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Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

La épica de Israel – 22/06/11

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La Ilustración Liberal, prestigiosa publicación española, ha planteado la pregunta Que significa Israel para mí» a una docena de autores de Israel y el mundo de habla hispana. Aquí la respuesta abreviada del autor.

La saga de Israel comenzó cuando un príncipe egipcio y hebreo desafió a la autoridad gobernante al reclamar libertad para sus hermanos esclavizados, con las palabras «Deja salir a mi pueblo». Como se estipuló desde el cielo que ningún esclavo podría ingresar a la Tierra Prometida -de modo que sólo una generación de mujeres y hombres libres forjaran la nueva nación- Moisés apenas pudo contemplar la tierra de la emancipación desde la distancia. Más de tres mil años después, aquella pequeña nación fundada bajo las inclemencias del desierto, los anhelos de la libertad y las promesas divinas todavía brilla bajo el mismo sol que lo vio todo desde su mismísima génesis.

El misterio de la supervivencia judía ha intrigado a filósofos e historiadores por largo tiempo. En 1899 el escritor estadounidense Mark Twain reflexionaba: «Todas las cosas son mortales menos el judío: todas las demás fuerzas pasan, pero él permanece. ¿Cuál es el secreto de su inmortalidad?». El siglo previo, el filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau, había expresado similar asombro: «Los judíos nos presentan un espectáculo sorprendente: las leyes de Numa, Licurgo y Solón están muertas; las mucho más antiguas de Moisés aún están vivas. Atenas, Esparta y Roma han perecido y sus pueblos se han desvanecido de la tierra; aunque destruida, Sión no ha perdido a sus hijos». A su vez, durante la segunda mitad del siglo XX, el poeta y escritor argentino Jorge Luis Borges celebraba con estas palabras el surgimiento del estado judío: «¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia, sino esa voluntad de salvar, entre las inconstantes formas del tiempo, tu viejo libro mágico, tus liturgias, tu soledad con Dios? No así. La más antigua de las naciones es también la más joven».

El destino de Israel es el destino del pueblo judío y el enigma de ambos es único. De haber vivido lo suficiente para presenciar el establecimiento del estado judío en su tierra ancestral a mediados del siglo último, seguramente Twain y Rousseau hubieran estado igualmente sorprendidos con el acontecer increíble de ese pequeño país surgido en un Medio Oriente decidido a extirparlo cuando las cenizas del Holocausto europeo, arrastradas por los vientos de la historia, aún no habían dejado de caer sobre su tierra fecunda. Asediado militarmente desde su nacimiento, acosado por boicots económicos por parte de toda una región, privado de recursos naturales propios, desafiado diplomática y moralmente de manera constante incluso por países de Occidente; es difícil imaginar a muchos países sobrevivir y más aún, progresar, en semejante entorno. Y sin embargo, la historia del Israel moderno es una historia de superación y crecimiento formidables.

Al visualizar las amenazas y los obstáculos que los pioneros sionistas debieron enfrentar, siempre he encontrado loable su espíritu constructor, su afán creador y su inventiva original para sortear desafíos reales. Pero nunca dejaré de admirar su vocación colectiva para dar forma, en medio de guerras interminables, a una sociedad intelectualmente inquieta y culturalmente rica. Theodor Herzl, el fundador del sionismo político, había comprendido que la tierras, las fronteras, los asentamientos, el ejército… todo ello constituía la base material de un estado, pero que era la idea de un estado –la utopía que albergaba los sueños y las aspiraciones, los anhelos y las ambiciones de sus pobladores- el elemento crucial que lo sostendría en el tiempo. Y así, ya en 1936 aconteció en Tel-Aviv el primer concierto de la Orquesta Filarmónica Palestina bajo la batuta de Arturo Toscanini. En una fecha tan temprana como 1932 había sido fundado en esa misma ciudad un museo de arte, y para esa misma época se establecieron los laboratorios del Mar Muerto. En la década que va entre 1924 y 1934, fueron establecidos tres institutos científicos y universidades. Todo ello precedió al nacimiento del estado, en 1948. Desde entonces su progreso no ha parado.

Viajé por primera vez el país cuando era niño, junto con mi pequeña hermana y mis padres. Durante nuestra visita al Muro de los Lamentos, vimos rezar a hombres ortodoxos custodiados por jóvenes soldados. Recuerdo una apreciación de mi padre, quien, al ver ese cuadro hermoso, dijo: «El religioso no podría rezar allí si no fuera por la protección que le brinda el soldado. Pero la presencia del soldado no tendría sentido alguno allí si no estuviera rezando el ortodoxo». Esta unión entre lo místico y lo moderno, entre la tradición y el pragmatismo, entre lo mundano y lo espiritual, aún con todas las tensiones que ella genera, dota al estado judío de una singularidad muy especial. Después de todo, si a Moisés le fuese concedido hoy el permiso de ingresar a la Tierra Prometida, se toparía con israelíes que hablan su mismo idioma, que tienen su misma religión y que habitan el mismo territorio al cual él llevó a sus antepasados hace tres mil años. Y eso es decididamente maravilloso.

Varios

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Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con La Palabra Israelita (Chile) – 10/06/11

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En el marco de la visita de J.S. a Chile por el programa Hasbará Public Diplomacy (10/06/2011)

De tu experiencia profesional, ¿qué te ha marcado más?

Mi experiencia en Suiza fue muy desafiante y especial. Me hallaba, figurativamente, y tal como me había anticipado quien me contrató, en la línea frontal de la batalla. En ese entonces era director ejecutivo adjunto de United Nations Watch y debí asistir a múltiples sesiones de la ONU en Ginebra donde la demonización de Israel era cotidiana y donde los valores más básicos y el sentido común eran regularmente violentados. Mis conferencias en casi toda América Latina han sido de modo similar estimulantes, al permitirme conocer muchas naciones y comunidades, y sus realidades. Participar en debates televisivos también ha sido, por momentos, una experiencia intensa. Pero escribir es lo que más me apasiona.

Cuéntanos un poco sobre tu nuevo libro, «Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el Estado judío».

La obra aborda una relación singular como es la que une a cristianos con judíos, aunque se centra en la política del Vaticano hacia Israel. Presenta una introducción de la génesis del vínculo pero se focaliza en la segunda mitad del siglo XIX en adelante, desde el advenimiento del Sionismo hasta la creación del Estado de Israel, llegando a la actualidad. Es un ensayo político e histórico que no entra en las cuestiones de dogma y fe. Su eje investigativo es la diplomacia de la Santa Sede hacia el Estado judío a lo largo del tiempo.

¿Cómo fue el proceso entre «Tierras por Paz, Tierras por Guerra» y «Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el Estado judío»?

.Ambos libros tratan aspectos modernos de la historia judía, pero en relación a dos credos diferentes en un sentido amplio, el Islam en un caso, el Catolicismo en el otro. Me importan los asuntos contemporáneos, las cuestiones que nos afectan hoy, y por eso mi motivación a elegir temáticas comprometidas con nuestra realidad circundante. A la vez, el trasfondo histórico de las cosas es esencial para entender nuestro presente y prepararnos mejor para el futuro. Igualmente, creo que temas menos candentes, pero de todos modos interesantes, pueden ser abordados de manera creativa, y es legítimo que cada autor escriba sobre lo que más le motive.

Entrevistó Dafna Rosenberg

Roma y Jerusalem - Reseñas

Mundo Israelita – 10/06/11

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Critica literaria de «Roma y Jerusalem: La política vaticana hacia el estado judío«
Por Martha Wolff

El 6 de mayo pasado junto al autor, en la 37º Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, presenté la última obra del Lic. Julián Schvindlerman, destacado analista de Política Internacional y de Medio Oriente.

Su primer libro “Tierras por Paz, Tierras por Guerra” marcó el comienzo de su camino como escritor, además de tener un su haber centenares de artículos publicados en nuestro país e internacionalmente como así también su reconocida participación en medios de comunicación en los que con sus comentarios ha dejado trazado su personal y autorizada opinión. Es por todo este antecedente, más el haber contado con su valiosos aporte de columnista en dos de mis programas en Radio Jai y Radio Universidad de Belgrano y conocer su seriedad profesional, que acepté ser la comentarista de su libro en ese ámbito.

“Roma y Jerusalem” es la síntesis en poco más de quinientas páginas de la historia del antisemitismo y del antisionismo cristiano, del dogma católico transformado en poder político y del arrepentimiento de tanto odio fomentado a través de veinte siglos hasta el reconocimiento de los judíos como hermanos por la Iglesia. En esta apretada síntesis quiero describir el circular recorrido histórico que sigue el autor para enfrentar un tema que -al menos en nuestra cultura latinoamericana- antes de este libro era considerado tabú abordarlo.

Julián Schvindlerman toma como eje central de su tratado al enfoque histórico que es irrebatible y juega con el enfoque religioso (basado en documentos de la Iglesia y una rica bibliografía) que deviene político, para ejercer su poder y manejar ese poder político para gobernar y educar según sus intereses tanto a su feligresía como a sus instituciones.

En el correr de las páginas, gracias al trabajo de investigación del autor y su intercaladopuntual de hechos y publicaciones en cada tramo, el lector se transforma de lector a crítico por la claridad conceptual de su análisis al concatenarlos desde la aparición de Cristo, que es meridiano de este conflicto, hasta la invocación de parte del Papa Juan Pablo II en el siglo XX, cuando en nombre del mismo pide perdón a los judíos.

El abordaje de Schvindlerman es de una claridad absoluta sobre un tema tan oscuro y hasta se podría decir prohibitivo, pues decir la verdad hace caer una cortina de miedo y prejuicios que ha costado millones de vidas y verdades adulteradas para establecer una verdad absoluta. La Iglesia construyó a medida que su poder aumentaba un lenguaje semántico que obedecía a ese poder y usó como chivo expiatorio al judío como asesino de Cristo, infiel, perturbador, prestamista, asesino, diferente, conquistador del mundo, parásito, infiel, bolchevique, secular, liberal, etc… atributos de desprecio y desplazamiento histórico y dispersión de un pueblo condenado por no haber reconocido en Jesús la llegada del Mesías.

El leer detenidamente esta obra como si fuera un libro de estudio ofrece la posibilidad de informarse y formase para debatir en cualquier lugar los hechos como fueron y no como nos fueron contados. Este libro es, en su afán investigativo, equiparable a una disección de un cadáver al estilo Leonardo Da Vinci, quien iba a las morgues a explorar cadáveres para estudiar su anatomía y a abrir los vientres de las mujeres embarazadas muertas para saber más sobre el origen de la vida.

Debo confesar que me he enriquecido con este texto que guarda una cualidad extraordinaria y es la simultaneidad con la que Schvindlerman escribió este libro. Él agrega al conflicto de la Iglesia con los judíos, desde el siglo II hasta la Revolución Francesa de 1789 y el nacimiento del sionismo político hasta la creación del Estado de Israel, todos los acontecimientos paralelos que surgieron y dieron como consecuencia graves hechos en perjuicio de los judíos que atrasaron su emancipación hasta considerarse a sí mismos como un pueblo sin tierra, como una minoría y con el derecho a imitar la emancipación que eligieron otros pueblos para convertirse en naciones.

La sumatoria del odio, los prejuicios, las condenas, las discriminaciones, los asesinatos, etc. que sufrieron los judíos, organizados directa o indirectamente por la Iglesia, condujo al Holocausto o Shoá y ese mismo odio y sus terribles consecuencias son las que hicieron replantearse a la Iglesia sobre su responsabilidad.

El intercalar documento y análisis más dato histórico deja al autor mostrar lo no siempre evidente. En 1965 con Nostra Aetate por primera vez en la historia la Iglesia reconoce a los judíos como sus hermanos y en 1993 firma el Acuerdo Fundamental con el Estado de Israel. Este viaje termina de reafirmarse cuando el Papa Juan Pablo II en el año 2000 visita Israel y reza en el Muro de los Lamentos. El lector recorre el viaje vertiginoso a través de las páginas del libro. Los judíos cuando viajamos a Israel y llegamos a Jerusalem vamos al Muro para poner plegarias entre sus grietas. Esa imagen, sólo que con el Papa, es tapa del libro, abrió una esperanza de reconciliación y paz entre judíos y católicos.

En Roma está el Vaticano que es un estado independiente y soberano recreado como tal en el siglo XX y también Israel, en Medio Oriente, nació en ese mismo siglo como estado libre y soberano y ambos son pequeñas naciones donde convive lo religioso con lo político. A pesar de que han rivalizado es innegable que el dato histórico guarda la única verdad, y esto es una contribución cierta del autor.

Leer este libro y comentarlo fue un alivio para mi ignorancia y me dio una vez más la posibilidad de valorar a un escritor de esta envergadura y responsabilidad literaria.

Comunidades, Comunidades - 2011

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

El discurso de Barack Obama – 08/06/11

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El discurso del presidente estadounidense sobre Oriente Medio, pronunciado a mediados de mayo último, duró aproximadamente 45 minutos, de los cuales poco más de 10 fueron dedicados al conflicto palestino-israelí. No obstante, fue este segmento el que más atención recibió. El mismo contuvo elementos positivos y negativos desde cualquier perspectiva que se lo mire y puede ser elogiado por su esfuerzo en balancear las preocupaciones y reclamos de ambas partes. A la vez, los aspectos problemáticos del discurso son reales y dieron lugar a un público contrapunto entre Washington y Jerusalem. Vayamos por partes.

El presidente Obama fue inequívoco respecto de ciertas posturas palestinas: esfuerzos para deslegitimar a Israel fracasarán. Acciones simbólicas para aislar a Israel en las Naciones Unidas en septiembre no crearán un estado independiente. Los líderes palestinos no conseguirán la paz o la prosperidad si Hamas insiste en un sendero de terrorismo y rechazo. Y los palestinos nunca realizarán su independencia negando el derecho de Israel a existir». Agregó que el estado palestino deberá ser desmilitarizado y cuestionó el acuerdo de unión nacional entre Fatah y Hamas. Nada para objetar, mucho para aplaudir. Asimismo, fue claro a propósito de un asunto crucial: «una paz duradera abarcará a dos estados para dos pueblos: Israel como un estado judío y la patria para el pueblo judío, y el estado de Palestina como la patria del pueblo palestino…». Esta definición automáticamente excluye la realización del «derecho al retorno» palestino (en rigor, es un reclamo, no un derecho) dentro de Israel, pero un repudio más explícito hubiera sido atinado.

«En cuanto a Israel», dijo Obama, «nuestra amistad está arraigada profundamente en una historia compartida y en valores compartidos. Nuestro compromiso con la seguridad de Israel es inquebrantable… Pero precisamente por nuestra amistad, es importante que digamos la verdad: el status quo es insostenible, e Israel también debe actuar con firmeza para hacer avanzar una paz duradera». Esta referencia al «también» es llamativa y constituye una equivalencia injusta. Desde los Acuerdos de Oslo en 1993, ha habido seis primeros ministros en Israel -Rabin, Netanyahu, Barak, Sharon, Olmert y nuevamente Netanyahu- todos los cuales han hecho importantes esfuerzos por la paz. Rabin rescató a la OLP de la extinción inminente y la erigió como un socio respetable de la paz ante el mundo entero, Barak ofreció concesiones inéditas en Camp David, Sharon retiró a Israel de Gaza, Olmert reiteró y reforzó las ofertas territoriales y las concesiones políticas, y Netanyahu se manifestó a favor de un estado palestino e incluso congeló la construcción de asentamientos por un período de casi un año. ¿Y el liderazgo palestino? Estrictamente consistió en dos personas: el mítico Yasser Arafat, quien pasó a la historia palestina como el Saladino inclaudicable y a la historia universal como el hombre que desperdició la mejor oportunidad para lograr la paz; y Mahmoud Abbas, quien, si bien luce más moderado políticamente que Arafat, en el análisis final no se apartó ni un milímetro de los reclamos nacionalistas maximalistas de su predecesor y llegó, incluso y poco tiempo atrás, a oponerse a la negociación directa con los israelíes y a condicionar las tratativas a la satisfacción de sus reclamos. A diferencia de Arafat no lanzó (¿todavía?) una Intifada, pero incorporó al movimiento fundamentalista Hamas al gobierno y está intentando obtener un estado palestino por medio de la imposición de la ONU, en vez de la negociación con Israel.

Las más polémica de las afirmaciones de Obama, empero, refirió a las fronteras entre Israel y el futuro estado palestino: «Nosotros creemos que las fronteras de Israel y Palestina debieran estar basadas en las líneas de 1967 con intercambios mutuamente acordados…». Está ha sido una premisa diplomática de negociación presente por algún tiempo pero nunca antes un presidente estadounidense la había oficializado como objetivo de la política exterior norteamericana ni la había respaldado públicamente. Es cierto que Obama la presentó como un parámetro y no como el destino último, y habló de intercambios negociados, pero claramente explicitó la forma final que las fronteras, a grandes rasgos y en su visión, deberán tener. Estas líneas fueron definidas décadas atrás por un canciller laborista, Abba Eban, como las «fronteras Auschwitz», y por el premier del Likud, Benjamin Netanyahu, como «fronteras indefendibles». Para una nación que se vio atacada luego de evacuar zonas previamente ocupadas, tanto desde El Líbano como desde la Franja de Gaza, y que ve como su acuerdo de paz con Egipto de tres décadas pasó a ser cuestionado luego de pocas semanas de revueltas por el 54% de los egipcios (encuesta de Pew Global Research de abril pasado), la insistencia en la dimensión territorial de la disputa luce extraña.

Al exacerbar las aprehensiones de Israel y al potenciar la intransigencia palestina, Barack Obama terminará saboteando aquello mismo que desea estimular.

Varios

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Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con el diario La Capital (Rosario) – 04/06/11

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Por Carolina Tafoni

La propuesta de Barack Obama de crear un Estado palestino con las fronteras de 1967 (sobre la Franja de Gaza y los territorios ocupados de Cisjordania y Jerusalén Este) encendió las alarmas en Israel. El primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, rechazó este proyecto de plano, generando uno de los mayores cortocircuitos en años entre Tel Aviv y su aliado EEUU. El periodista Marcelo Kisilevski, quien vive en Israel desde 1992, y el analista político internacional Julián Schvindlerman, ambos de visita en Rosario, opinaron en charla con La Capital sobre las causas y las consecuencias de este inesperado conflicto.

—¿Es posible volver a las fronteras de 1967, como propone Obama?

—Schvindlerman: Israel tiene un problema con esas fronteras, porque las considera indefendibles. Es una nación muy pequeña, del tamaño de Tucumán, rodeada de vecinos: con algunos tiene acuerdos de paz formales, con otros está en estado técnico de guerra y con los palestinos tiene un conflicto que ha sido violento en el pasado. La preocupación tiene que ver con hasta dónde Israel puede hacer concesiones territoriales hacia los palestinos cuando, habiéndose retirado de Gaza y del sur del Líbano, estos territorios terminaron siendo usados como base de ataque contra la nación.

—Kisilevski: El gran problema de Netanyahu es que ya hizo muchos gestos «de izquierda» y no puede hacer más. Congeló la construcción en los territorios (palestinos) por diez meses, algo inédito para un primer ministro del Likud (el partido gobernante, de derecha). De crearse un Estado palestino basado en el intercambio de territorios, el Likud va a tener que evacuar todos los asentamientos que están aislados, y estamos hablando de 140 mil personas, no de 8.000 como en la Franja de Gaza. Por eso Netanyahu tiene dificultad en aceptar una cosa así, y en lugar de fluir con la propuesta de Obama, necesita ir a la confrontación. Además, Obama le exige a Israel volver a las fronteras de 1967, pero, por otra parte no le exige nada a los palestinos, como que renuncien al derecho al retorno de los refugiados, por ejemplo.

—¿Cuáles pueden ser las consecuencias del rechazo de Netanyahu?

—Kisilevski: Yo creo que Netanyahu comete un error. El tenía dos posibilidades: ir al choque con Obama, que es lo que eligió, o aflojar y decir «OK, vamos a dejar que los palestinos sientan que tienen un amigo en Obama», y eso los va a traer a la mesa de negociaciones sin exigir un congelamiento de los asentamientos, porque esto traba el proceso. De esa manera se podría crear un Estado palestino por medio de negociaciones y no por una imposición, que puede ser muy peligrosa. En septiembre, cuando el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmmud Abbas, pida a la ONU que reconozca un Estado palestino, podemos llegar a tener una crisis violenta, y creo que las dos partes, tanto israelíes como palestinos, van a un camino de colisión bastante duro.

—¿Por qué el proceso de paz entre israelíes y palestinos parece estar estancado indefinidamente?

—Kisilevski: Hay hechos concretos que demuestran que tanto israelíes como palestinos no quieren crear un Estado palestino. En caso de crearse ese Estado, Netanyahu va a tener que evacuar a 140 mil israelíes de los territorios de Cisjordania, con lo cual su gobierno caería. Por otro lado, Mahmmud Abbas, si acepta un Estado palestino tal cual está ahora, estaría renunciando a todo el resto de la tierra de Palestina, como ellos la llaman, o la tierra de Israel, como la llaman los israelíes, y estaría renunciando al derecho al retorno de los refugiados palestinos. Eso no lo puede hacer por motivos nacionales y por motivos religiosos, porque estaría reconociendo una soberanía no musulmana sobre tierra sagrada. Es decir que a Abbas le es muy cómodo el statu quo actual, donde no hay un Estado palestino y donde él está mejorando mucho la condición de vida palestina en Cisjordania.

—La Unión Europea (UE) apoya la propuesta de Obama. En ese sentido, ¿Israel queda aislado internacionalmente?

—Schvindlerman: Sí, es una realidad. De todas maneras Israel ha estado gran parte de su existencia aislado, a contrapunto de una opinión mayoritaria en Naciones Unidas y en la UE. Tradicionalmente EEUU fue una especie de protector diplomático de Israel. Pero cuando Obama pareciera sumarse a la posición convencional de los europeos, esto no puede menos que fomentar una sensación de aislamiento israelí. Obama no está siendo sabio en este sentido: lejos de garantizar a Israel la confianza y la protección norteamericana en estos llamados «riesgos por la paz», lo que hace es radicalizar más la posición israelí, con una imposición que hasta el momento los israelíes sólo la escuchaban de los árabes, los palestinos y los europeos.

Los augurios de Ahmadineyad

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, auguró la destrucción de Israel y la decadencia Estados Unidos en un “futuro próximo” durante un acto público. “Estoy seguro de que la región será pronto testigo del colapso de Israel y Estados Unidos”, dijo Ahmadineyad ante el sepulcro del ayatolá Ruhollah Khomeini.

En su intervención, Ahmadineyad acusó a Israel de ser el principal motivo de la inseguridad regional y global, y culpó a la administración estadounidense de Barack Obama por apoyar al Estado judío. En 2005 el presidente iraní recibió condenas internacionales al sostener que el Estado de Israel debía ser “barrido del mapa”, o sacado de Medio Oriente y trasladado a Europa o Norteamérica.

Abbas con el Papa. Las “legítimas aspiraciones” palestinas de un “Estado independiente” deben ser posibles, afirmó el Papa Benedicto XVI al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, en el Vaticano. Durante la audiencia se deslizó también que Israel y el futuro Estado palestino deben “vivir seguros” y que el conflicto debe tener una “solución justa y duradera”.

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Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con el blog del centro Unión Israelita de Córdoba – 27/05/11

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En el marco de la visita de J.S. a Córdoba por el programa Hasbará Public Diplomacy (27/05/2011)

Aprovechando la ocasión en la que Julián Schvindlerman visitó Córdoba para integrar el programa de Hasbará Public Diplomacy llamado «Hatzad Hasheini» organizado por OSA filial Córdoba y FACCMA, entrevistamos a este importante analista político internacional, escritor y conferencista.

Poseedor de una Licenciatura en Administración de la Universidad de Buenos Aires y una Maestría en Ciencias Sociales de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Es autor de los libros “Roma y Jerusalem: la política vaticana hacia el estado judío” y “Tierras por Paz, Tierras por Guerra”. Además, es columnista del periódico Comunidades, de Radio Jai, y lo fue de FM Identidad y de Radio Universidad de Belgrano. 

Para empezar hablamos sobre su participación en este primer programa, que se realizó en Córdoba el pasado 25 de Mayo en las instalaciones de Club Macabi Noar, donde desarrolló temáticas tales como «Introducción al Medio Oriente», «Comparaciones inmorales: Israel-Apartheid e Israel- Nazismo… ¿cómo responder?» e «Introducción a la Judeofobia».  

Contó que le pareció muy importante participar en este proyecto con la idea de educar simultáneamente a muchas audiencias en América Latina sobre temas de historia de conflicto árabe-israelí, actualidad y algunos temas relacionados a lo regional.  Por sobre todo, con la importancia de la existencia de comunidades receptoras a esta idea. Con este proyecto está viajando a varios países, pero en el caso de Argentina, disertó en Buenos aires, Córdoba y Rosario.

Le consultamos acerca del nivel de conocimiento que notó en nuestra comunidad acerca de los temas tratados en esta ocasión, a lo que respondió que vio a la comunidad bien informada y preocupada, hubo muchas preguntas y gran interés, sobre todo en una jornada con tanta carga horaria, siendo feriado, el público se mostró de la mejor manera y en las preguntas se reflejaba que había un entendimiento de lo que uno decía.

Expresó que «es muy importante no bajar la guardia en este tema de esclarecimientos porque la virtud de este proyecto radica en la actividad de pro-acción más que en situaciones de crisis. Las comunidades tienden a convocar a los referentes en estas áreas en los momentos de crisis. Justo en este momento coincidió que Barak Obama dijo algo que causó conmoción, la eliminación de Osama BenLadeny los movimientos en el Oriente Medio, todo muy importante. Pero, en general se convoca ante un problema, y en realidad la verdadera educación tiene que ser permanente, en tiempos de tranquilidad también, es necesario porque son los momentos que la gente está menos alterada emocionalmente y más receptiva a un discurso racional». 

Siguiendo con los temas de actualidad,fue inevitable hablar sobre la muerte de Osama Ben Laden  en esta entrevista. Julián declaró: «Es algo muy positivo, ya que hay un terrorista menos complotando atentados sobre la faz de la tierra».

– ¿Pero acaso lo crucial en este momento, son los súbditos que siguen este «mando»?

– «La lucha contra el terrorismo es una doble lucha: en una área militar y en una área educativa e ideológica. A los terroristas en el terreno se los combate militarmente, no se puede sentar a dialogar, es únicamente militar. Osama era un legítimo objetivo militar, asesino de tres mil civiles norteamericanos. Lo que llevará las repercusiones post-muerte de Osama es otro tema de análisis, igualmente es muy bueno que lo hayan eliminado, principalmente porque al decapitar a la organización principal, se ha dado un golpe al nivel máximo, a él que era un símbolo del terrorismo. También es importante para  los norteamericanos ya que ellos necesitaban dar un “cierre psicológico” a las muertes de sus seres queridos de los atentados y sentir que el asesino culpable de tanto horror, fue verdaderamente eliminado es una gran alivio para ellos. Es como el caso de Hitler para los judíos después de Holocausto, salvando las distancias, aunque no están muy lejos tampoco.»

– ¿Igual hay un sentimiento de miedo hacia Al-Qaeda, sobre estas repercusiones que este hecho pueda tener con Israel?

– «La lucha de Al-Qaeda engloba Israel por definición, pero sin embargo ellos están mucho más focalizados en combatir norteamericanos, en Irak, Afganistán y Medio Oriente en general más que en Israel. Su objetivo tiene que ver más con los infieles del Medio Oriente, como Arabia Saudita y demás, porque ellos ya saben que Hamás y Hezbolláh están guerreando contra Israel. Igual forma parte de la cartera de desprecios que tienen ellos contra los judíos pero las primeras represalias fueron hechas por talibanes en territorio Pakistaní contra el gobierno y los militares Pakistaníes a quienes acusan de haber entregado a Ben Laden”.

Sin dejar de lado al conflicto palestino, indagamos acerca de su opinión sobre la situación de los palestinos con Israel, si creía que se llegaría en algún momento a un acuerdo de paz o Israel siempre iba a estar en una encrucijada. Al respecto respondió: «Espero que sí haya paz, la verdad es que hoy en día no se ve muy viable y factible, la razón es simple. Israel tuvo seis primeros ministros desde que se firmaron los Acuerdo de Oslo que dieron lugar a un proceso de paz, todos ellos hicieron un esfuerzo por la paz, sin excepción, hubo ofertas territoriales muy puntuales que hicieron Olmert y Barak, por supuesto Itzak Rabin junto con Peres, también Netanyahu por su parte, ofreció un congelamiento en la construcción de asentamientos, algo que para un líder de derecha es sorprendente. Ariel Sharon incluso estimuló una evacuación unilateral de Gaza. Entonces se observa un movimiento por la paz, un esfuerzo, además de la cuestión educativa que siempre es a favor de la paz en Israel. En cambio del lado palestino no se ve lo mismo, no se ven las concesiones de Arafat o Abbas que debieron o que tienen que hacer por la paz, que en muchos casos son simbólicas, como por ejemplo reconocer que Israel tiene derecho a existir, o decir que ellos están en favor de la paz. Así que en esta coyuntura no lo veo viable.

Por otra parte, ahora Hamás está integrado al gobierno palestino y como dijo el Primer Ministro israelí: ´No podemos lidiar con un gobierno cuyo 50% nos quiere destruir´. Es un problema, porque eso afecta no sólo a la idea de la paz sino también al proceso de paz para llegar a la misma».

Por último, un tema social israelí que nos sigue preocupando es el caso de Guilad Shalit. Su punto de vista: «Dramática temática la de este jovencito secuestrado, es un tema que espero que se pueda resolver, es totalmente triste y emocionalmente desgarrador para el pueblo israelí y para todo el pueblo judío, porque verdaderamente para Israel cuando envía a un soldado al campo de batalla, a proteger las fronteras, o a la misión que fuere, hay una promesa de resguardo respecto al soldado, que arriesga su vida a una edad muy tierna. Lo que si creo es que Israel no abandonó a Guilad, lo que sucede que se está lidiando con una agrupación como Hamás que no respeta ni la Convención de Ginebra, ni una sola visita médica que debería tener por la Cruz Roja, que no revela dónde lo tiene. Ni siquiera es un prisionero de guerra, es un secuestro porque se ingresó al territorio, se atacó y se lo llevaron de rehén, no se sabe si está vivo o muerto, es toda una cuestión».

Julián cuenta que ese día justamente leyó acerca de un militar israelí importante, que decía que: «No está en Israel poder rescatar militarmente a Guilad por su poca información sobre su ubicación». Pero a él le da a pensar que se declaró eso porque -quizás- es inminente un rescate y de esa forma se quiere distraer, o porque realmente se quiere decir, frente a esta gente, «hasta acá podemos llegar».

Agregó que no le gustaría estar en el lugar de ningún Primer Ministro que tenga que lidiar con este tema delicado, «porque acá hay que separar las cuestiones, lo humanitario-emocional de lo político-estratégico. Además un acuerdo de intercambio de prisioneros fomenta nuevos secuestros y estos terroristas liberados van a volver a atacar a israelíes, como ocurrió anteriormente. Está estadísticamente estudiado cuánta cantidad de terroristas liberados retoma las armas contra Israel. Con lo cual nuevos israelíes estarían en riego. Entonces es un caso muy delicado y creo que no hay un punto medio, un primer ministro va a tener que elegir si prioriza lo emocional o lo político».

Fue un gusto realizar esta entrevista y compartir ideas con Julián para interiorizarnos sobre los temas de actualidad en Israel. Agradecemos públicamente su deferencia.

De nuestra redacción.

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Por Julián Schvindlerman

  

L’affaire Dominique Strauss-Kahn – 25/05/11

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La imagen es tan grotesca que desafía la credulidad. Un hombre blanco de cierta edad y alta sociedad persiguiendo en un cuarto, desnudo, a una sirvienta negra joven, con intenciones lujuriosas. Parece tomada de una comedia sexual italiana de los años cincuenta o de la época colonial europea en África más que de una suite de un hotel de lujo en pleno Manhattan en la actualidad. Y sin embargo, tal es la acusación efectuada por la mujer presuntamente acosada. Escribo “presuntamente” no para tomar partido por Strauss-Kahn (eso se lo dejo a su amigo Bernard-Henri Levy) sino porque la justicia aún no se expidió. El hecho de que la policía haya ido a buscar al director del Fondo Monetario Internacional al aeropuerto y lo haya bajado, detenido, de la sección de primera clase sugiere que algún elemento de peso debe haber habido para la acción.

Pero BHL, como se conoce al eminente filósofo francés, no está convenido de la culpabilidad de DSK, como se conoce al economista y precandidato presidencial. En una nota titulada “No podemos convertirlo en un monstruo”, BHL sostiene que “nada en el mundo justifica que se arroje a un hombre a los lobos de esta manera”. Una línea bastante similar a la ya esgrimida en defensa de otro acusado de crímenes sexuales, el cineasta polaco-francés Roman Polanski, sobre quien BHL afirmó, en 2009, en una nota titulada “Por Roman Polanski” que es “vergonzoso arrojar a un anciano de 76 años a la prisión por sexo ilícito cometido 32 años atrás”. Se recordará, Polanski es un fugitivo de la justicia estadounidense por haber violado a una menor de edad en la casa de Jack Nicholson en Los Ángeles en 1978 y escapar de los Estados Unidos a Europa. Dejando de lado la motivación curiosa de este intelectual por defender a sujetos bajo el peso de tan serias acusaciones, es muy llamativo advertir la inclinación por la teoría conspirativa que él mismo parece padecer: ¿no es acaso extraño que “el número de la habitación (2806) se corresponde con la fecha (28-06) de la apertura de las primarias socialistas”?

Ciertamente, BHL parece haber dado con el quid del asunto. Aún cuando en la escritura de fechas en EE.UU. el mes antecede al día, es evidente que hay gato encerrado. Seguramente sea una trampa tendida por los partidarios de Sarkozy, su contrincante político en Francia. ¿Acaso no acaba de anunciar su padre que Carla Bruni está embarazada? Vaya coincidencia. ¿Y que decir de la admisión de paternidad del ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, respecto de un hijo que tuvo con una mucama diez años atrás y es revelado precisamente en este momento? ¿Es eso otra causalidad? Los Ángeles está ubicada en ese estado, con lo cual un nexo con el caso Polanski no puede ser desechado. Tampoco debemos pasar por alto la realidad que DSK es judío, el propio BHL también lo es, al igual que Polanski, por no decir el abogado del acusado, de apellido Brafman, y el de la víctima (musulmana) llamado Jeff Shapiro. Hum. El Mossad ha de estar implicado. Como el lector puede apreciar, nunca hay límites para la fantasía paranoica. Woody Allen célebremente ha dicho que el que uno sea paranoico no significa que no lo estén siguiendo. Así es que es perfectamente posible que la intriga política francesa se haya infiltrado en este sórdido asunto, aunque también es perfectamente posible que eso no haya sucedido. La revelación del caso está en manos de la justicia norteamericana.

El affaire puso sobre el tapete, una vez más, las relaciones tirantes entre Francia y los Estados Unidos. “En la puritana América, moldeada por un riguroso protestantismo”, alegó un socialista francés llamado Gilles Savary, “los escándalos del dinero son mucho más tolerados que los placeres de la carne”. El problema, usted verá, está en la cultura americana, no en la conducta sátira de los franceses. Para advertir cuan arraigada está la obsesión francesa con la identidad americana, basta mirar el anuncio de la marca de cigarrillos franceses Parisiennes que se promociona simplemente como non américain. Eso -no ser americano- ya es un atributo en Francia.

Quizás la reacción de algunos franceses al caso DSK tenga raíz en un malentendido cultural. O quizás, como acotó el comentarista James Taranto, la supuesta sofisticación francesa oculte una confusión sexual colectiva que produce tales extrañezas como que niños sean llamados Dominique.

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L’affaire dominique strauss-kahn – 25/05/2011

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La imagen es tan grotesca que desafía la credulidad. Un hombre blanco de cierta edad y alta sociedad persiguiendo en un cuarto, desnudo, a una sirvienta negra joven, con intenciones lujuriosas. Parece tomada de una comedia sexual italiana de los años cincuenta o de la época colonial europea en África más que de una suite de un hotel de lujo en pleno Manhattan en la actualidad. Y sin embargo, tal es la acusación efectuada por la mujer presuntamente acosada. Escribo presuntamente» no para tomar partido por Strauss-Kahn (eso se lo dejo a su amigo Bernard-Henri Levy) sino porque la justicia aún no se expidió. El hecho de que la policía haya ido a buscar al director del Fondo Monetario Internacional al aeropuerto y lo haya bajado, detenido, de la sección de primera clase sugiere que algún elemento de peso debe haber habido para la acción.

Pero BHL, como se conoce al eminente filósofo francés, no está convenido de la culpabilidad de DSK, como se conoce al economista y precandidato presidencial. En una nota titulada «No podemos convertirlo en un monstruo», BHL sostiene que «nada en el mundo justifica que se arroje a un hombre a los lobos de esta manera». Una línea bastante similar a la ya esgrimida en defensa de otro acusado de crímenes sexuales, el cineasta polaco-francés Roman Polanski, sobre quien BHL afirmó, en 2009, en una nota titulada «Por Roman Polanski» que es «vergonzoso arrojar a un anciano de 76 años a la prisión por sexo ilícito cometido 32 años atrás». Se recordará, Polanski es un fugitivo de la justicia estadounidense por haber violado a una menor de edad en la casa de Jack Nicholson en Los Ángeles en 1978 y escapar de los Estados Unidos a Europa. Dejando de lado la motivación curiosa de este intelectual por defender a sujetos bajo el peso de tan serias acusaciones, es muy llamativo advertir la inclinación por la teoría conspirativa que él mismo parece padecer: ¿no es acaso extraño que «el número de la habitación (2806) se corresponde con la fecha (28-06) de la apertura de las primarias socialistas»?

Ciertamente, BHL parece haber dado con el quid del asunto. Aún cuando en la escritura de fechas en EE.UU. el mes antecede al día, es evidente que hay gato encerrado. Seguramente sea una trampa tendida por los partidarios de Sarkozy, su contrincante político en Francia. ¿Acaso no acaba de anunciar su padre que Carla Bruni está embarazada? Vaya coincidencia. ¿Y que decir de la admisión de paternidad del ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, respecto de un hijo que tuvo con una mucama diez años atrás y es revelado precisamente en este momento? ¿Es eso otra causalidad? Los Ángeles está ubicada en ese estado, con lo cual un nexo con el caso Polanski no puede ser desechado. Tampoco debemos pasar por alto la realidad que DSK es judío, el propio BHL también lo es, al igual que Polanski, por no decir el abogado del acusado, de apellido Brafman, y el de la víctima (musulmana) llamado Jeff Shapiro. Hum. El Mossad ha de estar implicado. Como el lector puede apreciar, nunca hay límites para la fantasía paranoica. Woody Allen célebremente ha dicho que el que uno sea paranoico no significa que no lo estén siguiendo. Así es que es perfectamente posible que la intriga política francesa se haya infiltrado en este sórdido asunto, aunque también es perfectamente posible que eso no haya sucedido. La revelación del caso está en manos de la justicia norteamericana.

El affaire puso sobre el tapete, una vez más, las relaciones tirantes entre Francia y los Estados Unidos. «En la puritana América, moldeada por un riguroso protestantismo», alegó un socialista francés llamado Gilles Savary, «los escándalos del dinero son mucho más tolerados que los placeres de la carne». El problema, usted verá, está en la cultura americana, no en la conducta sátira de los franceses. Para advertir cuan arraigada está la obsesión francesa con la identidad americana, basta mirar el anuncio de la marca de cigarrillos franceses Parisiennes que se promociona simplemente como non américain. Eso -no ser americano- ya es un atributo en Francia.

Quizás la reacción de algunos franceses al caso DSK tenga raíz en un malentendido cultural. O quizás, como acotó el comentarista James Taranto, la supuesta sofisticación francesa oculte una confusión sexual colectiva que produce tales extrañezas como que niños sean llamados Dominique.