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Compromiso

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Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista a Leon Saltiel – 10/17

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Año 10. No. 67

-Tú has realizado un estudio académico original sobre la vida judía en Tesalónica durante la ocupación nazi basándote en 52 cartas escritas por tres madres diferentes a sus hijos residentes en Atenas. ¿Cómo surgió esta línea de investigación y cómo accediste a este material?

Había iniciado estudios de doctorado en historia griega contemporánea, con un enfoque en el Holocausto de los judíos de Tesalónica. Estaba basando mi investigación en documentos oficiales, periódicos, actas judiciales, testimonios. Me faltaban, sin embargo, los relatos de la gente común, de cómo vivían los judíos durante los años de la ocupación nazi, y más aún del período de guetización y deportación. Además, estaba buscando material que hubiera sido escrito en paralelo a los eventos, libre de retrospectiva, y no escrito después de la guerra.
Tuve la suerte de encontrar pistas sobre estas cartas, y cuando indagué, me di cuenta de que no era una ni dos, sino más de cincuenta. Eso significaba que había un gran tesoro por ahí que también encajaba con un tema general: tres madres en el gueto de Tesalónica escribiendo a sus hijos en Atenas. Como las cartas contienen mucha información importante, decidí examinarlas con más detalle.

-Cuéntanos por favor un poco sobre el contexto de la ocupación alemana, italiana y búlgara de Grecia durante la guerra.

Los italianos atacaron por primera vez Grecia en octubre de 1940, pero lo hicieron muy mal y el ejército griego (que contó con muchos judíos entre sus filas) fue capaz de montar una contraofensiva muy exitosa. Esto requirió la intervención de los nazis, que cambiaron sus prioridades militares para ir al rescate de sus aliados italianos. Los nazis invadieron Yugoslavia y entraron en Grecia en abril de 1941. El país pronto se dividió en tres zonas de ocupación: los búlgaros obtuvieron las zonas de Grecia hacia el sur, los nazis obtuvieron el área de Tesalónica, la mayor parte de Creta, algunas islas estratégicas y la región que bordea Turquía, y los italianos obtuvieron el resto y la mayor parte del país.
Los italianos tenían una actitud favorable hacia los judíos y no estaban de acuerdo con las exigencias alemanas de aplicar medidas antisemitas contra ellos. Así, en febrero de 1943, los alemanes aplicaron medidas antisemitas contra los judíos de los territorios que controlaban, que incluía Tesalónica, la ciudad con el mayor número de judíos en el país, alrededor de 50.000, el 25% de la población de la ciudad. El primer tren de deportación salió de Auschwitz el 15 de marzo de 1943 y en agosto ya no había prácticamente ningún judío en la ciudad. Al mismo tiempo, los judíos de Atenas y de otras partes del sur de Grecia vivían en relativa seguridad.

-En pocos meses, decenas de miles de judíos de Tesalónica fueron deportados a Auschwitz y apenas 1.000 sobrevivieron. ¿Hay vida judía hoy allí?

Los judíos que regresaron a la ciudad después de la guerra fueron alrededor de 2.000. Esto incluyó a los que regresaron de los campamentos, los que estaban con los partisanos y los que se escondían. Hoy en día hay alrededor de 1.200 judíos en la ciudad, con una vida comunitaria muy activa y muchas instituciones (escuela, casa de ancianos, dos sinagogas, campamento de verano, museo). Las autoridades griegas ahora están promoviendo mucho el pasado judío de la ciudad y hay un montón de turistas que vienen a visitar la comunidad.

-Volviendo a tu investigación. ¿Cuáles son los principales hallazgos?

Las cartas arrojan luz sobre la vida de ciudadanos judíos comunes en el gueto de Tesalónica, nunca antes conocida en tal detalle. Esta riqueza de noticias nos ayuda a poner las cosas en contexto y nos proporciona un trasfondo que a menudo falta de otras fuentes de archivo. Es importante destacar que estas cartas ofrecen la descripción más completa que se ha descubierto hasta ahora sobre la vida cotidiana en el gueto y las emociones humanas justo antes y durante las deportaciones.
La información presentada en estas cartas es invaluable. Estos testimonios describen la situación general y las emociones antes y durante las deportaciones, que es cuando estas cartas se detienen. Además de narrar algunos de los acontecimientos más importantes de este período, el lector aprende detalles que van desde las relaciones familiares e intercomunales, hasta la nutrición diaria, las enfermedades y el precio de los diferentes bienes.
A través de estas páginas de testimonios, una variedad de factores se hace evidente. Primero, las cartas son muy cargadas emocionalmente. Los autores describieron sus sentimientos, temores, oraciones y angustias, que se intensificaron al darse cuenta de que sus últimos días se acercaban. En segundo lugar, detallaban aspectos de la vida cotidiana, que eran bastante desafiantes debido a la situación de guerra y eventualmente a las restricciones antisemitas. Pasar su tiempo cada día era un desafío, y tenían que ocuparse entre familia, amigos y vecinos. Por último, la correspondencia entre madre e hijo es, a veces, profundamente conmovedora e irradia una humanidad extraordinaria. Las madres no podían ocultar el gran amor que sentían por sus hijos y les proporcionaban las últimas palabras de consejo.

¿Cómo fue posible que esta correspondencia ocurriera en circunstancias tan adversas?

Es una muy buena pregunta. Es bastante extraño, pero la correspondencia tuvo lugar, incluso durante estas circunstancias muy difíciles. Los judíos tenían acceso a la oficina de correos y el cartero podía entregar las cartas en el gueto. No olvidemos que los guetos judíos centrales no eran exclusivamente para judíos, sino también para los cristianos que vivían allí. Las cartas tardaban alrededor de cuatro a cinco días en llegar, aunque no todas lo hicieron. Tampoco hay signos de censura. Ocasionalmente, las madres podían hablar con sus hijos por teléfono, pero con dificultades en la conexión.

-Tú observas que las tres madres no mencionan en sus misivas importantes acontecimientos de la vida del gueto, tales como el envío de hombres a trabajos forzados en julio de 1942, la destrucción del cementerio judío o la imposición de la estrella amarilla en las vestimentas. ¿A qué razón atribuyes esas omisiones?

De hecho, las cartas no mencionaban hitos importantes de ese período. En general, las cartas se centran en los acontecimientos que rodean su vida personal. Lo que escribieron fue lo que ellas mismas vieron, oyeron o sintieron. Era un medio muy íntimo de comunicación entre madre e hijo y tal vez no querían incluir noticias que los hijos podrían conocer por diferentes medios. Esto podría hacer las cartas menos personales y darles un tono más descriptivo, distante.

-¿Hay información de qué, si algo, respondieron los hijos de estas mujeres? En cierto momento, la señora Baruch escribe: “Tú me recomiendas coraje y paciencia. Ya no tengo más”. Esto sugiere que recibieron respuestas de los destinatarios, ¿cierto?

Es cierto que las madres recibieron correspondencia de sus hijos, pero ninguna de esas cartas ha sobrevivido. Las únicas pistas que tenemos es cuando las madres responden a los hijos sobre cuestiones que habían planteado en sus cartas. En general, después de que comenzaron las deportaciones, sus hijos tratan de mantenerse al lado de sus madres, y les ofrecen esperanza, coraje y optimismo. Estaban lejos uno del otro y no tenían muchas opciones. Algunos enviaron dinero. Otros pidieron a los conocidos griegos cristianos que los visitaran en sus hogares en el gueto y comprobaran su condición. Hubo también una discusión sobre las opciones de escape, pero todos los planes para entonces parecían ser cada vez más difíciles.

-La desesperación creciente de estas madres es visible en expresiones como la de la señora Saltiel (que aclaras no está relacionada a ti) al decir que su “corazón está congelado por el horror”. Inicialmente las cartas no denotan semejante dramatismo. ¿En qué momento cambia radicalmente el ánimo de las autoras?

En las primeras cartas, las madres trataron de mantener una descripción tranquila y sólo narraron los acontecimientos de su vida cotidiana. No describieron las medidas antisemitas iniciales y trataron de ofrecer una imagen calma. Creo que lo hicieron porque no querían alarmar y preocupar a sus hijos. También podría ser debido a la esperanza de que estas medidas serían temporales y que la situación volvería a la normalidad. Pero a medida que las medidas nazis se intensificaban, con las deportaciones a Auschwitz comenzando en condiciones inhumanas, las madres se dieron cuenta de que no habría un camino de regreso. Se quebraron y sus descripciones se volvieron muy dramáticas y emocionales.

-Sorprende el apego a la fe aun en circunstancias tan hostiles. La señora Kazes se despide de su hijo así: “Vive con felicidad si puedes. Que Dios te proteja de todas las enfermedades, esta es mi plegaria cada noche”. De manera similar la señora Saltiel escribe “Que Dios te proteja”, en tanto que la señora Baruch también expresa sus deseos maternales de que “Dios te proteja hasta el fin”. ¿Cuál es tu conclusión acerca de la fe de estas madres en esa época oscura?

Las madres eran judías tradicionales y no seguían estrictas reglas religiosas. Al darse cuenta de que sus últimos días se acercaban, la fe y la oración se convirtieron en un medio de resistencia. Dios era su única esperanza para revertir estas medidas para que pudieran permanecer seguras y reunirse con sus hijos. Además, estaban recibiendo paciencia y optimismo a través de su creencia en Dios. Por último, oraron a Dios para que los niños fueran protegidos y no tuvieran que soportar el mismo sufrimiento que ellas.

-¿Has publicado tu investigación en el Journal of Southeast European and Black Sea Studies? ¿Qué repercusiones ha tenido?

Recibí comentarios muy buenos de esta publicación. Varias personas me escribieron diciendo que estas cartas dan un rostro y una historia a las numerosas víctimas del Holocausto. Uno puede seguir sus pensamientos, temores, esperanzas y emociones durante los últimos días de sus vidas, por lo que pone al lector muy empático con ellas. Otros estaban impresionados por aprender acerca de este período a través de voces auténticas que trajeron al lector alguna información valiosa que se pierde generalmente en narraciones más grandes. Por último, otros me pidieron que publicara las cartas completas en griego y en otros idiomas, algo en lo que estoy trabajando actualmente.

-Una reflexión final por favor.

Bueno, me gustaría hacer un llamamiento a sus lectores, algunos de los cuales pueden tener orígenes de Tesalónica, Grecia o el Imperio Otomano. Si tienen documentos, cartas, fotos, etc., podrían considerar compartir algunas copias con nosotros. Como la mayoría de los archivos en Grecia fueron destruidos durante el Holocausto, los archivos personales son una fuente muy valiosa para tratar de reconstruir el pasado. Cualquier cosa que posean en sus archivos podría ser de gran importancia para el historiador.

Infobae, Infobae - 2017

Infobae

Por Julián Schvindlerman

  

Trump y Kim: El hombre-cohete y el viejo soso – 25/09/17

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El presidente Donald Trump sorprendió al mundo entero días atrás al amenazar, desde el podio de la ONU, a Corea del Norte con la “destrucción total” y al referirse burlonamente al líder de la nación, Kim Jong-un, como “el hombre-cohete”. Posteriormente anunció nuevas sanciones contra aquél “régimen canalla y criminal”. Kim replicó que respondería con “el nivel más alto de contramedidas de línea dura en la historia” y calificó a Trump de ser un hombre “mentalmente demente y un estadounidense viejo soso”. La expresión castellana viejo soso traducida del inglés dotard tomada del coreano neukdari, resultó una rareza para muchos. Tal como Austin Ramzy notó en The New York Times, esa palabra apareció publicada en ese medio apenas diez veces en casi cuatro décadas y puede hallarse en la obra Mucho ruido y pocas nueces de William Shakespeare: “I speak not like a dotard nor a fool” dice un personaje allí. A las 6:30am Trump tuiteó su respuesta: Kim, aseguró, es “obviamente un loco al que no le importa hambrear o matar a su pueblo”.

Si bien hubo una escalada verbal, la verborragia hostil de Pyongyang hacia líderes norteamericanos no es nueva. Barack Obama fue llamado “mono” y el ex presidente de Corea del Sur, Park Geun-hye, “víbora” y “prostituta”. La entonces Secretaria de Estado Hillary Clinton “no es para nada inteligente” informó la KCNA (el servicio de noticias estatal de Corea del Norte) mientras que su sucesor, John Kerry, fue tildado de “lobo” con una “horrible mandíbula de linterna”. George W. Bush, por su parte, era “un pollo empapado en la lluvia”. En julio pasado, el régimen norcoreano advirtió a Washington: “Su ruina final ya está sellada. Sólo hay una salida para los Estados Unidos, arrodillarse y pedir perdón”. En medio de esta tormenta de agresiones, la KCNA publicó una foto que muestra a Kim sonriendo junto a un grupo de funcionarios, al sol, en un campo de cultivos de frutas. Él porta gafas, viste un traje oscuro abotonado hasta el tope, mientras exhibe una manzana en su mano, como si estuviera posando en un cuadro impresionista. ¿El nuevo hombre-vegano?

Trump parece estar haciendo dos cosas aquí. Una, ser él mismo. El provocador de siempre, el escandalizador profesional, el impredecible nato. Dos, asustar. No tanto al régimen coreano como a sus aliados cínicos (China) y enemigos complacientes (Europa). ¿Es casualidad, acaso, que al día siguiente China y Europa se hayan sumado sin miramientos a las nuevas sanciones impuestas por Estados Unidos? El siempre iconoclasta presidente norteamericano tiene razón en algo. La diplomacia tradicional aplicada sobre Corea desde los tiempos de Bill Clinton en adelante ha sido un fiasco. Hay que barajar las cartas de manera diferente. Poco dado a la sutileza, Trump prefiere sacudir el tablero. A su manera, está señalando a la familia de las naciones que las cosas no pueden seguir en piloto automático. Como él mismo ha dicho, “Ninguna nación en la Tierra tiene interés en ver a esta banda de criminales armarse con armas nucleares y misiles”. Sin embargo, ni Rusia, ni China ni Europa han estado haciendo algo serio al respecto.
Aquí entran los Estados Unidos de Trump, con anuncios de que está dispuesto a todo y a cualquier cosa. Es una apuesta arriesgada. El presidente deberá calibrar cuidadosamente hasta dónde estirará su retórica amenazante, a) sin llegar a arrinconar peligrosamente a Kim Jong-un y b) sin hacer el ridículo; como cuando anunció el pasado abril el envío hacia la península coreana de una flota compuesta por un portaaviones, dos destructores y un crucero y en realidad las embarcaciones militares estaban navegando en dirección opuesta.

Corea del Norte subió la apuesta y amenazó con hacer explotar una bomba de hidrógeno sobre el océano pacífico. Si llegara a hacerlo, la Casa Blanca tendrá que actuar con determinación. Así, Trump quedaría enfrentado a una situación similar a la que atravesó Obama con su línea roja relativa al uso de armas químicas en Siria. Sólo que el peligro para la paz y la seguridad mundial ahora es mucho mayor. Obama fracasó entonces. Trump no tendría margen para hacerlo ahora. 

La Prensa (Panamá)

La Prensa (Panamá)

Por Julián Schvindlerman

  

Pacientes Palestinos en Israel – 18/09/17

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Causó bastante sorpresa entre los israelíes la reciente noticia de que el alto dirigente palestino Saeb Erakat había solicitado ser puesto en la lista de espera para someterse a un trasplante de pulmón en Israel. Y provocó cierto desconcierto el hecho de que las autoridades aceptaron su pedido. La calidad de la medicina israelí es superior a la de Cisjordania, por lo que el requerimiento de Erakat era racional, y, políticamente, al gobierno israelí le hubiera sido difícil negarle atención humanitaria a quien es, técnicamente, un socio en el proyecto de la paz de Oslo. Lo que no parece lógico es que un hombre que lleva largo tiempo criticando y difamando a Israel ante los medios de comunicación, la diplomacia internacional, las Naciones Unidas y cualquier plataforma posible, haya elegido al “enemigo sionista” para ser tratado médicamente, en lugar de, por ejemplo, naciones más amigables a la causa palestina como Qatar o Suecia.

No obstante, no ha sido Erakat el único dirigente palestino en elegir los hospitales israelíes para recibir tratamiento médico personal o para sus familiares. El presidente Mahmoud Abbas —quien apenas en marzo pasado recibió en sus oficinas con un abrazo a Osama Zaidat, un adolescente palestino que intentó apuñalar a israelíes en una parada de autobús cerca de Kiryat Arba— envió a hospitales en Israel a su esposa para una operación, a su hermano para un tratamiento de cáncer y a su cuñado para una cirugía de corazón. Incluso líderes del movimiento fundamentalista islámico Hamas —grupo que ha cavado túneles terroristas en la frontera de Gaza con Israel, que ha lanzado miles de misiles contra poblados israelíes, que ha secuestrado soldados de Israel y que ha llevado a cabo grandes cantidades de atentados suicidas en ciudades israelíes— han enviado a sus parientes a recibir cuidado médico al “ente sionista”.

La hermana de Moussa Abu Marzouk, una de las máximas autoridades de Hamas, recibió tratamiento por cáncer en Israel en el 2014; apenas dos meses después del fin de la tercera guerra lanzada por Hamas desde que capturó la Franja de Gaza. Dos semanas antes aun, la hija de Ismail Haniyeh, líder de Hamas en Gaza, ingresó a la sala de emergencias de un hospital de Tel-Aviv. Haniyeh también envió a hospitales de Israel a su nieta por una infección aguda, a su cuñado por un ataque cardíaco y a su suegra por un cáncer. Una cosa es la Jihad y otra la salud.


Según la Agencia Coordinadora de las Actividades del Gobierno israelí en los territorios, el año pasado, solo desde Gaza más de treinta mil palestinos se fueron a Israel para ser curados. Para lograrlo, el paciente debe ser referido a un especialista por un doctor palestino quien lo deriva a Israel y el Ministerio de Salud en Cisjordania debe autorizarlo y comprometerse a cubrir los gastos. Por momentos, la Autoridad Palestina negó o redujo significativamente tales pedidos en el marco de su campaña de presión política contra Hamas, que ha incluido también su rechazo a abonar las facturas de la energía que Israel provee a la Franja de Gaza o a pagar los salarios de los empleados públicos allí.

El gobierno de Mahmoud Abbas también dejó caer una propuesta para crear un mecanismo de transporte desde Gaza hacia hospitales israelíes, algo indispensable para los pacientes palestinos empobrecidos por un liderazgo que prefiere invertir en infraestructura terrorista en vez de en salud pública.

He aquí una paradoja. Mientras que los israelíes están dedicados a salvar vidas palestinas, a pesar de los obstáculos creados por los propios líderes palestinos, la opinión pública mundial los ve como genocidas. [Ha llegado la hora de que su vocación humanista —inalterada por ciclos de guerras, intifadas, cohetes y atentados— sea finalmente reconocida. ]

El autor es analista político internacional.

La Prensa (Nicaragua)

La Prensa (Nicaragua)

Por Julián Schvindlerman

  

Palestinos en hospitales de Israel – 18/09/17

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Causó bastante sorpresa entre los israelíes la reciente noticia de que el alto dirigente palestino Saeb Erakat había solicitado ser puesto en la lista de espera para someterse a un trasplante de pulmón en Israel. Y provocó cierto desconcierto el hecho de que las autoridades aceptaron su pedido. La calidad de la medicina israelí es superior a la de Cisjordania, por lo que el requerimiento de Erakat era racional, y, políticamente, al gobierno israelí le hubiera sido difícil negarle atención humanitaria a quien es, técnicamente, un socio en el proyecto de la paz de Oslo. Lo que no parece lógico es que un hombre que lleva largo tiempo criticando y difamando a Israel ante los medios de comunicación, la diplomacia internacional, las Naciones Unidas y cualquier plataforma posible, haya elegido al “enemigo sionista” para ser tratado médicamente, en lugar de, por ejemplo, naciones más amigables a la causa palestina como Qatar o Suecia.

No obstante, no ha sido Erakat el único dirigente palestino en elegir los hospitales israelíes para recibir tratamiento médico personal o para sus familiares. El presidente Mahmoud Abbas —quien apenas en marzo pasado recibió en sus oficinas con un abrazo a Osama Zaidat, un adolescente palestino que intentó apuñalar a israelíes en una parada de autobús cerca de Kiryat Arba— envió a hospitales en Israel a su esposa para una operación, a su hermano para un tratamiento de cáncer y a su cuñado para una cirugía de corazón. Incluso líderes del movimiento fundamentalista islámico Hamas —grupo que ha cavado túneles terroristas en la frontera de Gaza con Israel, que ha lanzado miles de misiles contra poblados israelíes, que ha secuestrado soldados de Israel y que ha llevado a cabo grandes cantidades de atentados suicidas en ciudades israelíes— han enviado a sus parientes a recibir cuidado médico al “ente sionista”.

La hermana de Moussa Abu Marzouk, una de las máximas autoridades de Hamas, recibió tratamiento por cáncer en Israel en el 2014; apenas dos meses después del fin de la tercera guerra lanzada por Hamas desde que capturó la Franja de Gaza. Dos semanas antes aun, la hija de Ismail Haniyeh, líder de Hamas en Gaza, ingresó a la sala de emergencias de un hospital de Tel-Aviv. Haniyeh también envió a hospitales de Israel a su nieta por una infección aguda, a su cuñado por un ataque cardíaco y a su suegra por un cáncer. Una cosa es la Jihad y otra la salud.


Según la Agencia Coordinadora de las Actividades del Gobierno israelí en los territorios, el año pasado, solo desde Gaza más de treinta mil palestinos se fueron a Israel para ser curados. Para lograrlo, el paciente debe ser referido a un especialista por un doctor palestino quien lo deriva a Israel y el Ministerio de Salud en Cisjordania debe autorizarlo y comprometerse a cubrir los gastos. Por momentos, la Autoridad Palestina negó o redujo significativamente tales pedidos en el marco de su campaña de presión política contra Hamas, que ha incluido también su rechazo a abonar las facturas de la energía que Israel provee a la Franja de Gaza o a pagar los salarios de los empleados públicos allí.

El gobierno de Mahmoud Abbas también dejó caer una propuesta para crear un mecanismo de transporte desde Gaza hacia hospitales israelíes, algo indispensable para los pacientes palestinos empobrecidos por un liderazgo que prefiere invertir en infraestructura terrorista en vez de en salud pública.

He aquí una paradoja. Mientras que los israelíes están dedicados a salvar vidas palestinas, a pesar de los obstáculos creados por los propios líderes palestinos, la opinión pública mundial los ve como genocidas. [Ha llegado la hora de que su vocación humanista —inalterada por ciclos de guerras, intifadas, cohetes y atentados— sea finalmente reconocida. ]

El autor es analista político internacional.

The Times of Israel, The Times of Israel - 2017

The Times of Israel

Por Julián Schvindlerman

  

PM Netanyahu in Argentina – 11/09/17

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By Julian Schvindlerman
The Times of Israel – 11/9/17

http://blogs.timesofisrael.com/pm-netanyahu-in-argentina/

Today, Prime Minister Binyamin Netanyahu lands in Argentina. Official Israeli trips to this country can be traced back to 1951, when Golda Meir came here, inaugurating a succession of future visits that included those of Abba Eban, Levy Eshkol, David Ben-Gurion, Isaac Rabin and Shimon Peres.
Netanyahu’s visit comes at a new political moment in Argentina. A few weeks ago the Vice President of the United States Mike Pence was here. Previously we were visited by Barack Obama. President Mauricio Macri met with Donald Trump in Washington DC. Macri and Netanyahu had a meeting in Davos, and the former, when he was mayor of Buenos Aires, visited Israel. The Buenos Aires legislature declared the Israeli premier an “illustrious visitor”.

All this is new for Argentines accustomed to twelve years of Kirchnerismo, which associated itself with diplomatic enthusiasm with nations like Cuba, Venezuela, Libya and Iran, and supported the Palestinian cause at the United Nations. During her tenure, President Cristina Fernández de Kirchner traveled to Libya, where she praised Muammar Gadaffi, applauded Hugo Chavez and the Castro brothers, and embraced Ahmadinejad’s Iran, with whom she signed a Memorandum of Understanding that sought to exonerate the perpetrators of the AMIA bombing in 1994. She is currently being investigated by the justice and could be accused of complicity with Iran and possibly indicted for treason.
So the Netanyahu trip can be seen as a mark of support for this South American country´s new international orientation. Unsurprisingly, hostile voices have emerged from the usual quarters: Islamic radicals, local Palestinians, anti-Zionist militants and left-wing Jews.

Thus, a leftist parliamentarian presented a draft declaration in the Chamber of Deputies that blames Israel for being a “genocidal”, “colonialist” and “artificial” state. The Islamic Organization of Argentina issued a statement that defines the Jewish state as “terrorist, criminal and usurper.” The head of the Federation of Argentine-Palestinian Entities told Efe that Netanyahu “is fundamentally a criminal, product of a colonizing ideology that has to do with Zionism and that has also kidnapped Judaism.” A group called The Committee for the Expression of Peoples organized a press conference to protest against bilateral relations between the two countries. Argentine Jews, some of them residents of Israel, published in the opposition newspaper Página12 an open letter to Macri and Netanyahu demanding the release of documents pertaining to relations between the two countries in the period of the Argentine dictatorship, 1976-1983. The Argentine Committee of Solidarity with the Palestinian People called for a protest-march in front of the Israeli embassy, ​​which garnered the support of the Permanent Assembly for Human Rights, the Mothers of Plaza de Mayo Founding Line, the Military Center for Democracy in Argentina and other groups that behind the mask of human rights promote an anti-liberal and Third-World agenda. A group of anti-Zionist Jews allied with Kirchnerismo repudiated Netanyahu’s visit and the strengthening of Israel’s relations with Argentina, Mexico and Colombia -the other stops of the journey- because they seek to promote “closer partnerships with neoliberal governments that privilege policies decidedly anti-popular” and condemned the security accords to be signed for -“undoubtedly”- aiming at “the repression of the social struggles of the most humble sectors of our continent.” Che Guevara still lives here.

Given this avalanche of hostile protestations, a handful of Argentine Jewish intellectuals took the initiative to publicly declare ourselves in favor of this visit and gave our personal welcome to the Israeli premier. We also stated: “We believe that the meeting between the leaders of two vibrant democracies should be applauded, not protested, and we are pleased that Argentina in the last year and a half has chosen to approach the free nations of the world, leaving aside the strange fascination that the previous government had shown for totalitarian regimes.” We know that we reflect the feelings of the majority of the Jews of Argentina.
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[Versión en español]

Netanyahu en la Argentina

Por Julián Schvindlerman
The Times of Israel – 11/9/17

Hoy aterrizó en la Argentina el Primer Ministro Binyamin Netanyahu, viaje que se inscribe en una línea que se remonta a 1951, cuando Golda Meir vinó aquí, inaugurando una sucesión de futuras visitas que incluyó a Abba Eban, Levy Eshkol, David Ben-Gurion, Isaac Rabín y Shimon Peres.

La visita de Netanyahu ocurre en un nuevo momento político argentino. Hace unas pocas semanas estuvo aquí el Vice Presidente de Estados Unidos Mike Pence. Anteriormente nos visitó Barack Obama. El Presidente Mauricio Macri se reunión con Donald Trump en Washington DC. Macri y Netanyahu compartieron un encuentro en Davos y el primero, cuando era alcalde de Buenos Aires, visitó Israel. La legislatura porteña declaró al premier israelí “visitante ilustre”.

Todo esto es novedoso para los argentinos acostumbrados a doce años de Kirchnerismo, que se relacionó con entusiasmo diplomático con naciones como Cuba, Venezuela, Libia e Irán y apoyó la causa palestina en las Naciones Unidas. Durante su mandato, la Presidente Cristina Fernández de Kirchner viajo a Libia, donde alabó a Muammar Gadaffi, aplaudió a Hugo Chávez y a los hermanos Castro, y abrazó al Irán de Ahmadinejad, con el cual firmó un Memorando de Entendimiento que buscó exonerar a los perpetradores del atentado contra la AMIA en 1994. Actualmente está siendo investigada por la justicia y podría ser acusada de complicidad con Irán y posiblemente por traición a la patria.

De manera que este viaje de Netanyahu puede leerse como un apoyo a la nueva orientación internacional de este país sudamericano. Como era de esperar, emergieron voces hostiles a esta visita por parte de los sospechosos usuales: radicales islámicos, palestinos locales, militantes anti-sionistas y judíos izquierdistas.

Así, un diputado de izquierda presentó un proyecto de declaración en la Cámara de Diputados que tacha a Israel de ser un estado “genocida”, “colonialista” y “artificial”. La Organización Islámica Argentina emitió un comunicado que define al estado judío como “terrorista, criminal y usurpador”. La titular de la Federación de Entidades Argentino-Palestinas dijo a Efe que Netanyahu “es fundamentalmente un criminal, producto de un ideario colonizador que tiene que ver con el sionismo y que ha raptado también al judaísmo”. Un grupo llamado Comité para la Expresión de los Pueblos organizó una conferencia de prensa para protestar contra las relaciones bilaterales entre ambos países. Judíos argentinos, algunos residentes en Israel, publicaron en el diario opositor Página12 una carta abierta a Macri y a Netanyahu reclamando la entrega de documentos sobre las relaciones entre ambos países en el período de la dictadura argentina, 1976-1983. El Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino convocó a una marcha de protesta frente a la embajada de Israel, a la que adhirieron la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, el Centro de Militares para la Democracia Argentina y otras agrupaciones que tras la máscara de los derechos humanos promueven una agenda anti-liberal y tercermundista. Una agrupación de judíos anti-sionistas aliados al Kirchnerismo repudió la visita de Netanyahu y el fortalecimiento de las relaciones de Israel con la Argentina, México y Colombia -las otras escalas del viaje- porque promueven “el estrechamiento de alianzas con gobiernos neoliberales que privilegian políticas decididamente antipopulares” y condenó los acuerdos militares en ciernes a los que vio orientados -“sin dudas”- a “la represión de las luchas sociales de los sectores más humildes de nuestro continente”. El Che Guevara aún vive aquí.

Ante esta avalancha de manifestaciones hostiles, un puñado de intelectuales judeo-argentinos tomamos la iniciativa de manifestarnos públicamente a favor de esta visita y dimos nuestra bienvenida personal al premier israelí. También declaramos: “Creemos que el encuentro entre los líderes de dos democracias vibrantes debe aplaudirse, no protestarse, y vemos con agrado que la Argentina en este último año y medio haya optado por acercarse a las naciones libres del mundo, dejando de lado la extraña fascinación que por regímenes totalitarios había mostrado el previo gobierno”. Sabemos que reflejamos el sentir de la mayoría de los judíos de la Argentina.

Varios

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Por Julián Schvindlerman

  

Comunicado de intelectuales judíos a favor de la visita del premier Netanyahu a la Argentina – 08/09/17

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Artículo en Vis-á-Vis – 08/09/17

Ante descaradas agresiones a la figura del Primer Ministro del Estado de Israel, Benjamín Netanyahu, y al Presidente de la República Argentina, Mauricio Macri, a la luz de su próximo encuentro en Buenos Aires, los abajo firmantes declaramos nuestro apoyo a esta importante visita y damos la bienvenida al premier de Israel. Creemos que el encuentro entre los líderes de dos democracias vibrantes debe aplaudirse, no protestarse, y vemos con agrado que la Argentina en este último año y medio haya optado por acercarse a las naciones libres del mundo, dejando de lado la extraña fascinación que por regímenes totalitarios había mostrado el previo gobierno.

Firman: Marcos Aguinis, Federico Andahazi, Marcelo Birmajer, Alejandro Borensztein, Diana Cohen Agrest, Santiago Kovadloff, Fanny Mandelbaum, Daniel Sabsay, Julián Schvindlerman, David Stalman.

Infobae cubrió la noticia aquí:

Comunicado publicado en:

Cartas de La Nación
Vis-a-Vis
Radio Jai
Iton Gadol
 

Leído por Alfredo Leuco en su programa Le doy mi palabra

Varios

Varios

Por Julián Schvindlerman

  

Entrevista con Vis-á-Vis – 24/05/17

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Donald Trump en Israel

El analista político internacional, Julián Schvindlerman, dialogó en exclusiva con La Cadena Judía de Información Vis á Vis acerca de lo que dejó la visita del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, al Estado de Israel, y se refirió al proceso de paz que busca encarar el mandatario norteamericano para acercar las posiciones entre israelíes y palestinos. Además, hizo hincapié en la iniciativa de paz que promueve Arabia Saudita, por la cual el Estado Judío tiene mucha prudencia al respecto.

– ¿Qué significado tiene que un presidente de los Estados Unidos incluya en su gira la visita a Israel?

– Es muy relevante de por sí, pero más aún al ocurrir tras dos mandatos de Barack Obama, que mostró hostilidad hacia Israel. Donald Trump quiso dejar en claro que hubo un cambio y que él considera al Estado Judío un aliado importante. Es la primera vez, además, que un presidente norteamericano en ejercicio visita el Muro de los Lamentos, lo que es un repudio indirecto a las resoluciones de UNESCO que niegan los lazos judíos con la Tierra de Israel. En sus discursos, Trump remarcó la conexión judía con el área al decir que “los vínculos del pueblo judío con esta Tierra Santa son antiguos y eternos”, y dio amplias señales de cordialidad y cercanía hacia sus anfitriones israelíes. No anunció que movería la embajada de Tel-Aviv a Jerusalén como muchos esperaban dados los anuncios altisonantes durante la campaña electoral, pero tampoco habló de una división de la ciudad. Parece haber dejado satisfechos a la mayoría de los israelíes. Su viaje fue un reaseguro de la relación necesaria, dados los actuales desafíos regionales para Israel y el pasado agitado con la Administración Obama.

– El Gobierno de Netanyahu pareciera cómodo en la posición de este status quo existente con la Autoridad Palestina, ¿cuánto en la práctica puede beneficiar a Israel la posición de Trump para una negociación de paz?

– El presidente Trump puede estar cayendo en el error, común en los políticos novatos, de creer que él triunfará donde todos los demás fracasaron. Eso puedo llevarlo a albergar expectativas desbordadas acerca de un acuerdo de paz definitivo. Un buen ejemplo de esto es el caso del Papa Francisco, que ni bien consagrado convocó a Roma a una oración tripartita a líderes israelíes y palestinos, musulmanes y judíos, sólo para verse forzado a tomar distancia de un problema complicado posteriormente. Me parece encomiable el intento de acercar a las partes y buscar una resolución definitiva de este conflicto añejo, sólo espero que el enfoque sea realista, lo que requiere remover premisas oxidadas y fantasías preexistentes. De modo inteligente, Trump fue genérico, no habló de los detalles de la disputa: no mencionó a la idea de los dos estados, ni a los asentamientos, ni al status de Jerusalén, ni el tema de los refugiados. Sí habló, en cambio, de la necesidad de cesar la incitación antisionista y recompensa a los terroristas que lleva adelante la Autoridad Palestina. Como dijo en Belén: “La paz nunca puede arraigarse en un ambiente donde la violencia es tolerada, financiada e incluso recompensada. Debemos estar decididos a condenar tales actos en una sola voz unificada”. Esto sugiere una mirada fresca, más realista y bien enfocada a los desafíos genuinos de la paz.

– De los presidentes estadounidenses que visitaron Israel, el único que logró un tratado de paz fue Bill Clinton. ¿Está dado el panorama político-internacional para gestar un acuerdo de paz? ¿Por qué?

– Bill Clinton no logró un tratado de paz, sino un acuerdo orientado a tal fin. El Acuerdo de Oslo sólo puso en marcha un proceso que debía conducir a la paz, no la selló con su mera firma. Alcanzar esa paz demandará, fundamentalmente, un cambio de actitud psicológica y política en el pueblo y liderazgo palestino. Es alucinante creer que esa paz será posible mientras la parte palestina incita contra los judíos y los israelíes y premia a quienes los asesinan. El máximo error de los negociadores y defensores de Oslo fue ignorar este asunto crítico. Recuerdo que una vez escuché en Jerusalén a Shimon Peres presentar ante un auditorio de periodistas judíos de todo el mundo su visión de la paz regional. Cuando le pregunté por esta incitación, Peres respondió sintéticamente “eso es escandaloso” y pasó a la siguiente pregunta. Afortunadamente, Trump ya dio señales de que él no dejará pasar este tema. Pero no todo es genial para Israel. Un desafío yace en una reversión conceptual que percibo. Netanyahu sostiene la lógica de que primero las naciones árabes deben forjar la paz con Israel y que eso presionará a los palestinos a cerrar su propio acuerdo con Israel. Pero Trump dijo que la paz entre israelíes y palestinos “comenzará un proceso de paz en todo Oriente Medio”, y no que culminará ese proceso. Quizás estemos ante dos enfoques diferentes. Está pendiente dilucidar también con qué tanto énfasis, si alguno, Trump promoverá la Iniciativa de Paz Árabe de Arabia Saudita, a la que el gobierno israelí ve con mucha prudencia.

– ¿Qué significa que se haya realizado el primer vuelo directo de Arabia Saudita a Israel?

– Marcó un momento y quizás ayude a romper un tabú diplomático. Como dijo con esperanza el premier Netanyahu: “Espero que un día un primer ministro israelí pueda volar de Tel-Aviv a Riyadh”. Debemos notar, sin embargo, que líderes estadounidenses ya habían volado ese trayecto en el pasado. Según informó el Washington Post, el presidente George W. Bush viajó de Tel-Aviv a Riyadh a bordo de Air Force One en mayo de 2008. En 1998, el vicepresidente Al Gore voló desde Israel a una base aérea saudí cerca de Jiddah durante un viaje a la región, mientras que la secretaria de Estado Condoleezza Rice voló de Arabia Saudita a Israel en 2007. Esta vez se le dio amplitud al hecho.

Comunidades, Comunidades - 2017

Comunidades

Por Julián Schvindlerman

  

Palestinos en hospitales Israelíes – 06/09/17

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Causó bastante sorpresa entre los israelíes la reciente noticia de que el alto dirigente palestino Saeb Erakat había solicitado ser puesto en la lista de espera para someterse a un trasplante de pulmón en Israel. Y provocó cierto desconcierto el hecho de que las autoridades aceptaron su pedido. La calidad de la medicina israelí es superior a la de Cisjordania, por lo que el requerimiento de Erakat era racional, y, políticamente, al gobierno israelí le hubiera sido difícil negarle atención humanitaria a quien es, técnicamente, un socio en el proyecto de la paz de Oslo. Lo que no parece lógico es que un hombre que lleva largo tiempo criticando y difamando a Israel ante los medios de comunicación, la diplomacia internacional, las Naciones Unidas y cualquier plataforma posible, haya elegido al enemigo sionista» para ser tratado médicamente. Apenas un año atrás, en una columna en Newsweek, el Secretario del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina acusó a Israel de cometer «crímenes y violaciones sistemáticas de la ley internacional». Ha apoyado al movimiento BDS, que busca aislar mundialmente a los israelíes. Con saña, en el año 2002 endilgó a Israel haber matado a «más de quinientos» palestinos y falsamente clamó que se habían cavado fosas comunes para trescientos de ellos. La prensa rápida e infundadamente llamó a la operación «la masacre de Jenín», por la localidad palestina a la que el ejército israelí debió ingresar para erradicar avisperos terroristas en el contexto de la Intifada al-Aqsa. (Fatah admitió unas semanas después que el número de palestinos muertos había sido 56; 23 soldados israelíes también murieron en ese combate). De modo que fue raro que Erakat haya optado por ser atendido en hospitales israelíes en lugar de, por ejemplo, naciones más amigables a la causa palestina como Qatar o Suecia.

No obstante, no ha sido Erakat el único dirigente palestino caradura en elegir los hospitales israelíes para recibir tratamiento médico personal o para sus familiares. El presidente Mahmoud Abbas -quien apenas en marzo pasado recibió en sus oficinas con un abrazo a Osama Zaidat, un adolescente palestino que intentó apuñalar a israelíes en una parada de autobús cerca de Kiryat Arba- envió a hospitales en Israel a su esposa para una operación, a su hermano para un tratamiento de cáncer y a su cuñado para una cirugía de corazón. Incluso líderes del movimiento fundamentalista islámico Hamas – grupo que ha cavado túneles terroristas en la frontera de Gaza con Israel, que ha lanzado miles de misiles contra poblados israelíes, que ha secuestrado soldados de Israel y que ha llevado a cabo grandes cantidades de atentados suicidas en ciudades israelíes- han enviado a sus parientes a recibir cuidado médico al «ente sionista». La hermana de Moussa Abu Marzouk, una de las máximas autoridades de Hamas, recibió tratamiento por cáncer en Israel en el 2014; apenas dos meses después del fin de la tercera guerra lanzada por Hamas desde que capturó la Franja de Gaza. Dos semanas antes aun, la hija de Ismail Haniyeh, líder de Hamas en Gaza, ingresó a la sala de emergencias de un hospital de Tel-Aviv. Haniyeh también envió a hospitales de Israel a su nieta por una infección aguda, a su cuñado por un ataque cardíaco y a su suegra por un cáncer. Una cosa es la Jihad y otra la salud.

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Según la Agencia Coordinadora de las Actividades del Gobierno israelí en los territorios, el año pasado, solo desde Gaza más de treinta mil palestinos entraron a Israel para ser curados. Para lograr ello, el paciente debe ser referido a un especialista por un doctor palestino quien lo deriva a Israel. El Ministerio de Salud en Cisjordania debe autorizarlo, obtener un permiso especial de Israel, dar con el hospital adecuado y comprometerse a cubrir los gastos. Por momentos, la Autoridad Palestina negó o redujo significativamente tales pedidos en el marco de su campaña de presión política contra Hamas, que ha incluido también su rechazo a abonar las facturas de la energía que Israel provee a la Franja de Gaza o a pagar los salarios de empleados públicos allí. Por ejemplo, el pasado mes de junio, tres bebés gazatíes murieron en la Franja luego de que el gobierno de Ramala no autorizó su desplazamiento a Israel. La vocera de la ONG israelí Médicos por los Derechos Humanos, Dana Moss, dijo al Times of Israel que el promedio mensual de autorizaciones de la AP el año pasado fue 2041, y que dicho promedio cayó a 300 por mes entre mayo y junio de este año. El gobierno de Mahmoud Abbas también dejó caer una propuesta para crear un mecanismo de transporte desde Gaza hacia hospitales israelíes, algo indispensable para los pacientes palestinos empobrecidos por un liderazgo que prefiere invertir en infraestructura terrorista en vez de en salud pública.

En respuesta a esa realidad, nació una agrupación israelí que ofrece a los palestinos movilidad. Cada mañana, voluntarios israelíes se acercan a los cruces de Gaza y Cisjordania para transportar sin costo a los pacientes palestinos, principalmente niños, hacia los centros de salud en Israel. Camino a la Recuperación fue creada por Yuval Roth, cuyo hermano fue asesinado por terroristas de Hamas en 1993. Entre los voluntarios se cuentan a Buma Inbar, cuyo hijo cayó en El Líbano en 1995, y Amram Mitzna, ex alcalde de Haifa y ex presidente del Laborismo. Cuenta con aproximadamente 600 voluntarios.

Además de estos esfuerzos, médicos israelíes han curado a miles de heridos de la guerra en Siria, en hospitales de campaña ubicados en la frontera o dentro del país, y médicos y psicólogos israelíes pueden hallarse donde sea que haya golpeado una catástrofe, desde Texas hasta las islas Fiji.

He aquí una paradoja. Mientras que los israelíes están dedicados a salvar vidas palestinas, a pesar de los obstáculos creados por los propios líderes palestinos, la opinión pública mundial los ve como genocidas. Ha llegado la hora de que su vocación humanista -inalterada por ciclos de guerras, intifadas, cohetes y atentados- sea finalmente reconocida.