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Roma y Jerusalem - Reseñas

Mundo Israelita – 10/06/11

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Critica literaria de «Roma y Jerusalem: La política vaticana hacia el estado judío«
Por Martha Wolff

El 6 de mayo pasado junto al autor, en la 37º Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, presenté la última obra del Lic. Julián Schvindlerman, destacado analista de Política Internacional y de Medio Oriente.

Su primer libro “Tierras por Paz, Tierras por Guerra” marcó el comienzo de su camino como escritor, además de tener un su haber centenares de artículos publicados en nuestro país e internacionalmente como así también su reconocida participación en medios de comunicación en los que con sus comentarios ha dejado trazado su personal y autorizada opinión. Es por todo este antecedente, más el haber contado con su valiosos aporte de columnista en dos de mis programas en Radio Jai y Radio Universidad de Belgrano y conocer su seriedad profesional, que acepté ser la comentarista de su libro en ese ámbito.

“Roma y Jerusalem” es la síntesis en poco más de quinientas páginas de la historia del antisemitismo y del antisionismo cristiano, del dogma católico transformado en poder político y del arrepentimiento de tanto odio fomentado a través de veinte siglos hasta el reconocimiento de los judíos como hermanos por la Iglesia. En esta apretada síntesis quiero describir el circular recorrido histórico que sigue el autor para enfrentar un tema que -al menos en nuestra cultura latinoamericana- antes de este libro era considerado tabú abordarlo.

Julián Schvindlerman toma como eje central de su tratado al enfoque histórico que es irrebatible y juega con el enfoque religioso (basado en documentos de la Iglesia y una rica bibliografía) que deviene político, para ejercer su poder y manejar ese poder político para gobernar y educar según sus intereses tanto a su feligresía como a sus instituciones.

En el correr de las páginas, gracias al trabajo de investigación del autor y su intercaladopuntual de hechos y publicaciones en cada tramo, el lector se transforma de lector a crítico por la claridad conceptual de su análisis al concatenarlos desde la aparición de Cristo, que es meridiano de este conflicto, hasta la invocación de parte del Papa Juan Pablo II en el siglo XX, cuando en nombre del mismo pide perdón a los judíos.

El abordaje de Schvindlerman es de una claridad absoluta sobre un tema tan oscuro y hasta se podría decir prohibitivo, pues decir la verdad hace caer una cortina de miedo y prejuicios que ha costado millones de vidas y verdades adulteradas para establecer una verdad absoluta. La Iglesia construyó a medida que su poder aumentaba un lenguaje semántico que obedecía a ese poder y usó como chivo expiatorio al judío como asesino de Cristoinfiel, perturbador, prestamista, asesino, diferente, conquistador del mundo, parásito, infiel, bolchevique, secular, liberal, etc… atributos de desprecio y desplazamiento histórico y dispersión de un pueblo condenado por no haber reconocido en Jesús la llegada del Mesías.

El leer detenidamente esta obra como si fuera un libro de estudio ofrece la posibilidad de informarse y formase para debatir en cualquier lugar los hechos como fueron y no como nos fueron contados. Este libro es, en su afán investigativo, equiparable a una disección de un cadáver al estilo Leonardo Da Vinci, quien iba a las morgues a explorar cadáveres para estudiar su anatomía y a abrir los vientres de las mujeres embarazadas muertas para saber más sobre el origen de la vida.

Debo confesar que me he enriquecido con este texto que guarda una cualidad extraordinaria y es la simultaneidad con la que Schvindlerman escribió este libro. Él agrega al conflicto de la Iglesia con los judíos, desde el siglo II hasta la Revolución Francesa de 1789 y el nacimiento del sionismo político hasta la creación del Estado de Israel, todos los acontecimientos paralelos que surgieron y dieron como consecuencia graves hechos en perjuicio de los judíos que atrasaron su emancipación hasta considerarse a sí mismos como un pueblo sin tierra, como una minoría y con el derecho a imitar la emancipación que eligieron otros pueblos para convertirse en naciones.

La sumatoria del odio, los prejuicios, las condenas, las discriminaciones, los asesinatos, etc. que sufrieron los judíos, organizados directa o indirectamente por la Iglesia, condujo al Holocausto o Shoá y ese mismo odio y sus terribles consecuencias son las que hicieron replantearse a la Iglesia sobre su responsabilidad.

El intercalar documento y análisis más dato histórico deja al autor mostrar lo no siempre evidente. En 1965 con Nostra Aetate por primera vez en la historia la Iglesia reconoce a los judíos como sus hermanos y en 1993 firma el Acuerdo Fundamental con el Estado de Israel. Este viaje termina de reafirmarse cuando el Papa Juan Pablo II en el año 2000 visita Israel y reza en el Muro de los Lamentos. El lector recorre el viaje vertiginoso a través de las páginas del libro. Los judíos cuando viajamos a Israel y llegamos a Jerusalem vamos al Muro para poner plegarias entre sus grietas. Esa imagen, sólo que con el Papa, es tapa del libro, abrió una esperanza de reconciliación y paz entre judíos y católicos.

En Roma está el Vaticano que es un estado independiente y soberano recreado como tal en el siglo XX y también Israel, en Medio Oriente, nació en ese mismo siglo como estado libre y soberano y ambos son pequeñas naciones donde convive lo religioso con lo político. A pesar de que han rivalizado es innegable que el dato histórico guarda la única verdad, y esto es una contribución cierta del autor.

Leer este libro y comentarlo fue un alivio para mi ignorancia y me dio una vez más la posibilidad de valorar a un escritor de esta envergadura y responsabilidad literaria.

Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

El discurso de Barack Obama – 08/06/11

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El discurso del presidente estadounidense sobre Oriente Medio, pronunciado a mediados de mayo último, duró aproximadamente 45 minutos, de los cuales poco más de 10 fueron dedicados al conflicto palestino-israelí. No obstante, fue este segmento el que más atención recibió. El mismo contuvo elementos positivos y negativos desde cualquier perspectiva que se lo mire y puede ser elogiado por su esfuerzo en balancear las preocupaciones y reclamos de ambas partes. A la vez, los aspectos problemáticos del discurso son reales y dieron lugar a un público contrapunto entre Washington y Jerusalem. Vayamos por partes.

El presidente Obama fue inequívoco respecto de ciertas posturas palestinas: esfuerzos para deslegitimar a Israel fracasarán. Acciones simbólicas para aislar a Israel en las Naciones Unidas en septiembre no crearán un estado independiente. Los líderes palestinos no conseguirán la paz o la prosperidad si Hamas insiste en un sendero de terrorismo y rechazo. Y los palestinos nunca realizarán su independencia negando el derecho de Israel a existir». Agregó que el estado palestino deberá ser desmilitarizado y cuestionó el acuerdo de unión nacional entre Fatah y Hamas. Nada para objetar, mucho para aplaudir. Asimismo, fue claro a propósito de un asunto crucial: «una paz duradera abarcará a dos estados para dos pueblos: Israel como un estado judío y la patria para el pueblo judío, y el estado de Palestina como la patria del pueblo palestino…». Esta definición automáticamente excluye la realización del «derecho al retorno» palestino (en rigor, es un reclamo, no un derecho) dentro de Israel, pero un repudio más explícito hubiera sido atinado.

«En cuanto a Israel», dijo Obama, «nuestra amistad está arraigada profundamente en una historia compartida y en valores compartidos. Nuestro compromiso con la seguridad de Israel es inquebrantable… Pero precisamente por nuestra amistad, es importante que digamos la verdad: el status quo es insostenible, e Israel también debe actuar con firmeza para hacer avanzar una paz duradera». Esta referencia al «también» es llamativa y constituye una equivalencia injusta. Desde los Acuerdos de Oslo en 1993, ha habido seis primeros ministros en Israel -Rabin, Netanyahu, Barak, Sharon, Olmert y nuevamente Netanyahu- todos los cuales han hecho importantes esfuerzos por la paz. Rabin rescató a la OLP de la extinción inminente y la erigió como un socio respetable de la paz ante el mundo entero, Barak ofreció concesiones inéditas en Camp David, Sharon retiró a Israel de Gaza, Olmert reiteró y reforzó las ofertas territoriales y las concesiones políticas, y Netanyahu se manifestó a favor de un estado palestino e incluso congeló la construcción de asentamientos por un período de casi un año. ¿Y el liderazgo palestino? Estrictamente consistió en dos personas: el mítico Yasser Arafat, quien pasó a la historia palestina como el Saladino inclaudicable y a la historia universal como el hombre que desperdició la mejor oportunidad para lograr la paz; y Mahmoud Abbas, quien, si bien luce más moderado políticamente que Arafat, en el análisis final no se apartó ni un milímetro de los reclamos nacionalistas maximalistas de su predecesor y llegó, incluso y poco tiempo atrás, a oponerse a la negociación directa con los israelíes y a condicionar las tratativas a la satisfacción de sus reclamos. A diferencia de Arafat no lanzó (¿todavía?) una Intifada, pero incorporó al movimiento fundamentalista Hamas al gobierno y está intentando obtener un estado palestino por medio de la imposición de la ONU, en vez de la negociación con Israel.

Las más polémica de las afirmaciones de Obama, empero, refirió a las fronteras entre Israel y el futuro estado palestino: «Nosotros creemos que las fronteras de Israel y Palestina debieran estar basadas en las líneas de 1967 con intercambios mutuamente acordados…». Está ha sido una premisa diplomática de negociación presente por algún tiempo pero nunca antes un presidente estadounidense la había oficializado como objetivo de la política exterior norteamericana ni la había respaldado públicamente. Es cierto que Obama la presentó como un parámetro y no como el destino último, y habló de intercambios negociados, pero claramente explicitó la forma final que las fronteras, a grandes rasgos y en su visión, deberán tener. Estas líneas fueron definidas décadas atrás por un canciller laborista, Abba Eban, como las «fronteras Auschwitz», y por el premier del Likud, Benjamin Netanyahu, como «fronteras indefendibles». Para una nación que se vio atacada luego de evacuar zonas previamente ocupadas, tanto desde El Líbano como desde la Franja de Gaza, y que ve como su acuerdo de paz con Egipto de tres décadas pasó a ser cuestionado luego de pocas semanas de revueltas por el 54% de los egipcios (encuesta de Pew Global Research de abril pasado), la insistencia en la dimensión territorial de la disputa luce extraña.

Al exacerbar las aprehensiones de Israel y al potenciar la intransigencia palestina, Barack Obama terminará saboteando aquello mismo que desea estimular.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con el diario La Capital (Rosario) – 04/06/11

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Por Carolina Tafoni

La propuesta de Barack Obama de crear un Estado palestino con las fronteras de 1967 (sobre la Franja de Gaza y los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este) encendió las alarmas en Israel. El primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, rechazó este proyecto de plano, generando uno de los mayores cortocircuitos en años entre Tel Aviv y su aliado EEUU. El periodista Marcelo Kisilevski, quien vive en Israel desde 1992, y el analista político internacional Julián Schvindlerman, ambos de visita en Rosario, opinaron en charla con La Capital sobre las causas y las consecuencias de este inesperado conflicto.

—¿Es posible volver a las fronteras de 1967, como propone Obama?

—Schvindlerman: Israel tiene un problema con esas fronteras, porque las considera indefendibles. Es una nación muy pequeña, del tamaño de Tucumán, rodeada de vecinos: con algunos tiene acuerdos de paz formales, con otros está en estado técnico de guerra y con los palestinos tiene un conflicto que ha sido violento en el pasado. La preocupación tiene que ver con hasta dónde Israel puede hacer concesiones territoriales hacia los palestinos cuando, habiéndose retirado de Gaza y del sur del Líbano, estos territorios terminaron siendo usados como base de ataque contra la nación.

—Kisilevski: El gran problema de Netanyahu es que ya hizo muchos gestos «de izquierda» y no puede hacer más. Congeló la construcción en los territorios (palestinos) por diez meses, algo inédito para un primer ministro del Likud (el partido gobernante, de derecha). De crearse un Estado palestino basado en el intercambio de territorios, el Likud va a tener que evacuar todos los asentamientos que están aislados, y estamos hablando de 140 mil personas, no de 8.000 como en la Franja de Gaza. Por eso Netanyahu tiene dificultad en aceptar una cosa así, y en lugar de fluir con la propuesta de Obama, necesita ir a la confrontación. Además, Obama le exige a Israel volver a las fronteras de 1967, pero, por otra parte no le exige nada a los palestinos, como que renuncien al derecho al retorno de los refugiados, por ejemplo.

—¿Cuáles pueden ser las consecuencias del rechazo de Netanyahu?

—Kisilevski: Yo creo que Netanyahu comete un error. El tenía dos posibilidades: ir al choque con Obama, que es lo que eligió, o aflojar y decir «OK, vamos a dejar que los palestinos sientan que tienen un amigo en Obama», y eso los va a traer a la mesa de negociaciones sin exigir un congelamiento de los asentamientos, porque esto traba el proceso. De esa manera se podría crear un Estado palestino por medio de negociaciones y no por una imposición, que puede ser muy peligrosa. En septiembre, cuando el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmmud Abbas, pida a la ONU que reconozca un Estado palestino, podemos llegar a tener una crisis violenta, y creo que las dos partes, tanto israelíes como palestinos, van a un camino de colisión bastante duro.

—¿Por qué el proceso de paz entre israelíes y palestinos parece estar estancado indefinidamente?

—Kisilevski: Hay hechos concretos que demuestran que tanto israelíes como palestinos no quieren crear un Estado palestino. En caso de crearse ese Estado, Netanyahu va a tener que evacuar a 140 mil israelíes de los territorios de Cisjordania, con lo cual su gobierno caería. Por otro lado, Mahmmud Abbas, si acepta un Estado palestino tal cual está ahora, estaría renunciando a todo el resto de la tierra de Palestina, como ellos la llaman, o la tierra de Israel, como la llaman los israelíes, y estaría renunciando al derecho al retorno de los refugiados palestinos. Eso no lo puede hacer por motivos nacionales y por motivos religiosos, porque estaría reconociendo una soberanía no musulmana sobre tierra sagrada. Es decir que a Abbas le es muy cómodo el statu quo actual, donde no hay un Estado palestino y donde él está mejorando mucho la condición de vida palestina en Cisjordania.

—La Unión Europea (UE) apoya la propuesta de Obama. En ese sentido, ¿Israel queda aislado internacionalmente?

—Schvindlerman: Sí, es una realidad. De todas maneras Israel ha estado gran parte de su existencia aislado, a contrapunto de una opinión mayoritaria en Naciones Unidas y en la UE. Tradicionalmente EEUU fue una especie de protector diplomático de Israel. Pero cuando Obama pareciera sumarse a la posición convencional de los europeos, esto no puede menos que fomentar una sensación de aislamiento israelí. Obama no está siendo sabio en este sentido: lejos de garantizar a Israel la confianza y la protección norteamericana en estos llamados «riesgos por la paz», lo que hace es radicalizar más la posición israelí, con una imposición que hasta el momento los israelíes sólo la escuchaban de los árabes, los palestinos y los europeos.

Los augurios de Ahmadineyad

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, auguró la destrucción de Israel y la decadencia Estados Unidos en un “futuro próximo” durante un acto público. “Estoy seguro de que la región será pronto testigo del colapso de Israel y Estados Unidos”, dijo Ahmadineyad ante el sepulcro del ayatolá Ruhollah Khomeini.

En su intervención, Ahmadineyad acusó a Israel de ser el principal motivo de la inseguridad regional y global, y culpó a la administración estadounidense de Barack Obama por apoyar al Estado judío. En 2005 el presidente iraní recibió condenas internacionales al sostener que el Estado de Israel debía ser “barrido del mapa”, o sacado de Medio Oriente y trasladado a Europa o Norteamérica.

Abbas con el Papa. Las “legítimas aspiraciones” palestinas de un “Estado independiente” deben ser posibles, afirmó el Papa Benedicto XVI al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, en el Vaticano. Durante la audiencia se deslizó también que Israel y el futuro Estado palestino deben “vivir seguros” y que el conflicto debe tener una “solución justa y duradera”.

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con el blog del centro Unión Israelita de Córdoba – 27/05/11

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En el marco de la visita de J.S. a Córdoba por el programa Hasbará Public Diplomacy (27/05/2011)

Aprovechando la ocasión en la que Julián Schvindlerman visitó Córdoba para integrar el programa de Hasbará Public Diplomacy llamado «Hatzad Hasheini» organizado por OSA filial Córdoba y FACCMA, entrevistamos a este importante analista político internacional, escritor y conferencista.

Poseedor de una Licenciatura en Administración de la Universidad de Buenos Aires y una Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Es autor de los libros “Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el estado judío” y “Tierras por Paz, Tierras por Guerra”. Además, es columnista del periódico Comunidades, de Radio Jai, y lo fue de FM Identidad y de Radio Universidad de Belgrano. 

Para empezar hablamos sobre su participación en este primer programa, que se realizó en Córdoba el pasado 25 de Mayo en las instalaciones de Club Macabi Noar, donde desarrolló temáticas tales como «Introducción al Medio Oriente», «Comparaciones inmorales: Israel-Apartheid e Israel- Nazismo… ¿cómo responder?» e «Introducción a la Judeofobia».  

Contó que le pareció muy importante participar en este proyecto con la idea de educar simultáneamente a muchas audiencias en América Latina sobre temas de historia de conflicto árabe-israelí, actualidad y algunos temas relacionados a lo regional.  Por sobre todo, con la importancia de la existencia de comunidades receptoras a esta idea. Con este proyecto está viajando a varios países, pero en el caso de Argentina, disertó en Buenos aires, Córdoba y Rosario.

Le consultamos acerca del nivel de conocimiento que notó en nuestra comunidad acerca de los temas tratados en esta ocasión, a lo que respondió que vio a la comunidad bien informada y preocupada, hubo muchas preguntas y gran interés, sobre todo en una jornada con tanta carga horaria, siendo feriado, el público se mostró de la mejor manera y en las preguntas se reflejaba que había un entendimiento de lo que uno decía.

Expresó que «es muy importante no bajar la guardia en este tema de esclarecimientos porque la virtud de este proyecto radica en la actividad de pro-acción más que en situaciones de crisis. Las comunidades tienden a convocar a los referentes en estas áreas en los momentos de crisis. Justo en este momento coincidió que Barak Obama dijo algo que causó conmoción, la eliminación de Osama BenLadeny los movimientos en el Oriente Medio, todo muy importante. Pero, en general se convoca ante un problema, y en realidad la verdadera educación tiene que ser permanente, en tiempos de tranquilidad también, es necesario porque son los momentos que la gente está menos alterada emocionalmente y más receptiva a un discurso racional». 

Siguiendo con los temas de actualidad,fue inevitable hablar sobre la muerte de Osama Ben Laden  en esta entrevista. Julián declaró: «Es algo muy positivo, ya que hay un terrorista menos complotando atentados sobre la faz de la tierra».

– ¿Pero acaso lo crucial en este momento, son los súbditos que siguen este «mando»?

– «La lucha contra el terrorismo es una doble lucha: en una área militar y en una área educativa e ideológica. A los terroristas en el terreno se los combate militarmente, no se puede sentar a dialogar, es únicamente militar. Osama era un legítimo objetivo militar, asesino de tres mil civiles norteamericanos. Lo que llevará las repercusiones post-muerte de Osama es otro tema de análisis, igualmente es muy bueno que lo hayan eliminado, principalmente porque al decapitar a la organización principal, se ha dado un golpe al nivel máximo, a él que era un símbolo del terrorismo. También es importante para  los norteamericanos ya que ellos necesitaban dar un “cierre psicológico” a las muertes de sus seres queridos de los atentados y sentir que el asesino culpable de tanto horror, fue verdaderamente eliminado es una gran alivio para ellos. Es como el caso de Hitler para los judíos después de Holocausto, salvando las distancias, aunque no están muy lejos tampoco.»

– ¿Igual hay un sentimiento de miedo hacia Al-Qaeda, sobre estas repercusiones que este hecho pueda tener con Israel?

– «La lucha de Al-Qaeda engloba Israel por definición, pero sin embargo ellos están mucho más focalizados en combatir norteamericanos, en Irak, Afganistán y Medio Oriente en general más que en Israel. Su objetivo tiene que ver más con los infieles del Medio Oriente, como Arabia Saudita y demás, porque ellos ya saben que Hamás y Hezbolláh están guerreando contra Israel. Igual forma parte de la cartera de desprecios que tienen ellos contra los judíos pero las primeras represalias fueron hechas por talibanes en territorio Pakistaní contra el gobierno y los militares Pakistaníes a quienes acusan de haber entregado a Ben Laden”.

Sin dejar de lado al conflicto palestino, indagamos acerca de su opinión sobre la situación de los palestinos con Israel, si creía que se llegaría en algún momento a un acuerdo de paz o Israel siempre iba a estar en una encrucijada. Al respecto respondió: «Espero que sí haya paz, la verdad es que hoy en día no se ve muy viable y factible, la razón es simple. Israel tuvo seis primeros ministros desde que se firmaron los Acuerdo de Oslo que dieron lugar a un proceso de paz, todos ellos hicieron un esfuerzo por la paz, sin excepción, hubo ofertas territoriales muy puntuales que hicieron Olmert y Barak, por supuesto Itzak Rabin junto con Peres, también Netanyahu por su parte, ofreció un congelamiento en la construcción de asentamientos, algo que para un líder de derecha es sorprendente. Ariel Sharon incluso estimuló una evacuación unilateral de Gaza. Entonces se observa un movimiento por la paz, un esfuerzo, además de la cuestión educativa que siempre es a favor de la paz en Israel. En cambio del lado palestino no se ve lo mismo, no se ven las concesiones de Arafat o Abbas que debieron o que tienen que hacer por la paz, que en muchos casos son simbólicas, como por ejemplo reconocer que Israel tiene derecho a existir, o decir que ellos están en favor de la paz. Así que en esta coyuntura no lo veo viable.

Por otra parte, ahora Hamás está integrado al gobierno palestino y como dijo el Primer Ministro israelí: ´No podemos lidiar con un gobierno cuyo 50% nos quiere destruir´. Es un problema, porque eso afecta no sólo a la idea de la paz sino también al proceso de paz para llegar a la misma».

Por último, un tema social israelí que nos sigue preocupando es el caso de Guilad Shalit. Su punto de vista: «Dramática temática la de este jovencito secuestrado, es un tema que espero que se pueda resolver, es totalmente triste y emocionalmente desgarrador para el pueblo israelí y para todo el pueblo judío, porque verdaderamente para Israel cuando envía a un soldado al campo de batalla, a proteger las fronteras, o a la misión que fuere, hay una promesa de resguardo respecto al soldado, que arriesga su vida a una edad muy tierna. Lo que si creo es que Israel no abandonó a Guilad, lo que sucede que se está lidiando con una agrupación como Hamás que no respeta ni la Convención de Ginebra, ni una sola visita médica que debería tener por la Cruz Roja, que no revela dónde lo tiene. Ni siquiera es un prisionero de guerra, es un secuestro porque se ingresó al territorio, se atacó y se lo llevaron de rehén, no se sabe si está vivo o muerto, es toda una cuestión».

Julián cuenta que ese día justamente leyó acerca de un militar israelí importante, que decía que: «No está en Israel poder rescatar militarmente a Guilad por su poca información sobre su ubicación». Pero a él le da a pensar que se declaró eso porque -quizás- es inminente un rescate y de esa forma se quiere distraer, o porque realmente se quiere decir, frente a esta gente, «hasta acá podemos llegar».

Agregó que no le gustaría estar en el lugar de ningún Primer Ministro que tenga que lidiar con este tema delicado, «porque acá hay que separar las cuestiones, lo humanitario-emocional de lo político-estratégico. Además un acuerdo de intercambio de prisioneros fomenta nuevos secuestros y estos terroristas liberados van a volver a atacar a israelíes, como ocurrió anteriormente. Está estadísticamente estudiado cuánta cantidad de terroristas liberados retoma las armas contra Israel. Con lo cual nuevos israelíes estarían en riego. Entonces es un caso muy delicado y creo que no hay un punto medio, un primer ministro va a tener que elegir si prioriza lo emocional o lo político».

Fue un gusto realizar esta entrevista y compartir ideas con Julián para interiorizarnos sobre los temas de actualidad en Israel. Agradecemos públicamente su deferencia.

De nuestra redacción.

Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

L’affaire Dominique Strauss-Kahn – 25/05/11

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La imagen es tan grotesca que desafía la credulidad. Un hombre blanco de cierta edad y alta sociedad persiguiendo en un cuarto, desnudo, a una sirvienta negra joven, con intenciones lujuriosas. Parece tomada de una comedia sexual italiana de los años cincuenta o de la época colonial europea en África más que de una suite de un hotel de lujo en pleno Manhattan en la actualidad. Y sin embargo, tal es la acusación efectuada por la mujer presuntamente acosada. Escribo “presuntamente” no para tomar partido por Strauss-Kahn (eso se lo dejo a su amigo Bernard-Henri Levy) sino porque la justicia aún no se expidió. El hecho de que la policía haya ido a buscar al director del Fondo Monetario Internacional al aeropuerto y lo haya bajado, detenido, de la sección de primera clase sugiere que algún elemento de peso debe haber habido para la acción.

Pero BHL, como se conoce al eminente filósofo francés, no está convenido de la culpabilidad de DSK, como se conoce al economista y precandidato presidencial. En una nota titulada “No podemos convertirlo en un monstruo”, BHL sostiene que “nada en el mundo justifica que se arroje a un hombre a los lobos de esta manera”. Una línea bastante similar a la ya esgrimida en defensa de otro acusado de crímenes sexuales, el cineasta polaco-francés Roman Polanski, sobre quien BHL afirmó, en 2009, en una nota titulada “Por Roman Polanski” que es “vergonzoso arrojar a un anciano de 76 años a la prisión por sexo ilícito cometido 32 años atrás”. Se recordará, Polanski es un fugitivo de la justicia estadounidense por haber violado a una menor de edad en la casa de Jack Nicholson en Los Ángeles en 1978 y escapar de los Estados Unidos a Europa. Dejando de lado la motivación curiosa de este intelectual por defender a sujetos bajo el peso de tan serias acusaciones, es muy llamativo advertir la inclinación por la teoría conspirativa que él mismo parece padecer: ¿no es acaso extraño que “el número de la habitación (2806) se corresponde con la fecha (28-06) de la apertura de las primarias socialistas”?

Ciertamente, BHL parece haber dado con el quid del asunto. Aún cuando en la escritura de fechas en EE.UU. el mes antecede al día, es evidente que hay gato encerrado. Seguramente sea una trampa tendida por los partidarios de Sarkozy, su contrincante político en Francia. ¿Acaso no acaba de anunciar su padre que Carla Bruni está embarazada? Vaya coincidencia. ¿Y que decir de la admisión de paternidad del ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, respecto de un hijo que tuvo con una mucama diez años atrás y es revelado precisamente en este momento? ¿Es eso otra causalidad? Los Ángeles está ubicada en ese estado, con lo cual un nexo con el caso Polanski no puede ser desechado. Tampoco debemos pasar por alto la realidad que DSK es judío, el propio BHL también lo es, al igual que Polanski, por no decir el abogado del acusado, de apellido Brafman, y el de la víctima (musulmana) llamado Jeff Shapiro. Hum. El Mossad ha de estar implicado. Como el lector puede apreciar, nunca hay límites para la fantasía paranoica. Woody Allen célebremente ha dicho que el que uno sea paranoico no significa que no lo estén siguiendo. Así es que es perfectamente posible que la intriga política francesa se haya infiltrado en este sórdido asunto, aunque también es perfectamente posible que eso no haya sucedido. La revelación del caso está en manos de la justicia norteamericana.

El affaire puso sobre el tapete, una vez más, las relaciones tirantes entre Francia y los Estados Unidos. “En la puritana América, moldeada por un riguroso protestantismo”, alegó un socialista francés llamado Gilles Savary, “los escándalos del dinero son mucho más tolerados que los placeres de la carne”. El problema, usted verá, está en la cultura americana, no en la conducta sátira de los franceses. Para advertir cuan arraigada está la obsesión francesa con la identidad americana, basta mirar el anuncio de la marca de cigarrillos franceses Parisiennes que se promociona simplemente como non américain. Eso -no ser americano- ya es un atributo en Francia.

Quizás la reacción de algunos franceses al caso DSK tenga raíz en un malentendido cultural. O quizás, como acotó el comentarista James Taranto, la supuesta sofisticación francesa oculte una confusión sexual colectiva que produce tales extrañezas como que niños sean llamados Dominique.

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L’affaire dominique strauss-kahn – 25/05/2011

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La imagen es tan grotesca que desafía la credulidad. Un hombre blanco de cierta edad y alta sociedad persiguiendo en un cuarto, desnudo, a una sirvienta negra joven, con intenciones lujuriosas. Parece tomada de una comedia sexual italiana de los años cincuenta o de la época colonial europea en África más que de una suite de un hotel de lujo en pleno Manhattan en la actualidad. Y sin embargo, tal es la acusación efectuada por la mujer presuntamente acosada. Escribo presuntamente» no para tomar partido por Strauss-Kahn (eso se lo dejo a su amigo Bernard-Henri Levy) sino porque la justicia aún no se expidió. El hecho de que la policía haya ido a buscar al director del Fondo Monetario Internacional al aeropuerto y lo haya bajado, detenido, de la sección de primera clase sugiere que algún elemento de peso debe haber habido para la acción.

Pero BHL, como se conoce al eminente filósofo francés, no está convenido de la culpabilidad de DSK, como se conoce al economista y precandidato presidencial. En una nota titulada «No podemos convertirlo en un monstruo», BHL sostiene que «nada en el mundo justifica que se arroje a un hombre a los lobos de esta manera». Una línea bastante similar a la ya esgrimida en defensa de otro acusado de crímenes sexuales, el cineasta polaco-francés Roman Polanski, sobre quien BHL afirmó, en 2009, en una nota titulada «Por Roman Polanski» que es «vergonzoso arrojar a un anciano de 76 años a la prisión por sexo ilícito cometido 32 años atrás». Se recordará, Polanski es un fugitivo de la justicia estadounidense por haber violado a una menor de edad en la casa de Jack Nicholson en Los Ángeles en 1978 y escapar de los Estados Unidos a Europa. Dejando de lado la motivación curiosa de este intelectual por defender a sujetos bajo el peso de tan serias acusaciones, es muy llamativo advertir la inclinación por la teoría conspirativa que él mismo parece padecer: ¿no es acaso extraño que «el número de la habitación (2806) se corresponde con la fecha (28-06) de la apertura de las primarias socialistas»?

Ciertamente, BHL parece haber dado con el quid del asunto. Aún cuando en la escritura de fechas en EE.UU. el mes antecede al día, es evidente que hay gato encerrado. Seguramente sea una trampa tendida por los partidarios de Sarkozy, su contrincante político en Francia. ¿Acaso no acaba de anunciar su padre que Carla Bruni está embarazada? Vaya coincidencia. ¿Y que decir de la admisión de paternidad del ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, respecto de un hijo que tuvo con una mucama diez años atrás y es revelado precisamente en este momento? ¿Es eso otra causalidad? Los Ángeles está ubicada en ese estado, con lo cual un nexo con el caso Polanski no puede ser desechado. Tampoco debemos pasar por alto la realidad que DSK es judío, el propio BHL también lo es, al igual que Polanski, por no decir el abogado del acusado, de apellido Brafman, y el de la víctima (musulmana) llamado Jeff Shapiro. Hum. El Mossad ha de estar implicado. Como el lector puede apreciar, nunca hay límites para la fantasía paranoica. Woody Allen célebremente ha dicho que el que uno sea paranoico no significa que no lo estén siguiendo. Así es que es perfectamente posible que la intriga política francesa se haya infiltrado en este sórdido asunto, aunque también es perfectamente posible que eso no haya sucedido. La revelación del caso está en manos de la justicia norteamericana.

El affaire puso sobre el tapete, una vez más, las relaciones tirantes entre Francia y los Estados Unidos. «En la puritana América, moldeada por un riguroso protestantismo», alegó un socialista francés llamado Gilles Savary, «los escándalos del dinero son mucho más tolerados que los placeres de la carne». El problema, usted verá, está en la cultura americana, no en la conducta sátira de los franceses. Para advertir cuan arraigada está la obsesión francesa con la identidad americana, basta mirar el anuncio de la marca de cigarrillos franceses Parisiennes que se promociona simplemente como non américain. Eso -no ser americano- ya es un atributo en Francia.

Quizás la reacción de algunos franceses al caso DSK tenga raíz en un malentendido cultural. O quizás, como acotó el comentarista James Taranto, la supuesta sofisticación francesa oculte una confusión sexual colectiva que produce tales extrañezas como que niños sean llamados Dominique.

Mundo Israelita

Mundo Israelita

Por Julián Schvindlerman

  

Osama Bin Laden y la Real Academia Española – 13/05/11

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De los creadores de mánayer y exmarido llega ahora… ¡Usama Ibn Ladin!

En medio de la conmoción internacional creada por la eliminación del terrorista más buscado del planeta, con extraños cuestionamientos a la legalidad o ilegalidad del operativo comando, con la absurda atención al detalle si el asesino de tres mil civiles en suelo estadounidense estaba armado o no al preciso instante en ser abatido (el tiroteo sugiere que alguien más que los comandos portaba armas en el refugio), con el desubicado cuidado de la Casa Blanca en no divulgar fotografías del cuerpo de Ben Laden (en medio de un clima de ebullición de teorías conspirativas a propósito de la veracidad de todo el asunto en el Oriente Medio y más allá) para no herir sensibilidades musulmanas (hemos de asumir que los jihadistas quedarán muy impresionados, entre la decapitación de un rehén occidental y otro, por las imágenes del líder muerto), encuentro adorable la intervención de la Real Academia Española para aclarar que el modo correcto de escribir el nombre del difunto Sr. Jihad en español es Usama Ibn Ladin.

Que alguien avise al Pentágono.

Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

La beatificación de Juan Pablo II desde la mirada Judía – 11/05/11

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Con la publicación de la Declaración Nostra Aetate en octubre de 1965, la Iglesia Católica se ha embarcado en un sendero dialoguista y anhelante de relaciones armoniosas con el pueblo judío. Juan XXIII merece el justo crédito por la iniciativa, pero Juan Pablo II es merecedor de un enorme reconocimiento por haber dado continuidad a la política trazada y por haber consolidado las enseñanzas de aquél importante documento católico durante su largo pontificado.

Él fue el primer Papa en visitar un campo de concentración, al ir a Auschwitz en 1979. También fue el primer Sumo Pontífice en visitar una sinagoga desde San Pedro, en 1986, oportunidad en la que se refirió a los judíos como “nuestros hermanos mayores”, entregó un Pentateuco del museo vaticano a sus anfitriones y recibió, entre otros, a Settima Spizzichino, única mujer judía sobreviviente de la deportación nazi, en 1943, de la comunidad judía romana. En 1994, Juan Pablo II dio lugar, por primera vez en la Ciudad del Vaticano, a un concierto en conmemoración del Iom Hashoá (Día del Holocausto hebreo), ocasión en la cual la Orquesta Filarmónica de Londres tocó el Kol Nidré (plegaria del Día del Perdón judío, Iom Kipur). Fue además el Papa que entabló relaciones diplomáticas con el Estado de Israel, en 1993, luego de décadas de indefinición vaticana; en visitar Israel en el año 2000; en ir a Yad Vashem (Museo del Holocausto) y a rezar ante el Muro de los Lamentos, donde insertó una sentida plegaria. La imagen del Papa allí, capturada en incontables fotografías, se convirtió en lo que un vaticanista denominó la representación iconográfica más espectacular posible de la nueva política vaticana hacia el pueblo judío. Su afecto personal hacia los judíos fue asimismo apreciado en la mención del Gran Rabino de Roma en su testamento.

En honor a la verdad, no obstante, deben recordarse también instancias en las que Juan Pablo II se alejó de su de otra manera impecable actitud hacia el pueblo judío. Al visitar Auschwitz, llamativamente, omitió mencionar la palabra “judíos” en un lugar diseñado expresamente para matar judíos. En 1987 beatificó, y en 1994 canonizó, a Edith Stein, una judía conversa al catolicismo muerta durante la Shoá, lo cual fue percibido como la elección de una apóstata hebrea como modelo de veneración católica. Ese mismo año, Juan Pablo II condecoró como caballero papal a Kurt Waldheim, ex presidente de Austria y Secretario General de las Naciones Unidas cuya revelación de su pasado nazi había causado una mayúscula conmoción internacional unos años antes. En 2004, se atribuyó al Sumo Pontífice haber reaccionado positivamente después de ver en el Vaticano la película La Pasión de Mel Gibson, que presentaba al pueblo judío como responsable de la crucifixión de Jesús. En lo relativo a la diplomacia de la Santa Sede hacia el conflicto palestino-israelí, Juan Pablo II lleva el crédito del reconocimiento a Israel, pero también el de haber recibido múltiples veces a Yasser Arafat, líder del nacionalismo palestino, y de haberlo hecho por primera vez en 1982 cuando éste todavía no había renunciado al terrorismo como método de lucha política. Durante su pontificado dio claras muestras de apoyo a la causa palestina y no se privó de condenar públicamente a Israel cuando lo consideró acertado. 

Numerosas veces se manifestó Juan Pablo II a favor de los derechos nacionales de los palestinos, pidió por la inclusión de la OLP en las negociaciones internacionales pertinentes, y promovió la noción de que la resolución del problema palestino era indispensable para alcanzar la paz regional. El Sumo Pontífice condenó la violencia palestina y pidió por la seguridad de Israel, pero usualmente enmarcó sus palabras en pronunciamientos ambiguos que incluyeron consideraciones a las motivaciones de los terroristas. En esto, el Papa básicamente daba continuidad a una política ya trazada por sus predecesores. A diferencia de éstos, al decidir extender el reconocimiento diplomático a Israel marcó una ruptura con la praxis política vaticana y legó a su Iglesia la definitiva aceptación política (y podemos decir que teológica también) del estado judío. Cabe también recordar que bajo su pontificado el Vaticano publicó un documento contra el racismo, en 1988, que incluyó la afirmación de que el antisionismo “sirve a veces de cobertura al antisemitismo”.

Al evaluar integralmente su pontificado como Papa y su actitud personal hacia los judíos e Israel, resulta evidente que Juan Pablo II fue un destacado amigo del pueblo hebreo a pesar de los roces y los sinsabores. Su legado en el ámbito de las relaciones con los judíos, en conjunto, es descomunalmente positivo.