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Varios

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Por Julián Schvindlerman

  

El excepcional desarrollo de Israel – 04/18

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Revista de Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina

Aproximadamente setenta años antes del establecimiento del Estado de Israel, en 1881, el cartógrafo británico Arthur Penrhyn Stanley observó que “En Judea casi no es una exageración decir que por millas y millas no hubo aparición de vida o población”. Tras viajar a Palestina en 1895, el escritor francés Pierre Loti comentaba acerca de la “melancolía del abandono que pesa sobre toda la Tierra Santa”. En ocasión de su visita en 1867, Mark Twain describió el paisaje así: “Palestina se asienta penitentemente. Sobre ella ralea el hechizo de una maldición que ha marchitado sus campos y consumido su energía… Palestina es despoblada y desgarbada… Es una tierra desesperanzada, lúgubre y apesadumbrada”.

Setenta años después del nacimiento del Estado de Israel, sus científicos están empujando las fronteras de lo concebible. Yael Hanein, director del Centro de Nanociencia, Nanotecnología y Nanomedicina de la Universidad de Tel-Aviv, tras diez años de investigación creó una retina artificial capaz de reemplazar la acción de los fotoreceptores naturales del ojo cuando son destruidos por degeneración macular relacionada con la edad. Es decir, ha desarrollado la biotecnología para devolver la vista a los ciegos. Tal Dvir y Ron Feiner, también investigadores de la UTA, han combinado la electrónica con los tejidos vivos para crear un parche cardíaco biónico que cura corazones enfermos. Iftach Yacoby, director del laboratorio para la energía renovable, junto a un equipo de estudiantes de la UTA, descubrió cómo aprovechar las algas marinas para crear energía limpia. Y esto es sólo una fracción del aporte de una sola universidad israelí.

Entonces, uno es llamado a preguntarse: ¿Cómo pudo una comunidad que comenzó secando pantanos y cultivando naranjas ser hoy líder mundial en nanotecnología, ciencia biónica y energía limpia? ¿Cómo fue posible para una pequeña nación privada de recursos naturales, hostigada militarmente por múltiples naciones vecinas, marginada económicamente en su región y fundada principalmente por inmigrantes pobres, transformarse en un estado high-tech, innovador, vanguardista y desarrollado? ¿Cómo hizo para erigir universidades reconocidas internacionalmente? ¿Para legar varios Premios Nobel? ¿Para fabricar satélites? ¿Para generar más compañías start-up que Japón, Corea, India, Canadá e Inglaterra? ¿Para fundar empresas que cotizan en NASDAQ en cantidades superiores a las de feroces tigres económicos como Corea, Japón, Singapur, China, India y toda Europa combinada? ¿A qué poción mágica apeló para alcanzar uno de los índices de producción de patentes per cápita y una de las tasas de población con título universitario más elevadas del orbe? ¿Y cómo logró todo ello en apenas siete décadas, y en una situación de asedio constante?

Como ya ha sido notado, el éxito israelí descansa en gran medida en una cultura de atrevimiento, que estimula la insubordinación y que invita a correr riesgos. “No fue simple convencer a la gente de que criar peces en el desierto tenía sentido” aseguró el profesor Samuel Appelbaum de la Universidad Ben-Gurion al relatar el uso que dio al agua salada y cálida hallada en el desierto a una profundidad equivalente al largo de diez canchas de fútbol. Israel supo transformar obstáculos en oportunidades. Por ejemplo, el sistema de riego por goteo que nació de la necesidad de cuidar cada escasa gota de agua y se convirtió en el sistema de irrigación más efectivo para zonas áridas. El 95% de la tierra de Israel es catalogada como semiárida, árida o híper-árida y sin embargo el país tiene cientos de millones de árboles, mayormente plantados por el hombre.

Tal como han señalado Dan Senor y Saul Singer en Nación Start-Up, una habilidad singular consistió en aplicar el aprendizaje militar al campo industrial y comercial. Gavriel Iddan es un científico de cohetes que ideó una pastilla digerible que contiene una cámara miniaturizada que transmite imágenes desde el interior del cuerpo humano en tiempo real a cualquier parte del planeta. Shvat Shaked es un experto tecnológico en perseguir terroristas observando sus actividades online. Junto con su colega del ejército Saar Wilf, trasladó su experiencia al área comercial desarrollando servicios de detección de engaños corporativos, fraudes crediticios y robo de identidad electrónica tan eficientes que PayPal (el sistema de pagos online más grande del mundo) compró a la pequeña empresa israelí en USD 169 millones (¡luego de que los israelíes rehusarán venderla por USD 79 millones!).

Su capacidad de adaptación a un contexto cambiante sumado a una resiliencia encomiable, con seguridad explican también al Israel actual. A sus setenta, el estado judío deslumbra. Si pudieran verlo, Arthur Penrhyn Stanley, Pierre Loti y Mark Twain posiblemente contemplarían incrédulos la proeza triunfal de Israel.

Mundo Israelita

Mundo Israelita

Por Julián Schvindlerman

  

Un videojuego mortífero – 30/03/18

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Cuando uno cree haberlo visto todo en materia de incitación a la violencia jihadista, sólo tiene que aguardar a que entre a su casilla de correos, inesperadamente, la nueva barbaridad. El trailer del videojuego más morboso posible (hasta el siguiente, claro está) me llegó por email hace poco.

Muestra a un joven adulto de estética jihadista urbana (aspecto fornido, musculosa al torso, pelado, barba, puñal en mano) corriendo tras una muchedumbre por lo que parece ser una calle de Brooklyn. Pronto vemos a un judío ortodoxo que intenta escapar de su perseguidor. Pero si el jugador es hábil, dará con la presa. En cuestión de segundos, el religioso cae mortalmente herido debido a una puñalada en la espalda. No es suficiente. El jihadista extrae una pistola y lo ejecuta con varios tiros mientras yace en el piso. La sangre se esparce en la acera. Cuando el asesino gira su cabeza, se abre un plano que nos permite ver a otra persona muerta sobre el pavimento, que él acaba de apuñalar. Pasa un automóvil, entonces el homicida apunta contra el mismo y PUM! Otra víctima. Fin del trailer. La temática está bien clara.

Como lo está su propósito: vender un producto que conecte con la cultura islamista juvenil contemporánea. Su diseñador quizás no sea un extremista aguerrido, sino apenas un astuto cretino. Alguien que conoce demasiado bien la cultura del radicalismo islámico y que ha empleado la coyuntura de violencia política para ganar dinero. O quizás su autor sea en efecto un ideólogo cínico, ansioso por perpetuar entre jóvenes impresionables el odio a los judíos y a los americanos. Poco importa realmente. Lo que cuenta, lo que perturba, es que lo hizo a sabiendas de que sería una eficaz herramienta de propaganda al servicio del jihadismo. Que tiene audiencia. Y eso es lo que lo convierte en singularmente escalofriante.

Los incurables apologistas del islamismo dirán que existen muchos videojuegos violentos en países occidentales. El argumento erraría en el blanco. Imaginemos por un instante un videojuego en Estados Unidos que incitase al jugador a matar negros. O uno en Francia que convocase a golpear a inmigrantes. U otro en la Argentina que, burlándose del movimiento Ni Una Menos, propusiese al jugador como meta violar mujeres. Cuantas más sometes, más puntos recibes. Podemos anticipar la reacción de estas sociedades. No en el planeta Dar-al-Islam.

Si usted es de esos que todavía se andan preguntando por qué los fundamentalistas islámicos nos odian tanto, no pierda más su tiempo. Vea el trailer de ese videojuego espeluznante (aquí: https://www.facebook.com/israelnoticiasweb/videos/1249414735084187) y en vez de ello comience a meditar en el mejor modo de combatirlos.

Comunidades, Comunidades - 2018

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

El componente Islamista en la guerra Árabe-Palestina contra Israel – 20/03/18

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La simultaneidad nacionalista e islamista en la lucha árabe-palestina contra Israel ha estado presente en la génesis misma de este conflicto prolongado.

La figura-líder del nacionalismo palestino y eminencia religiosa de la primera mitad del siglo XX en Palestina, Haj Amín al-Husseini, cristalizó tal amalgama. Husseini avanzó la causa del nacionalismo árabe-palestino en el marco mayor de la lucha perenne (en su visión) del islam contra el pueblo judío. Su alianza con la Alemania nazi no puede explicarse meramente en clave estratégica, que de por cierto existió, sino también, y muy especialmente, en una misión aspiracional genocida compartida. Hay una similitud definitiva entre los principios del islam y los principios del Nacional-Socialismo» ofrecería quien ostentó la triple titulación de Gran Muftí de Jerusalem, Presidente del Consejo Supremo Musulmán y Presidente del Alto Comité Árabe. En 1940 urgió al Tercer Reich a que «resuelva la cuestión de los elementos judíos en Palestina y otros países árabes en concordancia con los intereses nacionales y raciales de los árabes y en líneas similares a aquellas empleadas para resolver la cuestión judía en Alemania e Italia». Durante la Segunda Guerra Mundial instó a los nazis a bombardear Tel-Aviv, y, apenas concluido el Holocausto, en 1946 arengó a los árabes de Palestina así: «Alá ha conferido sobre nosotros el raro privilegio de finalizar lo que Hitler tan solo comenzó. Dejemos que empiece la jihad. Maten a los judíos. Mátenlos a todos ellos».

Años más tarde, un pariente suyo en una siguiente generación, Yasser Arafat, tomaría la antorcha del combate anti-sionista y también él lo rodearía de retórica islamista. (La madre de Arafat era hija del primo hermano del Muftí). En mayo de 1994, a pocos meses de la firma de los Acuerdos de Oslo, el presidente de la Autoridad Palestina y titular de la Organización para la liberación de Palestina, declaró en una mezquita en Johannesburgo: «La jihad continuará Ustedes deben venir y luchar una jihad para liberar Jerusalem». Unos meses después, al dar un discurso en Casablanca ante la Conferencia de la Organización Islámica proclamó: «Dejen que nuestra jihad continúe hasta que el estado independiente sea establecido». Posteriormente, dijo ante una audiencia en Gaza: «Continuaremos con la jihad, una larga jihad, una difícil jihad, una agotadora jihad».

En octubre de 2014, el sucesor de Arafat como presidente de la AP, Mahmoud Abbas, llamó a los palestinos a una lucha religiosa, usando el término Ribat, en un mensaje que fue emitido 19 veces en 3 días en la televisión oficial palestina: «No es suficiente para nosotros decir ´Hay quienes llevan a cabo Ribat´. Todos debemos llevar a cabo Ribat». El texto escolar de la AP Educación Islámica para 12 grado, p. 86, explica el término Ribat: «Una acción relacionada con la jihad para Alá, y significa: Ser encontrado en áreas donde hay una lucha entre musulmanes y sus enemigos».

En enero de 2012, el Muftí palestino Muhammad Hussein, afirmó en la televisión oficial palestina: «El hadith confiable [dichos y hechos atribuidos a Mahoma]… dice: ´La Hora [de la Resurrección] no llegará hasta que peleen contra los judíos. El judío se esconderá detrás de piedras o árboles. Entonces las piedras o los árboles dirán: ‘Oh musulmán, sirviente de Alá, hay un judío detrás de mí, ven y mátalo’´». El Movimiento de Resistencia Islámico Hamas incorporó esta enseñanza religiosa en el Artículo 7 de su Carta: «Hamas ha estado esperando implementar la promesa de Alá, cualquiera que sea el tiempo que tome. El profeta dijo: ‘La Hora (de la Resurrección) no llegará hasta que los musulmanes pelearán contra los judíos, hasta que los judíos se escondan detrás de las rocas y los árboles, que implorarán: ¡Oh, musulmán! ¡Hay un judío escondido detrás de mí, ven y mátalo!´».

Una encuesta del 2011 realizada por The Israel Project mostró que el 73% de los palestinos declaró creer en este Hadith que anuncia como destino islámico matar a los judíos. Según una encuesta del 2010 del Centro de Estudios de los Derechos Humanos, de Ramala, el 98% de los palestinos dijo que la religión desempañaba un papel importante en sus vidas. En 2013, el Centro de investigación PEW, de Estados Unidos, halló que el 62% de los palestinos aprobaba llevar a cabo acciones violentas contra civiles para «defender al islam de sus enemigos». (Estas encuestas fueron recopiladas por Palestinian Media Watch).

El ethos islámico ha tenido un papel históricamente importante en el nacionalismo árabe y palestino, aunque estos nacionalismos pueden ser mayormente categorizados de laicos. Ni Nasser, Assad, Gaddafi, Arafat o Abbas fueron fundamentalistas islámicos. Con la revolución Khomeinista en 1979 y el ascenso de los ayatolás al poder en Irán, la creación del grupo integrista Hezbolá en El Líbano en 1982 y el establecimiento del movimiento islamista Hamas en la Franja de Gaza en 1987, el componente religioso musulmán se ha tornado preponderante en el conflicto de todos ellos con Israel. El florecimiento de grupos radicales islámicos en el Medio Oriente y más allá -Al-Qaeda, Estado Islámico, Boko Haram, etcétera- en las postrimerías del siglo XX e inicios del actual, ha puesto la dimensión religiosa en el primer plano de la geopolítica regional.

Comunidades, Comunidades - 2018

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Jerusalem, capital de Israel. firma: Donald Trump – 27/02/18

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A fines del año pasado, y a pocos meses del próximo 70 Aniversario del establecimiento del estado de Israel, Estados Unidos le obsequió anticipadamente un bello regalo de cumpleaños a su aliado especial: el reconocimiento de Jerusalem como su capital nacional.

Ante todo fue un acto burocrático: el Presidente Donald Trump no apeló a una excepción a una ley del Congreso, lo que activó una instrucción al ejecutivo para desplazar su embajada de Tel-Aviv hacia la capital del país. Fue también un ejercicio de soberanía: Estados Unidos decidió donde ubicar su embajada en una nación aliada. Sin embargo, significó un acontecimiento político de primera magnitud: siete décadas después de haber sido la primera nación en reconocer (a los once minutos del nacimiento del país) la existencia y la independencia del Estado de Israel, finalmente Washington declaró su reconocimiento a Jerusalem como la capital de Israel.

El presidente Trump reconoció lo obvio, que Jerusalem ha sido por siete décadas la capital política de Israel y por tres mil años la capital simbólica del pueblo judío. En sus palabras: Hace 70 años los Estados Unidos bajo el presidente Truman reconoció al estado de Israel. Desde entonces, Israel ha construido su capital en la ciudad de Jerusalem, la capital que el pueblo judío estableció en la antigüedad». Efectivamente, antes del nacimiento del islam Jerusalem ya era capital de un reinado judío, establecida como tal por el Rey David. Es en su suelo donde reside la Oficina del Primer Ministro, la Cancillería, la Corte Suprema y el Parlamento de la nación. Como recordó el columnista del New York Times Bret Stephens, allí se dirigió Richard Nixon en 1974 en ocasión de la primera visita oficial de un presidente estadounidense a Israel, y allí llevó su mensaje el líder egipcio Anwar Sadat para sellar la paz con el estado judío.

Esta determinación honró además la Jerusalem Embassy Act (ley del Congreso norteamericano) que pidió al ejecutivo en 1995 ubicar la embajada en Jerusalem. Entonces el presidente era Bill Clinton, quien no vetó la ley, pero negoció la inclusión de una cláusula que permitiera postergar su implementación, aduciendo razones de seguridad nacional. Hecha la ley, hecha la trampa. Desde entonces, Bill Clinton y sus sucesores, George W. Bush y Barack Obama, invocaron razones de seguridad para postergar su aplicación. Ellos hicieron eso convencidos de que obrar de otro modo afectaría negativamente el proceso de paz entre israelíes y palestinos, pero veinte años más tarde la paz no está más cerca. Donald Trump decidió confrontar esa actitud automática. «No podemos resolver nuestros problemas haciendo las mismas suposiciones fallidas y repitiendo las mismas estrategias fallidas del pasado», pronunció. «Todos los desafíos exigen nuevos enfoques».

Poco antes de esa decisión, el Congreso adoptó la Taylor Force Act, en honor a un joven militar estadounidense asesinado por un terrorista palestino en Israel. Según su estipulación, EE.UU. no contribuirá al presupuesto de la Autoridad Palestina en tanto esta persista en su vil política de recompensar materialmente a los familiares de los palestinos que asesinen a israelíes, como actualmente la ley palestina ordena. También ocurrió tras una seguidilla de ofensivas resoluciones de UNESCO que negaron la conexión judía con Jerusalem y se refirieron a los lugares santos del judaísmo en términos exclusivamente islámicos. Vista con el trasfondo de estos hechos, la decisión presidencial sobre Jerusalem parecería sugerir un agotamiento con la intransigencia palestina vis-a-vis el proceso de paz y con su campaña global de deslegitimación de Israel.

En su discurso, Trump también dijo que «Jerusalem no es sólo el corazón de tres grandes religiones, sino también el corazón de una de las democracias más exitosas del mundo». La mención no fue casual. Sólo bajo gobierno israelí pudo Jerusalem gozar de plena libertad de culto y acceso a los lugares santos para todas las religiones. Cuando Jerusalem estuvo bajo gobierno de una monarquía musulmana (Jordania), los judíos no podían rezar en el Muro de los Lamentos, su espacio más sacro. Es más, Jerusalem revistó poco interés para los musulmanes en aquella época. Salvo la realeza jordana, prácticamente ningún líder musulmán de importancia visitó esa ciudad santa durante los casi veinte años de gobierno jordano. Como indicó el historiador Daniel Pipes, la radio jordana difundía los sermones de los viernes no desde Al-Aqsa, sino desde una pequeña mezquita de Amán. Tareas elementales como obtener un crédito bancario, suscribirse al servicio telefónico o registrar un paquete postal requerían un viaje a Amán. Durante la guerra de 1948, los jordanos llegaron a bombardear Jerusalem, como también hizo el Hamas palestino este siglo al lanzar cohetes en su dirección.

De hecho, la Carta Nacional Palestina -documento fundacional de la Organización para la Liberación de Palestina, publicada en 1964- no nombra a Jerusalem ni una sola vez. Como tampoco la menciona el Corán. No es casualidad que aun estando en Jerusalem, los musulmanes recen mirando hacia la Meca. Durante el período otomano, Jerusalem perdió todo su brillo, como atestiguan los reportes de viajeros de la época. En 1795, el aristócrata Charles Joseph de Ligne se refirió a ella como «un agujerucho horrible». En 1850, Gustav Flaubert encontró «ruinas por todas partes», mientras que en 1865 Mark Twain observó que la ciudad santa había perdido «toda su grandeza antigua» y se había transformado en una «aldea paupérrima». Sólo cuando Jerusalem pasó a estar en manos judías renacieron los reclamos y el interés árabe e islámico por la misma.

La presentación de estos hechos históricos incontestables no busca minimizar el relieve religioso que esta ciudad pueda tener para el mundo árabe y musulmán. Simplemente ilustra acerca del uso político que actualmente se le está dando a Jerusalem por parte de voceros palestinos, árabes y musulmanes; en Ramala, en Estambul y en Teherán.

En 1955, el Shá de Irán estaba en Londres en un agasajo oficial. Winston Churchill dijo entonces, privadamente, una de las frases más justas jamás pronunciadas sobre este tema. En una conversación sobre el futuro de la ciudad santa, declaró: «Dejen Jerusalem a los judíos, fueron ellos quienes la hicieron famosa».

En 2017, Donald Trump le dio la razón.

Comunidades, Comunidades - 2018

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Cuando Ben Gurion hizo la vertical en la playa – 27/02/18

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En 1957, tres israelíes fueron a la playa de Herzlya e hicieron historia. Una historia divertida, al menos. Ellos eran el Primer Ministro David Ben Gurion, el médico Moshe Feldenkrais y el fotógrafo Paul Goldman. Guiado por el Dr. Feldenkrais, Ben Gurion, con 71 años de edad y vistiendo malla solamente, hizo una impecable vertical frente al mar mediterráneo mientras Paul Goldman captó el momento para la posteridad.

El relato detrás de este episodio es bien simple, aunque colorido. El premier Israelí tenía fuertes dolores físicos y decidió adoptar el llamado método Feldenkrais, así bautizado en honor a su inventor homónimo. Este era un ingeniero, físico e inventor, amante de las artes marciales. Nacido en Ucrania, emigrado a Palestina y doctorado en Francia, tuvo interés en el Ju Jitsu y se relacionó con el profesor Kano, creador del judo. Feldenkrais fue uno de los fundadores del Club Ju Jitsu de París» y se convirtió en uno de los primeros europeos en ganar un cinturón negro en judo. El estallido de la Segunda Guerra Mundial lo halló en Paris, ciudad de la que escapó hacia Gran Bretaña donde realizó investigaciones sobre submarinos para la Corona. A partir de una lesión de rodilla y un diagnóstico complicado para la cirugía, inició una larga exploración sobre el vínculo entre movimiento y conciencia. De regreso a Israel en los 1950s, incursionó en el estudio de la anatomía y la fisiología, el desarrollo infantil, la ciencia del movimiento, la evolución, la psicología y enfoques somáticos.

Le prometió a Ben Gurion que lo curaría de sus dolores y le aseguró que algún día podría hacer la vertical en la playa, que el premier frecuentaba para ejercitar. Ben Gurion aceptó el desafío y llegado el momento adecuado, médico y paciente fueron a la costa mediterránea para probar la hazaña y convocaron a un fotógrafo para inmortalizar la ocasión. Aquí entró en escena Paul Goldman. Oriundo de Hungría, emigró a Palestina en 1940 y se dedicó a tomar fotografías de la vida cotidiana en el Israel pre-estatal como freelancer para medios locales e internacionales. Murió en la pobreza y el virtual anonimato. En 1999, la revista Time pidió a su corresponsal en Israel, David Rubinger, que hallase esa foto conocida por muchos pero largamente desaparecida. Rubinger descubrió las fotos de Goldman guardadas en cajas de zapatos, catalogadas en húngaro, en el departamento que habitaban su esposa e hija. Con el número 4410, estaba la instantánea legendaria. Sólo entones Goldman alcanzó la fama. «A diferencia de la generación de fotoperiodistas que lo seguirían», observó el curador Liel Leibovitz, «Goldman, uno siente, era un caballero demasiado grande como para poner una lente en la cara de cualquiera. En cambio, mantiene su distancia y, como muchos de sus objetos fueron los Padres Fundadores de Israel -desde David Ben Gurion hasta Menajem Begin- esa distancia se traduce perfectamente en respeto».

En 2015, la Municipalidad de Tel-Aviv encomendó la construcción de una estatua basada en esa fotografía icónica y la instaló en un lugar de la playa telaviviense frecuentado por el fundador de Israel. Me topé con ella días atrás mientras recorría el paseo costero y, como con seguridad le ha de suceder a quienes se dan de bruces con esa escultura inesperada, no pude evitar sonreír por la auténtica jutzpa de los israelíes. Al desconocer el trasfondo de esta obra, pensé que sólo a ellos se les podría ocurrir mostrar al Padre de la Nación de esa manera. Pero, como con casi todo en este país, siempre hay una historia interesante detrás de lo aparente –y afortunadamente me fue revelada.

La ubicación de esta simpática estatua, sin embargo, podría tener un costado menos agradable. Como Lahav Harkov ha expuesto en The Jerusalem Post un par de años después de su inauguración, extrañamente ella fue ubicada a poca distancia del memorial del Altalena; aquél buque del Irgun que Ben Gurion ordenó hundir en junio de 1948. Esta milicia, comandada por Menajem Begin, traía armas francesas a Israel para la guerra por la independencia en curso. Begin había informado al gobierno oficial, liderado por Ben Gurion, del arribo de estas armas, y ambos habían pactado que el 20% de ellas quedaría en manos de la milicia, que estaba negociando su desbande e ingreso al ejército oficial Haganah, pero que las quería para la lucha por Jerusalem. Según algunos historiadores hubo un desacuerdo de última hora, según otros una vendetta política del socialista Ben Gurion contra el revisionista Begin. Lo cierto es que el líder israelí ordenó al ejército abrir fuego contra el Altalena, que cargaba alrededor de 900 combatientes del Irgun, muchos de ellos sobrevivientes del Holocausto. Yitzhak Rabin fue el militar responsable del hundimiento del buque. Para evitar una guerra civil, Begin ordenó a su tropa que no respondiese al ataque.

Entonces, ver una graciosa estatua de Ben Gurion en malla haciendo la vertical en la playa de Tel-Aviv a poca distancia del memorial que recuerda a los 16 judíos muertos bajo sus órdenes, adopta un ángulo incómodo. Con singular ironía, un exponente de la derecha israelí declaró que la obra puede ser vista como un indeseado tributo simbólico a algunas de las políticas invertidas de Ben Gurion. «No podemos quitar el gran mérito de Ben-Gurion. Solo él pudo haber declarado el establecimiento del estado, y lo hizo con coraje, con gran liderazgo» dijo Yossi Ahimeir, director-general del Centro Jabotinzky. «En el camino, hizo cosas terribles. A veces Ben-Gurion se paraba sobre dos piernas. Pero a veces, se paraba sobre su cabeza».

Así, una escultura irreverente y un monumento triste a corta distancia nos recuerdan qué tan frágil es la frontera entre lo luminoso y lo oscuro en Israel, y de cuanta historia yace latente a sus espaldas.

Infobae, Infobae - 2018

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Santos y pecadores en Polonia – 23/02/18

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El Parlamento polaco acaba de adoptar una ley que criminaliza el debate crítico sobre el papel de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial. El presidente Andrzej Duda rubricó esa ley con su firma. Posteriormente, las más altas autoridades oficiales polacas incurrieron en expresiones vergonzosas al intentar defender la postura de su Gobierno.

El primer ministro Mateusz Morawiecki hizo un paralelismo entre los colaboradores polacos de los nazis y lo que él llamo «perpetradores judíos» y, acto seguido, rindió homenaje a los luchadores de la Brigada de Montaña de la Santa Cruz, un grupo clandestino polaco que cooperó con los nazis y asesinó judíos en las postrimerías de la guerra. A continuación, el ministro de Relaciones Exteriores, Jacek Czaputowicz, dijo que judíos que habían sido escondidos por polacos durante la guerra, tras ser capturados por los nazis, denunciaron a sus protectores. Luego, el viceministro de Cultura, Jaroslaw Sellin, apoyó la idea de edificar un museo del «Polocausto» para recordar a las víctimas polacas de los nazis, con el fin de contrarrestar lo que el generador de la propuesta, el escritor Marek Kochan, definió como una imposición de narrativa judía excluyente. Quién sabe qué otros pronunciamientos controvertidos podrían surgir próximamente. Con estos, igualmente, ya tenemos suficiente material para advertir que el papel de los polacos durante el Holocausto sigue siendo un tema sensible para ellos.

Es entendible que así sea. Polonia fue invadida por los alemanes, primero, y por los rusos, después. Los polacos padecieron dos ocupaciones feroces que dejaron cicatrices profundas en su identidad popular. Los nazis mataron a casi dos millones de polacos no judíos durante la guerra. Tienen razón en reclamar mayor precisión de lenguaje al hablar de los campos de exterminio alemanes en suelo polaco, a los que a veces descuidadamente se refiere como «campos de la muerte polacos». Y es absolutamente cierto que miles de polacos salvaron a judíos durante la guerra. Yad Vashem, el Museo del Holocausto de Israel, ha reconocido a 6706 «justos entre las naciones» polacos; es la nacionalidad que contiene el mayor número de rescatistas de judíos durante la Shoá.

También es cierto que Polonia tenía la más grande comunidad judía de Europa y que esta fue prácticamente diezmada: tres millones de polacos judíos fueron exterminados por los nazis. Aunque -y en esto reside el quid de la incomodidad polaca-no solo por los nazis. Así como hubo polacos que arriesgaron sus vidas para proteger judíos, hubo polacos que participaron voluntariamente en las matanzas de judíos. Muchos sobrevivientes han dado testimonio al respecto. Uno de los episodios criminales más dramáticos de la época aconteció en el pueblo de Jedwabne, en 1941, donde la población católica atacó a sus vecinos judíos con tal bestialidad que- según observó el eminente investigador polaco Jan Gross, autor del libro Neighbors- «Incluso el carnicero del pueblo no pudo mirar». Abajo presento extractos del testimonio de Szmul Wasersztein, uno de los siete sobrevivientes de los 1600 judíos que fueron asesinados por sus vecinos polacos en esa localidad rural. Su relato puede verse tanto en el sitio en línea de Yad Vashem como en el libro Neighbors. Merece ser citado en extensión:

«El lunes por la noche, el 23 de junio de 1941, los alemanes entraron en la ciudad. Ya el 25 de junio, los maleantes locales de la población polaca comenzaron disturbios antijudíos. Dos de los matones, los hermanos Wacek y Mietek Borowiuk, junto con otros, ingresaron a hogares judíos. Tocaron el acordeón y el clarinete para ahogar los gritos de las mujeres judías y sus hijos.

Vi con mis propios ojos cómo mataron a Chajca Wasersztein, de 53 años; Jakub Kac; y Eliasz Krawiecki. Kac fue apedreado con ladrillos, Krawiecki fue acuchillado, le arrancaron los ojos y le cortaron la lengua, y sufrió una agonía inhumana durante 12 horas hasta que murió. El mismo día vi algo terrible. Cuando Chaja Kubrzanska, de 28 años, y Basia Binsztein, de 26 años, ambas con bebés en brazos, vieron lo que sucedía, fueron al estanque para ahogarse a sí mismas y a sus hijos, en lugar de caer en las manos de los asesinos. Arrojaron a los niños al agua y los ahogaron con sus propias manos. Al día siguiente, el sacerdote intervino y pidió detener el pogromo. Explicó que las autoridades alemanas harían lo necesario ellos mismos. Este argumento funcionó y los disturbios se detuvieron.

A partir de ese día, la población dejó de vender alimentos a los judíos y la situación judía se deterioró. Mientras tanto corría el rumor de que los alemanes pronto ordenarían la matanza de todos los judíos. La orden fue dada por los alemanes el 10 de julio de 1941 y al día siguiente los bandidos polacos comenzaron los pogromos más crueles, usando terribles torturas, y quemaron a los judíos en un granero.

El 10 de julio de 1941, cinco hombres de la Gestapo llegaron a la ciudad y mantuvieron conversaciones con las autoridades locales. Cuando la Gestapo preguntó qué debería hacerse con los judíos, la respuesta fue unánime: todos los judíos deben ser asesinados. Cuando los alemanes sugirieron que retendrían una familia judía de cada profesión, el carpintero local, Sleszinski, respondió que tenían suficientes artesanos propios, y que todos los judíos tenían que ser asesinados. Karolek y todos los demás estuvieron de acuerdo. Decidieron reunir a todos los judíos en un solo lugar y quemarlos.

Sleszinski contribuyó con su granero, no lejos de la ciudad, para este propósito. Cuando la reunión terminó, comenzó la masacre. Los bandidos locales, armados con hachas y palos especiales con púas en su extremo y otros instrumentos de tortura, expulsaron a los judíos de sus casas a las calles. Es difícil describir todas las crueldades que estos matones perpetraron y es difícil encontrar paralelismos en nuestra historia de sufrimiento. Quemaron barbas de los ancianos, mataron bebés delante de sus madres, torturaron, golpearon, obligaron a bailar, a cantar, etc.

Finalmente organizaron un último acto: quemar. La ciudad entera estaba rodeada de guardias para que nadie pudiera escapar. Entonces ellos pusieron a los judíos en cuatro hileras. El rabino de la ciudad, de más de 90 años, y el carnicero kosher fueron ubicados a la cabeza, con una bandera en sus manos. Entonces todos fueron llevados al granero. Los matones los golpean brutalmente. En la entrada había varios bandidos que estaban tocando música y trataban de ahogar los gritos de la pobre gente. Estaban sangrando cuando los empujaron al establo, y luego los rociaron con kerosene y se prendió fuego al granero.

Luego los ladrones fueron a los hogares judíos en busca de personas enfermas y niños. Los enfermos fueron llevados al granero, ataron los pies de los niños, los colocaron en horquillas y los arrojaron a las brasas ardientes. Después del incendio quitaron los dientes de oro de los cadáveres y los profanaron en diferentes formas».

En un solo día, la judería de trescientos años de antigüedad de Jedwabne fue extinguida. En 1962, el gobierno comunista polaco puso una placa de recordación en el lugar que había ocupado el granero quemado. Esta decía: «En memoria de los judíos asesinados por los nazis». Los habitantes de Jedwabne «pasaron frente a esa placa por décadas, sabiendo que era una mentira» notó el corresponsal en Praga del New York Times. Fue removida recién a inicios del siglo XXI, tras la publicación del libro de Gross.

Hoy, un gobierno nacionalista de derecha pretende poner simbólicamente esa misma placa sobre la memoria colectiva de toda Polonia. 

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Un nuevo ataque golpea la capital de Afganistán – 30/01/18

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France 24 cita a Julián Schvindlerman – 30/01/18

Kabul no se recuperaba aún del atentado con una ambulancia bomba y una nueva explosión sacudió a la capital afgana: 11 personas murieron en un ataque a un cuartel militar. Casi 200 personas han muerto en 4 explosiones en poco más de una semana.

En la madrugada del lunes 29 de enero cinco hombres ingresaron a las instalaciones del Ejército afgano en el oeste de Kabul con chalecos explosivos y otro arsenal militar. Las fuerzas militares lucharon durante cinco horas para detener el ataque, que terminó con la muerte de 11 soldados.
Dos de los atacantes murieron en los enfrentamientos y uno de ellos fue capturado, pero dos lograron activar sus explosivos. El autodenominado Estado Islámico se atribuyó la autoría del atentado.

Afganistán vive una ola de violencia sin aparente final

Este ataque se registró apenas 48 horas después de que una ambulancia bomba estallara en Kabul y cobrara la vida de 103 personas en un atentado reivindicado por el grupo talibán. El 24 de enero al menos 11 personas murieron y el 20 de enero 40 más perdieron la vida en el atentado contra el Hotel Intercontinental de la capital afgana.

El grupo Estado Islámico reclama la autoría de unos ataques y el movimiento talibán otros, pero las autoridades afganas creen que sólo la red Haqqani, vinculada al grupo talibán y que presuntamente tiene su base en Pakistán, puede perpetrar acciones de esas características.

Las dos organizaciones terroristas son muy activas y violentas. Durante más de 20 años, el grupo talibán ha intentado controlar Afganistán. El analista político internacional Julián Schvindlerman explicó a France 24 que ambos grupos son responsables: «así como los criminales y las mafias se alían entre sí y con grupos terroristas que comparten una agenda común también hay este tipo de asociaciones temporales que sirven al interés específico de cada grupo».

Para Schvindlerman el objetivo de ISIS puede ser «demostrar que está vivo» tras las derrotas frente a la coalición internacional liderada por Estados Unidos en Irak y Siria, mientras que para el talibán la meta es derrocar al gobierno afgano. El analista político explicó también a France 24 porqué el gobierno afgano culpa a Pakistán: “dice que está financiando a grupos insurgentes a través de la red Haqqani (movimiento insurgente islamista)”.

Estados Unidos coincide con esta hipótesis, de acuerdo con Schvindlerman, y este sería uno de los motivos por los que recientemente la administración de Donald Trump anunció que eliminaría la entrega de ayudas al gobierno pakistaní: «desde 2002, Estados Unidos entregó 75 mil millones de dólares a Afganistán para protegerla del terrorismo y de la inestabilidad y le da toneladas de dinero a Pakistán para que combata a grupos terroristas, pero los termina financiando, ¿cuál es el sentido de continuar dándole dinero a un régimen que violenta los intereses de Estados Unidos en la región?»
Para el experto, “la suspensión de la ayuda militar a Pakistán podría hacer que sea aún más difícil para Afganistán contener futuros ataques”.

Schvindlerman: «hay un interés de Estados Unidos en Afganistán»

Estados Unidos es el principal aliado de Afganistán en la lucha contra el terrorismo, pero más de 16 años de ayuda en dólares estadounidenses y las tropas en terreno no han sido suficientes para alcanzar la estabilidad del país.

Según el experto, “hay un interés de garantizar la estabilidad y la inclinación prooccidental en Afganistán”. Agregó que se trata de “un país con problemas con el fundamentalismo islámico y de manera estratégica está ubicado en Asia, con países limítrofes que son en sí mismos peligrosos y preocupantes, entre ellos, Pakistán e Irán”.

Hoy hay 14.000 soldados estadounidenses en terreno y la Casa Blanca planea enviar mil más. El incremento de las tropas estadounidenses parece haber motivado a los grupos extremistas a cometer ataques más brutales: “puede ser parte de una estrategia de Pakistán, que quiere atacar a la población, como una especie de castigo indirecto a Estados Unidos” (por la eliminación de las ayudas). Sin embargo Schvindlerman concluyó que los atentados vienen desde antes.