Unos días después, el viernes 18, la Argentina votó en contra de Irán en la reunión de la Junta de Gobernadores de la AIEA. Para el análisis político, la postura oficial hacia Irán sigue siendo un misterio.